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domingo, 25 de noviembre de 2012

Más adioses

El título del blog ya es bastante siniestro en  sí mismo y hay personas y personajes que exigen un recuerdo en él cuando nos dejan. Lo espantoso es que son tantos y han calado tan profundamente en nosotros, no sólo en mí, que prácticamente el blog se convertiría en una sección necrológica. Opté hace tiempo por no hablar de estas marchas y de los vacíos que van dejándonos sino de cinco en cinco. Número arbitrario y opción que puede resultar fría pero mis ánimos no me permiten desangrarme evocándoles sobre la marcha y menos aún en el calor de una pérdida reciente. 
Aurora Bautista en "La tía Tula"
Aurora Bautista o el desparrame emocional cabría titular cualquier artículo que se le dedicara pero eso demostraría conocer poco nuestro cine. Reinó en las pantallas en un tiempo en el que las emociones, las pasiones debian ser recluidas en ellas, en las coplas y en las radionovelas. Sin contar con que encarnó la pasíón patria en Agustina de Aragón, tan racial y adecuada al régimen a pesar de lo cual logró sacarla adelante con extrema dignidad, a Doña Juana I de Castilla, La Loca en una inenarrable "Locura de amor" (reina Juana por que lloras si es tu pena la mejor, que no fue pena de amores, que fue locura de amor) en una actuación casi impecable dada idelogía, guión y medios. Una notable Curra Albornoz en "Pequeñeces", personaje que, como los otros mencionados, siempre parece estar al "borde de un ataque de nervios". Se esperaba de ella que sobreactuara, que fuera desmelene perpetuo y, a mi modesto entender, eso limitó su carrera. Desmintió que ese fuera su único registro con una estremecedora Tula, el terrible personaje de Unamuno que inspiró la película (aunque con un guión que se tomó demasiadas libertades con el texto original, aun más espeluznante). El volcán contenido de esa mujer, lo aparentemente corriente de su personaje, sus ojos delatándola a pesar suyo, hacen de esta obra una interpretación magistral, no sin su momento desmelene (que fue aprovechado para el cartel, como si fuera mucho más importante de lo que realmente es, eso vendía). Bordó a una mujer cualquiera de una capital de provincia de la época, y representar lo cotidiano es lo más difícil de hacer en cualquier arte. Creo que su última interpretación fue con José Luis Garci en "Tiovivo" donde representaba a una mísera anciana que se gana la vida -de un modo más que sobrado- llevando y trayendo vírgenes y sacando donativos (inolvidable escena con Alfredo Landa y Tina Sainz) y que acaba siendo asesinada por ello. Es una película muy coral y por tanto es papel corto pero simplemente perfecto.
Carlos Larrañaga
Enraizado por ascendentes y por descendentes en algunas de las dinastías más importantes de nuestro teatro-cine, Carlos Larrañaga comenzó extremadamente joven en el cine, creo recordar que, precisamente, con "Pequeñeces" como hijo de Curra Albornoz, Aurora Bautista. Caprichito de Ava Gardner en su tiempo español y hombre de un aspecto que resultaba sumamente atractivo tuvo una vida extraña, por lo poquito que sé de ella, como lo fue también su carrera pasando de papeles infumables a trabajos magníficos, como en "El extraño viaje". Como a casi todos los "guapos", la madurez le quito belleza y le trajo oficio y calidad interpretativa. Envidiado concretamente por mí, secreto enamorado de Ana Diosdado, y presa permanente de polémica cotilleril quizás el barullo en torno a su vida y amores haya eclipsado su carrera.
Lina Canalejas
Deliciosa presencia y no solo por su incontestable belleza sino por un buen hacer y una simpatía personal que trascendía aun dentro del más antipático de los personajes. Vedette nata aunque no lo supiéramos lo descubririamos en su modo de despojarse del medieval vestuario en "La venganza de D. Mendo", hizo una relativamente corta carrera cinematográfica con papeles inolvidables con, además de la ya citada "La venganza de D. Mendo", "Mi calle", de Edgar Neville (joya del cine hispano, como su autor lo fue de la literatura y me temo que ambos escasamente valorados y recordados hoy día) y, entre otras, también "El extraño viaje", de Fernando Fernán Gómez. Más reciente y además mostrando su capacidad de adaptación a los tiempos es su Sor Vïbora en "Entre tinieblas", de Pedro Almodóvar, la monja empeñada en diseñar nuevos vestuarios para las imágenes religiosas enamorando sin pretenderlo al capellán, el siempre soberbio Manolo Zarzo.
Sylvia Kristel
Quizás no fuera ni la mujer más bella del cine de los setenta ni la mejor intérprete, pero sí que fue, indudablemente la mujer que supuso una cierta forma de revelación sensual para toda mi generación con su celebérrima "Emanuelle", película que, por otra parte, tampoco es que fuera una cumbre en el arte cinematográfico pero era la mujer perfecta para la película perfecta para unos años concretos. Hoy resultará sino inocente, casi, pero entonces, y más en España, resultaba incomodamente perturbadora con el amagar y no dar de unas imágenes que siempre prometían más de lo que eran. Todavía hoy, desde el 74, los sillones de mimbre con esa forma determinada nos sugieren las curvas entre inocentes y perversas de Emanuelle. Personalmente me gustó más tanto ella como la película en "El amante de Lady Chatterley", de 1981, claro que los tiempos eran otros y la posmodernidad ya había hecho del desnudo algo bastante más habitual, y quizás pasara demasiado desapercibida la adaptación de esta novela por demás dificil de adaptar. Su vida casi truculenta y sus adicciones nos privaron de lo que podía haber sido un inmenso mito erótico más allá de una década.
Tony Leblanc
Como en todo la sobredosis causa estragos. Mi generación tuvo una sobredosis de Tony Leblanc, sus apariciones diría que constantes en las noches de la única televisión, su Cristobalito Gazmóño (Mi padre tiene un barco mecachis en la mar), la repetición incansable de sus películas en la televisión y de papeles en el cine lograron crear, al menos en mí, un cierto hastío de su trabajo y de su personaje. Cuando logré desintoxicarme pude ver una carrera coherente con su tiempo y con más matices de lo que sabía apreciar en mi juventud. Su papel en Cuéntame, lejos del chuletilla graciosete que le había valido la fama y que fue columna vertebral de su carrera que empezó con Celia Gámez en el 44 y acabó, lamentablemente, con Santiago Segura en el 2011, demostró que ni la edad había acabado con un actor, uno más, desaprovechado. "El día de los enamorados", "Las chicas de la cruz roja", "Los ángeles del volante", "Manolo, guardia urbano", son hitos en nuestra cultura popular en los que él con mayor o menor protagonismo estuvo presente. Si tuviéramos que colocar en una pared las imágenes que fueron telón de fondo de nuestra vida sin duda él estaría en ella.

3 comentarios:

  1. Sin duda Lina Canalejas era la menos conocida por el gran público y en mi opinión la mejor actriz de todos ellos, como lo demuestra que fuera capaz de hacer creible su papel de madre de Joselito, un señor bastante mas mayor que ella....Vale, no era mayor que ella pero seguro que le tiró los tejos después de cantarle La Campanera.
    Aurora, esencial en nuestro cine como lo es Tony, era muy exagerada y Larrañaga un galán muy antíguo aunque con bastante oficio como para hacer una buena interpretación si tenía un buen director al lado. Silvia fué un papel, una imagen, un poster de la época. En Tony había un 20% genial y luego todo lo otro.
    Con haber sido tanto, seguramente muchos jóvenes no saben quienes fueron.

    Un abrazo

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  2. Y José Luis Borau, creo que ya no hay escapatoria. A partir de ahora sólo podremos esperar ir viendo como van desapareciendo todas aquellas personas que poblaron nuestro imaginario. Una tremenda desazón lo va cubriendo todo.

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  3. Uno: comparto tu opinión sobre Lina Canalejas, difiero en cuanto a Aurora Bautista, creo que sobreactuaba por dirección más que por actitud. Emmanuelle fue un sueño erótico enervante para reprimidos y quinceañeros. En cuanto Larrañaga, sí, era un galán que no calificaría como "antiguo" sino de "alta comedia" necesitaba alguien que le sacara partido, completamente de acuerdo. Sintiéndolo mucho también estoy contigo en tu opinión sobre Tony: el 80% era... pero sin duda formó parte de nuestras vidas. Es el único del que estoy seguro que la gente joven conoce desgracias a Torrente.
    Javier: es el sino de todas las generaciones: ir viendo como a lo que fue un "tiempo de gracia y belleza" se lo va llevando el viento.
    Un abrazo

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