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miércoles, 31 de agosto de 2011

Zapatitos

He de confesarlo, no puedo callarlo más tiempo sin que se me corroa el alma por la ansiedad y el silencio: me gustan los zapatos. No sustituyo el objeto amado por el zapato –vamos, todavía- pero me enloquecen los zapatos me da igual que sean de hombre o de mujer. Para mí el zapato es la culminación del arte del buen o mal vestir de alguien. De hecho considero que en la libre elección del zapato está quizás la mayor desnudez del ser humano. Sé, por supuesto, que es quizás la prenda más condicionada a la funcionalidad pero ese zapato que se escoge simplemente por que para cierta ocasión puedes ir como realmente quieres, ese zapato que está en el “fondo del armario” que apenas usas pero que te diste el gustazo de comprar y llevar, ese precisamente es al que me refiero. En él el bicho humano se manifiesta en su plena desnudez esencial, ya puede llevar un hábito encima y catorce capas, es ahí donde se le descubre. Cada zapato, es una forma de querer proyectarse, de ver y de verse en el mundo. Cada zapato es un universo, incluso cuando no es ese al que me refiero. Ah, los zapatos, que poco se ha escrito de ellos para lo que merecen. Enciclopedias enteras habría que dedicarles. Reúne en él los cinco sentidos de un modo más incitante y claro que el resto de la vestimenta: el color y el diseño incitan la vista, las texturas, las presiones que pueden o no ser caricias, exacerban el tacto, el sonido del paso, el taconeo femenino especialmente, excitan –literalmente- el sentido del oído, el olfato con el olor a cuero nuevo y el menos afectado es el del gusto pero si damos por sentado que la mayor parte del gusto se la debemos al olfato, dejaremos las parafilias para otras ocasiones.
El mundo del zapato, ah, el zapato. Tacones altos, un universo aparte en el que nos perdemos. El tacón de aguja, con algo maligno como una orquídea; el tacón salón, elegancia de grandes damas; el tacón de quilla, horterada de equilibrista circense, el tacón carrete, sustento seguro de la altura; tacón “de coja”, se decía antes y antes aún “topolino”, domesticidad del tacón alto. ¡Y el sonido de esos tacones! Lentos, eróticos; rápidos, pizpiretos; cantarines, coquetos; especialmente sonoros, provocadores; desiguales, eficientes. Una mujer que sepa manejar ese sonido se expresa mediante él. Toda ella se define por el zapato, mucho más que un hombre, y no sólo por la altura del tacón; los tacones bajos también suenan, y a veces muy, pero que muy bien. Las hay que desgastan las tapas desigualmente y otras que pisan no con el clásico garbo cupletero sino con en tronío de hembra en sazón que donde pisa, machaca. Las hay desgastan los talones, problemas de vista al bajar las escaleras. Las hay que caminan con las piernas dobladas, no se han puesto tacones hasta que era demasiado tarde.

Pero ¿Qué decir de esas manoletinas de Sabrina-Audrey, con ese bamboleo inocente de Lolita, ¿Qué decir de esos zapatos sobrios, cerrados, casi ortopédicos? Pues decir que sugieren mujer volcánica reprimida, suelen ir asociados a peinados muy recogidos y tensos. ¿Qué decir de esas zapatillas deportivas que pululan hoy por los parques y paseos? Pues que sobre ellas escucharemos las charlas más sabrosas y divertidas que nos quepa imaginar. El zapato de pulsera, que bien puede resultar de puta bien de bailarina, tanguista ¿imaginamos el icono del tango con otro tipo de zapatos? Quedan, como no, toda una galería de zapatos, chanclas, zapatillas y zuecos sobre los que se bambolean sin gracia ni arte las Marujas Ibéricas de Pata Negra que avanzan ladeándose peligrosamente y en zigzag, seres amenazantes habitualmente armados de carrito de la compra y de una interminable chachara en la que se mezclan quejas, lamentos, reproches y cálculos, claro que eso no es problema de los zapatos sino que simplemente soportan ese peso con paciencia franciscana.
Ah, los zapatos:


Zapatos rojos: alguien que no quiere pasar desapercibido.

Zapatos de ante: ególatra masoquista.

Zuecos: alguien que no se respeta.


Zapato italiano: exquisitez snob

Manolos: snob, sencillamente.

Zapatos de gamuza azul: rockero.

Zapatos de cristal: cenicientas de barrio y porcelana.

Botos: alguien que se cree Búfalo Hill

Sandalias de tacón: alguien con vocación de Mesalina mal informada

Sandalias de cuero de varón: alguien que no sabe si descalzarse o no.


Sandalias con calcetines: alemán de vacaciones.

Zapatos de claqué: alguien especialmente ruidoso.

Naúticos: pijos nuevos ricos.

Deportivas: según el color pueden ir de la vulgaridad extrema, a la falta de personalidad del culo veo culo quiero y a la vulgaridad hortera (que son las que me gustan a mí: verdes fosforito, naranjas o, como no, plateadas)

Deportivas de marca: pijos adolescentes hijos de papá o bien divorciados carrozones que quieren parecer más jóvenes.

Chanclas: depende del pie, por favor, un respeto a la estética ajena.


Zapatos de seda, tisú o raso: alguien con mucho tiempo que perder.

Zapato bueno de cordón: alguien muy meticuloso.

En fin: todo un mundo zapateril al que me aficioné oliendo el pegamento con que mis tíos pegaban el cuero a los tacones y escuchando el taconeo imperial de mi vecina al salir del ascensor, viendo las costuras de las medias alineadas con el tacón y sintiendo la caricia de mi primer zapato digno de tal nombre envolviendo mi pie. Zapatos, zapatos, zapatos, y las Zapatillas Rojas, danzando eternamente. Y los chapines de Dorothy en tierras de Oz luchando por volver a casa. Y las botas de siete leguas, siempre con prisas. Y las del Gato, con Botas, por supuesto. Y los blancos de Ginger teñidos de rosa por el rojo de su sangre en los ensayos de Sombrero de Copa. Y la galería de zapatos que rodea a Sophia Loren en Arabesco. Y los zapatos que cantaban bajo la lluvia. Y los zapatos abandonados de Ava y su Condesa descalza. Y las sandalias aladas de Hermes. Y las de Aquiles que no protegían el talón. Y las de los soldados romanos tras el guantazo de Obelix. Y los zapatos de plataforma de Carmen Miranda que eran despensas de coca, dicen las lenguas de doble filo.

¿Cómo dejar de hablar de zapatos? Difícil cuestión, quizás sólo se pueda evocando un sueño: los zapatos de cristal de la Cenicienta personal que todos llevamos dentro, unas y unos sintiéndose como tales, y otros y otras buscando ese pie que encaje en nuestro zapatito de cristal sobre cojín de terciopelo rojo que cada quien lleva dentro. ¿Cómo dejar de hablar de zapatos?

miércoles, 24 de agosto de 2011

Respuestas 12 Sobre la JMJ

Sabéis que no me gusta dejar sin contestar vuestros comentarios y esta vez, dado que las tres últimas entradas han sido monotemáticas de la JMJ reúno las respuestas, sé que no es cómodo y que probablemente no las leáis pero el chisme este no me deja otra opción.

Argax: una sociedad laica no debería ser un sueño sino un derecho que tenemos y no deberíamos olvidar, cosa que hacemos demasiado a menudo. Me encanta lo de protestona, pero parece que eso también lo hemos ido olvidando.

Carlobito y Uno: ambos mencionáis a Somalia en esta primera de las tres entradas sobre el tema. A la Santa Madre se le pueden hacer muchos reproches pero sólo hay uno imperdonable: que disponiendo de medios, formación y capacidad no los utilice para acabar con ciertas cosas como el analfabetismo, las epidemias o las hambres. Dos mil años de estructura y formación demuestran que tienen capacidad de hacerlo y sólo cumplen con unos cuantos hombres y mujeres con pocos medios y buena voluntad sin apoyo real del Estamento, por que no hay que olvidar el peso político y económico que tiene el Vaticano incluso en países no católicos, si se pusiera todo eso en marcha realmente el mundo cambiaría.

Pe-jota: es absurdo. Muy absurdo.

Rober: comentas la segunda entrada. Es cierto: se olía a sexo y a hipocresía con sólo unas cuantas notas de fe en estos grupos de hormonas con piernas. Thiago creo que ha dejado buena muestra del consumo alcohólico y por mi parte puedo apuntar las botellas de sangría que aparecían en los alrededores del colegio que tengo a cien metros.

Angel: inauguras comentarios de la tercera entrada. No es cierto, no pasa, se ha demostrado que esta ciudad no es más que el escenario de sus desfiles triunfales como prueba el hecho de la misa ajena al JMJ de la secta ultraconservadora de los llamados Kikos que cortó de nuevo la ciudad en dos al día siguiente de la marcha de Benedicto XVI. Esta ciudad esta tomada.

Pe-jota: no se han ido, siguen por las calles, infectándolo todo con sus hormonas, su arrogancia de “yo me voy a salvar y tú no”, sus banderitas, y sus largas caravanas de gente entonando cantos que no voy a calificar. Las televisiones vergonzantes pero las instituciones aún más. No quiero ni imaginar que va a ser esto después del 20 N.

domingo, 21 de agosto de 2011

Soy creyente pero y 3

Unas últimas reflexiones sobre la JMJ de la que estoy hasta… ahí mismo.


Por primera vez en las nosecuantas visitas pastorales y pontificias al (todavía) Muy Católico Reino de España (a pesar de haberse reducido un 24% en cinco años las “vocaciones• y otra cifra semejante la de quienes se confiesan creyentes (sin el matiz de practicante) ha habido una clara contestación popular. Nunca se habían visto protestas tan claras, en todos los niveles y menos aún en la calle y no me refiero a los manifestantes sino a quienes tienen los destos como para “significarse” (de jóvenes a todos nos dicen “Pepito, no te signifiques”, o sea: sé como todos, no pienses por cuenta propia, ¡mira que si tienes una idea!) colgando de sus balcones y ventanas cosas como éstas que entre ayer y hoy he fotografiado en un par de breves recorridos por el centro de Madrid. Claro que son más quienes para “ser como el rebaño” han colgado banderas papistas y esa cosa que no queda claro que es que dice “acogida”, pero es que ellos no tienen que enfrentarse a nadie y, además, tienen que demostrar que son moralmente superiores.


Voy a pasar por alto la suprema blasfemia que supone decir que “han venido a ver a Cristo” ¿in person? Sin embargo, no voy a pasar por alto la vergonzosa exhibición de guardaespaldas de anteayer en Cibeles en la llegada pontificia al Via Crucis, esta vez de quince estaciones para poder meter de clavo una imagen de la Dolorosa, traída desde Sevilla (me parece muy bien que se venere la figura teológica y religiosa de María y más en esta “Tierra de María Santísima”, pero de ahí a incluirla en una estructura cerrada como es un Via Crucis. Vale, lo pasaré también por alto) Esa exhibición de guardaespaldas era al mismo tiempo una exhibición de miedo y de algo que se podría decir más o menos así “mira, oh Mundo, cuanto nos persiguen en España que nos vemos obligados a llevar a estos trajeados custodios” Cuando lo cierto y verdad es que él único que planeaba un atentado de Dios sabe qué consecuencias era uno de sus “Voluntarios”. La idea se remata cuando se dijo que la Cruz de La Juventud la portarían entre las estaciones jóvenes de países en que la Iglesia estaba pasando un mal momento, y hubo un tramo llevado por españoles. ¿Ahora? Cuando la Santa Madre está ganando poder por días. Quizás esa sea la clave que es Santa Madre y el deber de todas las santas madres que en el mundo han sido es decir que no a todo y después rematar con cara de mártir “una madre es para cien hijos pero cien hijos no son para una madre”.
El Gobierno pedirá ayuda al Vaticano sobre el Valle de los Caídos

El Ejecutivo pretende transformar el espacio religioso en un punto de reconciliación, sin cuestionar su uso como basílica
El País Madrid 19 AGO 2011 - 19:25

sábado, 20 de agosto de 2011

Soy creyente pero 2: miradas

Miradas esperanzadas.

Miradas fanáticas.
Miradas de desprecio.
Miradas lujuriosas
Miradas lascivas.
Miradas de Lolita.
Miradas de odio.
Miradas etílicas.
Miradas agotadas.
Miradas sospechosamente vivaces.
Miradas de burla.
Miradas febriles.
Miradas de hooligan.
Miradas calculadoras.
Miradas indiferentes.
Miradas de seducción.

En suma: miradas de Peregrinos.

Sobre esta tropa invaso-migratoria destaca el uso del uniforme, los tíos vamos como siempre, hechos un asco, las mozas se dividen entres típos: gorda pero que muy gorda que viste con lo que le cabe y grita la primera la consigna de turno como la niña del exorcista y me temo que haria lo mismo con Ricky Martin, el Duque o Brad Pitt, solterona potencial que viste recatadamente y parece ser la única que conserva la calma y el saber estar y la otra. Ni en la playa he visto yo tal cúmulo de minipantalones luciendo muslámenes de tronío. Vamos que más que pantalones son cinturones un poco anchos, pero no demasiado. Teniendo en cuenta que hace unos años el obispado de Sevilla prohibió a las manolas de las procesiones las minifaldas (es que… en fin) y las barbaridades que van soltando algunos prelados sobre ciertos temas ¿no hubiera sido coherente exigir a las “peregrinas” un mínimo de centímetros? Tampoco muchos, sólo los suficientes como para tapar algo, un poquito de sus muslámenes juveniles y lechosos (las que tengo detrás de casa parecen ser del Este de Europa) Por cierto alguna recomendación pastoral sobre el uso de la sangría y el derecho al sueño de los vecinos a partir de cierta hora tampoco hubiera venido mal.
El caso es que en Madrid han vuelto a pasar y cierran calles para sus desfiles triunfales, desinforman al traer polis que ni siquiera saben el nombre de las calles (acaba de ocurrirme con una línea de autobuses que han cortado repentinamente) Entreguismo estatal, por supuesto autonómico como no cabía esperar menos y, también por supuesto, municipal. ¿Al ciudadano? Que nos den.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Soy creyente pero

El estudiante que amenazó con atentar contra los laicos era voluntario de la JMJ


La Policía Nacional ha detenido en Madrid a José Alvano Pérez Bautista, "ultracatólico" de 24 años de nacionalidad mexicana que supuestamente planeaba atentar utilizando sustancias químicas contra los manifestantes opuestos a la visita del papa Benedicto XVI a la capital, según informaron a este diario fuentes policiales. (Fuentes: El País y Público)




Holanda investiga la muerte de 34 menores internados en un psiquiátrico católico entre 1952 y 1954


El obispado, las inspecciones de salud y trabajo y los servicios sociales supieron de los fallecimientos pero no dijeron nada.- La comisión oficial que analiza los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia ha remitido el caso a la fiscalía

El hospital en cuestión, San José, se encontraba en la región de Limburgo, al sur del país, y estuvo en manos de la orden religiosa hasta 1969. Especializado en la recogida y cuidado de menores con minusvalías psíquicas, según el rotativo local De Limburger, "las muertes podrían guardar relación con los abusos sexuales". A partir de 1954, las cifras de fallecimientos descendieron, y por eso se busca ahora una explicación. A pesar de que los hechos han prescrito, el caso ha llegado a manos de la justicia "por su impacto social".

Detenida una monitora por la muerte de tres niños discapacitados en Valladolid


La mujer intentó matarse tras asfixiar a los menores con bolsas de plástico

No es la primera vez que se produce un crimen en un centro de Mensajeros de la Paz en Castilla y León. El 4 de marzo de 2003, un interno marroquí de 19 años mató a su cuidadora en su centro de Zamora. El presunto asesino la apuñaló y la escondió entre cartones en el semisótano de la residencia.
(Comentario personal: institución, localización y gerifaltes comunes, como minimo, si no otra cosa, indica mala gestión... impune en una ocasión al menos)



Quien no encuentre similitudes es que: A, no está en Madrid y B, no vio la serie. Son Visitantes pero en realidad están inVadiendonos y arrinconándonos en nuestra propia ciudad y con nuestro propio dinero.

martes, 16 de agosto de 2011

Respuesta 11

El caso es que creo no haberme expresado bien cuando hablaba del Imperio británico. Los aspectos coloniales que tan bien destacas, Rober, son tan sólo una parte (por cierto, los aborígenes australianos no sólo no eran reconocidos como ciudadanos, sino ni siquiera humanos, a esto no llegó ni la Santa Inquisición ni la pirada de su fundadora, y en cuanto a lo de las mantas, no fueron los únicos, los franceses también lo hicieron el su parte de la actual Yankilandia). La actitud inglesa ante el mundo parece formar parte de sus genes y a la historia menos reciente me remito y lleva en sí misma la podredumbre del mercadeo infame, la piratería y el desprecio. La, en algunos, pocos, aspectos, brillante cultura del Reino Unido de la Gran Bretaña, no evita cuanto afirmo, todo lo contrario, los aspectos en que esta cultura, literatura, por ejemplo, más fastuosos son aquellos en que los autores ponen en solfa la propia forma de vida y pensamiento ingleses. Inventaron las peores formas de liberalismo y neoliberalismo, por supuesto, y dado que nunca les han preocupado “realmente” las clases menos favorecidas, siguen en su actitud de mercadeo infame, añadamos que servil también. El país que brota ahora es consecuencia de la semilla de Doña Margarita, la mujer de hierro. Observa que no digo Dama, la última Dama inglesa fue….Leonor de Aquitania, ah, ¡que fallo! Era francesa.

Pe-jota: España ¿Cuándo no ha sido una olla a presión? Desde los pobres godos, que si lo saben no vienen y se pasaron la vida intentando controlar a los vascones, hasta las actitudes ante el crimen del 11 M, España es siempre un polvorín. Que estalla cuando conviene a ciertos, siempre los mismos, poderes fácticos. Vamos: un país en el que hay que tomar partido por que de todo hay dos y excluyentes: toreros, copleras, equipos de fútbol, hasta imágenes religiosas, partidos políticos y lo que es peor, estamos dispuestos a sacar la faca para defender que la Pantoja es mejor o peor que la Jurado. Lo que ocurre es que estamos acostumbrados y sólo cuando conviene a esos poderes fácticos se hace que miremos a nuestra esencia.

Carlobito, gracias por tus elogios. Lo malo es que todavía no nos hemos dado cuenta nadie de lo intrisecamente perversos que son los principios en que se asienta el Imperio Servil actual y lo copiamos directamente.

domingo, 14 de agosto de 2011

14 de agosto

¡Estoy de cumple!


A la hora exacta en que estoy escribiendo esto, exacta, insisto, se cumple el primer año del infarto que sacudió mi existencia colocándome en otro punto de vista de la realidad. Quería compartir estos instantes con amigos, compañeros, familiares, con la gente a la que quiero y, supongo, me quiere.

Es curioso lo que suponen las relaciones a través de la red. A menudo se siente uno más acompañado por vosotros, mis lectores y comentaristas de la red, que por los reales y tangibles, no por nada sino por que la presencia física de éstos no es siempre posible, hoy, por ejemplo, ninguno de mis amigos, conocidos y familiares están en Madrid de modo que no puedo compartir este momento. Justo en este momento (20 horas 58 minutos) comenzaba a prepararme para salir hacia el hospital. Un año después no puedo apartar esa idea de la cabeza, pero tampoco el hecho de que sigo aquí y estoy vivo. Pues por difícil que me resulte seguir, estoy vivo. Sigo vivo. Y a Dios pongo por testigo, como diría nuestra inolvidable Señorita Escarlata, que a estas horas (21 h 2 m) hace un año estaba convencido de no salir de aquel trance. Gracias a Dios, a que soy un cobarde y no quise esperar a “ver si se me pasaba”, y, sobre todo, a un equipo de médicos y enfermeras acojonante que me atendieron físicamente y aguantaron como jabatos mis neuras, sigo aquí. Sigo aquí y he vivido este año momentos como la recuperación de una amistad que creía agonizante, una Navidad en que no puse freno a mis delirios decorativo-navideños, volver a ver a un familiar muy mayor que no contaba con volver a ver –y que ahora está mucho mejor de salud que yo-, un montón de disgustos, sustos, cabreos y demás lindezas, la recuperación de una parte de mi mismo que había querido negar, una cierta forma de libertad interior, ver que algunas cosas que yo sabía y mi entorno negaba han dado la cara –y yo tenía razón, claro-, un nacimiento en la familia, dos soponcios más aunque ni de lejos de la gravedad del que ahora mismo (21 h. 10 m.) me tenía atravesando la ciudad sin creer llegar, la perspectiva de más dolor y una operación de otro asunto pero que parece ser que curaría otro problema. Claro que se han quedado en el camino muchas cosas, muchas perspectivas, muchas costumbres, pero creo que hoy, aunque he de decir que estoy en terapia psicológica por el tema, soy más persona que lo era antes de tal día como hoy hace un año. No diré que me alegro de que me diera o que ha sido una bendición, no sé lo que daría por que no hubiera ocurrido y no tener que recordar estas horas, pero sí que junto a lo que se ha llevado ha traído otras cosas, entre ellas ya no tengo tetas. Me explico, cierta pastilla que me tomaba me estaba poniendo un pechugamen digno de una estrella de cine y, como soy de carnes abundosas, no me había dado cuenta (ni yo, ni nadie) hasta que pasó esto, y me cambiaron el tratamiento y ahora ¡entro en las camisas talla seis! Yabadabaduuuuu. En fin, si no he tenido un año de amor, sí he tenido un año de vida con todo lo que eso trae y lleva. Ah, se me olvidaba una cosa que, sin embargo, sólo he compartido con vosotros, amigos de la red, he vuelto a escribir cuentos, algo que había dejado hacía años, a lo que habéis contribuido no poco con vuestros ánimos. Ahora, me gustaría estar con toda la gente que quiero y brindar por este primer año y por los, espero que muchos, años que vayan viniendo, sólo que ya no será nunca posible por que no puedo reunirme con todos vosotros, como con alguien que vive en ¡Alaska! Según dicen las tripas del blog o ese otro alguien que sigue “Mis recortes” desde ¡India! Por eso el brindis tendrá que ser virtual. Brindo por todo eso y para daros las gracias por los ánimos que me habéis venido dando con vuestras palabras e incluso sin ellas, viendo que me seguíais incluso cuando lo que contaba no era precisamente bueno. Espero no haberos aburrido mucho hoy. Vivo y levanto la copa con vosotros por ello. Muchas gracias.

jueves, 11 de agosto de 2011

"Ponte boca arriba y piensa en el Imperio"

El señor Cameron parece haber descubierto hoy, a raíz de los disturbios que se están desarrollando en El Reino Unido de la Gran Bretaña que "algo está muy mal en nuestra sociedad". Pelín cerril el señor Cameron. El resto del mundo sabíamos desde hacía muchísimo tiempo que la sociedad inglesa está muy mal en un nivel muy profundo. La frase que encabeza la entrada es la lección para el matrimonio que dio la Reina Victoria de Inglaterra y Emperatriz de la India a su hija. Una sociedad que tiene un fruto así va muy, pero que muy mal. Claro que lo que hicieran las damas, ejem, de la época o de las épocas podrían traernos sin cuidado, de hecho nos traen, sólo que esa actitud de "pensar en el Imperio" nos lleva a recordar algunas de esas cosillas que "conviene no recordar", como por ejemplo, un dos tres responda otra vez
-las guerras del opio para vender a los adictos chinos las drogas que el Imperio producía en India y de paso destruir, y saquear, la declinante estructura estatal de China.
-las barbaridades del Imperio en el que debía pensar la princesita cometidas en la India a todos, repito, todos los niveles.
-la sacralización de la piratería.
-aquel asuntillo de Winston Churchill dejando morir a unos obreros en huelga en un incendio para que no se pusieran en peligro los "buenos ingleses". Sobre el Winston, mejor no seguir.
-las actitudes imperiales ante temas como la guerra civil del 36, el asunto judío, tanto en la Alemania nazi como después con la creación del estado de Israel
-que hasta hace muy pocos años mencionar al egregio Oscar Wilde fuera considerado casi un insulto.
-las actitudes del Imperio ya extinto bajo el gobierno de la Mujer de Hierro tanto en los asuntos exteriores como en el problema de Irlanda del Norte.
-las actitudes de las masas de hooligans en cuantito se les deja sueltos
Pues sí, Sr. Cameron, el resto del mundo hace mucho tiempo que sabíamos que algo anda muy mal en lo más profundo de la sociedad inglesa. Puede que yo esté mal informado, puede, y seguro que podríamos decir lo mismo de muchas sociedades pero pocas, muy pocas han tenido tal capacidad de hacer daño a nivel mundial mediante el colonialismo brutal que el Imperio Inglés ejerció y cuyas consecuencias aun estamos pagando.
Así, mozas y mozos que me hacéis el honor de leerme, ya sabéis todo lo que necesitais sobre educación sexual-histórica: boca arriba y a pensar en el Imperio como posesos.

lunes, 8 de agosto de 2011

Blues de agosto

Hace tiempo que dejé de dedicar entradas a quienes se van y nos dejan, un poco más, caminando entre ruinas. Estos días hay un aluvión de aniversarios y de despedidas que sumar a los que se nos fueron últimamente: María Isbert, Ernesto Sábato, Manolo Otero, Facundo Cabral, Lucien Freud, José Sanchís, Hiroshima, Marilyn, las trece rosas, Cecilia, Nagasaki. Memoria común en ocasiones universal, en otras, nacional y en otras casi privada. Las ruinas nos invaden y rodean. Nos van poco a poco minando y abocando a una vida chabolista de ruinas entre las que intentamos, a duras penas, sobrevivir sin perdernos a nosotros mismos entre el lamento, la soledad y la añoranza. Entre ruinas, pocas veces como en estos primeros días de agosto es tan adecuado el título de este blog.

María Isbert, con quien tanto hemos reído.
Ernesto Sábato, la integridad en el horror
Manolo Otero, a muchos esa voz y esa canción nos descubrieron el erotismo.
Facundo Cabral, murió como vivió: subrayando el delirio de un continente. Pobrecito su patrón.
Lucien Freud: el destructor de la belleza académica del desnudo
José Sanchís, genial dibujante, caído o casi en el olvido.
El espanto puro, y Japón este año volvió a sufrir el castigo atómico.
Marilyn: una de mis fotografías predilectas.
Sin palabras, profundamente avergonazado y estoy pensando en Avila estos días.
Cecilia, quien a algunos nos dejó cuando comenzabamos a definir nuestros gustos musicales.

sábado, 6 de agosto de 2011

Respuestas 10

Uno: si no tenemos cuñados, de eso nos libramos, que no creas que es poca cosa, aunque una buena bronca en la playa después de la paella en el chiringuito es algo tan intrinseco a los veranos como el guiri rojo cangrejo, la horchata, la salmonelosis y la correspondiente plaga de la medusa de la especie que toque ese año. En cuanto a Pepa la Brava, debía ser un elemento de armas tomar.
Pe-jota: lo que hizo que esta señora incitara mi interés es que fue la primera persona con cierto grado de repercusión en los medios que tuvo la gallardía de aparecer en ellos en silla de ruedas, y no una vez o dos, y que es ella en su silla la primera representación de una silla de ruedas en una obra de arte, concretamente las puertas Este de la Catedral de la Almudena, luego aparece otra en la puerta Norte, pero se hicieron poco después. Por otro lado resultaba curioso leer como un continuo la versión de esta autora de tres personajes en la historia que se concatenan: Eugenia de Montijo fue madrina de Victoria Eugenia, y ésta, suegra de Doña María. En resumen: casi una novela-río. Claro, la tentación se paga.
Rober: yo no suelo acabar los libros que no me atrapan salvo que sean obligatorios para alguna clase o algo así. Este ha sido una excepción. De los medios es mejor no hablar, quizás sólo estén por encima de los concejales de urbanismo, claro que el público que jalea a unos y a otros están dos o tres escalones por debajo en la escala evolutiva. Sin embargo, de todo se aprende y leyendo estos tres libros se da uno perfecta cuenta de que la historia es como una de esas tragaperras en la que hay varios discos con frutas y el premio sale cuando coinciden. Así la política sale naranja, mientras la cultura, sale berenjena, la realeza, coco y el arte maracuyá, por decirlo de otra manera: hay un inmenso desajuste entre las piezas que componen el todo de cada momento. Por ejemplo: Sissi murió tan sólo ocho años antes de que Picasso pintara las Señoritas de Avignón, y dos antes que la Reina Victoria de Inglaterra y Toulouse-Lautrec y tres o cuatro que Van Gohg. La modernidad y lo peor del viejo sistema se superponen y las ruedas giran a destiempo. Uno realmente se pierde en este caos.

martes, 2 de agosto de 2011

Maria La Brava.

Actualmente llevo un relativo buen ritmo de lecturas pero me acaba de ocurrir algo que nunca me había pasado: he acabado un libro y me he arrepentido profundamente de haberlo leído. Habitualmente cuando un libro no me convence lo dejo y se acabó, no veo el motivo para prolongar una experiencia desagradable. Sin embargo, dado que los dos libros anteriores de la autora (“Pasión Imperial” y “Ena”) que me he leído en poco tiempo me gustaron y además “Ena” cubre aunque sea novelescamente un período de la historia que no conozco demasiado, me pareció interesante seguir con este libro. Por otro lado es casi una continuación de Ena, digamos que coge el tema donde lo abandona en la novela, cierto que es una biografía y no una novela pero la continuidad existe y en un tema, repito, que desconocía. Sin embargo, hubiera preferido haber seguido mi instinto primero de no leerlo cuando lo vi en la edición cara en las estanterías, pero no lo hice. Sobre la monarquía y la republica no voy a entrar que no viene a qué pero sí sobre el tratamiento de la monarquía y la casa (casas) real (reales). Vamos a ver, cuando uno lee una biografía hay que estar siempre con el hacha levantada esperando el momento en que al autor se le vea el plumero y se delate con qué intención escribe si la de enaltecer a cualquier precio al biografiado o la de demostrar su ascendencia demoníaca. Y luego están estas cosas que se hacen con las monarquías, parecen ser obras de falsos monárquicos que pasan de la objetividad más sobria a la exaltación del o los personajes y de ahí a la puñalada trapera más infame que quepa imaginar. Además, y esto es grave, se escamotean nombres, fechas y datos: ¿eso es una biografía? Comprendo que muchos de ellos están vivos y hay que ir con tacto pero si no puedes concretar simplemente no la escribas.
Para rematar el comentario y diciendo que no está mal para pasar un rato y situar algunos episodios en su momento y su entorno concreto quiero resaltar que nuestra autora, por otra parte amenísima y respetuosa, ve a la familia real española como a la ínclita y nunca bien ponderada familia Simpson: sólo las mujeres son inteligentes y sensatas. El comentario constante de la pena de que en España en su momento rigiera la ley sálica y la castiza Infanta Doña Pilar no haya podido ocupar el trono deja claro lo que quiero decir. Pie este del que cojean novelistas y periodistas mujeres, no así las historiadoras que pocas veces anteponen el feminismo a la objetividad.
En fin, que, como siempre digo, un libro de este tipo hay que hacer que suene cuando caiga en una mesa, que suene con el peso de los datos, las notas y las referencias rigurosos y exhaustivos no unas meras referencias bibliográficas que son de agradecer pero insuficientes. Si quieres hacer una novela, hazla, y si lo que quieres es biografiar, biografía, pero esto está a medio camino entre lo uno, lo otro y el libelo. Eso sí, es un buen libro para llevar a la playa pasar el rato y acabar discutiendo con tu cuñado que es lo suyo en estas fechas.

Respuestas 9

Rober: sí, también en mis libros de texto y, era curioso, en libros de cuentos que me llegaron de generaciones anteriores venían entre cuento y cuento poemas de este hombre y de otros. Sobre los niños de hoy antes de plantearse cuanto saben quien fue, hay que plantearse si saben leer y si les importa no saber leer. Son los frutos vanos (que diría Machado) de una serie de planes educativos a cual peor que parecen tener como objetivo final convertir a todos en Príncipes y Princesas de Barrio (salvo a ciertos colegios que me callo). Lo que nadie puede negar es la belleza del poema y del arrebato del poeta ni el escalofrío de estar ahí y ver el camino por el que ella se alejó para siempre.


Carlobito: gracias a ti por pasarte por aquí y dejar estas palabras.

Uno: parece que no le dio demasiado tiempo. Ya sabes: lo mejor para que un amor dure eternamente, es morirse muy prontito para evitar deterioros.

Pe-jota: la huella del modernismo rubeniano tardó mucho en desaparecer de la poesía iberoamericana pero, además, a los enamorados se les ha de perdonar todo.

Un abrazo y gracias por leerme.