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lunes, 27 de julio de 2015

El sadismo hecho carne o Merkel en acción

Hacía mucho tiempo que no veíamos, si es que lo hemos visto alguna vez, algo como esto. En lugar de mentir como una bellaca, que al fin y al cabo es por lo que parecen cobrar los políticos de toda calaña y sesgo -si es que esta tiene alguno-, la "señora" Merkel se recrea en provocar un sufrimiento a todas luces innecesario y cruel. ¿Alemania Oriental o el Tercer Reich es el origen de esta actitud deliberadamente escarnecedora y pública para echar carroña a los electores"halcones"?
Que el problema de la emigración es más que serio, lo sabemos todos, que habrá que intentar solucionarlo y que cada país lo intentará a su manera, también, pero ¿es necesario planteárselo a una cría, en público y hablándole de su padre? Podría decir tantas cosas que me callo por que lo haría presa de la indignación más profunda. 
Teniendo en cuenta el lameculismo de los gerifaltes españoles, no nos extrañe que en un tiempo un ministro de cualquier partido se lie a bofetadas con un preferentista con andador.

4 comentarios:

  1. No conozco la historia detrás de esa foto. ¿Qué ha hecho Ángela ahora?

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    1. Pues nada, una niña inmigrante en un acto público le pidió que ayudase a su padre en la reunificación familiar y ella dijo que no se podían abrir las puertas a todos y algo más por que estuvo un buen rato hasta que la chica rompió a llorar.

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  2. Como bien dices, mejor nos callamos que nos perdemos, Joaquín.

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    1. Verás, por diversas circunstancias llevo toda la vida callándome desde que un cualquiera por ser vecino me acucie a cortarme el pelo, o diciéndome que la cazadora que llevo es "demasiado" roja. Que mi opiníón no le importa a nadie -último insulto familiar- o que cada día estoy más gordo. Lo peor ha sido escuchar elogios a cierto personaje, oirlos era como si me escupieran en la cara. Tengo 56 años y sinceramente creo que mi tiempo de callar pasó. Puede que no suelte todo lo que quiera pero que desde luego no voy a volver a quedarme en silencio. No, ya no.
      Un abrazo de admirador

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