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jueves, 27 de mayo de 2010

Nuevo método infalible para adelgazar.

Bajo esta imagen de lo que debería ser considerado el enemigo público número uno y que, sin embargo, nos dicen que es necesario para conservar nuestra salud (jejejejejejejejeje) me he decidido hoy a dar a conocer mi método infalible para perder peso, y de paso las ganas de vivir, mediante algo tan simple como un sencillo control horario. Básicamente se trata de hacer coincidir todas las comidas con intermedios largos de las televisiones y concentrarse profundamente en los anuncios mientras se come. Poniendo mucha atención oiremos una retahila semejante a esta:
-¿Tiene usted hongos repulsivos en los pies? Con Lacremitamilagrosa sentirá un profundo alivio (imagen: primer plano de un pie que prácticamente huele a través de la pantalla)
-¿Sabía usted que cientos de miles de bacterias están sueltas y descontroladas por su organismo? Con Pagakeyocobro desaparecerán y su organismo estará como una patena pa comer sopas en él.
-¿Sufre en silencio el dolor de las almorranas? Con Kefreskito dejará de hacerlo (imagen:señora atractiva con cara de mártir y luego feliz en un fiestorro)
-¿Pequeñas pérdidas de orina? ¿No tan pequeñas? (Imagen: grupo de atractivas damas maduras comentando el tamaño de sus pérdidas o como dirían los Martes y 13 si se "mean toas" o no)
-¿Extreñimiento? El microenema Aykenollego soluciona sus problemas (Imagen: no sé por que una señora de muy buen ver en una excursión turística. ¿Es buena idea relacionar turismo y estreñimiento?)
-¿Diarreas ocasionales que le amargan el día? Aykenollegué le evitará las molestias (Imagen: un caballero saliendo de una sala de cine o teatro visiblemente incómodo)
-¿Imagina no tener hongos en las uñas? Mirakemonas los elimina de un modo fácil (Imagen: un pie perfecto que, sin embargo, está enfocado para sugerir mil cosas invisibles y parásitas)
-¿Olor corporal? Desodorante Keasco le dejára como el agua, inodoro. (Imagen: señor o señora espectaculares el uno medio desnudo y la otra vestidida de gala)
-El colesterol no avisa (o dicho de otro modo: Estás muerto, muchacho)
-¿Sordera?
-¿Pérdida de vista?
-¿Calvicie?
-¿Caries?
-¿Dolores musculares? (Imagen: un atleta semidesnudo haciendo como que le duele)
-¿Signos de envejecimiento?
Si después de escuchar atentamente todo el catálogo de desperdicios humanos y enfermedades posibles no se le ha quitado a uno el apetito no va a haber más remedio que ponerse a régimen.

martes, 18 de mayo de 2010

Interludio icónico.

Gustav Doré "Los lobos y las ovejas" 1867


El relevo o el Caballo de la Complutense. No sé como se llama pero es todo un símbolo.

domingo, 16 de mayo de 2010

El final

El escultor Rodin realizó un proyecto en arcilla de lo que debían ser unas monumentales puertas en bronce llamadas Las Puertas del Infierno, sobre ellas, coronándolas si no me equivoco, iba a ir el Pensador. Es completamente lógico que aparezca esta imagen en ellas pues al fin y al cabo el Pensamiento, la Razón y la Lucidez son siempre el mejor camino para llegar a las Puertas del Infierno y traspasarlas. “Abandonad toda esperanza” afirma Dante que está escrito en ellas. Eso ha sido la semana pasada: un camino para llegar a abandonar toda esperanza. Quienes vivimos los grandes cambios de este país, quienes somos conscientes de cuan insuficientes eran y son, quienes teníamos puestas nuestras expectativas en la labor paciente para ir puliendo las aristas que aun quedan, quienes pensamos que este país podía ser mejor, que valía la pena continuar peleando por que tuviera la oportunidad de serlo; quienes tuvimos las miras altas de dejar un estado y un país mejor a las siguientes generaciones, quienes pensamos que había hueco para todos, incluso para la justicia, incluso para la buena gente que quiere vivir honradamente, incluso para dependientes, mujeres, ancianos, obreros, pensionistas, hueco para criar unos hijos, para mirar de frente a la historia, a la vida, a tus vecinos, hueco para la cultura de peso, para verdad y la dignidad hemos llegado esta semana gracias a las medidas económicas, el asunto Garzón, el consumo de la droga de la victoria colchonera, el video de Manolo Lama y la indiferencia generalizada ante la victoria de quienes todavía no nos permiten enterrar con dignidad a nuestros abuelos muertos, ante la victoria del bestialismo más puro en lo que debían ser medios de elevar y formar o al menos de informar, ante la victoria de los de siempre, los que siempre ganan en la historia a las puertas del Infierno y las hemos traspasado. Hemos abandonado toda esperanza.
Ya el Pensador no piensa, se lamenta en silencio del tiempo y el esfuerzo perdidos en arrimar el hombro para mejorar las cosas, del tiempo y el tiempo perdidos sin buscar el árbol con la sombra adecuada y las ramas idóneas para trepar, de las ilusiones; se lamenta de que todo haya sido simplemente que han soltado un poquito el hilo del carrete pero cuando se toca lo intocable Garzón es cesado. A eso se reduce todo. Atado y bien atado. Oigo la risa de quienes desprecian la razón a favor de las concejalías de urbanismo, la cultura a favor de Abrefaciles televisivos (abrefacil: persona que hace su carrera por su facilidad para abrirse de piernas, o de otra cosa, que de todo habrá), la dignidad a favor del insulto y la justicia a favor del oprobio. Han ganado, como siempre, siempre ganan, y siempre ante la indiferencia de la inmensa mayoría. Pues bien. Yo he abandonado toda esperanza, pero hay otra puerta tan célebre o más que la del Infierno, y también tiene una inscripción en hierro forjado: “El trabajo os hará libres”, Auschwitz. Esa será la que guíe a los indiferentes, y ya sabemos quienes fueron los amos que la escribieron.
Hasta aquí la entrada.
Ahora un comentario: en el año 79 dos compañeros universitarios fueron asesinados en plena calle en una manifestación contra la primera ley que nos acercaba al actual y lamentable estado de la Universidad en España, entonces una generación universitaria fue desgajada de la política. Eso sí, sólo los universitarios, los demás asistieron a aquello con la misma indiferencia que si oyeran llover: hoy esos “demás” no pueden pagar la Universidad a sus hijos, ni tiene sentido hacerlo. Bien, hoy aquellos que hemos confiado en el Progreso de la Justicia y la Razón, volvemos a ser arrancados de la política y, de hecho, del discurrir de la vida. Por eso procuraré no volver a hablar aquí de estos asuntos –no sé si podré, pero lo intentaré- y tampoco haré comentarios en otros blogs sobre ellos. Sé que a poca gente puede interesar esto pero creo que debo decirlo dado que en cierto sentido implica un giro en la línea del blog.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Las urnas

El querido amigo y compañero siempre apasionante en su blog http://bajoelsignodelibra.blogspot.com/ (disculpad si esto no se pone así pero no soy experto ni de lejos en informática) dice en un comentario a mi post “¿Seré tonto?”: “El sentimiento de indignación ante el espectáculo al que estamos asistiendo es bastante generalizado, aunque creo que hemos pasado del pasmo a la irritación y de esta al divorcio. Las urnas hablarán dentro de poco, Catalunya abre el fuego y ya se da por próximo president a Artur Mas, no por méritos propios, sino porque el tripartito ha agotado la paciencia del electorado, la incógnita es saber cuanta gente irá a votar
Lo cierto es que no. Las urnas no hablan, nunca hablan, y ojo a unos cuantos aspectos que silencian casi tan violentamente como los fusiles a colectivos concretos o menos concretos:
-Dependientes: la votación es siempre en domingo por lo que aquellos dependientes que precisan asistente no pueden ir a votar. Item más: colegios electorales con barreras arquitectónicas insuperables, oficialmente se debe llevar la urna pero no todos las mesas y presidentes están informados de ello ni dispuestos. El voto por correo no es solución para los dependientes pues requiere unos trámites complejos y lentos.
-En diversas zonas de este país se ha demostrado que los votos por correo no han sido todo lo limpios que cabría esperar, singularmente donde hay instituciones que reúnen a mucha gente que ha de votar así.
-En las últimas elecciones a pesar de que la ley prohíbe expresamente la copia e incluso la conservación de material electoral se aceptaron votos por correo fotocopiados.
-Candidatos que no son elegidos para alcalde o autonomía pero sí para digamos “líder de la oposición” en estos niveles y que, entonces, se van cual niños cabreados con un “no te ajunto” pegando de esta manera un sopapo en los morros a quienes hablaron eligiéndoles como representantes.
-La técnica de lavado de cerebro que consiste en, con dinero público por supuesto, organizar campañas “informativas” que son en realidad una campaña electoral permanente. Que una autonomía gestione sus competencias no es algo publicitable pero sí que se publicita. En Madrid se hace publicidad de la autonomía con… la calidad del agua. Como si el Guadarrama y el Canal de Isabel II lo hubieran hecho ayer por la tarde.
Podría seguir con más detalles de este calibre pero no creo que valga la pena. Con sólo estos datos (sin entrar en el sistema electoral que más parece Liz Taylor en Mujercitas repartiendose los bombones, los mayores recordarán, los más jóvenes ved esta obra maestra del cine y sin entrar tampoco en “tamayazos” impunes ni en tránsfugas al olor de las sardinas urbanísticas) queda claro que las urnas hablan sólo de vez en cuando.
Sobre la gente que irá a votar sería muy lamentable que se optara por decirles de ese modo: bueno, haced lo que queráis con vuestra finca.

lunes, 10 de mayo de 2010


Ya sé que quien más quien menos ha experimentado con una muñeca hinchable, yo también pero la cosa no funcionaba en el tema cama, y fuera resultaba un poco sosa para mi gusto. Sin embargo, con el título no me refería a la Vanessa de látex sino a que “en realidad” tengo una tía hinchable, tía carnal para ser más exacto, y es tan inflable como desinflable. Hace años que no la veo pero a menudo cuando nos veíamos más regularmente dudaba si era la misma persona hasta que me fijaba en sus gestos y movimientos, entonces reconocía sin duda a mi tía.
Había un par de gestos en ella inconfundibles e irrepetibles, uno era el lucir muslámenes generosamente, incluso aunque se pusiera hábito de ursulina doble con cola de seis metros, los muslos de mi tía, a la sazón cuarentona de buen ver, se abrían paso hasta la luz pública, vestidos con sus medias de costura, recta, impecable, y sus zapatos salón, de tacón alto, de tacón muy alto, lo más alto posible sin llegar a ser de furcia o de vedette. Es rasgo familiar una freudiana fijación por el buen calzado, no es exactamente un fetichismo pero no hay nadie en mi corta pero jugosa familia que no guste de elegir un buen zapato, adecuado pero selecto. Una perdición dado el precio que alcanzan que nos limita mucho, eso sí: tendremos un par pero bueno. Ella tenía por entonces muchos pares, mucho tacón y mucha maña para lucir, tacón, media, costura, pantorrilla, rodilla y muslo, habilidad y un extraordinario pulso para que jamás se viera un milímetro más que eso. Hay que reconocer que mantenerlo mientras se habla sin pausa con cuatro personas a la vez, cuatro conversaciones distintas y dando de comer al nieto es algo digno de admiración. Vamos que si la ven en la NASA la fichan sin dudar, aunque no creo que ella hubiera dejado hablar a quienes fueran a reclutarla.
Sin embargo, lo más representativo de mi tía era un peculiar movimiento en la boca: el movimiento de comer, cosa que no dejaba de hacer en ningún momento. Comida o chicle, el caso era masticar, incluso dormida sonaban sus dientes. Eso sí, no le hacía ascos a nada siempre que fuera comida y/o bebida. No, me olvidaba de una salvedad, por otra parte también patrimonio familiar: el agua. No podía beber agua, cualquier otra cosa, sí pero agua, no. En cierta ocasión el médico le dijo que una pastilla tenía que tomársela con un vaso entero de agua a media mañana. Claro que ella lo solucionó enseguida, al rato de desayunar se cogía media barra de pan se la rellenaba con una lata de anchoas y como eso le daba sed lograba, a duras penas, beberse el vaso de agua. Luego se iba con las otras abuelas del colegio a desayunar por tercera vez y antes de comer un aperitivito no había quien se lo quitara. Después de comer, en verano sobre todo, se agarraba una tableta (o dos) de turrón y una botella (o dos) de cava –seamos sinceros, el cava era compartido-, luego cenaba y ahí ya no sé como seguía pero juraría que algo picaría mientras se veía la peli de la tele.
Claro, con tal consumo no es de extrañar que se hinchara como un globo. El asunto, aunque lo parezca, no acaba aquí. Mis tíos tenían una intensa vida social y muy frecuentemente eran invitados a cenas, comidas, etc, etc. En estos “etc” van incluidas las bodas. Creo que nadie ha visto a mi tía decir que no a una invitación, realmente valía la pena invitarla: contaba como nadie las enfermedades y muertes de todo bicho ex-viviente, de manera que no parecía una tragedia sino algo al mismo nivel que cualquier chascarrillo o anécdota divertida. Con ella no había aburrimiento, no te daba tiempo. Siempre iba arreglada, con sus tacones hasta en las zapatillas de casa, siempre pintada con discreción y siempre en estado de revista, así que huelga decir que cuando se presentaba boda, bautizo o comunión mi tía iba hecha un pincel, de dudoso gusto, pero pincel. El caso es que ella funcionaba de un modo divertido. Iba muy decidida a una tienda y elegía el modelito que, como era de esperar, no le cabía. No problem. Ella se ocupaba de que entrara. Desde entonces hasta el día D a la hora H se declaraba la guerra a la gordura y empezaba a masticar chicle sin azúcar y a comer una zanahoria y un huevo duro al día. Así bajaba las tallas que fuere menester, una mente normal, no suele ser el caso de mi familia, aprovecharía para mantener ese peso-volumen pero el día D a la hora H se firmaba el armisticio y mi tía recuperaba sus hábitos masticatorios. Así que se inflaba y desinflaba como un globo tantas veces como considerara necesario a lo largo del año y con una impunidad sinceramente insultante para quienes como yo nos resulta tan difícil perder un gramo. Poco a poco nos fuimos distanciando pero por lo que sé de ella sigue con sus cerca de ochenta años luciendo unos tacones muy dignos y subiendo y bajando los tres tramos de escaleras de su casa, un tercero sin ascensor. Ah, y sigue sin dejar hablar a nadie.

martes, 4 de mayo de 2010

Un libro...


Hace un mes y medio o así escuché en la radio, yo soy muy radiero, abro el ojo y enciendo la radio, para apagarla poco después después de oir ladrar un ratito a nuestros próceres de los ámbitos político, económico y deportivo (no sé cual de los gremios ladra más alto, la verdad), a lo que iba, escuché hablar de un libro que me pareció interesante: "El tiempo entre costuras". Una novela ambientada entre el 31 o 32 y el 44 o 45 a través de una modista y el mundo de la costura, la moda, el lujo y el glamour. María Dueñas es su autora.
Antes de desatar las iras feministas (que jolin con ellas) he de decir que creo firmemente que una mujer cuando escribe dispone de muchos más registros que un hombre y que no sé por que no se suelen dejar llevar por "ejercicios de estilo" ni disgresiones estúpidas que más pretenden decir "mira que listo soy" que contar una historia, objetivo último de una novela, no nos olvidemos. Lo que haya que decir debe decirlo el relato, no la voz en of del autor filosofando. Es más, diría que la mujer es mejor historiadora que el hombre. Otra cosa de la que ya hablaremos es de la mujer que escribe novela histórica pero como decía Chef Moustache "esa es otra historia"
Me atrajo el tema por que siempre he pensado que las vestimentas dicen mucho de las épocas, de sus portadoras/es y de la ética y moral del momento. Me atrajo el tema por que siempre he pensado que bajo aquellos mundos de dominio masculino hay un submundo femenino que, sin ser visible, ejercía un poder inmenso de un modo indirecto obviamente, pero no por eso menos real y contundente. Un mundo estructurado en torno al universo tradicionalmente femenino: familia, religión (no tanto en el acto de asistir a misa como en otras formas de culto: rosarios, novenas, adoraciones etc), evidentemente el sexo (pero esa también es otra historia en la que entra el aspecto de la absoluta falta de formas de participación femenina en el mundo masculino visible) y, entre otros, la moda o lo que es más amplio: lo que ha dado en llamarse belleza. Estoy firmemente convencido de que muchas decisiones que han cambiado la faz del mundo para lo bueno y ¿por que no? para lo malo han nacido en esos ámbitos femeninos impenetrables para nosotros los varones. Así que cuando escuché el tema me dije: ¡Por fin alguien que trata ese submundo sin victimismos y parece que sin convertir a la mujer por el mero hecho de serlo en un héroe suprahumano! (Mi feminismo no pasa de considerar a la mujer exactamente igual que al hombre superando a algunos hombres en algunas cosas y siendo superadas por algunos hombres en algunas cosas, exactamente igual que los machos entre sí, así que no se me pique nadie, please, que con esto de lo políticamente correcto hay que andar pisando huevos)
Me lancé la librería pues soy de esa especie en extinción que todavía compra libros y luego a devorarlo con ansia. Y, claro, quedé absolutamente decepcionado. La novela empieza de un modo ameno e imprevisible, cada página es un deleite -encotrar algo que no hayas visto en una peli o leído en una novela después de cuarenta años de ver pelis y leer ya es un deleite y extremadamente dificil- con los devenires de una muchacha en el final de la segunda República que la llevan a Tanger y Tetuan aun en manos europeas. Un universo femenino que va desplegándose como una telaraña y que llevará a la prota a vivir el universo de espionajes, intrigas, politiqueos varios y corrupciones infinitas de, por ejemplo, el grupo nazi en Tetuan. Magníficamente documentado, según mis pocos conocimientos del tema, lo que en una novela de este tipo que no llega a ser histórica (afortunadamente) se agradece enormemente esta parte de la novela es una verdadera delicia.
Sin embargo, a partir de la aparición del hombre que va a ser el "amado" el relato comienza a declinar espectacularmente recordando a veces a Casablanca, a veces a El tercer hombre, a veces a Scarlett (segunda e infausta segunda parte de Lo que el viento se llevó) con momentos de una belleza extrema (el reencuentro con el primer novio por ejemplo) que no compensan tanta aparición oportuna de galán salvador que se llega a hacer molesto en el último quinto del libro.
Resumiendo, que es gerundio, una oportunidad desaprovechada de explorar ese submundo del que hablaba mucho más en profundidad. Desde luego la novela vale la pena, es amena y ágil, sin margen para el aburrimiento y, salvo ese detalle de galán salvador, original. Es una primera obra y como tal extraordinaria pero le queda a uno el regusto de la ocasión perdida.

sábado, 1 de mayo de 2010

Bueeeenas, he vueeeeltoooooo


Espero que me hayais echado de menos, aunque sólo sea por rutina. Esta entrada es para justificar mi demasiado prolongada ausencia: he estado ingresado con el célebre cólico que no era tal. Cosas de la edad. Ahora ando entre pruebas e incomodidades varias pero activo y dispuesto a seguir con lo que se supone que es la vida normal, si es que en la vida hay algo normal.

Alguien dijo que la vida es lo que te pasa mientras tú estás ocupado en otras cosas.

Yo personalmente creo que la vida es una gran putada que nos juegan, dentro de la cual hay momentos en que estás menos jodido que en otros. ¿De donde sacamos energías para encima reirnos y tirar p'alante? Como decía el inclito Profesor Cojonciano Frenillo de la Pipa: de las birras, yo creo -decía- que las neuronas tienen ahí dentro un garito donde se ponen ciegas.

En fin que no quiero ponerme más filosófico de lo correcto en un sábado mayesco, día del trabajo y etc, los mayores también lo relacionarán con San José Obrero y con las Demostraciones sindicales en el Bernabeu. Si es que dan ganas de abrirse las venas.

Un abrazo a todos/as