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jueves, 12 de mayo de 2011

El sabor de una croqueta.

Una vez comí una croqueta, en Madrid casi siempre se dice cocreta, tengo cincuenta y dos años y desde ayer me acuerdo de una croqueta. “Este está como una cabra montesa ya extinta”, estaréis pensando y seguramente tendréis razón. Claro que sólo en parte. Tenía trece años, un pie lesionado y estaba en el coche mientras la familia tomaba un café en un bar de carretera, sabiendo que me gustan me trajeron una croqueta, era de salmón ahumado y no he comido otra parecida, una absoluta exquisitez. Estábamos saliendo de Lorca.
Hoy, al revés de la magdalena de Proust, la tragedia me ha traído el único recuerdo que tengo de aquella ciudad, el sabor de una croqueta. El golpe, inesperado, de una tragedia semejante aquí, donde ya no estamos acostumbrados a que la tierra se ponga tan violenta y menos aún que cause tantas víctimas nos deja, me deja, anonadados y doloridos. Pronto comenzaremos a escuchar acusaciones que si las construcciones, que si esto, que si aquello, y tomaremos partido y diremos y opinaremos. Sobre todo quienes no conocemos aquella ciudad más que por las peculiares procesiones de Semana Santa en la tele, quienes no tenemos amigos allí, luego nos enfrentaremos, que si tú, que si yo, que si esto antes no pasaba y, hábilmente, iremos olvidando el desastre perdidos en el combate que para eso se hace, sobre todo quienes no conocemos aquella ciudad más que por las peculiares procesiones de Semana Santa en la tele, quienes no tenemos amigos allí. Por eso me aferro a mi croqueta. Es mí vínculo personal, estúpido, tragón y miserable, pero mi lazo con una tierra que no conozco más que de aquel paso fugaz camino de unas vacaciones. Para no olvidar a quienes se han ido y nunca conocí y a quienes sufren ahora y quizás nunca conozca.

4 comentarios:

  1. Me ha pillado viajando todo esto y a penas me llegó el alcance de la tragedia. Espero que salgan pronto de ese escenario que parece el de "Los últimos días de Pompeya", superen la desgracia y puedan volver a disfrutar de sus fiestas de semana Santa tan parecidas a Ben Hur y Cleopatra.

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  2. Desde luego lo de Lorca ha sido un batacazo emocional, pero cuando pienso en croquetas me quedo bastante cerca de ti, pienso en Lhardi

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  3. Lo de Lorca ha sido brutal. Un terremoto es algo que puede ocurrir, y más si se vive en una zona con alto riesgo, pero nadie lo espera, porque puede pasar mañana o dentro de cien años. Y es algo que asusta por toda la destrucción que puede causar en apenas unos segundos. Aunque lo que ha courrido después sí que ha sido previsible: la solidaridad espontánea y desbordante de los españoles hace que los daños se minimicen (alguna virtud teníamos que tener), y los políticos intentando, como los buitres, sacar tajada, disimuladamente, de la situación (como siempre). Y lo que nos comemos siempre suelen saber mejor cuando hay ganas de comer (jajaja). Saludos y besos, y un fuerte abrazo para los lorquinos.

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  4. Uno: muy bien traídas las referencias cinematográficas. Un terremoto menor que ya ves la que ha liado. Algo más debe haber fallado.
    Pe-jota: batacazo emocional y tristísimo no sólo por las víctimas, que ya es bastante, sino por lo que todos sabíamos que iba a venir después. Mira, yo sólo probé las de Lhardi una vez y el cocinero debía tener un día muy malo, pero muy malo.
    Rober: en esa zona suele ocurrir uno de esa magnitud cada cinco o seis años, son muy pequeños pero éste, por lo que sea ha sido demoledor, ¿mala edificación?, ¿Demasiado superficial?, no lo sé pero imagino que como en botica: de todo habrá.
    Lo que dices de lo bueno de la solidaridad española es cierto pero se ve matizado por los pasos intermedios, el no afectado da, pero el afectado apenas recibe, no en los primeros momentos pero todos sabemos que algunas manos son especialmente pegajosas. Otro asunto será que no sabremos como va a repercutir a posteriori la demolición construcción de los edificios en la especulación inmobiliaria. Recuerdo yo cierta "operación derribo" en Madrid a cargo de cierto alcalde de antes del 75 que .... en fin para qué seguir.
    Gracias por leerme y un abrazo a todos

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