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viernes, 13 de mayo de 2016

Mayo

Pues sí, heme de vuelta al blog y es que en abril sigueron "pasando cosas" y acabamos en Urgencias con once días de ingreso. Abril es así. Nunca se puede fiar uno de él, yo nunca lo hago. Afortunadamente la cosa se controló y ya todo vuelve a eso que hemos dado en llamar normalidad que normal tiene poco o nada, es más bien una parte menos delirante de la realidad, eso mirándola con buenos ojos que no digo nada si nos ponemos críticos.
Mayo empezó jodienddo, digo lloviendo y sigue dando por culo, digo lloviviendo. Estoy hasta los destos de el invierno interminable que, conociendo el paño, puede llegar a junio sin cambios.
Vale una entrada para hablar del tiempo como si estuvieramos en un ascensor. La pera.
Lo cierto es que hay tanta tontería en el aire sobre la que hablar que paso. No sólo me refiero a la política, choteo universdal donde los haya, sino a todo en general desde la majadería de Eurovisión, hasta cualquier cosa que se nos pueda ocurrir. No envidio a los historiadores que tengan que trabajar sobre estos años dentro de un siglo... pobrecillos..
¿De qué hablar entonces? pues de uno mismo que siempre da juego, por que no hay nada más universal que lo partticular. Hace poco en la terapia que debe conducirme a la salida del pozo depresivo en que ando desde hace unos cuantos años me plantearon una pregunta  sobre una decisión personal concreta que me descolocó. He tardado días en encotrar la llave del asunto pero he de reconoccer que ni ha sido facil ni cómoda la búsqueda pues ¿quien puede asegurar que las decisones clave de su vida han sido sólo suyas? No creo que nadie pueda tirar la primera piedra. Eso por un lado,, por otro el hecho de asumir que esa decisión fue equiivocada sin echarle la culpa al empedrado y esto sobre el fondo de las visitas al hospital y demás. Al final ha resultado que no sé que es peor sii sentir que has sido obligado y has fracasado o que has hecho tu santa voluntad y has fracasado. El resultado es el mismo pero sólo una de las dos opciones es la verdad. Naturalemente ha resultado ser la más incomoda: "te equivocaste tu solito majo". En el fondo un descanso.
Hablando de otra cosa : estamos en San Isidro y vivo cerca de la zona cero de las celebraciones. Son como Madrid, cutrres pero con cierto encanto a veces goyesco, a veces al aire de Solana, pero sobre todo son las únicsas fechas del año en que este barrio no está muerto. Espero que no siga lloviendo y pofer ver la avalancha para coger el agua de la fuente milagrosa, y loss no tan escasos mantones de smanila y esto me lleva de nuevo a lo personal, donde ahora no quiero entrar. Echo de menos, eso sí, los inmensos bastones de caramelo que vendían cuando yo era pequeño. No me los coimía pero me encantaba verlos, ya no los hacen y en cambio sí que encuentras todos los tipos de pan gallego que se te ocurra. y todos los olores a fritanga que caracterizan a Madrid como decía nuestro añorado Terenci. Dicen  que Galdós,ya ciego, reconocía cada calle por el olor y lo cierto es que no me extraña en absoluto.

3 comentarios:

  1. JOAQUINITO, ¿Y quién no ha tomado una decisión equivocada y hasta equivocadísima? A la verbe, a la verbe que lo demás se da todo el año. La verbena tiene un mucho de espíritu infantil. Ivita a jugar que es sanísimo.
    Un abrazo

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  2. Cierto, lo malo es quizás no darse cuenta ¿no?

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  3. Mi padre mencionaba a menudo aquello (creo que de un tal Bartrina):
    Si quieres ser feliz como me dices
    no analices, muchacho, no analices.

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