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jueves, 7 de marzo de 2013

El ministro tiene miedo

El Sr. Ministro del Interior dice que el matrimonio gay no debe tener los mismos derechos por que no garantiza la especie. Tan brillante deducción uno, modestamente, se pone a reflexionar y se plantea unas cuantas cuestiones:

-Desde luego sí que se contribuye a la permanencia de la especie obligando a nacer a niños con malformaciones gravísimas de extremo sufrimiento y corta vida (Ley Gallardón sobre el aborto)

-Desde luego sí que se contribuye a la permanencia de la especie obligando a los padres a retrasar años y años la procreación dada la situación laboral. Tanto que “se les pasa el arroz” y ahí tenemos dinero público para las fecundaciones artificiales, cuando sería mucho más útil, barato, sano para las madres y con menos riesgos de caer en las garras malditas de Gallardón para los hijos estabilizar la situación laboral.

-Desde luego sí que se contribuye a la permanencia de la especie con las medidas que toma el gobierno para la conciliación de la vida familiar (léase, ninguna).

-Leo y lo recojo, aunque me parece un desbarre relativo, que también contribuye a la permanencia de la especie la castidad que pregona la Santa Madre. Ah, y añado que las prácticas con menores aun no en edad fértil también lo hacen.

-Desde luego sí que se contribuye a la permanencia de la especie con la indiferencia ante el maltrato femenino, el alcoholismo (perdonadme pero estoy seguro que es la causa final de los asesinatos al menos en la inmensa mayoría) y la nefasta, y cayendo en picado, calidad de la educación (pública y privada) en este país.

-Desde luego sí que se contribuye a la permanencia de la especie ofreciendo a quienes que tenían que estar siendo padres una vida de trabajo, paro, hipotecas, desahucios, miedo e inestabilidad, que, lógicamente, estimulan un parir sin parar.

Me temo que el Sr. Ministro tiene miedo. Miedo de que sus hijos no tengan suficientes cautivos para limpiarles la mierda, hacerles los trabajos sucios y producir lo que sea de lo que ellos se benefician. Tranquilo, Sr. Ministro, siempre puede contar con las madres adolescentes, las violadas y las pobres inmigrantes para quitarle su mugre, y trabajo les doy.

Por cierto, si la especie a la que se refiere es la suya, ahora mismo me haría gay o me caparía.

6 comentarios:

  1. Estoy harto de explicarme. Si no le gusta el matrimonio homosexual que le den por culo.

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    1. Apalusos enfervorizados de la multitud (yo) enardecida y adepta a tu simple y contundente afirmación.

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  2. Alabo tu estupenda reflexión, tal lo único que quedaría por hacer caería en el simple exabrupto, por lo cual me abstengo.

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    1. Tienes razón, nos queda la propia estimación y eso que yo tiendo a perder los estribos.
      Un abrazo

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  3. Has tratado la hez con una elegancia inmerecida, yo no seria capaz. Me pierdo, me pierdo. Abrazos.

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    1. Muchas gracias, pero tú lo has dicho: no se merecen ni eso. Si no fuera por el daño que pueden hacer no valdría la pena ni registrarlos en nuestras neuronas.
      Un abrazo.

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