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martes, 9 de agosto de 2016

Agosto y el sexo

No es agosto un mes de mi devoción precisamente y este año se me está haciendo el verano largiiiiiisimo. Reconozco que es un mes muy sensual pero no lo suficiente o quizas demasiado. No sé. Lo que sé, y por eso he titulado así la entrada, es que en una televisión de esas perdidas cada noche ponen una pelí de aquellas del destape, de las clasificadas S. (para los más jóvenes, subidas de tono pero no porno) y resulta que siendo puros horrores cinematográficos resultan, me resultan mucho más eróticas que las que hoy pretenden serlo. Supongo que se debe a que el despertar al sexo de una o dos generaciones fue con películas como estas, con revustas como Party, Lib y semejantes. El caso es que despues de quemar a los guionistas resulta que son de una ingenuidad y hasta de una inocencia casi ofensiva. Ese afán de buscar excusas para desnudar a las chicas y los esfuerzos para que a los varones no se les viera más que el trasero como mucho. Ese vestuario delirante, que en sí mismo era un anticonceptivo, y esos textos tan mal interpretado resultan casi inocentes pero también evocan hoy lo que nos despertaban entonces. Tenía un profesor que decía que había que escribir la historia de la mala pintura, pues lo mismo para estas películas que son un peculiar reflejo de un momento histórico y que a ciertas generaciones nos conmueven por la inocencia suya y la nuestra de entonces, la que me alegro de haber perdido. Lástima que perder la inocencia sea envejecer. Si no fuera por ese detallito, sería un mundo perfecto, y nada más lejos.

3 comentarios:

  1. A mi estos calores me parecen antilujuriosos. la sola idea de sudar en compañía me pone en modo retractil.
    Las pelis de las que hablas, vistas hoy en modo nostalgia, de puro bodrio, tienen cierta grscia .

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  2. Los dos tenéis razón, que tiempos aquellos. Cuanta inpcencia dejada en el camino. Feliz verano, amigos.

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  3. Pues sí, pero no lamento la pérdida de la inocencia, hacerlo implica sabiduría y siempre puede uno sacar el Peter Pan a pasear un rato, sólo un rato. Si, ese que llevamos dentro y que pobre de aquel que no le quede al menos un resto. Yo lo paseo mucho. Supongo que se notará en como alguien me dijo hace poco "el infantilismo" de los cuentos.

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