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miércoles, 28 de enero de 2015

Si son de otro linaje, aggiornamento

 Francisco de Goya y Lucientes: "Si son de otro linaje", de la serie "Los desastres de la guerra"

Hoy voy a ser previsible, adocenado, vulgar. Hoy voy a comentar algo que todos hemos visto. Supongo, por que el ojo, al igual que la memoria, sigue criterios selectivos. Hoy voy a poner tres imágenes de David Rengel, de quien no conocía obra alguna, de la serie "Turismo sucio". Niños trabajando en un vertedero, de sol a sol, que para eso está la explotación infantil. Un autobús se para, bajan unos señores -me temo que con pinta de japoneses- se hacen unas fotos con los niños como quien se las hace con el Oso y el madroño, se suben al autobús y se vuelven a su confortable imperio. Hubo un artista que ya lo hizo, hace alrededor de doscientos años, Goya. En Los Desastres de la Guerra, no sólo se centra en los episodios bélicos (Las mujeres dan valor, Yo lo he visto) sino también en lo que ahora que nos hemos vueltos tan finústicos llamaríamos "daños colaterales", hambrunas, epidemias, esas cosas de las que los ricos siempre estan a salvo y si no pues se van a una villa en el campo a contarse cuentos porno. "Si son de otro linaje", parece explicar la figura del bicornio al grupo de "gente bien" mientras procura mantenerlos a cierta distancia, no les vayan a pegar algo, mientras ante él se desarrolla una escena de extrema miseria sobre un lecho de cadáveres de niños. ¿Ha cambiado algo desde entonces? Pues sí, muchas cosas: el encuentro casual se ha convertido en un viaje organizado, la gente bien se acerca más por el gloriso invento de las mascarillas y para poder hacerse su selfie correspondiente, de aquella miseria nadie ganaba,  de esta gana, al menos, la empresa de viajes. Si vemos con detalle las imágenes la compasión que despierta Goya con el primer grupo se convierte ahora en una impresión festiva como de quien va a un tablao flamenco. Quizás parezca forzado pero era esa misma frase u otra muy parecida la que pensaban quienes escribieron la de la última imagen. Si la una tiene doscientos años, la otra setenta y la otra es actual uno se pregunta si algo ha cambiado, aparte de las ganancias de las compañias de viajes.


 David Rengel de la serie "Turismo sucio"

sábado, 24 de enero de 2015

Código penal, penita

Ilustración de Edouard-Henri Avril, cuyo seudónimo era Joseph Avril, de la serie "De figuris Veneris", creo que se titula algo así como pastor en la antigua Grecia.


Dejemos sentado que el abajo firmante no se cree nada. Éxplicome. Las leyes son y han sido siempre un instrumento para machacar a quien convenga. Desde el nefasto día en que a un tal Hammurabi se le ocurrió dejar en pedrusco de buena calidad, oiga, lo que puede considerarse el primer código legal, desde ese mismo día fue usado como manual de la estafa, el engaño y la opresión en manos del que estuviera arriba, tirios o troyanos.  Lo malo es que entre unos y otros hemos acabado creyéndonoslo y miramos la Ley, ese sacrosanto papel mojado, como solución de los males sin cuento que toda sociedad padece y así hemos creado un macrotinglado en el que existe hasta un Poder Judicial “al margen” de los otros –que también tienen lo suyo pero que hoy no me interesan. Dejando sentado pues el hecho de que no me creo nada que venga del aspecto legal-judicial y dado que últimamente he cogido el vicio de escuchar informativos  -me estoy quitando, no hay adicción buena-, quiero comentar algunas cosillas que me han dejado de piedra o como diría Doña Ramírez  “de estuco”  de buena calidad, oiga.
Por ejemplo ejemplar ejemplarizante: se propone, ojo: “se propone”, que se haga una lista europea de personajes con antecedentes terroristas y que no se les permita entrar a la Unión Europea. Atención, pregunta: ¿se puede saber qué coño han estado haciendo los responsables de seguridad de la UE que no se les ha ocurrido semejante perogrullada?
Segundo ejemplo: los –para mí siempre suaves- castigos a los padres inmigrantes en España  de niñas que sufren ablación durante las vacaciones, en muchas ocasiones a manos de las dulces abuelas y contra la voluntad de los padres. A buenas horas, mangas verdes. Esta es una realidad  que viene ocurriendo desde que España pasó a ser país receptor de inmigración y ahora, ahora cuando Dios sabe cuantas niñas han pasado por esa atrocidad se nos ocurre legislar.
Nuestra legislación dijo alguien hace poco está pensada para robaperas, no para grandes delitos, por eso se nos escapan con la pasta quienes todos sabemos y tenemos las cárceles llenas de quienes las tenemos. La culpa, como de casi todo, es de Napoleón (cuyo código tienen aun aspectos vigentes o los tenía hasta hace poco) y de la panda de ineptos que nos han venido gobernando o desgobernando.  Me gustaría saber que va a pasar con esa panda de infraseres que se han dedicado a traficar con medicamentos de oncología infantil dejando desabastecido el país y cobrándolos a precio de oro donde quiera que los vendieran,  pues conociendo el patio y dado que el kilo de medicina es más caro que el de peras: nada. Como con los casos de Talidomida en España, único país en que no han ganado los juicios los afectados.
Entre tal despropósito me voy enterando de prohibiciones varias: manifestarse, por ejemplo,  ir sin camiseta por la calle en no sé qué paseo marítimo, acercarse a las vallas en caso de temporales como los de estos días, que uno no sabe si están de broma o peor aún,  no lo están.  Lo que motivó esta entrada fue algo así como que se prohibía la zoofilia. Ah, coño, ¿Es que no lo estaba a estas alturas de la película? Toda mi vida he creído que en Occidente sólo quedan dos grandes tabúes en cuanto al sexo: lógicamente el incesto y, creía yo, la zoofilia. Estas reflexiones de un cerebro con antidepresivos me han llevado a pensar en Padre Padrone, pongo por caso; los tradicionales romances entre ovejas y pastores que para tanto chiste obsceno han dado. El propio Zeus haciéndoselo con vacas, o ellas haciéndoselo con Zeus-cisne, Zeus-toro.  O sea que lo de Pasifae metida en la vaca esperando ser montada por el toro para parir el Minotauro resulta que era legal. Y lo de la cabra Asunción, la xxxx de la cabra, la cabra, también lo era. E incluso lo de otra cabra que dio pie al inicio de la relación entre los protagonistas de Muertos de risa.  ¡Todo era legal! Y ahora que todo el mundo monta cualquier humano animal o cosa que vibre se ilegaliza.
No sé, no sé, me parece que va a ser que son otros quienes van perdiendo tornillos mientras otros nos pagamos psiquiatras.

miércoles, 14 de enero de 2015

Enero

Grasset nos ofrece a la bella jardinera en un huerto casi yermo, enero es el único mes que de forma natural no da flores. De ahí viene el dicho: la flor de enero que es el cardo borriquero. Aplicado, por lo menos en lo que yo he oído, a personas poco cariñosas o ásperas. Sin embargo, como hoja de calendario quizás sea una de mis predilectas de la Bella Jardinera.
Como veis muy al día no voy pero me voy poniendo en marcha, poco a poco. a modiño que dicen por las galáicas tierras. Hoy por fin hay nubes en Madrid y parece que los planes del ayuntamiento de gasearnos a todos le van a salir mal. No es un espectáculo alegre ver desde la ventana el cielo gris, yo diría que con algo de niebla, estoy al lado del río, pero por lo menos algo se mueve en el aire, que no es poco. 
Enero está, y no descubro nada, dedicado al Dios Jano, dios de dos caras, una que mira patrás y otra que mira palante. Esta bien pensado, después de todo los romanos no estaban tan majaretas, pues es una de las bisagras del año. Nada florece, nada da fruto, sólo queda esperar el paso del tiempo, las primeras flores de cerezo, almendro, y alimentarse de lo que nos dio la tierra hasta diciembre. Tiempo vacío, de mera supervivencia, frío, nieves, heladas, cencelladas, inversiones térmicas. En fin que por eso  en cuanto llega febrerillo el loco nos lanzamos como idems a la calle con nuestro disfraz de destrozona o de Madame Pompadour. En las grandes ciudades esto se nota menos pero cuanto más pequeño es el lugar, siempre y cuando no queden quince personas de más de noventa años, más se nota ese cambio. 
Volvamos, sin embargo a enero. Esotérica y exotéricamente estamos precisamente en estas fechas en una acumulación de lo momentos más mágicos del año. Acabamos de pasar Reyes, léase Epifania, fecha de la Natividad en el cristianismo ortodoxo, pero también ha sido dentro del ámbito católico el llamado "Día de los locos" que tan magnificamente describe Victor Hugo en el principio de "El jorobado de Notre Dame", El dia diecisiete es San Antonio Abad, extraño personaje que se convierte en patrón de los animales cuando, siguiendo una lógica coherente encajaría más San Francisco, seguramente para invocarle como protector del ganado en el cruel invierno. A lo largo de la historia entre el día seis y el veinte han ocurrido cosas extrañas, incoherentes y se han tomado decisiones decisivas como el 17 de enero de 1793 cuando la Convención francesa condena a muerte Luis XVI, curiosamente recluido el el Temple. El día 20 se celebra San Sebastián dentro del orbe católico. Curiosamente es Santo que se festeja muchísimo en el centro de España con procesiones y romerías a pesar del frío intenso que suele hacer, pero es aún más curioso que en San Sebastián se celebre con una siempre polémica tamborrada, sobre todo tieniendo en cuenta que esa fecha estaba dedicada en la cultura escandinava a Thor (no, al de Marvel, no, al otro) Dios del Trueno. Hay una creencia rural, así nos lo trasmitió mi bisabuela que vivió casi cien años sin salir de seis kilómetros que dice que mientras no haya tronada, las aguas no vuelven digamos a su normalidad. Uniendo todo esto la tamborrada podría interpretarse como una invocación al Dios del Trueno para que aleje los hielos. Sentido distinto del que tienen las de Semana Santa aragonesa pues ahi se pretende despertar a la tierra para que comience a florecer. 
Es más hay una serie de "coincidencias" de ese día que no hace falta ser muy druida para ver que tiene un hilo conductor común: se firma el tratado por el se reconoce la independencia de las colonias americanas de Inglaterra, es la fecha en la que los presidentes de EEUU toman posesión y desde hace pocos años se celelebra el día de Luther King.
Sin embargo, lo más terrible es que, según he leído en alguna parte, es tal día como ese cuando la cúpula nazi reunida en alguno de esos lugares semimágicos que construyeron, opta por lo que llamaron "la solución final", es decir: el exterminio judío.
Sí, enero es un mes oscuro y en la oscuridad siempre se ha gestado lo más grande y lo más atroz de lo que es capaz el género humano.

jueves, 8 de enero de 2015

Uno lo intenta

 De veras que uno intenta mirar las cosas de otro modo, en serio, y no pensar continuamente en desastres o algo peor: en la condición humana. Uno lo intenta hasta con cierto entusiasmo, pero es que no le dejan, coño, que no le dejan. 
La infamia de ayer, incalificable, ataca no sólo la esencia de la libertad sino a la misma cuna de ella. No voy a extenderme por que si fuera una sola cosa la que parece querer boicotearle a uno las ganas de vivir, sería soportable. 
Sin embargo, en estas "vacaciones" navideñas y preliminares hemos visto gente matándose por un partido de fútbol, aviones que se estrellan sin estar autorizados a volar, no sé cuantos ancianos quemados por braseros, un rey mago muerto por que un cable estaba más bajo de lo permitido, un colegio -no recuerdo donde, sé que era por oriente medio- asaltado con un montón de críos asesinados y no sé cuantos desastres más, incluyendo terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones y el especial de José Mota. Uno que siempre se resiste cual pequeña aldea gala siempre piensa: siempre nos quedará París. Un rábano es lo que nos queda. Ayer Francia fue profanada en lo más sagrado de su historia, que todos hemos seguido con mejor o peor tino, de acuerdo, y esta mañana en la radio me despertaron cantando La Marsellesa, perfecto. Siempre he sido francófilo, salvo en la etapa imperial,  creo que lo he dejado claro. 
Lo que me hunde de verdad, por que lo de ayer es uno -espantoso- más de los atentados contra todo que nos ha tocado vivir a quienes tenemos cierta edad: El Papus, los abogados de la Calle Atocha, las casas cuartel de la guardia civil, las torres gemelas, el 11-M. Lo que me hunde de verdad es que Francia, precisamente en Francia, ha tenido quince días sin enterrar a un bebé simplemente por ser gitano. 
No sé si hace falta decir el desconcierto que todo esto me produce, nos produce a todos quienes veíamos en Francia una especie de Faro, o de Pequeña Aldea Gala de cierta dignidad. 
De verdad que uno lo intenta.

viernes, 2 de enero de 2015

Feliz Año Nuevo (aunque con retraso)

Pues eso que quería yo haber puesto esta entrada ayer pero como fue precisamente ayer uno de los días "pico" de la depresión que en lugar de mejorar parrece ir empeorando, pues no reuní fuerzas literalmente ni para cenar y a las diez en punto estaba en la cama despues de una hora dormido mientras nos atormentaban con el teledirario. Así que tendréis que perdonarme el retrtaso,
Yo tenía pensada una serie de temas para las entradas de esta Navidad, como veis no está el horno para muchos bollos y cada cosa que no sea estar tumbado y medio dormido es un auténtico esfuerzo, y no son las pastillas que deberían sobreexcitarme. De nuevo tendréis que perdonarme.
Sin embargo, ayer, luchando para no caer en la modorra se me vino a la cabeza una cierta reflexión, muy al pelo. Las felicitaciones. Tengo por costumbre usar como elemento decorativo de la librería que tengo com pinta má seria las felicitaciones anuales que voy recibiendo e, igualmente para no olvidar a nadie, tengo en el ordenador la lista de aquellas personas a quienes quiero felicitar con sus direcciones actualizadas.
La librería seria tiene unos buenos volúmenes azules con letras doradas y la pátina del libro viejo y muy usado, hace unos años me veía y desaba para que cupieran las tarjetas, ahora sobra espacio, mucho espacio. Hay huecos, y no, no voy a hablar de los e-mail. También hay huecos en mi lista actualizada: primero suprimes los de Madrid por que las tarjetas son una pasta, dices "les llamo", luego les llamas o no encuentras momento o ganas o, en el fondo, malditas las ganas que tienes de hablar con ellos, o sencillamente tienes su dirección pero has transpapelado su teléfono, o no te da la gana que te obliguen a gastar más de lo que puedes llamando a un móvil. Este año me ha ocurrido algo curioso: he perdido -de verdad- una dirección que, en lo más profundo, quería perder, la de Mariola y Manuel, lo cierto es tengo demasiado conocido a Manuel como para que no me quiera mantener a cierta distancia, pero eso se hace con clase no como él, hubo un leve enfrentamiento que por mí hubiera sido mayor y se hubieran aclarado las cosas. Como no se hizo yo no tenía especial interés en felicitarles y, curiosamente, ellos tampoco a mí.
Otras tarjetas faltan por que sus destinatarios ya no tienen la firmeza suficiente en las manos para escribir y llaman por teléfono a pesar de estar sordos como tapias. Este año ha faltado uno lo que no augura nada nuevo. Era, además, el último testigo de los pocos meses de felicidad de mi familia. Otras tarjetas simplemente se han dejado de recibir sin motivo, por que sí. No pasaría nada si no fuesen el único vínculo que recuerda que esa persona forma parte de tus afectos y viceversa. Que los afectos estan, sin duda, pero cada vez es más difícil recuperarlos si los riegas de algún modo, aunque sea una tarjeta anual.
De modo que en todo esto empieza a haber demasiados huecos ¿Será esto la vejez?, ¿Será la soledad? ¿Será la incapacidad mía de establecer nuevas relaciones? ¿Será el deterioro de los vínculos personales a nivel social?
Ya que, sin pretenderlo, he abierto la sección Llantos y lamentos varios quiero contaros tres cosillas que me han ocurrido a un nivel estrictamente personal pero que no están contribuyendo precisamente ni a una feliz Navidad ni a salir del pozo de la depre.
La primera reconozco que tengo gran parte de responsabilidad: tengo una amiga llamada X con quien hablo poco y salgo menos por que tiene la costumbre de darme plantones de dos horas. El caso es que mi profesora de pintura también se llama X. Cuando ingresé en el hospital quería avisar a la profe del por qué no iba a ir y me encontré en la agenda del móvil a X, creyendo que era la profe, llamé y no lo era, saludé charlamos un rato y le expliqué la situaciónque no dejaba de tener su gracia. No esperaba que fuera a verme, por supuesto, aunque vive justo al lado y no es un decir: tres minutos andando. Pero sí un cierto interés, una llamada al menos. No hubo llamada.
Segunda: al día siguiente de ingresar unos parientes carnales -qie dicen los antiguos- llaman a casa y mi padre les pone al tanto. Hasta ahora.
Tercero ya en casa: llama un pariente al qque vemos y tampoco hablamos mucho pero de esos que sabes que puedes contar con el, yo siento un profundo cariño por él, la verdad. Le digo que acabo de salir del hospital y sencillamente cambió de tema, sin ni siquiera un "¿que ha pasado?" de los de compromiso.
Permitidme añadir un cuarto detalle más viejo: llevaba treinta y un años con el mismo grupo de alumnas que se había ido reduciendo por diversas causas hasta ser inviable. Cuando esto ocurre, lo sé por compañeras que han vivido situaciones parecidas, se suele organizar una despedida, las que están demasiado ocupadas para ir clase hacen un hueco para una copa y un bombón. Quizás un pequeño regalo. En mi caso simplemente dejamos de ir.
¿Es que no dejo hueco en nadie ni en nada? Por eso me siento cada día más absurdo escribiendo felicitaciones, comprando regalos, es como intentar comprar un espacio en vidas ajenas que ni me pertenecen ni me aceptan. No, esta Navidad no está siendo feliz, quizás por que está dejando al descubierto demasiadas cosas y yo no estoy fuerte para asumirlas. Sé que tampoco será para mí un feliz año, tengo en perspectiva un par de intervenciones pseudoquirúrgicas, que saldrán bien pero siempre son un latazo, espero recuperar fuerzas para no acabar de hundirme.
Diréis que qué clase de felicitación de año es esta, y tenéis razón. Más que una felicitación es una sesion de psicoterapia pero eso no quita que os desee de todo corazón un muy FELIZ AÑO 2015

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Simbolismos navideños 2: El Gallo

 Ilustración divertida de la más simple de las interpretaciones del tema: el gallo, con su ya célebre indiscrección, hubiera sido el primero en saber del Nacimiento y lo kikireó a todo el mundo, primero a la mula y el buey y luego a los pastores. De ahí su presencia en el Portal.



Hoy hablamos de otra figura del tradicional Pesebre, sin tanta parafernalia como  el caganer dichoso, sin tanta carga como los pastores y que, normalmente no vemos en los grandes Belenes, no por qué no esté sino por que pasa desapercibido. En los nuestros, los caseros no es pieza imprescindible ni se tiene en cuenta habitualmente y aunque lo coloquemos si tenemos suficiente espacio, nunca en el lugar adecuado ni con el sentido debido. Me estoy refiriendo a la gallarda figura del gallo.
De entrada no nos puede sorprender que el Gallo tenga mayor importancia de la que nos parecía al verle en el gallinero de la granja que ponemos en la esquina llena de pollitos y demás, cuando la misa de Nochebuena es llamada Misa del Gallo. Wiki nos resume la cosa más o menos así:   Sixto III (siglo V d.C.), introdujo en Roma la costumbre de celebrar en Navidad una vigilia nocturna, a medianoche, “en seguida de cantar el gallo”, en un pequeño oratorio, llamado "ad praesepium", "ante el pesebre", situado detrás del altar mayor de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. Esta expresión se debe a que los antiguos romanos denominaban el Canto del Gallo al comienzo del día, a la media noche. Se quedó con el nombre de Misa de Gallo la misa que se celebraba a esta hora.” Vayamos un poco más allá. Santa María La Maggiore en Roma está construida sobre un templo a la Diosa Frigia Cibeles cuyo amante, Atis, se autocastró enloquecido por la diosa que, arrepentida hizo que se encarnara en un pino siempre verde. O sea, que al igual que los resucitados por Esculapio, hijo de Apolo, dios de la Medicina y a quien hasta Sócrates ordenó ya con la cicuta dentro que se sacrificara un gallo, Atis muere y renace y lo hace “acompañado”, por así decirlo, de un Gallo.  Aunque como animal doméstico, o casi, el gallo sufre una especie de poder  sobrenatural en estos casos tiene un papel (aunque suene gordísimo) de psicopompo, osease: ser que acompaña al alma a un nuevo renacer. Si a eso añadimos la evidente carga solar del animal –incluyendo aquel asuntillo con Ares, Afrodita y Hefaistos-, que las celebraciones de Atis se celebraban en el equinoccio de Primavera, como las de Adonis, que también tiene una muerte “genital” y que vienen a coincidir con nuestra Semana Santa. Por otro lado para que el cristianismo fuera definitivamente adoptado por Constantino como religión oficial del Imperio romano hubo que hacer ciertas concesiones a los cultos solares que estaban bajo sus muy diversas formas en la sociedad romana (incluyendo las orgiásticas lupercales), concesiones que se asumieron pronto por el cristianismo y que hay que mirar dos veces para darse cuenta de que no le son propias.
Sumando todos estos elementos tenemos en el gallo de nuestros pesebres que debería ocupar un lugar más destacado un elemento esotérico de primer orden al ser heraldo, no solo del Sol, sino del nuevo tiempo que la llegada del Mesías. Pero no sólo heraldo sino también compañero del camino hacia la luz que con él llega.
Existe siempre la lectura puramente cristiana, normalmente bastante más siniestra, que aquí cabría al considerarse la aparición del gallo como prefiguración de la aparición evangélica del gallo durante la pasión de Cristo: las tres negaciones de Pedro, piedra angular de la Santa Madre Iglesia, pudiéndose interpretar así como emblema de permanencia del nuevo mensaje que llega con el niño al portal.
 

Pongo este portal como ejemplo de donde debe estar situado y donde casi nunca lo colocamos el gallo en nuestros pesebres domésticos. Arriba, a la derecha sobre el tejado del portal le vemos.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Simbolismos navideños: el caganer

Este año tenía pensado ir dándole un toque culto-pedante a los temas navideños, pues aunque estamos acostumbrados a convivir con ellos normalmente no sabemos ni su verdadero sentido ni orígenes ni nada de nada, a menudo uno se lleva verdaderas sorpresas. Evidentemente el mes de ingreso me ha partido por el eje el proyecto pero no he renunciado a él. Evidentemente  usaré menos fuentes pero me permitiré más opinión y, por tanto, más riesgo de equivocación . Empezaré por el simbolismo de algunos elementos de los Nacimientos, Belenes o Pesebres que de todas estas maneras y algunas más se suele llamar.
Advirtiendo que es una figura que personalmente no me gusta en absoluto y jamás bajo ningún concepto la pondría en uno de mis belenes creo que dado que ahora parece estar de moda aceptarla por que sí, me ha parecido justo y al menos interesante comenzar por el célebre Caganer de tradición levantina, si no específicamente catalana. Hastta hace pocos años  no se veía en los comercios madrileños esta figura pero de unos cuantos años acá es una presencia sino constante casi inevitable.
Respetando mucho a mis amigos de blogger catalanes para quienes esa imagen suele formar parte del lado más entrañable de su infancia y dejando claro que no pretendo sino destacar lo variopinto de la pluriculturalidad que convive en la Piel de Toro me gustaría destacar que el Caganer hay que enmarcarlo dentro de un “aire” levantino de cierto gusto por lo no ortodoxo, lo procaz y, a veces, directamente, lo obsceno. Las soberbias obras de arte que son las Fallas de Valencia o las Fogueres de San Joan en Alicante son buena muestra de lo que digo sin contar con una atmósfera que quizás por esa prodigiosa luz o quizás por las constantes destrucciones a la que se someten esas tierras por las inundaciones (creo que era Blasco Ibañez quien dejó escrito que se pasaba de las rogativas por la lluvia a los funerales por los muertos en la inundación) el caso es que esa atmósfera a la que me refería tiene un delicioso punto hortera que nos puede sorprender.
En esta tradición se enmarca en caganer, de hecho la imagen parece tener sus orígenes en el s. XVII, época de gran realismo artístico y sobre todo de poner en la tierra a santos y ángeles. Sin embargo, esta figura no aparece en los belenes, entiendo que por tanto su creación atiende más a temas supersticiosos o simplemente cómicos. En el s. XVIII, época de esplendor de los grandes belenes napolitanos y también regionales el caganer entra en ellos aunque no se popularizó hasta el XIX. Se colocaba,  no sé si ahora sigue haciéndose así o ha ganado preeminencia en un lugar discreto y poco visible y se  consideraba que colocarlo en al Nacimiento traía suerte siendo incluso una figura admitida por la Iglesia.
Hay, antropológicamente una explicación que justifica esa creencia en la buena suerte que traía y que es tan simple como el abono que el buen hombre da a la tierra y que la tierra devolverá en las cosechas. Esto explica por qué nace fuera del contexto religioso del Nacimiento. Sin embargo, hay otra explicación, digamos más espiritual, que implica que para la llegada de la Buena Nueva, o lo que es lo mismo: de cualquier revolución espiritual el hombre, como la taza de té del maestro zen, debe vaciarse de lo previo y predisponerse limpio de prejuicios y resabios a recibir lo que de esa revolución le venga dado. Esto no implica necesariamente que tenga que ver con su entrada en los Nacimientos pues conviene recordar que también el tiempo de su aparición es un tiempo convulso de reformadores, herejes y persecuciones. De modo que el sentido de esta imagen puede quedarse ahí o remontarse incluso mucho más atrás antropológicamente.