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miércoles, 14 de septiembre de 2011

De aniversarios, llantos, tangos y boleros.

Habréis observado que no he respondido, contra mi costumbre, a vuestros comentarios a mi entrada-aniversario-cumpleaños post-infarto, no ha sido casualidad como ya podéis imaginar. Quería hacerlo de un modo especial y eso no es fácil sobre todo cuando lo buscas. Lo más especial es lo que sale por que sí. ¿Por qué ahora, entonces? Preguntaréis. Pues es simple: por las ganas de llorar. Sé que como dice Uno he mejorado en muchos aspectos, incluso en el físico –se me ha puesto el pelo casi blanco y he de reconocer que estoy más atractivo que nunca en mi vida (que eso no signifique mucho es otra historia)- y que como dice Rober la ciencia ha avanzado mucho y que es perfectamente superable, y que como dice Pe-jota, iré olvidando el episodio poco a poco. Y os agradezco la amistad, las felicitaciones y el esfuerzo de leerme, la ternura de Carlobito, siempre presente en tus textos y tan ausente a menudo en los míos, os lo agradezco como no os hacéis idea. En cierto sentido sólo puedo expresar algunas cosas ante vosotros y eso es más de lo que he tenido nunca.
A raíz del segundo soponcio –lease reinfarto- me comenzaron a asaltar pensamientos siniestros que sin pasar a mayores me perjudicaban tanto a la víscera como a mi vida en general. Así que uno de los cardios me mandó al loquero. Ahí estoy, en terapia, pues lo primero que me dijo es que de los cuatro pilares para ser mínimamente feliz tengo destruidos…. cuatro. Tenía que decidir si seguir viviendo condenado o afrontar un esfuerzo gigantesco, creedme, para lograr “reconstruir” esos pilares, que no serán los de la Tierra (afortunadamente, joder que castaña) pero sí que fueron demolidos a conciencia. Por eso, a menudo, me asaltan ganas de llorar y me sale el alma de tanguista, o bolerista, o cantautorista e incluso coplero. Por eso, ahora, cada acto es un descubrimiento del mundo, de un mundo que intento sea nuevo para mí. He de romper con muchas cosas, hábitos, resabios, aprendizajes que, como dirían los Electroduendes, hay que desaprender. Es duro pero cada mínimo paso es un triunfo digno de los césares.
Sé que, como dijo el ínclito y divino Oscar, con palabras contundentes: “No hay nada más aburrido que las tragedias ajenas”. Sin embargo, estoy sacando en conclusión que la mejor manera de tener una buena salud mental se basa en principios elementales como:
-aplicar el “que les den” el mayor número de veces posible.
-hacer lo que te salga de los mismísimos y aplicar el anterior en caso de conflicto.
-sacar lo que estorba y volver a aplicar el primero de los principios.
-colocar las cosas en su justo lugar y, de nuevo, aplicar el primero.
-preguntarte ¿si no confío, me abro y doy algo de mí a mis amigos-compañeros de viaje, a quien voy a hacerlo?
Estos principios, como los mandamientos, se resumen en dos: saber quien eres y ser –o intentarlo al menos- fiel a ti mismo.
Así que aplicando estos principios he querido compartir esta parcela un poco más íntima, un poco más profunda de mi vida con vosotros por que ¿con quien mejor? Prometo solemnemente no aburríos más con tragedias ajenas… hasta la próxima, claro.

6 comentarios:

  1. Pues cari yo creo que en lo fundamental estas acertado, sobre todo tomate la vida leve.

    Alvaro del epistolario

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  2. Hola, cielo. Bueno, llevo un tiempo ausente por aquí y veo que tengo que ponerme al día. Llorar para desahogarse siempre es bueno, nos deja limpios por dentro. Y me alegro mucho que estés en esa línea positivista, optimista. Aunque la mayoría de las veces nuestra vida es producto de circunstancias que se escapan a nuestro control, el tener una actitud positiva de alguna manera crea una corriente de energía positiva que acaba por envolvernos y transformar positivamente nuestra realidad. Yo no he tenido infartos, pero he de reconocer que la medicina me ha salvado de palmarla por alguna que otra infección seria que he pillado, como una hepatitis, así que hay que agradecerle también el darnos una segunda oportunidad. Y sí, eso de aplicar un egoísmo sano también es bueno para la salud mental y física, jeje. Te mando un beso y un fuerte abrazo, y, en la medida de mis posibilidades, toda la energía positiva que pueda invocar.

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  3. Lo que mas me gusta de esta respuesta tuya es que rezuma sentido del humor por todas partes. Es tan importante no tomarse demasiado en serio. O sea que enhorabuena.
    Un abrazo

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  4. No sabes como te entiendo, ya que ando con lo mio, y me cuesta un esfuerzo enorme mantener la cabeza en su sitio por culpa de la terapia hormonal, aunque yo el que les den hace tiempo que lo descubrí, y es una buena manera, pero quien controla a las h. p. de las neuronas, ese es otro cantar. Pero hay que seguir, no podemos quedarnos sentados compadeciéndonos, eso sería morir y ni tu ni yo lo estamos, lo mejor está por llegar, siempre está por llegar y eso que ahora tengo todo el tiempo del mundo viviendo a costa de mis contribuciones al estado. Aunque empieza a j. tener que competir por un puesto con jovencitos monos, pero me da igual, ellos son monos, yo se hacer las cosas, siempre el lado positivo para que al final la balanza se decante de tu lado.

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  5. Joaquinitopez dice: vamos que soy yo, sólo puedo comentar aquí como anonimo.
    Hola Alvaro: gracias por tus palabras y por leerme. Espero estar en lo cierto y que tú, por tanto, también aciertes.
    Roberto T: las lágrimas nunca han solucionado nada, otra cosa es que se puedan controlar. Para mí esa positividad de la que hablas es un esfuerzo enorme pues no está en mi naturaleza. El "egoismo" pues creo que es una forma de autodefensa, dentro de un orden, claro. Gracias por tus ánimos.
    Uno: te doy toda la razón, nunca he perdido el sentido del humor, aunque a veces sea humor negro. Creo que gracias a él mi vida no es infintamente peor.
    Pe-jota: Eso de que lo mejor está por venir llevo 52 años diciéndolo, vamos que empiezo a parecer un personaje de Esperando a Godot. En cualquier caso a algo hay que agarrarse. En cuanto a lo de competir hace muchos años que di esa batalla por perdida. En lo que fue mi profesión a nadie le importa un trabajo bien hecho.
    Muchas gracias a todos por leerme y apoyarme.
    UN abrazo

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  6. He aprendido a controlar las ganas de llorar, pero muchas veces me he dejado llevar porque he sentido que me he contenido demasiado... estoy de acuerdo en que las lágrimas no solucionan nada, pero a mi me alivian bastante.

    Me gusta esa actitud de afrontar todo con otros ojos... desaprender... pienso que es la única forma de lograr algo, nosotros mismos somos nuestros peores enemigos, nuestras obsesiones, nuestras inseguridades y complejos nos limitan demasiado.

    Comprendo muy bien lo difícil que es dar cada pasito, es muy bueno que tu tengas conciencia de esos logros y te sientas orgulloso.

    Siento comentar tan tarde amigo.

    Un abrazo

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