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domingo, 28 de febrero de 2010

Reflexiones de finales de febrero.

Estos días he estado repasando mis últimas entradas y he llegado a la conclusión de que son bastante depresivas. Personalmente tengo sentido del humor, me río mucho y se me considera una persona alegre. Sin embargo, es coger la pluma o la tecla y soy absolutamente incapaz de hacer algo divertido. Una amiga, toda energía y optimismo, me dijo después de haberse leído un largo relato que le había gustado mucho "pero me has hundido la vida". Está claro que podría ser un autor erótico pero en absoluto festivo. La juerga padre. Venga alegría. Naturalmente no me gusta este aspecto, ¿a quien puede gustarle inducir al suicidio o poco menos?, Pero como decía Marisa Paredes en La flor de mi secreto es cuestión de color, empiezo escribiendo novela rosa y al final todo se vuelve negro (no es cita exacta pero más o menos). Total que, decidido a animarme y a animar opté por cambiar de rumbo. Aparqué mis lecturas trascendentes, dejé de ver cuadros de martirios de santos, dejé de escuchar enfermedades en la radio, en la televisión, en las vecinas, en las señoras que pasan por la calle, dejé de oír los telediarios y hasta emprendí una tarea lúdica que jamás había enfrentado con la intención de ventilar mis amuermadas neuronas: hacer una maqueta de la pequeña aldea gala que resiste y resitirá siempre al invasor, que como creo que ya dije aquí es todo un icono en mi vida.

Andaba yo cuestionandome como colocar cierto ladrillo rebelde, como hacer que el cartón reciclado del contenedor parezca una cubierta de paja, como lograr que se pueda desmontar para no tener que salirme de casa, e incluso me debatía en la procelosa duda de si convendría hacer la chimenea de papel o de ladrillos, una tarde de sábado como otra cualquiera -ya no tengo edad para ir a cazar o pesar o ser cazado o pescado- que prometía ser más amena por el cambio de actividad. Todo de cara a salir del pozo del que salen estas alegrías que coloco aquí. Repito, estaba yo con el ladrillito en la mano cuando oigo: "Terremoto en Chile de 8'8". Se queda uno con el ladrillito de los destos en el aire y se pregunta qué debe hacer. ¿Se puede quedar uno como si tal cosa y seguir colocando ladrillitos?, ¿tiene algún sentido dejar de hacerlo?

No lo sé, ni creo que nadie lo sepa. Sólo sé que como la pequeña aldea gala hay algo dentro de cada uno que se resiste a dejarse arrollar por el dolor continuo, por el grito de la humanidad, por la destrucción, a anularse en ese maremagnun de sordidez, miseria, enfermedad y abandono. Cogí el pegamento, dejé caer una gota y coloqué el ladrillito en su sitio y luego otro y otro y otro...

sábado, 27 de febrero de 2010

Avatar

Sí, he visto Avatar. Lo confieso. No quería. No tenía el menor interés. Una más de vaqueros espaciales con moral de pseudo samurais, no gracias. Bastante salvajismo y barbarie había visto ya este año con Malditos bastardos. Yo, que siempre me he considerado un cinéfilo incipiente pero con cierto criterio ¿como iba a ir a ver semejante cosa? Una especie de Guerra de las Galaxias que ya bastante espantosa es. No, gracias. Sin embargo, fui. Y me lo pasé en grande. Me encantó toda la peli del principio al final, desde las Sigourney a la chica azul cobalto, de los bichos que vuelan a ¡las montañas flotantes! Es lo que pasa cuando se fía uno de los críticos y de las críticas. Esa gente que les buscan cinco pies a los gatos y tortícolis a las jirafas. Que no saben ver una peli en sí misma si no es a base de referencias que a veces existen y a veces no. A veces son la única fuente y a veces son una lejana inspiración. Ni es una del oeste, ni es una de ciencia-ficción, ni es una del genero de magia y espada y, al mismo tiempo, es un poco de todas pero con una carga enorme de imaginación, fantasía y riqueza visual de la que está muy lejos el mejor de los western, si alguno hay bueno.
La vi en 3D, o sea, la repanocha. El peligro de estas películas es que se pierdan en el regodeo del dominio de la técnica (Caso del infame Cuento de Navidad de Jim Carrey) y se olviden de lo demás, no es el caso. Si hay que ponerle pegas es que quizás resulta un poco previsible pero, caramba, también lo es Romeo y Julieta, Titanic o 2012, Luna Nueva, Hello Dolly y Cantando bajo la lluvia y no por eso dejan de ser buenas películas. Además queda compensado por la inmensa riqueza visual que rebosa la peli.
Vamos que me ha encantado y eso que hace ya un mes que la vi y debería habérseme pasado el entusiasmo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Paren el mundo que me apeo.

Recogido de la prensa de hoy (y seguro que se me quedan perlitas)
El Poder Judicial margina en el reparto de cargos a los jueces no asociados El Páis- Madrid - 24/02/2010

El voto popular engendra 'frikis” Las audiencias televisivas encumbran a personajes extravagantes una y otra vez - Es una tendencia vista como banal pero que se erige en desafío a lo establecido El País 24/02/2010

Una juez pasó tres meses sin ir al juzgado El País- Madrid - 24/02/2010

El cura de Toledo cesado por gastar 17.000 euros en porno también ofrecía sexo en internet 24/02/2010 AGENCIAS (Diario de Leon): Samuel Martín, el párroco de las localidades toledanas de Noez y Totanés y que gastó 17.000 euros en líneas eróticas y páginas web pornográficas, anunciaba semidesnudo sus servicios sexuales en internet. Sus tarifas oscilaban entre los 50 euros por 15 minutos de servicio y los 120 euros por hora. El cura, de 27 años, se publicitaba así: "Héctor, hombre hetero español, al servicio de tu felicidad". "Para mujeres y parejas, bien dotado (15 cm),..., estoy abierto a todo excepto al sado, no os arrepentiréis, os haré gozar de felicidad como nunca".

Teddy Bautista cobrará una pensión vitalicia de 24.500 euros al mes (Público)

[Ayuntamiento de Madrid] El Consistorio organiza, por un lado, un concurso de postres y, por otro, un taller de costura rotulado Las mujeres no pierden el hilo, que se anuncia con una imagen "sacada de los recortables", según Pérez. Las dos actividades están dirigidas sólo a féminas y se celebrarán durante la Semana de la Mujer, del 8 al 11 de marzo. El ayuntamiento negó que se trate de una iniciativa de la Junta de Distrito de Chamberí. Sale de la propia Concejalía. Es una campaña, además, "que han demandado las propias usuarias" del Centro María Zambrano, subrayó la directora general de Igualdad, Rocío de la Hoz. (Público)
SOCORROOOOOOOOOOO
Me gustaría comentar algunas cosillas sobre estos temas y seguramente lo haré, reconoced conmigo que el párroco prestando servicios sexuales a parejas es de novela, y no digo ná, lo diré, del asunto del Exmo jejejeje Ayuntamiento de Madrid que, como dicen los castizos, es pa mear y no echar gota.

domingo, 21 de febrero de 2010

Alguien más lo ve

Adoro estas viñetas.

sábado, 20 de febrero de 2010

19 de febrero

Ayer hizo 35 años, joder, como dijo el otro “de todo hace ya más de veinte años”. Era el cumpleaños de un amigo, 19 de febrero de 1975, cumplía 17. Ella tenía más o menos los mismos, no sé cuantos, nunca llegué a saber mucho de ella. Sólo que era una especie de aparición. Aparecía de vez en cuando llegando de tierras atlánticas a hacerse revisiones médicas. Pasaba unos días en casa de este amigo, ¡hace tanto que no nos vemos!, cuando nos vemos evitamos cuidadosamente mencionarla, así que no sé qué recuerdo tendrá él de aquel cumpleaños. Venía, entonces nadie se fiaba de los especialistas de provincias, a una célebre clínica privada a rutinarias revisiones cardiacas, era algo menor que había que vigilar pero que no era grave. Era rubia y de ojos grises, quizás con un fondo verdoso, los años han borrado muchos detalles pero no su delicada belleza más apreciada por su condición de aparición fugaz. Unos pocos días en casa de los padres de este amigo, ella también venía con sus padres y con un hermano pequeño bastante insufrible, y desaparecía tan pronto le hacían las pruebas y le decían que volviera a los seis meses, al año. Tenía la piel blanca y se comía las uñas, las mejillas eran como las de los cuentos de hadas un poco más sonrosadas que el resto, esbelta y fuerte, de hueso amplio, generoso, pero delicada de aspecto, como una pintura, una acuarela de un ensueño. Hacía frío aquel año, entonces siempre, como este año, hacía frío. Todo iba bien, dijo el médico, todo como siempre, o sea que, como ya había ocurrido un par de veces antes, había que hacer una intervención de rutina, menor, sin riesgo alguno. Nunca había supuesto un peligro su estado de salud, sólo algo que cuidar. Nos fuimos a clase, éramos niños que se creen adultos –esa edad tan estúpida que suele acabar con la destrucción de lo mejor del hombre llamada adolescencia- y volvimos a casa. Noche oscura como boca de lobo, creo recordar que llovía, y yo me preparaba con toda mi mala leche a hacer la eterna traducción de latín “Galia es divisa in partis tres” (¿Qué coño le importa a nadie en cuantas partes estaba dividida la Galia en tiempos del César Don Julio?), esas traducciones que me quitaron media vida y que jamás logré sacar en condiciones. Ella había muerto en el quirófano.
Quizás en todas aquellas fugaces apariciones no habríamos cruzado más allá de un par de frases y poco más, pero desde entonces cada 19 de febrero, esté donde esté, haga lo que haga, la recuerdo.
Dos años después encontraron a su padre muerto con su fotografía entre las manos. No es un buen final para un relato, simplemente por que no lo es, es lo que tiene la vida: que no le preocupa el estilo.

viernes, 19 de febrero de 2010

Reflejos

Habrá sido casualidad pero estos días de lluvia, de luz triste, de agonía invernal han llegado a mí unas frases que reflejan como ninguna de cuantas he leído hasta hoy mi más hondo sentir sobre mi propia condición humana. la primera se la debo a Calamanda en su magnífico blog (gracias) pues aunque conozco al autor, no he leído ese texto:

“Sin el miedo y la enfermedad mi vida sería como un bote sin remos”
(Munch).

Las otras a Paul Auster en "Invisible":

Una sensación […] la impresión de que no te encuentras realmente allí, de estás atrapado en un cuerpo que ha dejado de pertencerte”.
“¿Qué remedio te queda sino tragarte la ignominia de tu falsa posición”
(Paul Auster: “Invisible”)

lunes, 15 de febrero de 2010

Otra "perla" madrileña.

Las asociaciones de discapacitados denuncian que la reforma del eje Prado-Recoletos no cumple la legislación de accesibilidad
Marquesinas acristaladas sin señalizar y pendientes del 20% en rampas para pasos de peatones, principales problemas para el CERMI
Fuente "El País", fecha de hoy.
Las sillas motorizadas no suben rampas de más del 18 por ciento y pesan más de cien kilos por lo que no es fácil ayudar.
Esto es lo que va ganando el ciudadano de Madrid con los delirios faraónicos y las obras innecesarias. Por cierto, cada vez son más las personas mayores con lo que ello implica de dificultades ante las trabas de movilidad.
No quiero seguir el razonamiento, que cada cual lo remate según le convenga.

domingo, 14 de febrero de 2010

Y entonces ella...

Entonces, ella, Julia, inicia una sonrisa y, por unos segundos, el mundo se detiene.

La perla de la corona madrileña

Recojo de "Público": "El planeta está al servicio del hombre, no el hombre al servicio del planeta". Palabras de Ana Botella.

Otro punto de vista sobre San Valentín, el amor y los grandes almacenes

Imagen tomada del blog Atelier Coulthart, como está en inglés y yo no domino tal idioma no he descifrado el autor, pero reconozcamos que para publicar la imagen precisamente hoy hace falta mala uva o mucho realismo. Es, más o menos, mi visión sobre el amor: el corazón es el individuo, el alambre de espinas es el amor y la mano estrujando son los grandes almacenes y las convenciones sobre este sentimiento. Amargo, sí, realista, me temo que también.

viernes, 12 de febrero de 2010

El arte del bien esperar

Nos han hablado siempre de las siete artes, incluido el cine (viendo según que cosas uno duda de tal afirmación), de las artes aplicadas, de las artes menores, de las artesanías e incluso cuando se pone la cosa filosófica, del arte de vivir y del asesinato considerado como una de las bellas artes. El arte de la pesca, las malas artes, las artes decorativas y las artes del amor, ars amandi si nos ponemos pedantitos, que no sólo ciertos estúpidos intelectualoides saben decir latinajos. Nos han hablado, en fin de artes viniendo o sin venir a cuento, incluso en gallego se habla de “arteiro” al referirse al hombre con recursos, ingenio y mañas: “era tan arteiro que de os collós de un burro fizo un tabaqueiro” (seguro que está mal trascrito pero es que lo he cogido de oído). Bueno pues ahora vengo yo a completar y a hablar de un arte desconocido.
El arte de la espera. Arte desconocido, decía, casi oculto y clandestino, sí, casi se diría que vergonzante, pero una de las bellas artes sin duda alguna. A diferencia de sus compañeras no tiene musa, aunque podríamos poner a Penélope como tal. A diferencia de sus compañeras no tiene estatuas en los museos ni alegorías pintadas por Vermeer y tampoco quienes lo dominan pasan a la historia sino que se pierden en el anonimato de un trabajo bien hecho. Es, sin embargo, arte de las más útiles que quepa imaginar para el ciudadanito pues ¿en que ocupamos la mayor parte de nuestro tiempo los humanos? En esperar: esperar al autobús, a la novia o novio, esperar que aparezca la pareja perfecta, hay hasta lista de espera y estado de buena esperanza. Digamos que la vida es una amplia sala de espera atestada de gente de la que un día, sin previo aviso, nos echan.
Ahora bien, ¿cómo esperar sin perder la dignidad? He ahí donde el arte del bien esperar se convierte en arte mayor. En parte se nutre del divino placer de la conversación con lo que tiene de pedagógico escuchar al otro, claro que ese placer cobra un nuevo aspecto cuando una respetable señora te cuenta que tiene los ovarios descolgados, que el martes pasado le hicieron una colonoscopia, o que su hijo si que es listo y no tú, este ejemplo suele ser de espera de médico, y la lectura viene a ser “si fueras listo pagarías un médico privado o no estarías enfermo”. Claro que si quien te toca al lado es un provecto caballero no has de temer ni enfermedades ni hijos –salvo excepciones-, has de temer batallitas y opiniones políticas que no te enseñan nada y con las que, normalmente, no estás de acuerdo. Así el placer puro de la conversación es en el arte de la espera tan sólo una de las posibilidades y, he de decir, que cada vez con menos futuro.
La lectura es el segundo camino que convierte la espera en arte, un buen libro y la espera es un edén de belleza y acción, de palabras y viajes pero, siempre ha de haber una mosca en el pastel, lucha con demasiados enemigos: la conversación a gritos sobre enfermedades, hijos y política, la conversación a gritos por el móvil que no sé para que narices querrán el teléfono si con dar esas voces ya les oyen hasta los inocentes moscovitas que no tienen la culpa de que se les hayan quemado las judías verdes o de que la rubia le dejara tirado después de invitarla e incluso son tan desalmados que tampoco les importa que se piensa poner para la boda del sábado –cosa que a nosotros tampoco-. Sin embargo, el peor enemigo de la lectura como manifestación del arte del bien esperar es la maldita falta de luz en las salas destinadas a su práctica. Por eso suelo acudir temprano para coger el lugar con más luz de los posibles, claro que combinando los tres la práctica de la lectura es imposible.
Una tercera vía es la ensoñación. Perderse en las fantasías propias es un placer inefable muchas veces autonegado para no perder el tiempo. La espera ya nos hace perder el tiempo y esa opción ya no encuentra óbice, cortapisa, valladar o traba alguna. Así uno hace declaraciones de amor apasionado a Julia Roberts y ¡ella acepta!, sale por la puerta grande de las Ventas, recoge el Oscar y vive inconfesables fantasías eróticas que le sonrojarían incluso bajo el embozo de su cama, todo en cambio acaba cuando se oye:
-Veintisiete horas de parto estuve con el tercero, tres comadronas saltándome encima.
O bien:
-Aquel día nos hicieron un cordero guisao con patatas a lo pobre, unos chorizos y unas morcillas que…
Y a ti, que o bien hace mucho que has comido y la conversación te levanta un hambre canina o bien acabas de comer y la evocación de tanta grasa chorreante te revuelve el estómago, Julia Roberts se te esfuma, la puerta grande se convierte en la puerta del retrete y pegas un gatillazo monumental.
Como vemos el arte de la espera es materia delicada cual gasa o cendal –que no sé que quiere decir pero que da un toque modernista al texto- al viento. En el fondo todo lo anterior no son más que caminos fracasados para lograr su dominio, la verdadera clave del arte del bien esperar es tan simple como mirar y escuchar. Entonces el entorno viene a ser algo así como la sabana africana y sus pobladores ejemplares dignos de estudio que proporcionan datos valiosísimos sobre su comportamiento en su habitat y fuera de él. Materia prima de literatura, de cinematografía y de teatro sin duda alguna. Las frases, los gestos reconstruyen una historia de cada persona que no importa que sea verdad o no, es lo que convierte la espera árida escuchando partos, politiqueos, comilonas y hasta faltas de respeto en una de las bellas artes.

sábado, 6 de febrero de 2010

Dia internacional contra la ablación genital


Entre las infinitas barbaries que nos rodean esta es una de las más lacerantes y estúpidas. Quisiera hablar más detenidamente de ella pero no sería políticamente correcto buscar culpables ni responsables. Sólo recordar que hoy, en el tercer milenio, todavía se practica esta salvajada; ah, y que no es patrimonio exclusivo del Islam ni cosa parecida. En el s. XIX se prácticaba con relativa frecuencia en la buena sociedad europea.

La imagen es bella, las que he encontrado relativas al tema más directamente son demasiado brutales para soportarlas.

martes, 2 de febrero de 2010

Aquel Madrid

Monumento a Colon a principios del XX, mira que ha dado vueltas y mira que es feo, caramba

El temporal emotivo-icónico sigue azotando mi alma de museo. He encontrado estas postales que, como continuación de la entrada de ayer no me he resistido a poner aquí.
Calle de Alcalá hacia 1875, antes del trazado de la Gran Via y de la construcción del edificio Metrópolis, emblemático de la ciudad.

A quienes conocen la ciudad quizás les sobrecojan los cambios, ¿deterioros quizás?
Pradera de San Isidro en plena verbena, al fondo San Francisco el Grande, es el paisaje que pintó Goya, actualmete con el Vicente Calderón. La vista está tomada desde la zona de la Ermita del Santo.
El maravilloso Puente de Toledo, antes de 1879. La verbena de San Isidro y su tradicional venta de cacharrería se llegaba a prolongar incluso debajo de los arcos, hasta la construcción de la M-30
Puerta de San Vicente antes de 1879

A quienes no conozcan la ciudad verán el auténtico espíritu de la misma por que, por muchos rascacielos que hagan, por muy "modelnos" que nos pongamos, Madrid tiene un fondo popular en el sentido de humilde, casi cutre, que siempre reaparece.
Un irreconocible Paseo del Prado a primeros del XX. Solo queda de lo que se ve la Fuente de Apolo.
Una destartalada, como siempre, Puerta del Sol, de la misma época. Debió ser uno de los pocos días en su historia en que no estaba en obras, seguramente por esa novedad hicieron la foto.

Ese mismo fondo popular que hace que en medio del cogollo central con millones de personas pasando a diario en cuanto de dejes ver con cierta regularidad seas conocido, te saluden y hasta te pregunten en los bares ¿Lo de siempre? Aunque sólo hayas entrado tres días en tres meses.
Calle de Alcalá a primeros del XX.

Sí Madrid nos mata. Madrid, como decía Galdós, es mucho Madrid para estar en la esquina de Gobernación sin capa (para los más jóvenes: Gobernación es la casa de Correos, en la Puerta del Sol, sede de la Autonomía)

lunes, 1 de febrero de 2010

La nostalgia de los otros o el aroma de otros tiempos II

Monumento a Colón años 20-30

Mi alma de museo sigue dando la vara y ha desenterrado, casi en excavación arqueológica, estas imágenes de Madrid de hace unos años.

Plaza de Emilio Castelar años 60

Madrid es mi ciudad y mi martirio. Las copleras decían que sus amantes les daban "Sentesia de crú", pues eso. No puedo vivir sin ella pero con ella tampoco, pura copla. Ya lo decía Sabina: yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid.

Monumento a Alfonso XII en el parque del Retiro años 50-60

Esta ciudad es lo que es, lo que fue, lo que será cuando la acaben (jejejejeje) y más que nada lo que soñó ser. Hoy no tengo el cuerpo lírico, sólo quería compartir estas imágenes. De Madrid hablaremos otro día.