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domingo, 29 de mayo de 2011

Lo supo

Fue una mañana, como tantas, se levantó, fue a la cocina y puso la cafetera, se quitó el pijama y se enjabonó la cara frente al espejo, tiró el calzoncillo al suelo y se dio una ducha rápida. Iba bien de tiempo así que desayunó tranquilo. Se vistió meticulosamente el traje, la corbata, los zapatos y volvió al baño a peinarse. Entonces lo supo. Se agarró al lavabo con ambas manos y agachó la cabeza ahogando quizás un quejido, quizás un sollozo. Cuando levantó la cara ya estaba seguro de que en su vida jamás volvería a haber alegría.

[Gracias por vuestros comentarios y consejos, parece que de momento no dan resultado, así que iré respondiendo a ellos mediante esta vía]

miércoles, 25 de mayo de 2011

Problemas con Blogger

Vamos a ver hace días dejé de ver la lista de seguidores en todos los blogs. ¿Es problema mío?
Ayer al intertar contestar y agradecer a Rober tenique su comentario mediante otro comentario me exige que me identifique, lo hago y no me reconoce, aparezco como anónimo, y al intentar publicarlo me vuelve a pedir correo y contraseña. Sin embargo, puedo me reconocen los demás blogs al entrar para comentar.
Alguien sabe que narices pasa o como solucionarlo.
Ya sabéis que la tecnologia no es lo mío o sea S.O.S

lunes, 23 de mayo de 2011

Cumpleaños ¿feliz?

Bueno, pues como es habitual hoy día las fiestas de cumpleaños se han de aplazar hasta que haya ocasión de celebrarlas. Este blog cumplió el día tres de mayo dos hermosos añitos (guguteta, digotata) . Han sido dos años intensos en lo personal y en lo social, pero creo que también en lo literario y en mi propio crecimiento.
Hoy, que hay tan poquito que celebrar, he decidido celebrarlo, aparte de con una magnífica colitis (del disgusto o de una empanada galleguísima y riquísima que despué de tanto régimen me supo a gloria bendita), con una entrada especial. 
Esta mañana al abrir el ojo y la oreja (que válgame lo que hay que ver y oír por llevar los ojos y las orejas puestos) me planteé seriamente cerrar el blog pensando que había cumplido su ciclo y que acabarlo ahora no estaría fuera de lugar cuando tantas cosas están acabando y otras comienzan a ver su fin, cuando la esperanza -con minúscula, no confundamos- agoniza, cuando la Desesperanza, paso siguiente de la Desesperación, se hace con el país y con quienes alguna vez soñaron un país mejor -ay, si Jovellanos levantara la cabeza-. Sí, parecía un buen momento de echar el cierre. Así que después de una de mis hoy frecuentes visitas al baño, tomé la decisión de despedirme. 
Claro que se me olvidaba que soy capricornio con ascendente en leo, recriao en escorpio, con muy mala leche y con muy poquitas ganas de palmarla aunque sea virtualmente. O sea que VA A SER QUE NO.  Además tengo algo de pequeña aldea gala que resiste y resistirá siempre al invasor. Entonces, en lugar de buscar el lazo negro con que pensaba encabezar la entrada he buscado velitas de cumpleaños y me ha aparecido el inocente Pocoyo y al verle tan "mono" he recordado un personaje de los tebeos de mi infancia: Angelito Gugú, el bebé más destructivo que puedan soñar todos los concejales de urbanismo que hoy se frotan las patitas -como las moscas en la mierda- pensando el la impunidad ya consagrada como forma de vida del trinque futuro. Saltando en su cestita y sin decir más que Gugú era una bestia absolutamente demoledora digna de Godzila. Así que en el segundo cumpleaños de este blog he de decir dos cosas: gracias por leerme y GUGÚ.

sábado, 21 de mayo de 2011

miércoles, 18 de mayo de 2011

¡Ya era hora!

Casi veinte años llevamos con:
contratos basura
sueldos basura
hipotecas prohibitivas
precio de vivienda y alquileres disparados
paro creciente y usado para privar de derechos.
horarios crecientemente inexistentes
privatizaciones varias encubiertas o no
privatizaciones de bienes públicos
deterioro de la sanidad y la educación públicas
deterioro del tejido social
deterioro de la convivencia entre lo laboral y lo personal
deterioro y desprestigio de las instituciones.
deterioro de la calidad de vida del ciudadano.
deterioro del respeto al ciudadano por parte de instituciones y medios de comunicación.
deterioro urbano, urbanístico y ecológico.
deterioro del ámbito cultural en cualquier nivel encaminandonos, de nuevo, a la cultura de élite.
deterioro del trabajo entendido como algo bien hecho pues antes de que se aprenda se cambia al trabajador para evitar que adquiera derechos
deterioro de la perspectiva del trabajador y del ciudadano de su propia condición.
y podría seguir pero ya os hacéis una idea.
Por eso y con todos los matices y reparos ¡YA ERA HORA!

jueves, 12 de mayo de 2011

El sabor de una croqueta.

Una vez comí una croqueta, en Madrid casi siempre se dice cocreta, tengo cincuenta y dos años y desde ayer me acuerdo de una croqueta. “Este está como una cabra montesa ya extinta”, estaréis pensando y seguramente tendréis razón. Claro que sólo en parte. Tenía trece años, un pie lesionado y estaba en el coche mientras la familia tomaba un café en un bar de carretera, sabiendo que me gustan me trajeron una croqueta, era de salmón ahumado y no he comido otra parecida, una absoluta exquisitez. Estábamos saliendo de Lorca.
Hoy, al revés de la magdalena de Proust, la tragedia me ha traído el único recuerdo que tengo de aquella ciudad, el sabor de una croqueta. El golpe, inesperado, de una tragedia semejante aquí, donde ya no estamos acostumbrados a que la tierra se ponga tan violenta y menos aún que cause tantas víctimas nos deja, me deja, anonadados y doloridos. Pronto comenzaremos a escuchar acusaciones que si las construcciones, que si esto, que si aquello, y tomaremos partido y diremos y opinaremos. Sobre todo quienes no conocemos aquella ciudad más que por las peculiares procesiones de Semana Santa en la tele, quienes no tenemos amigos allí, luego nos enfrentaremos, que si tú, que si yo, que si esto antes no pasaba y, hábilmente, iremos olvidando el desastre perdidos en el combate que para eso se hace, sobre todo quienes no conocemos aquella ciudad más que por las peculiares procesiones de Semana Santa en la tele, quienes no tenemos amigos allí. Por eso me aferro a mi croqueta. Es mí vínculo personal, estúpido, tragón y miserable, pero mi lazo con una tierra que no conozco más que de aquel paso fugaz camino de unas vacaciones. Para no olvidar a quienes se han ido y nunca conocí y a quienes sufren ahora y quizás nunca conozca.

viernes, 6 de mayo de 2011

A la sombra de una sombrilla

Fragonard
Jean Ranc
Francisco de Goya
Variaciones sobre un mismo tema (que no lo es pero lo parece).