Páginas vistas en total

viernes, 28 de septiembre de 2012

Llueve

Hoy en mi ciudad llueve.


Lenta pero densamente, llueve.

Desde abril no llovía así y es agua bienvenida, como en todas partes.

En pocos días hemos pasado del esplendor del verano al sonido arómatico de la lluvia.

Odio la lluvia.

Siempre la he odiado.

El otoño es la estación más deliciosa que quepa imaginar.

Los colores estallan en la naturaleza y, en estos días grises, se matizan hasta el infinito.

Los días avanzan hacia la noche acelerando el paso.

Hay cierto descanso, cierta serenidad en esta agonía de la naturaleza.

Las hojas caen y se empapan en las aceras, resbalan.

Los paraguas florecen discordantes.

La humedad cala la ropa, los huesos.

Se busca el refugio de un punto de calor suave y no sólo físico.

Es el tiempo de añorar el mito de la chimenea, la pipa, un buen libro y, como no, un cuenco de té bien caliente.

Es el tiempo de los primeros catarros.

En cierto sentido es como sentir que la vida se te escapa, metáfora natural de tu existencia. “No dirás que no te lo advertí”, parece decir el Universo.

Te acercas al cristal, frío, de la ventana y ves estrellarse en él las gotas, las hojas del árbol de enfrente temblar con su fuerza.

No hay chimenea, aun es pronto para la calefacción.

No hay pipa, la medicina preventiva nos ha convertido a todos en enfermos crónicos.

Cada vez es más difícil encontrar un buen libro que no se haya leído ya.

El cuenco del té es una baratija de mercadillo con pretensiones y el té es de sobrecito.

Los días grises del otoño son como si el año se desangrara apaciblemente.

Los días grises del otoño dejan un regusto de amargura indefinible pero real, que te oprime el alma, perdida a su vez entre tanta belleza melancólica.

Los días grises del otoño son como si el año se desangrara apaciblemente y tú con él.

8 comentarios:

  1. Bonitas palabras para una estación que a mi siempre me deprime. Yo soy de calor, que le vamos a hacer. La foto, no se si es tuya pero es encantadora. Abrazos

    ResponderEliminar
  2. Debo contradecir totalmente a David, yo no soporto la época de calor, y adoro la lluvia y el frío... en mi mente no funciona esa relación del sol con la felicidad, para mi el sol se relaciona con la flojera jeje.

    Saludos querido amigo, bellas letras las tuyas.

    ResponderEliminar
  3. Después de leer nuestra versión alterntiva de "España" que hizo Uno, he venido a curiosear por aquí en este día otoñal, sintiendo los primeros síntomas de frío en los pies y el deseo de envolverme en una manta tumbado en el sofá... Tiene su encanto, definitivamente... Como cualquier estación... Me gustó pasar por aquí...

    ResponderEliminar
  4. Me gusta el otoño, al fin de cuentas nací en octubre y me identifico con la lluvia, tal vez por mis orígenes asturianos.

    ResponderEliminar
  5. Se que deprime. Lo he oido otras veces. Incluso a algún médico. Pero me gusta.
    También me gusta mucho tu texto.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Aquí mira que es al contrario, lega Otoño y las nubes se van, llega un tiempo fresco, la mejor época del año, y llegan también las oleadas de nostalgía eso si.

    ResponderEliminar
  7. Simplemente tan bonito como real. Tan bello como poético... Tan sugerente como amable... jejej
    Únicamente te ha faltado la canción de mi divino Perales.. jajaj! Aunque la seleccinada es también maravillosa.
    Besos, precioso... y mis disculpas por mis ausencias... El no disponer de internet en casa me limita infinitamente.
    Un besazo otoñal y muy erótico... es lo más bonito que ahora puedo ofrecerte.
    Angel

    ResponderEliminar
  8. David: yo también soy de calor pero el otoño es algo tan hibrido en ese sentido, al menos en mi tierra. No, la foto no es mía más quisiera yo pero me pareció encantadora como a ti por lo que veo.
    Carlobito: la verdad es que yo prefiero el calor pero lo que de verdad me mata es el invierno interminable, ese que se alarga hasta mayo y aun así..
    Melvin: bienvenido y espero que te dejes caer por aquí más veces.
    Javier: no sé si tiene que ver por que yo nací en enero y los fríos no son lo mío ni mucho menos.
    Uno: deprime como el verano a algunos, la Navidad a otros etc, tenemos una querencia a deprimirnos que pa qué
    Alvaro: tengo una amiga que sostiene que si tuviera dinero estaría viajando todo el año para no encontrar nunca invierno ni otoño así que cualquier día te la encuentras por estas fechas.
    Angel: me alegro de verte por aquí y muchas gracias por tus elogios.
    Muchas gracias por leerme a todos y un abrazo

    ResponderEliminar