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lunes, 27 de agosto de 2012

Suspiros de España

Llevo algún tiempo acumulando datos sobre la Copla con la idea de escribir algo sobre ella. Desde niño he ido aprendiendo letras y recopilándolas de una forma u otra. Así que se me ocurrió que podría ser un tema interesante para tratar aquí pero resulta que lo que yo pensaba que iba a ser un tema común y corriente no lo es ni mucho menos. Si hay un ejemplo de los primeros tiempos de la Copla que es indiscutido es el célebre, muchas veces objeto de burla y pocas veces escuchado "Suspiros de España". El texto, lo reconozco, lo convierte en un canto al inmenso EGO de la hembra española, pero la música es otro cantar. Incluso puede no gustar, aunque he comprobado que lo que no gusta con 20 suele gustar con 50 y en música popular, más. El caso es que me metí en la red a buscar este pasodoble, creo, y en los comentarios del vídeo leí algo así como “España sólo tiene un himno, rojo cabrón”. Por lo que investigué y puede que me equivoque, a diferencia de mucha gente que no se equivoca nunca, alguien dijo que ese sí que podría ser el himno de España. No quiero ni pensar si llego a decir que el himno de España sólo puede ser Asturias Patria Querida, la única canción que hemos cantado todos, aunque en momentos poco presentables. Bien. No es extraño que no se esté de acuerdo con la sustitución de La Marcha Real o de Granaderos sin letra que es el himno patrio. Lo representativo es el insulto: rojo cabrón. No sé si tengo que añadir más en este aspecto.

Ahora escojo otro camino para tratar el mismo tema. Por mi formación académica, estudios japoneses, me vi obligado a estudiar durante dos cursos S. XIX por que no había otra opción en el doctorado. Las culturas que no son de origen judeocristiano simplemente no existían para la oficialidad. El caso es que después de dos años machacando XIX llegué a descubrirle. Me interesa especialmente la visión que este siglo generó de la mujer, de ahí que cuando descubrí en los anaqueles de una librería un libro que se titula “Buscando a Carmen”, me lanzara cual halcón sobre él. Reconozco mi absurda ignorancia de quien era el autor, un tal Serafín Fanjul, cuya trayectoria se ocupan muy bien de semiocultar las solapas del volumen. El caso es que tras doscientas y pico páginas de citas sobre las barbaridades que los viajeros del XVIII y XIX dejaron escritas sobre este país, sin ningún orden ni sistema, intercambiables entre capítulos, y por tanto poco útiles a cualquier nivel de investigación que se quiera usar, el autor suelta esta perla:

“Si reproduzco estos estereotipos es por la recurrencia con que asoman, incluso en autores nada malintencionados pero que dependen de una tradición oral y escrita de otros viajeros, tradición que cuenta ya cerca de dos siglos de vida –y sin tregua realimentada y reescrita- aunque la España presente se asemeja poco al modelo de la primera mitad del XIX. Eso explica la extraordinaria aceptación de la obra de Falla y Lorca en el mundo entero. Aceptación que se basa, por supuesto, en el valor intrínseco de sus producciones, pero también por responder a las expectativas creadas sobre la esencia de lo español, ofreciendo al público un universo esterotípico de gitanos, pasiones, flamencos, puñales y las guitarras. Y otro tanto puede afirmarse del cine de Pedro Almodóvar que, sin pertenecer a la línea del andalucismo oficial, sí conecta y explota de manera sistemática –y en mi opinión aburridísima por repetitiva- toda la panoplia de guiños, convenciones, paradojas y tipismo español (puesto al día, claro está) que el espectador extranjero espera y en el cual identifica a España, a lo que piensa debe saberse y esperarse de España” (Serafín Fanjul,“Buscando a Carmen”, Ed s. XXI, p. 119-120)

García Lorca y Falla, nada menos, y eso que “concede graciosamente” el valor intrínseco de ambas, eso sí, a regañadientes. Le quedamos muy agradecidos por ello. Hay un axioma que, al nacer contra las vanguardias, se ha considerado retrógrado, lo dijo Eugenio d’Ors: Lo que no es tradición es plagio. La fuerza que pudiera tener contra las vanguardias se perdió cuando se ha demostrado que no ha habido vanguardista que no tenga un conocimiento profundísimo de la tradición artística, académica y, insisto en la copulativa, popular.
Otra cita, ésta de Manuel Machado:

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.

¿No será por ahí por donde respire la herida?
En todas las naciones sus grandes músicos se han inspirado en los sones populares, en todas. Granados, Albéniz, lo hicieron, pero los grandes compositores rusos, por ejemplo usaron sus sones populares, y Falla también. Junto con Lorca, que cosas, trabajaron seriamente por estudiar y depurar el flamenco. Que yo sepa no hay nada menos panderetístico que el llamado cante Jondo. ¿No será que molesta que ambos autores hayan conseguido partiendo de raíces populares que la gente de la calle las entienda? Claro que no hay nada con tanta pandereta como "Poeta en Nueva York", o "El Público".
En cuanto al Almodóvar. En fin, relacionar “la panoplia de guiños, convenciones, paradojas y tipismo español (puesto al día, claro está)” con la obra de Pedro pasando por alto la más directa influencia del esperpento, ¿es ignorancia? Grave asunto sería dado que el autor es catedrático. Es otra cosa a la que no quiero poner nombre. Valle-Inclán y hasta Cela en tiempos cercanos y Quevedo ya en lo clásico están más cerca de lo que hace Pedro que ese imaginario tipismo español. Por otra parte, lo cierto es que, teniendo esos maestros, no le hace falta más que mirar alrededor en cualquier momento y se encontrará él y cualquiera con el esperpento más puro en la vida cotidiana: veamos los esperpentos de hoy.

-El diputado del PP gallego Collarte dice que las “pasa canutas” para llegar a fin de mes cobrando 5000 €.

-El presidente del Comité Paralímpico, Miguel Carballeda, ha calificado a los deportistas que representa como “La roja coja”. (El librepensador y la Sexta)

-El Ecce Homo de Borja.

-El Museo del Orinal arrasa en Ciudad Rodrigo: recibe más visitas que la catedral gracias a su colección de 1.300 piezas (El País de hoy)

Eso, hoy, un día cualquiera.
Me he alejado un tanto, no mucho, de lo que quiero decir que viene a ser una reflexión sobre el hecho de que cualquier estudio o proyecto artístico sobre cualquier parte de la cultura española va a ser violentamente atacado, con ensañamiento guerracivilista. Aunque sea sobre algo tan aparentemente inofensivo como la copla o Suspiros de España. Que a uno se le quitan las ganas de hablar o escribir, no ya por miedo, al menos en este caso, sino por pura pereza, por que si escribir en España es morir, vivir en España resulta de un cansino y de un hostil que hay que pensárselo dos veces.

martes, 21 de agosto de 2012

El negro que tenía el alma blanca

Esta imagen no sé de donde viene pero bien podría ser la portada de alguna edición de la novela.

En “La conquista del cuerpo”, libro que comenté en una entrada reciente aparece un fragmento de “El negro que tenía el alma blanca” de Alberto Insúa que, curiosamente, me llevó a la lectura inmediatamente anterior, un libro encontrado en un puesto por casualidad (Lydia Vázquez: “Elogio de la seducción y el libertinaje”) con lo que me picó la curiosidad sobre el dichoso Negro que tenía el alma blanca. No sé, quizás sea yo solo pero a mi aquello me venía sonando a película culebronera de los cuarenta. Así que tiré de bibliografía y me encuentro que hay una edición relativamente reciente (1998) y me lancé a su búsqueda. Apareció, claro que apareció, y lo cierto es que me lo bebí en dos tardes.
Ante todo he de decir que un libro que usa el lenguaje y no lo que se viene haciendo últimamente –unos por anglicismos baratos y otros por una no menos barata “voluntad de estilo”- ya lleva mucho ganado para mí. Eso lo hace Insúa desde la primera letra y con una facilidad que hace que incluso conceptos que nuestra mente [pretendidamente] abierta de hombres del XXI rechazaría de plano en otro contexto entren suavemente, permanezcan aislados en nuestra mente pero sin dejar de cumplir su parte en la trama, obviamente me refiero al racismo que subyace o sobreyace, según se mire, incluso en el título: inferioridad del negro que, de puro bueno, tiene el alma “blanca”. Es posible que frases brutales que deja aquí y allí relativas a la escala de las razas, la subespecies dentro de la raza negra o el olor de “los de su raza”, fueran cosas que nadie cuestionara en la época pero parecen, y no digo que sea así, situadas en contextos que las desmienten automáticamente. Con cierto cinismo diría que así deja satisfechos a todos. Especialmente a una España que se creía firmemente que no era racista. Pero eso es un comentario cínico y personal.
Escenarios, dos: un teatro madrileño que ofrece “obras de texto” y varietés al final de la noche, su compañía titular y los moscones habituales que, parece ser, rondaban por entonces estos lugares y un segundo y posterior escenario múltiple y cosmopolita, muy de la época, Jardiel, por ejemplo, también se recrea en este tipo de ambientes, menos dibujado, menos importante pues, como esa gente que salió con tres años del pueblo hace sesenta y sólo piensa en volver a él, los personajes viven atados a ese Madrid y a ese teatro cada uno por su historia. En cierto sentido la tensión, por decirlo así, entre ambos es la materia oscura que une y da aun más sentido a la historia. Hay algo, mucho, de folletín, moderado sin duda; de melodrama con un protagonista de una bondad que está más allá de ángeles y arcángeles, también. Sin embargo, creo que hay algo más, algo a lo que cada vez estamos menos acostumbrados: categoría, clase, savoir faire y también humanidad con el olor que ésta desprende. Todo con un cierto distanciamiento que permite al lector verse ahí y no verse ahí, según le convenga, y también la sonrisa e incluso alguna que otra carcajada. Es evidente que no tengo la formación necesaria para hacer un comentario más profundo (aunque bien que me gustaría) sobre la obra y aquí lo voy a dejar.

Cartel de la película de 1926-27 con el encanto de aquella manera de ilustrar.

A lo que sí me atrevo es a una breve reseña de las películas que se hicieron sobre esta novela: una primera versión nada menos que del año 26-27 con una jovencísima Conchita Piquer, otra del año 34, ambas con protagonista negro y ambas dirigidas por Benito Perojo. Finalmente, la más conocida pues el cine que se hizo antes de la guerra sufrió tremendas pérdidas, es la que se hizo en 1951 dirigida y protagonizada por Hugo del Carril, célebre cantor de tangos… blanco que se pintó ad hoc. Hoy hacer una versión sería impensable a menos que uno sea Garci y, de verdad, después de "Sangre de mayo" y "Ninette", de verdad que no. O sea: no. En serio, no, ¿eh? No. Sin embargo, sólo ahora se podría expresar de un modo visual la tremenda carga erótica de algunos de los episodios de la novela. Desde el casi obsesivo afán por bañarse del protagonista, bailarín además, los asaltos sexuales que sufre por la primera actriz de la compañía en una escena en que comida, sexo y carne se entrelazan de un modo sutil más sugerida que expresada y de la, curiosamente, uno sale con la impresión de que el plato fuerte es el hombre,  y hasta el visceral asco que produce en su amada por su raza. La sensualidad extrema de los bailes en el último tramo de la obra sólo ahora se podría expresar.



Cartel de la versión del año 34 

 Cartel de la versión del 51 con Hugo del Carril y una hoy casi olvidada Maria Rosa Salgado. El personaje femenino de La Cortadita es sumamente importante y requiere una interpretación de excesos y contenciones. Dífícil, muy difícil.

 Esto me lleva a pensar que desde principios del XX parece que España ha necesitado un “galán” negro para sus fantasías o sus ensoñaciones y, por supuesto, sus varietés. Especialmente en el primer cuarto, época por cierto del triunfo de esta gloriosa raza en los escenarios del mundo, el ejemplo más conocido sin duda fue Josephine Baker. Veamos si no este popular charlestón de Bolaños y Jofre “¡Cómprame un negro!", al que le puso música el maestro Villajos. Lo estreno “La Yankee” el año 1926, año en el que también se presenta en el Olympia de París:
Son tantos negros los que han venido
para enseñarnos el charlestón
que las mamás se ven morás
para evitar ir al bazar,
donde esas muestras de chocolate
a los pequeños hacen exclamar:
¡Madre, cómprame un negro,
cómprame un negro en el bazar!
¡Madre, cómprame un negro,
cómprame un negro en el bazar!
que baile el charlestón
y que toque el jazz-band.
¡Madre, yo quiero un negro,
yo quiero un negro para bailar!
El otro día papá me dijo:
-¡Anda, nenita, vente al bazar!
Y, al ir allí, un negro vi
y yo a papá le dije así:
-¡Éste es Domingo, nuestro vecino,
un gran amigo de mi mamá!
¡Madre, cómprame un negro,
cómprame un negro en el bazar!
¡Madre, cómprame un negro,
cómprame un negro en el bazar!
que baile el charlestón
y que toque el jazz-band.
¡Madre, yo quiero un negro,
yo quiero un negro para bailar!

Uno de los grandes responsables de nacimientos en España fue sin duda Antonio Machín. ¿Quién no caería ante esa voz diciendo que “cuando digo tu nombre/ siento envidia de mi voz? ¿Y que melodía más a cuento en esta entrada que Angelitos negros? Llegó a este país en el año 39 y se quedó haciendo felices a nuestras madres con sus Dos gardenias que todos las hemos oído cantar trajinando en casa (A los de menos de treinta, poned abuelas)
Los tiempos cambian y se imponen otros ideales más “espirituales” y en pleno Concilio Vaticano II surge la imagen de otro negro (con alma y parte del hábito blanco) que permite aunar en las mentes hispanas los aspectos más variopintos: “Fray Escoba”. Película rodada en 1961 y protagonizada por René Muñoz. En mi escritorio hay una figurita de barro representando al entrañable San Martín de Porres (curiosamente canonizado en 1963 como Santo Patrón de la Justicia Social) que lleva en mis manos más o menos desde por entonces, claro que el primer adorno de árbol de Navidad que se compró en casa fue por aquellos años y fue… un angelito negro que aun cuelgo “con amor” de mi monumental árbol navideño.

 Cartel de Fray Escoba, Ramón Torrado 1961.
  
Ojo a las letra blancas sobre el hábito: El Dios Negro, uyyyyyy como suena eso ¿Verdad?
A pesar de los esfuerzos para evitarlo los tiempos siguieron cambiando y hubo un último rabotazo en esta misma línea místico carnal en el cine ibérico: “Johnny Ratón” de Vicente Escrivá en 1969. Lamentable espectáculo a medio camino entre la promoción inmobiliaria, la publicidad a Sevilla, Sor Citróen y un mal viaje, que ni siquiera tiene la disculpa del entorno. Eso sí, todas las chicas de la época que he oído encontraban al actor negro Robert Packer (un hermano de la Orden de San Juan de Dios, en la ficción, claro) “muy potable”. Ah, a mí me encantó cuando la vi… a los diez años. Cuando la volví a ver… mejor me callo.

sábado, 18 de agosto de 2012

Revista


Siempre me ha parecido que este país ha perdido la chispa de humor que tenía. No hablo de los grandes monologuistas ni de los "cómicos" sino de aquellas generaciones de Humor con Mayúscula, que sabían sacar punta a la realidad social del momento y que casi cien años después siguen haciendo reir: Tono, Mihura (aunque su humor esté teñido de algo más profundo) Jardiel, Neville y un buen número más. Con la situación actual ellos habrían hecho maravillas sobre un escenario, algo así (pero en bueno)

LAS RESCATADAS
Revista musical con dos actos y seis cuadros
Con más de cien piernas en escena y quinientas plumas.

PRIMER CUADRO

[Piso un tanto desvencijado, ha sido lujoso pero está de capa caída. Viven en él D. Pedro Pedrusco y su consorte Dª Petra Especulación, más conocida como La Espe, interpretados por los actores de carácter. Con ellos sus tres hijas Angustias, Dolores y Martirio (primera, segunda y tercera vedette) La primera vedette tiene un novio: Deogracias Riesgo, también en la ruina.]

[Primer número: los actores de carácter cantarán algo sobre los brillantes tiempos pasados como:]

El: Aun recuerdo aquella urbanización, sin agua y sin luz

Ella: ¡Que bien se vendió!

El: Que tiempos aquellos

Ella: Que no volverán

El: Aquellas hipotecas

Ella: Que no se pagaban

El: Que renta nos dejaron

Ella: Que no volverán.

Nos enteramos de la inminente quiebra familiar. Dueto de la primera vedette y Deogracias

Ella: Me iré a Islandia

El: Quita, quita, que esos si demandan al gobierno ¡que no harían con tu padre!

Ella: Quizás si trabajaras

El: ¿Un Riesgo? Menudo riesgo.

Ella: Pues algo habrá que hacer

El: Estoy decidido, aunque me cueste el honor y la honra

Ella: No, Riesgo, no. Eso nunca.

El: Si en tres días no se arregla la cosa: Me meto concejal de urbanismo

Ella: Aaaaaggggg (llora)

(Concertante de gritos y lamentos de las tres vedettes y Riesgo interpretado por el primer galán. A ellos se unen con el ritornello de “aun recuerdo aquella urbanización, sin agua y sin luz” los padres) Entra Segundo Desastre, segundo galán amigo de Riesgo.

Segundo: En casa ha llegado este telegrama

Lo leen avidamente

Riesgo: que viene una pariente rica de Alemania, hace años que no sé de ella. Que quiere conocerme por que ha de dejarme su herencia siempre y cuando yo y la familia de mi novia tengan una moral intachable.

Segundo: (aparte) Tú no heredas.

Se sabe que va a llegar en cualquier momento, que conoce la dirección de la familia Pedrusco y que se alojará en el piso de arriba.

Primera vedette: ¿Pero quien es?

Riesgo: La Prima Angela.

Padre: Hay que parecer decentes, llamaremos al Sr. Amaño, el juez.

Riesgo: Uy, mucha tarea para al Sr. Amaño.

Madre: Antes quema los papeles aquellos.

Angustias: Y las fotos aquellas con …

Madre: Y los anónimos

Martirio: Y los folleteos, digo folletos de aquella urbanización.

Dolores: Voy a sacar el Murillo del retrete.

Martirio: (asomada a la ventana) Que ya viene

Todos: ¿Quee?

Tercera vedette: Que ya sube

Todos ¿Quién?

Tercera vedette: ¡Que ya sube la Prima de Riesgo!

Desaparece el decorado y aparece una gran escalinata por la que aparecen los coros de chicas, poca ropa y mucha pluma y de chicos de frac plateado contorsionándose como si bailaran, en fin como en todas las revistas, hasta que la Primera vedette inicia su bajada de escaleras a ritmo de pasodoble:

Vedette: La prima de mi novio
Viene a visitarme

Riesgo: Rico o pobre va a dejarme.

Coro: ¡Que sube la prima de Riesgo!

Vedette: ¿Estaré yo presentable?

Riesgo: Más bien ¿nos será rentable?

Coro: ¡Que sube la prima de Riesgo!

Vedette: Para dama tan…¿ilustre?

Riesgo: Nos basta con que de lustre

a nuestra cuenta corriente

Primera vedette: ¿La de la Calle Corrientes?

Riesgo: No, la del paraíso fiscal

Vedette: Ay, ¡y en este local!

Coro: ¡Que sube la prima de Riesgo!

Vedette: Y me pilla sin arreglar

Padre: y los papeles sin quemar

Coro: ¡Que sube la prima de Riesgo!

[Por el primer término, cerca del foso pasan la segunda y tercera vedettes cargando el Murillo]

TELON FIN DEL PRIMER CUADRO

martes, 14 de agosto de 2012

¡Estoy de cumple! 2

A estas horas tal día como hoy hace dos años me estaba dando el primer infarto. Comprenderéis que esta sea para mí la entrada más importante del año. Luego vino otro pero fue infinitamente menor, aunque es el que realmente hizo daño y no hablo de daño físico. ¿Que como estoy? Bien, cardiacamente bien, aunque no puedo decir lo mismo de lo demás.
Salí del primero contento y feliz, me había escapado. Del segundo, muy menor en relación al primero, no me he recuperado emocionalmente. Es como si el tiempo se hubiera parado tal día como hoy a esta hora. Revivo cada día, cada noche, en cada pequeño dolor, en cada pequeño latido, en cada película donde aparece un infarto, cada vez que veo u oigo algo que estaba viendo u oyendo por entonces. Cuando me dio estaba viendo "Con faldas y a lo loco" y cada vez que veo un fotograma de la película me entran sudores fríos y ha habido veces que he tenido que echarme para calmarme. No he vuelto a ver mi amada "Lo que el viento se llevó" por que la había visto dos días antes, y así sucesivamente. La presencia del infarto es constante aunque mi razón me diga que no es así, da igual.
Me he vuelto aun más obsesivo, me cuesta muchísimo concentrarme por que vuelvo una y otra vez al mismo sitio. Según se acerca la fecha mis nervios flaquean, llevo cuatro días casi sin dormir, necesito más de la gente, y claro,  no la encuentro. Estoy más ñoño, más pendiente de cada dolor (y tengo muchos por otras causas como una fisura en una costilla, en la misma zona) Ya en el segundo soponcio me mandaron al loquero y como me niego a tomar pastillas por que engordan y ya estoy bastante gordo, tuve que pagarme una terapia psicológica, el año pasado por estas fechas estaba mucho mejor que ahora.
El día 16 de agosto de hace dos años me llevaron a hacerme un cataterismo de urgencia al Hospital Clínico. Salvo por lo evidente tengo un magnífico recuerdo de como me trataron, además de tener unas enfermeras de suplencia por vacaciones sevillanas y bellísimas que, para colmo eran adorables. Bueno, que me sentí en todo momento magníficamente atendido y guardo un buen recuerdo, casi el mejor desde entonces de como me trataron en los dos hospitales. Pero esto viene a que la doctora que me hizo el cataterismo dijo a mi familia que yo era un hombre muy fuerte. Y debe ser cierto por que si no con esta cabeza que parece ocupada por un director de películas gore ya estaría loco, clínicamente loco. Lo malo de estas situaciones es que arrastras a quienes te rodean. Y hasta aquí he llegado.
Hace días que no se me va de la cabeza esta canción de Rocío Jurado, ya he hablado de que soy un tremendo coplero, y cuanto más la oigo más me veo reflejado, incluso en lo de la cama tan vacía. Me encuentro a cada paso... en el punto de partida. Pero hasta aquí he llegado. No paso de aquí. Se acabó, como decía la también coplera María Jiménez. Lo bueno de los puntos de partida es que siempre se puede tomar otro camino. Haré lo que tenga que hacer como hasta ahora pero no puedo seguir viviendo en Casa Hauser, no puedo vivir una historia de terror cada minuto. Así que en este punto de partida se acabó el eterno retorno al 14.8.2010.
Estoy decidido a ser libre y lo más importante: a ser feliz. Eso incluye no quedarme ni una en el cuerpo. Así que Joaquinitopez ha decidido mandar a tomar por el puto culo al miedo, a la obsesión y a lo que haga falta. Vedme ahora como un olímpico coronado de laurel en la Olimpia de verdad por que, desde ya, ese sí soy yo, como también decía Mari Trini.
Así que Happy birday for my.

sábado, 11 de agosto de 2012

"La conquista del cuerpo" de Isabelo Herreros

No es la primera vez que hablo aquí de un libro, aunque he de reconocer que éste es un tanto especial. “La conquista del cuerpo” de Isabelo Herreros, Editorial Planeta.

Título que permitiría una cierta ambigüedad sobre su contenido si no fuera por la frase que en la misma portada sigue al título: “El desnudo en 1936 estaba incorporado sin mayores problemas en España. La cultura, la libertad y la tolerancia habían calado en nuestra sociedad. Y eso, claro está, los enemigos de la modernidad no podían dejar que acabase bien”. Queda expulsada cualquier ambigüedad posible.

Ante todo (y por hacer caso a cierto escritor actual que dice que quiere más crítica y menos peloteo) empezaré por resaltar la “pegas” que se le pueden poner al libro. La menor es la calidad de las fotografías que lo acompañan, pequeñas y con no muy buena reproducción, lo que resulta especialmente doloroso por el interés que entrañan en sí mismas.

La segunda de estas “pegas” es, al mismo tiempo, su principal virtud. El tema es histórico, obviamente, pero el autor es periodista y escritor con los inconvenientes que esto conlleva al afrontar una obra de este carácter. Sin embargo, dado el tema, poco corriente para quienes como yo no estamos muy duchos en este periodo de tiempo que fue, sobre poco más o menos el interregno entre dictadores (de 1930 a 1939) (aunque el autor no lo plantee así pues la dictadura de Primo de Rivera, según tengo entendido, en este aspecto físico, poco o nada tenía que ver con la que vino después. Doy estas fechas sólo a título orientativo pues ni lo especifica el autor ni hay un límite claro) y mucho menos sobre la actividad legisladora de la República lo que, en principio, es un lastre, se convierte en virtud al poner al alcance de los “profanos” una visión general y concreta de esta época en ciertos temas. General por que abarca legislación, evolución, reacción, consecuencias; concreta por que aporta nombres (a veces en forma de fichas consecutivas) y biografías que no carecen de interés y que, muchas veces, hemos oído pero sin saber muy bien en que sentido ejercieron su labor.

Fascinante es que, al tratar el tema “del cuerpo” se limita, sí, pero también permite una historia parcial pero apasionante que trata desde las legislaciones sobre divorcio, aborto, homosexualidad, hasta los aspectos más frívolos de la cuestión como las revistas, los desnudos en el espectáculo y hasta el cine. Así nos abre una puerta, por lo menos a mí, a un mundo semioculto lleno de nombres de primer nivel que la historia, el exilio, la cárcel, el asesinato o el olvido han dejado en la cuneta (ah, las cunetas de España). Nombres como Alberto Insúa o Álvaro Retana que han llegado hasta nosotros en el mejor de los casos con un aura de la sordidez de un erotismo prohibido, de novelita amarillenta que pasaba de mano en mano a hurtadillas. Eso, en el mejor de los casos, en la mayoría, ni eso.

En resumen que me parece un libro muy recomendable para iniciarnos en este periodo y en este tema y no menos importante para comprender el choque brutal que la Victoria tuvo que suponer para nuestros abuelos o bisabuelos, siempre hablando del mundo urbano, por supuesto. Además y como valor añadido en estos tiempos de desaliño editorial se acompaña de lo esencial: índice (increíblemente cada vez más aparece libros sin él), bibliografía, Indice onomástico (importantísimo en una obra de este tipo) y ¡notas a pie de página!

La verdad, resulta refrescante encontrar un libro de estas características sin tener que buscar en archivos y que, además, abre puertas.

viernes, 10 de agosto de 2012

jueves, 9 de agosto de 2012

Más despedidas.

 Yolanda Ríos, fue azafata de alguna de las primeras entregas del "Un, dos, tres" pero no sólo eso. En una etapa en que el cine español estaba en un momento de indecisión, entre el destape y el Cine, Yolanda Ríos quizás no tuvo suerte con los papeles que le dieron pero, personalmente, siempre me parecieron trabajos dignos teniendo en cuenta el material que le daban. Nunca abandonó el mundo del espectáculo pero sus trabajos fueron más y más espaciados. En los últimos años era escenógrafa y apenas le dio tiempo a más pues a los sesenta años murió. Quizás a muchos su carita encantadora y su presencia no les haya llegado a tiempo o se les haya perdido en la memoria. Un recuerdo para ella, en su momento, una de mis favoritas.
 Ernest Borgnine, se podría decir todo de su trayectoria con pocas palabras que lo hacen más grande: el actor que interpretó al hombre corriente. Ni galán, ni heroe, ni antiheroe, simplemente un hombre como cualquiera de nosotros. Y ese es el papel más difícil de interpretar.
 José Luis Uribarri, era, como tantos presentadores, casi parte de la familia allá por los setenta. Luego le perdimos un poco, especialmente aquellos a quienes Eurovisión dejó de interesarnos desde la participación de Braulio (1976)
 Juan Luis Galiardo. Es curioso, cuando buscas en Google imágenes suyas aparecen casi en exclusiva las de su madurez dejando en el olvido que fue uno de los galanes más guapos y atractivos de los setenta. Eso sí, como actor por entonces dejaba bastante que desear. Creo que su propio físico y los problemas personales que tantas veces comentó con una capacidad de compartir y de autcrítica envidiable, le limitaban como actor. Con la madurez y la pérdida de esa pujanza física sus interpretaciones fueron creciendo hasta ser un soberbio galán maduro, capaz de afrontar cualquier desafío.
Sancho Gracia. Hoy ha muerto este actor que pagó demasiado caro el éxito de su serie "Curro Jiménez", desde entonces se le conoce como Curro Jiménez pasando por alto casi todo. Especial recuerdo tiene para mí su papel en un viejo Estudio 1 "Doce hombres sin piedad", versión sin duda muy superior a la cinematográfica pues el reparto era de primeras figuras. Su papel era desagradable, hostil, pero lo bordó dando la talla ante Rodero, Aleixandre, Bódalo, Puente, en fin, otros once actores de primer nivel como él. Curro le marcó y, quizás, limitó, pero eso no debe hacernos perder de vista su calidad como actor.

Todos ellos formaron parte de nuestras vidas, algunos enamorándonos, otros como uno más de la familia, otros nos impresionaron con trabajos que recordamos casi cuarenta años después. A todos ellos, pues, yo por lo menos considero que les debo algo, y lo único que puedo hacer para pagarles es dedicarles un recuerdo.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Los Juegos Olímpicos



Creo que es lo único sensato que he oído/leido sobre los Juegos Olímpicos.

lunes, 6 de agosto de 2012

Días de agosto.

Cada agosto el recuerdo de Hiroshima se nos superpone o anula otros no menos trágicos, ayer Marilyn y las Trece Rosas, cuya verdadera muerte fue nuestro olvido/desconocimiento/silencio durante tantos años. Cada agosto traigo aquí su recuerdo con imágenes de ruinas y lápidas. Este año he querido recordar como Hiroshima, pese a todo, se levantó, como todos, con su tragedia a cuestas pero en pie. El castillo que vemos es probable que sea una reconstrucción pero ya han conseguido más que nosotros que no hemos podido reconstruir nuestra dignidad despues de la guerra y la posguerra que se llevó nuestras rosas, y no hablo sólo de la Trece Rosas, que ya sería motivo suficiente, sino todas nuestras rosas de luz, de esperanza y progreso. Ellas fueron las víctimas de la barbaríe, nosotros lo somos de la miseria mental en que nos dejaron. No es la mejor imagen con que podría ilustrar esta entrada pero sí es una imagen que para muchos es de esperanza, no para mí, pero si para alguien hay esperanza y luz al final del túnel es un buen símbolo.
Creo que ya lo dejé escrito alguna vez en este blog: "Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento". Miguel Hernández quizás ha resumido a este país mejor que nadie en este par de versos, una eterna elegía. 

 El agosto que viene, además de estos tres dolores, Hiroshima, Las Trece Rosas y Marilyn habré de sumar el recuerdo de una pérdida más. La única que me ha arrancado lágrimas de las tantísimas que llevamos recogidas en este blog: Chavela Vargas. Se nos ha ido como ha vivido, valientemente, dando la talla y dejándonos aún más desolados.
Las ruinas por las que camina el blog son cada día más decrépitas y vacías. Hoy especialmente.

domingo, 5 de agosto de 2012

viernes, 3 de agosto de 2012

Marilyn y yo


He estado dudando entre hacer una entrega visual, otra de belleza por que sí o continuar con la letanía de Madrid. Sin embargo, esta noche he caído en la cuenta de que hace cincuenta años. Nada menos. ¿Cincuenta años de qué? Preguntaréis. Pues ese es el tema de esta entrada. Aquellos quince primeros días de agosto marcaron mi vida de un modo espectacular: nos concedieron una casa en alquiler, nació uno de mis primos, sin duda el que ha estado más cerca de mí. Y algo más.

Un acontecimiento universal que, entonces, a nadie de mi entorno preocupó lo más mínimo: Marilyn Monroe moría sola. Ella, también por obvias razones, tardó un tiempo en entrar en mi vida. Lo hizo de la mano del delicioso personaje de “Como casarse con un millonario”, cegata perdida y dándose de narices contra todo. Según crecí me convertí, como todo aquel que es sensible a la belleza y al talento, en un mitómano. A los veinte años tenía, tengo todavía, toda clase de objetos con su imagen, (vasos, pitilleras, en fin, cuanto se le ocurriera a un especialista en merchandise y no tuviera un precio prohibitivo). De hecho mi alcoba a esa edad parecía un museo dedicado a Marilyn: frente a mi cama, un poster con una foto de “Bus Stop”, sobre mi cabecera, un cartel con su dibujo en negro sobre fondo plateado y así sucesivamente. Incluso hoy, cuando ya las mitomanías personales van por otros vericuetos, sobre mi escritorio, enmarcada, una postal de Marilyn (antes de las operaciones) me mira escribir.

He de reconocer que mi película favorita siempre ha sido “La tentación vive arriba”, aunque ahora voy a hablar de “Los caballeros las prefieren rubias” con diferencia la segunda de mi predilección. Sin embargo, y como esta entrada quiere ser un homenaje a la desperdiciada actriz, quería contar algo que ocurrió hace unos años, concretamente cuando se lanzó la colección de sus películas en formato DVD. Había entrado yo ese día, un sábado, en la FNAC concretamente. Allí cada uno a su historia, husmeando, buscando y sin prestar atención ni a la música de fondo ni, por supuesto, a las imágenes que se proyectaban habitualmente en una pantalla. Entonces ocurrió: empezó a sonar “Los diamantes son los mejores amigos de una chica” y la poderosísima imagen de Marilyn apareció en la pequeña pantalla. Poco a poco se fue haciendo un silencio y toda la planta, uno por uno, se detuvo, hombres y mujeres, clientes y empleados. Durante los escasos minutos que dura el número sólo estaba Ella llenando la planta. Nadie más. Sé que ahora, las nuevas generaciones o no la conocen o no la consideran ni arquetipo de belleza ni cosa parecida pero algo tiene aun cuando detuvo la vida en un comercio un sábado por la mañana con “Los diamantes son los mejores amigos de una chica”