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sábado, 27 de febrero de 2016

El Hombre que no quería tener historia (3)



La novia de Gonzalo vivía cerca de esa clínica donde estuvo bastante tiempo y le visitaba a menudo con una amiga. Dos madrileñas pequeñas, pizpiretas, simpáticas y básicamente alegres, Magdalena y Loli, supusieron, o creemos que debieron suponer una conmoción para el hombre triste y adusto en que se estaba convirtiendo. Loli era pícara y muy bonita, Magdalena era más tímida pero sabía seguir el juego aunque jamás lo empezara. Aire fresco en suma para aquellas salas siniestras de los hospitales de la época, sobre todo la risa de Magdalena, preciosa cascada que no perdió hasta casi su muerte el siete de julio hará veintinueve años. Una morena y una rubia, Magdalena y Loli, hijas del pueblo de Madrid, que diría don Hilarión y seguramente habría dicho Tino de haber conocido la zarzuela llegaban cada tarde de visita llenando la sala de sonrisas hasta que un día de buenas a primeras, cuando apenas faltaba un par de semanas para la boda de Gonzalo y Magdalena, Tino se fue, pidió el alta voluntaria y desapareció. La versión oficial es que los médicos querían ahorrar en su tratamiento y en lugar de ponerle en la cabeza una pieza metálica querían hacer una especie de cámara de aire y él se negó. Desde luego, era muy propio de él que o se hacían las cosas a su manera o no se hacían. Sin embargo, a muchos no nos convence esa explicación, sin que sepamos acertar a decir por qué. Una vez más el hombre que no quería tener historia se borró de ella,  ni siquiera una fotografía en la boda de su hermano. Sin huellas.
Sabemos, por qué nos lo han contado, que volvió a la tierra natal, a la casita de piedra bajo un castaño más grande que ella, junto a la abuela que aun hablaba del gobierno como de “la Señora” –supongo que se referiría a la Reina Regente Doña Virtudes, pues aunque anciana, había nacido, según mis cálculos el año de la Gloriosa, 1868 y, por tanto no podía recordar a Isabel II-. Allá, meses después recalaron los recién casados, merced a lo arbitrario de los destinos de la Armada. Magdalena, urbanita que nunca había salido del cogollo castizo de los madriles, tardó en hacerse con el nuevo entorno, sobre todo con lo del retrete fuera de la casa y con los bichos, aunque para compensar disfrutaba de los paisajes, las arboledas y el mar que vio por primera vez en su vida, no se sabe por qué siempre dijo que el mar “le había llegado tarde”, sobre todo cuando aun no tenía veinticinco años. Los dos hermanos la guiaron por aquel mundo nuevo tan ajeno a lo bullicioso de lo más bullicioso de la ciudad. Congeniaron los tres, la abuela, Tino y Magdalena, sorprendiéndose mutuamente con sus rarezas, o más bien con sus respectivos mundos. De nuevo otro destino de Gonzalo se llevó a la pareja al otro lado del país y al año la abuela murió y, otra vez, el hombre que no quiso tener historia se fue. Estuvo en mil sitios, hizo mil oficios para acabar yéndose sin motivo de todos ellos. En la familia corren historias variadas sobre esos años pero con un aroma épico que está muy lejos de lo que era el hombre que no quiso tener historia. De hecho, no la tenía, al menos oficialmente. Las lesiones en el cráneo eran suficiente motivo para darle una pensión pero cuando fue a reclamarla se limitaron a decirle que ese informe era falso pues si tuviera tales lesiones estaría muerto, así que o muerto o trabajando, eran así los tiempos de entonces.

miércoles, 24 de febrero de 2016

El Langui y una vieja lucha

Comenzaré por decir que admiro a este personaje aunque no me guste el rap y alguna cosa más de sus actividades. Dicho lo cual no puedo decir por menos (y ya que a los ministros becados se les permiten ciertas licencias) "OLE TUS COJONES; COLEGUI".
Soy bastante mayor que él y conozco la ciudad en la que no había ni rebajes ni accesos a nada, cuanto menos a autobuses y la lucha que supuso que la EMT extendiera los primeros con accesos a todas las líneas. A pesar de lo cual no se ha solucionado el problema pues como bien dice el Langui, a menudo no salen o entran las rampas, y malo es que no puedas entrar pero imaginad lo que supone que no puedas salir, además según la ralea del conductor se queda a una u otra distancia de la acera lo que puede resultar problemático, o los "puertos" tienen para acceder a la acera otro escalón insalvable. Vamos que hay todavía mucho por hacer.
Ahora que lo que le está sucediendo con una línea de entrada a Madrid, es decir, una de las entradas diarias de los trabajadores a sus puestos de trabajo, es algo más que una infamia. Las sillas como la suya desde luego no son nuevos, hace más de cinco años que tengo una amiga con una de ellas. Eso para empezar. Arguyen que si el peso, pues si un autobús no puede con eso ¿que es, un autobus de los clic? Se preguntaba si es que querían aislarnos. No exactamente, lo que no quieren es vernos, no encajamos en su estética de triunfadores. Cuirioso precisamente en su caso, los demás vaya y pase que no seamos lo que llaman "triunfadoes monines" pero él sí. No sé como lo ha hecho (por que sólo con el esfuerzo no vale) pero lo ha logrado. Quizás por eso sea la persona adecuada para hacer lo que está haciendo con un par. No me entendáis mal: el puede por que es conocido pero eso no le resta un ápice de mérito, otros muchos en situaciones semejantes callarían y no darían la cara. Para hacerlo hacen falta eso, COJONES. No será, dicho sea de paso por el apoyo que está recibiendo, ¿habéis observado que apenas diez personas están a su lado para parar el autobús? Es sobrecogedor el desinterés que nuestra situación y problematica despierta en la sociedad. He ido a manifestaciones en las que ni siquiera las parejas o los padres han acudido. Por eso es aun más meritorio lo que está haciendo el Langui y más flagrante la indiferencia de colectivos que se movilizan rápidamente para evitar la demolición de un teatro o para abuchear a un político.
En fin, lo dicho, OLE TUS COJONES.
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/02/23/madrid/1456219674_834440.html

sábado, 20 de febrero de 2016

El hombre que no quería tener historia (2)



Aquí el hombre sin historia empieza a desdibujarla, voluntariamente o no, no sabemos qué pasó durante un tiempo, ni siquiera si fueron meses o años, y deducimos que sus campos, su casa, las personas queridas hasta entonces, las hierbas medicinales debían estar en su mente demasiado relacionadas con ella, pues fue abandonando todo poco a poco hasta que acabó yéndose de la aldea sin más oficio ni beneficio que las cuatro reglas, algo más pero sin documentar, y sin rumbo fijo. ¿Lo hizo para buscarla o para huir de su recuerdo?, ¿Sería por entonces cuando empezó a beber? Pues sería lo lógico, pero las referencias que tenemos es que no, no más de lo normal en un muchacho de su edad. Sabemos que intentó escapar de la aldea vía Armada, intentando entrar en no sé qué cuerpo pero que no pudo por qué llevaba gafas. Luego nos han llegado anécdotas de cuando estuvo aquí o allá, o acullá, durante “algún tiempo” tampoco sabemos cuánto. En realidad el hombre que no quiso tener historia estuvo muy cerca de lograrlo. Lo que le falló para conseguirlo es que tenía siete hermanos y algunos sobrinos, además esos hermanos eran marinos. Se supone que el marino viaja por mar exclusivamente, craso error, muy a menudo les cambiaban de barco y tenían que atravesar el país en los trenes de los primeros cincuenta, teniendo que esperar en las estaciones quizás doce horas o más para hacer trasbordo. Resumiendo: que no le era tan fácil no ir dejando pistas aquí y allá. Nos consta que estuvo en la zona de los Pirineos, trabajando de no sé qué, y luego las noticias que nos llegan se desperdigan, aquí carpintero, allí fontanero, allá albañil. Siendo albañil en Alcoy fue cuando ese algo que marcó el antes y el después que he venido usando hasta ahora, ocurrió. La gente cercana a él dice que están casi seguros de que murió virgen; yo tengo mis dudas, muchas dudas. En un país en el que hasta el 56 las casas de nenas eran casi legales. De hecho a todos nos consta que estuvo, al menos una vez en una de ellas, y nos consta por qué ese y no otro fue el hecho que marcó su vida. ¿Qué fuera la primera vez que entró en uno de estos lugares? Es posible, pero un hombre soltero, libre, con un sueldo y sin nadie esperándole en la pensión, ¿no resulta lógico que se refugiase en lugares así?
Ahora bien ¿Cómo describir lo que ocurrió aquella noche indeterminada de un día indeterminado de un año indeterminado? ¿hacía frío, llovía, era una triste Navidad de las de entonces, o el otoño y sus vientos y fríos obligaban a buscar reductos de calidez humana aunque fuera pagando? Nadie lo supo, nadie supo nada de aquella noche, salvo uno de sus hermanos, el más cercano en edad y quizás el más unido a él, y aun éste sólo supo del brochazo brutal, no de los matices, no de qué le había hecho ir a aquel antro, no sí iba habitualmente o no. Nada salvo el fogonazo, casi disparo, con que le dijo a Gonzalo en una estación gélida mientras éste esperaba coger el tren para Cartagena con su petate y su gorra de marinero siempre demasiado grande para él. Entre las chicas, sí, esas de “nenas al salón”, tan tópicas, con sus ligueros, corpiños y sus coloretes, tan tópicas que lo más probable es que nunca fueran así, sino mujeres tristes de risas forzadas y pintadas con restos de lo que un día, tiempo atrás, fuera una barra de carmín, pues sí, entre las chicas estaba ejerciendo La Rizosa. No sabemos si habló con ella, no sabemos si usó sus servicios en calidad de cliente. No sabemos nada. Sólo que la vida de Tino se rompió en dos. Sabemos, eso sí, que él continuó su deambular sin encontrar nido o árbol donde ahorcarse. ¿Cuánto tiempo después de ese encuentro ocurrió lo de Alcoy? Tampoco lo sabemos, podemos, aunque no lo vamos a hacer, dar el año exacto en que ocurrió lo de Alcoy pero no cuando entró en el burdel así que no podemos establecer la relación temporal que el hombre sin historia vivió entre ambas rupturas. Trabajaba de albañil, en Alcoy, cuando sufrió un accidente cuyo resultado según el parte médico fue “aplastamiento total de sesos”, según recordaba Magdalena, una de sus cuñadas que lo leyó. Le llevaron al hospital más cercano, no sé cual, donde trabajaba una prima lejana, sobrina de un antiguo director del Prado e hija de una dama de la alta sociedad de una ciudad provinciana y de un carpintero borracho, monja ballenesca y alegre que le atendió en la medida de lo que estuvo a su alcance. Aquella lesión superaba lo que los médicos aquellos podían hacer así que le mandaron aquí, a la capital, a la Mutua en el paseo de Reina Victoria.

martes, 16 de febrero de 2016

El hombre que no quiso tener historia



¿Cómo contar, empezar a contar o siquiera acercarse a la historia de un hombre que no tiene historia? No es cierto, tiene una historia como todos. Queramos o no todos somos protagonistas de una novela; si no se convierte en tal es por la torpeza de los escritores. Si alguien llegara a poder contar ésta sería una historia dura, terrible, en realidad. La de un hombre que quiso no tenerla, que no quiso dejar huellas de ningún tipo en el mundo. Pero ese poder no le es dado a casi nadie y las huellas que dejó, los recuerdos, resultaron ambiguos, obscenos, vulgares y hasta brutales. Una cosa es cierta, si bien no logró eliminar los restos de su paso por el mundo, sí que elaboró un gran engaño pues con esos escasos restos que quedaron se dibujó, queriendo o sin querer, un personaje que era eso: un personaje al que terminaron confundiendo con él. ¿Fue su gran trampa o sólo el reflejo de un hombre perdido?

Unas pocas herramientas, ropa raída, chaquetas de lana y pantalones de botones, pues nunca hubo forma de que usara cremalleras, un bastón o dos, un arsenal de medicamentos, unas gafas de lejos, otras de cerca, un par de zapatos, las zapatillas de estar en casa, la documentación de cincuenta y seis años de vida, alguna foto suelta de las que se hizo para el último carné y dos cajas de zapatos de cartón blanco, ni siquiera se esforzó en que fuera un buen material o en buscar una buena caja de madera; no, sólo dos cajas de cartón blanco sucio y blando conteniendo lo que eran sus recuerdos, quizás el material de esas cajas era el valor que tenían para él aquellos recuerdos. No, no es ese el término, no eran sus recuerdos lo que había guardado allí, era su intimidad que había querido reducir al mínimo en su afán de desaparecer. Ese era el material del que estaba compuesto su personaje. Para conocer al hombre que no quería tener historia hay que ver precisamente lo que no está, lo que no aparece, lo que no se dice, lo que no existe por qué esa fue precisamente la única existencia que tuvo el hombre sin historia.

En su tumba de granito negro con una cruz desmedidamente alta se lee en letras doradas “Tino”, debajo, en letras considerablemente más pequeñas su verdadero nombre que nada tuvo que ver con Faustino, Agustín, o cualquier otro de los que suele derivar este diminutivo y por el cual nadie le hubiera conocido. Cosas de los pueblos pequeños, que nunca se sabe de dónde sale tal o cual apodo. Lo cierto es que tuvo éxito y hasta la propia familia le llamaba Tino. A los pocos años tan sólo ellos recordaban el nombre. Por eso en la lápida alguien quiso que se le reconociera o nadie hubiera sabido quien estaba allí enterrado. La hermana en cuya casa vivió sus últimos años quiso una tumba ostentosa, que se viera, al contrario de lo que él había sido, con la intención de que los parientes que vivían en la ciudad acabaran todos allí. Irónica, sádicamente, ninguno ha ido ni irá a parar allí, una vez muerto no tienes mucha voz y menos voto en estas cosas y ni siquiera a ella la llevaron allí sino que sus cenizas están en una tierra que no es la suya, lejos de la gente de su sangre y por supuesto de la cuasi monumental tumba de granito negro. Tino estará bajo esa desmedida cruz solo, como siempre estuvo. Quizás como siempre quiso estar, era difícil saberlo pues era de trato áspero y pocas palabras. Por lo menos así era después, cuando le conocieron los sobrinos e incluso cuñados y cuñadas. Sólo unos pocos recuerdan como era antes: los que van quedando de la familia y gentes del pueblo. De un lugar de los de antes por que el hombre que no quiso tener historia murió a los cincuenta y seis años, sí, pero hace treinta, los hará el próximo trece de agosto. En los pueblos, al menos desde fuera, la vida lleva otro ritmo, e incluso desde dentro todo parece encauzado por carriles inamovibles que heredan o se trazan muy tempranamente y las parejas ya dibujadas aunque pasaran años antes de oficializarse de alguna manera que Perenganito se había puesto novio formal de Zutanita, generalmente por una preñez tan previsible como inevitable.

En toda familia hay alguien que se ocupa de recoger los recuerdos personales, los que el resto de la familia tiraría sin contemplaciones, y que él, o más generalmente ella, también debería tirar sin mirar, pero que, en cambio, guarda amorosamente, después de una cierta, y un tanto aleatoria, selección. Tino murió joven y además era hombre de poco guardar, tal vez por qué lo fue de mucho viajar. Un culo de mal asiento, claro que eso fue después.

Quienes no le conocimos antes sabemos que se dedicaba a trabajar el campo, que era esbelto y bien formado aunque bajito en relación a los gigantones también esbeltos o escuálidos, según se mire, de sus hermanos, que dibujaba bien sin haber aprendido y que tenía desde niño una novieta a quien, por alguna razón, llamaban La Rizosa, es lo que tienen los pueblos, los apodos se heredan generaciones y, al final nadie sabe por qué a una chiquilla de pómulos altos, barbilla puntiaguda y pelo lacio aunque abundante, se le llama La Rizosa. Dicen quienes le conocieron antes que poseía un cuerpo perfecto, definido y proporcionado. Las fotografías que nos quedan nos dan la imagen de un muchacho sonriente, esbelto y con cierto aire travieso, signo de una inteligencia viva, algo en lo que coinciden todos los que quedan que le conocieron entonces. En una de ellas están cuatro de los hermanos llevando un pequeño paso procesional y tiene cierta gracia como su esquina se ladea pues la diferencia de estatura era realmente notable. Los cuatro sonrientes, no hay más fotos en las que sonrieran, ninguno.

Sabemos que un grupo de jóvenes del lugar se acercó a Vigo el verano del 47, cuando la visita de Evita, mítica e icónica imagen de aquel tiempo de hambres variadas, lo que no he llegado a averiguar es si entre ese grupo iban Tino y La Rizosa. No sé por tanto si esto fue antes o después. Lo único que nos proporciona ese dato es un tiempo, un medio, un ambiente, un escenario como quien dice. Apenas hay fotos de abuelos, tíos y demás pero en una de esas cajas de un hermano de Tino, alguien que se empeñó en organizar dentro de lo posible lo no organizable encontró una foto tamaño carnet. Debía estar tomada en una feria o un estudio pues se ve un ovalo recortado en un cartón o madera dentro del cual debían posar los retratados, en lugar de posar una chica de rasgos angulosos, sonrisa ligera y manos largas, las apoya y sobre ellas la barbilla en el borde inferior quedando medio fuera medio dentro del óvalo. Como no se parecía a nadie que conociera tuvo la inocencia de preguntar. “Anda, sí es la Rizosa ¿qué hace esa foto ahí?” Le contestaron. Lo cierto es que nadie supo dar razones del porque una fotografía de la novieta de Tino acabó en la caja de recuerdos de un hermano que no podía ni verla; la explicación es, sin embargo, simple, cuando falta la persona que recopila los recuerdos familiares pasan a otra, y de ésta a otra más hasta que acaban en el fuego, el contenedor o el Rastro.
            Casi se diría que esa fotografía es la última vez que nadie la vio. Quedaría poético pero no es real, lo real es que una tarde Tino fue a buscarla a su casa entre castaños con su pitillo en la boca para ir al baile y ya no estaba. No estuvo nunca más y por mucho que cuando veía aparecer por el camino alguna moza con la cesta en la cabeza y ese paso peculiar Tino corría al camino, nunca volvió a ser ella. No dejó ni una nota, ni una pista, simplemente se fue. Desapareció, aunque, por desgracia para él, no para siempre. No para siempre.

lunes, 15 de febrero de 2016

Aguirre dimite (otra vez)

Pues heme aquí de nuevo celebrando que la Aguirre ha dimitido. Sólo que con menos alegría. He, hemos aprendido que cuando va es para acechar la ocasión de volver a atacar. Imagino que ahora empezará a planear el asalto a la Moncloa. Me gustaría pensar que le va ser más difícil, pero no lo tengo claro, su nicho electoral son las mujeres de más de 65 años y de esas hay a porrillo en este país. De hecho a menudo tengo la impresión de que son ellas quienes gobiernan de un modo más o más bienm menos soterrado.  Lo cierto es que me da un poco de miedo pensar por donde puede salir ahora, lo mismo en las elecciones de primavera la tenemos de candidata,
Me encantaría ver como se le borra definitivamente esa sonrisita odiosa que tiene, como en esta foto.

domingo, 14 de febrero de 2016

San Valentin 2016

 Otra vez San Valentín. Será que nunca he estado lo bastante implicado en una relación para tener que hacer regalos en días como este, gracias a Dios, pero es una fecha que me parece bastante idiota. Comprendo que queda entre carnaval, el día del Padre y los preparativos para las vacaciones de Pascua, y que hay que buscar pretextos para vender lo que sea. De ahì a que sea un día clave en las relaciones va un abismo que parece que ya hemos saltado. En Inglaterra el 53 por ciendo de las mujeres encuestadas afirman que romperían la relación si no reciben un regalo este día. Puro amor, o lo que viene a ser lo mismo "dame, dame, dame" ya lo decía nuestra adorada e inefable Lorelei "los diamantes son los mejores amigos de una chica". Si no fuera por que al estar fuera del mercado siempre me ha dado tiempo y ocasión de ver el funcionamiento de las parejas desde fuera estaría escandalizado, como lo he visto ya no me escandaliza nada que puedan hacerse o decirse los miembros de de una pareja. Sabrina dice en una de sus canciones "amor se llama el juego en que dos ciegos juegan a hacerse daño", creo que no hay definición más acertada que esa. Pasados el estado de "enajenacuón mental transitoria" que es el enamoramiento lo normal es que se descubra que no hay nada en común entre ambos y que tampoco haya ganas de crearlo, se establece pues la lucha de poder entre ambos por imponerse si no hay posibilidad o motivos claros de divorcio y ahí se estanca la relación que puede dirar en ese nivel de odio soterrado pero mortal y creciente dos años o cincuenta. Lo estamos viendo todos los días: persoinas de setenta y tandos años que matan a sus parejas después de haber poasado una vida juntos y en esa vida no han sido capaces de construir vínculos afectivos. Quzás un diamante metafórico para ella o para él hubiera evitado esa existencia que resume magníficamente Paco, el masido de Marisa Pareces en "La flor de mi secreto": tu eres peor que cualquier guerra". y efectivamente es mejoe estar en las trincheras que en una relación así, por lo menos en las trincheras tienes alguna posibilidad de salir indemne, e incluso hay heridas que se curan. 
De todas formas y volviendo a la encuesta inglesa se nos impone de nuevo el materialismo que  domina también eso que llaman amor. Como siempre ha sido, sólo que el romanticismo decimonónico y más tarde el cine y sus medios ad lateres han creado una visión del amor completamente diferente. Antes la gente tenía claro por que se unía a otra persona: las viñas, la carrera, o un embarazo, para unir negocios o para sellar paces (a nivel regio, claro). Ahora los motivos son los mismos pero tan habolmente disfrazados por el autoengaño que todos los matrimonos son por amor. Precisamente cuando el amor ni siquiera ha hecho todavía acto de presencia. El amor, permtidme la pedantería, llega cuando todo lo demás se acaba. Ya no hay pasión, ya no hay enamoramiento, ya no hay atracción, si ha de llegar llegará entonces. Cuando a ella se le caen los pechos y él ya no es tan fogoso, cuando él se queda calvo y ella, como decían mis alumnas "se ajamona o se amojama". Entonces y sólo entonces llega la prueba de que el amor existe o no.y el regalo de San Valentín puede ser una sonrisa, una comida con los hijos, o simplemente un paseo cogidos de la mano sin que nadie eehe de menos nada por que está el otro. Pocas veces ocurre, casi siempre las heridas previas han dejado cicatrices demasiado profundas, pero, a veces ocurre y no es costumbre sino sabiduría, por que para llegar ahí ha habido que construir paso a paso, desde que las hormonas se calmaron, ha habido que trabajar duro para forjar entre desengaño y decepción, entre el recibo del gas y los zapatos de los niños, entre las muertes familiares y las enfermedades propias un vínculo personal que si se logra superará todo, tejido a base de complicidad, amistad, aceptación y voluntad. Sólo entonces San Valentin riene razón de ser pero ya no les importa a ningnuo. 
Feliz Día de los enamorados.

jueves, 11 de febrero de 2016

Salomé 1

Salomé obra española de mediados del XV
Inicio hoy una serie que considero sumamente interesante aunque puede que sea por deformación profesional. 
Desde tiempo inmemorial el sexo femenino tiene una extraña tendencia -según los textos y las leyendas generalmente perpetuados por sistemas patriarcales- de las mujeres por cortarnos cosas. En el mejor de los casos, el pelo, caso Dalila, y en el peor, el pescuezo, casos Salomé, Judith y alguna más que no se me viene a la cabeza ahora. En otro momento hablaremos del simbolismo de todo esto hoy me interesa más ver como concretamente el tema de Salomé es quizás el que más ha perdurado a lo largo de la historia, eso sí, coin diversas lecturas y resaltando uno u otro aspecto de la historia de la princesa Saloimé. La obra que vemos hoy es una muy puritana versión de la "danza de los siete velos", no es tan inocente pues la princesa, delante de Herodes y sus invitados, lleva un instrumento musical  semejante a un violín, que en cualquier caso no sólo evoca las curvas femeninas sino que iconográficamente los instrumentos musicales suelen aludir a la lujuria. Según vayamos avanzando en la histiría veremos como la visión del tema va evolucionando hasta alejarse casi totalmente del ámbito religioso. Siendo quizás uno de los temas iconográficos más perdurable de la imaginería cristiana, adentrándose hasta el s. XX cuando alcanza una especie de estallido de supernova, para apagarse después del primer cuarto del siglo.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Memoria histórica madrileña o ya era hora pero no hagamos el indio

Menuda se están trayendo con la tontería de las calles. A ver, esto tenía que haberse hecho en 1978-80 y no un montón de años después. Por otro lado creo que el asunto calles tiene una fácil solución: la calle que tenía nombre anterior se le devuelve, Paseo San Vicente por ejemplo pero las calles de nuevo trazado que nacieron con los nombres franquistas, con perdón, creo que deberían conservarlos, al fin y al cabo Madrid y sus calles siempre han sido un manual de historia en sí mismos. Reconozco que faltan calles con gentes del otro lado, lease republicano, pues según vayan naciendo se les van dando nombres adecuados. 
Otra cosa: Plá, Dalí o Múñoz Seca son personajes valiosos en sí mismos, al margen de sus ideas políticas, no comprendo a Santo de qué querer eliminar esos nombres siendo, sobre todo Dalí, una figura universal. 
Apartado monumentos. Leo que va a levantarse otra escultura a Tierno Galván, no sería yo quien se opusiera si hubiese medios. Para mí es, quizás el último político que dio algo de dignidad al oficio y siento veneración por él, ya sé que alguien sabrá algo siniestro sobre él pero yo no lo sé y sigo teniéndolo en un pedestal. EL caso es que no hay medios. Cierto que su estatua no es muy visible. traládese y punto. Por otro lado una vez eliminadas las imágenes del tirano, no creo que queden demasiadas cosas odensivas. Tan mártires de la guerra fueron las trece rosas como los carmelitas que recuerda la placa del cementerio de Carabanchel. Quizás la clave no esté en quitar sino en poner, entre los vencidos también hubo personajes ilustres que merecen su placa y su moumento, que hay sitio. Madrid Río carece de elementos decorativos por ejemplo, pero no ahora que no tenemos un céntimo.

martes, 9 de febrero de 2016

Reflexión sobre el blog y yo.

Hace un tiempo alguien relativamente querido para mí (hasta ese momento, claro) me dijo literalmente: "tu opinión no le interesa a nadie". Como siempre me pierdo las mejores ocasiones para poner a la gente en su sitio no supe contestarle. Hoy, mejor dicho, últimamente me pregunto si no tendría razón y realmente lo que yo pueda decir o escribie tiene un relativo ionterés para alguien. Sobre todo viendo las estadísticas de este blog: Bajan los seguidores y las visitas. Reconozco que tampoco he estado siendo muy regular en las entradas y que desde luego no he estado ni estoy en mi mejor momento pero aun así me preocupan los resultados mensuales. No es que pretenda batir records, pero por lo menos no seguir perdiendo.
Seamos justos y sinceros, en los últimos tiempos estoy bajando escalones física y emocionalmente muy deprisa y temo que esto esté repercutiendo en la calidad de lo que escribo, no sólo en el blog. La pelea contra mi depresión y otros problemas físicos que la depre no ha hecho sino agravar tiene mucho que ver. Parece ser que he de reconstruirme desde la nada y con mucha paciencia. Labor ardua poero que no me asusta, estoy hecho a parrir de nada con mucha paciencia y tiempo y conseguir algún resultado. Cuando empecé mi tesis tenía una ficha bibliográfica y un par de museos donde podía habe alguna pieza. Cuando la acabé eran mil páginas y 211 piezas. Con este ejemplo ya entendéis lo que quiero decir.
Por otro lado en algún moemnto me he quedado en el XIX no en el XX, no, en el XIX, lo que entre tanta falsa modernidad me hace creer que soy un poquito perro verde. Jamás he cambiado mis opiniones para encajarlas en las de la mayoría, a menos que me haya convencido racionalmente de mi error, y tampoco ahora voy a ponerme a modernizar mi pensamiento y opiniones, entre otras cosas por que sé que de algún modo y no radicalmente algunas de las cosas que ahora se han dejado atrás han de volver.
En cualquier caso y hablando estricatmente de este blog creo que ha llegado la hora de darle una vuelta, remozarlo y ampliar contenidos, en el fondo quienes intentamos escribir por lo general contamos una y otra vez las mismas historias, dos o tres como mucho, de una u otra forma. Me propongo salir de ahi y añadir a lo de siempre aspectos que puedan ser interesantes desde otro punto de vista, el mío. Renovarse o morir que dijo el otro, pues eso es lo que voy a hacer renovar peero sin renunciar a lo que este blog es.
Me gusta el blog, escribir en él quiero decir así que ni se me pasa por la cabeza dejarlo, al contrario, voy a ampliarlo. Al fin y al cabo si fui capaz de improvisar conferencias sin haberlas preparado y me he pasado la vida almacenando datos y conocimentos no debería ser ningún tormento aumentar la variedad de contenidos, sin vetos, sin censura previa e intentado por un lado crear belleza y por otro pasarme por el forro lo políticamente correcto, aunque ésto es más difícil para mí de lo que parece. Digamos pues que se abre una nueva etapa en el blog.

domingo, 7 de febrero de 2016

La gala de los Goya

Anoche asistimos a la trigésima gala de los Goya. Más vayamos por partes que decía Jack el Destripador. 
Algunos de los premios estaban casi cantados aunque, conste, no he visto ninguna de las películas nominadas, por ejemplo el de Ricardo Darín, que casi casi se le debía, como ya empieza a debérsele a Inma Cuesta. Que la actriz que interpretara la Madre de La Novia -léase "Bodas de Sangre"- tenía el mejor papel de todo el cine español del año es evidente, y sin restar métitos  a Luisa Gavasa sólo es posible una gran interpretación es un buen texto, estoy deseando verla. El Goya a Javier Cámara es siempre justo y más cuando se le negó con su mejor e incomparable interpretación del Benigno de "Hable con ella". 
El resto de los premios no puedo juzgarlos pues ya digo que no he visto ningua de las nominadas, pero que Irene Escolar con el teatro que lleva en las venas haga una gran interpretación no puede sorprenderme, que "Palmeras en la nieve" reuniera tantas nominaciones tampoco, aunque sólo sea por la audacia de afrontar tema tan huidizo y casi desconocido como la colonización española, tampoco. Que Daniel Guzmán obtuviera el premio a mejor director novel para mí es más que coherente viendo su trayectoria. 
Ahora vamos al cotilleo: Rovira estuvo bien, pero creo que le faltó su chispa habitual, ver a Silvia Abascal para mí fue la alegría de la noche -como siempre que la veo saliendo de su bache-, Penélope, magnífica, Oscar Jaenada dando el cante como siempre, igual que los calcetines de Rovira en el número de magia, mucha "pienna" y poco escote. Por ciero ¿que c.... se ha hecho Belén Rueda en la cabeza?, La Binochet maravillosa como siempre -en ella como en la Deneuve es como si toda la historia de Europa hubiera refinado sus herramientas para crear belleza y dieran una belleza amasadaa por los siglos, serena e incontestable y, casi, imperecedera-. Mucha lágrima que ya ha mandado a hacer puñetas aquello de que los hombres no lloran. 
Ahora a mala uva: vale sr. Iglesias, papanatas, a los Goya con esmoquin y a la Zarzuela en mangas de camisa. Pues lamento decirle que esos gestos no le hacen a usted más de izquierdas, sino más estúpido. La primera norma de la coherencia en la imagen es la de vestirse del modo adecuado a cada ocasión. Otros a esto lo llaman elegancia, yo lo llamo respeto y al igual que no me presentaría en un entierro con mi corbata arcoiris tampoco me presentaría en un cotillón con pantuflas. Si con esa imagen quiere dar armas a los peperos de toda la vida, lo esta consiguiendo. Elogios varios al saber estar del ministro de Cultura, y sorpresa al ver a Sánchez sin corbata, no da una el pobre. Genial el gag del cuarto con cuatro sillas y un plasma para que hablen los cinco. 
Lo peor: la manera de cortar las intervenciones de los premiados que si en algún caso es cierto que se exceden en otros como el del ganador del largo documental, merecen el respeto por lo que estaba diciendo. 
Obviamente me sobró Vargas Llosa, la verdad es que siempre me sobra.
Algo más antes de acabar: hacía años, como cincuenta, que no oía la palabra "Polio" en los medios, ayer la oí al hablar de "Un día perfecto", no estaría mal aprovechar el tirón para resucitar el tema de la extensión de la enfermedad gracias a las guerras y a las políticas pseudo religiosas que ven mal la vacunación. 
En conjunto un siete, no es que esté mal pero no ha alcanzado a otras ediciones.

sábado, 6 de febrero de 2016

Febrero

Febrero es sin duda el mes con peor prensa del año, sin embargo, es uno de los momento de festividades ancestrales que no se limitan sólo al carnaval sino que se extienden a otras muchas a veces disimuladas bajo la excusa carnavalesca. Lo cierto es que la Candelaria, San Blas y demás márcan un cambio en la luz del invierno -incluso en el de este año casi sin invierno-, los almendros deberían empezar a florecer aunque este año se han adelantado en algunos sitios. En fin, que febrero, de algún modo es un nuevo principio, quizás de ahí venga la celebración del año nuevo chino más pendiende de la naturaleza que los romanos que trazaron nuestro calendario. Bueno, con esto no estoy diciendo nada, pero es que por fin me he quitado de encima la p... operación que tenía pendiente y me hace sentieme como ante un nuevo principio personal.
Pero hablando de todo un poco este febrerillo si no estuviera ya loco de serie acabaría por estarlo si prestara atención a este juego de nuestros "líderes", del "aquí se hace lo que yo digo por que la tengo más larga y partiendo de ahí negociamos". Algo muy parecido al sectarismo, sobre todo en Podemos con muchas de cuyas ideas comulgo pero nunca con el modo de afrontar las formas de ponerlas en marcha. No es un fallo ideológico sino de directiva. Claro que viniendo del esa especie de estercolero fino que es la élite universitaria -eh, que hablo desde haber estado en él, que conste- no se podía esperar otra cosa que no fiera algo parecido. Lo malo es que pueden acabar llevando a este país o lo que quiera que seamos a una radicalización bipartidista en al que en lugar del PSOE/PP tengamos un PODEMOS/RAMA DURA PP que a ninguna parte buena nos llevaría. Espero sinceramente que Podemos se desinfle un poco, pues están demostrando que al menos sus líderes teniendo razón no saben salir adelante sin perderla. Podria ponerles más verdes pero no tengo ganas. Sobre todo por que quiero decir que me parece mucho más nauseabunda la actitud del PP, no ya por los nuevos casos de corrupción que todos imaginabamos por lo menos, sino por la tergiversación de las reglas del juego que hacen a su favor. Es simplemente una infamia propia de quienes son.