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jueves, 1 de mayo de 2014

Mayo

Un no muy imaginativo en este caso Gaspar Camps nos deja a la mozuela de turno encarnando a Mayo con florecitas, rosas quizás, y unos pajaritos que lo mismo pueden ser cigüeñas que grullas que flamencos descoloridos. No es sin duda el mejor més de su calendario, aunque probablemente el que más nos recuerde a su indiscutible referencia, Alfonse Mucha, eso sí con la cara de la mozuela en cuestión de eso, de mozuela, algo vulgar y más de moza de cántaro que de alegoría elevada.
Un mayo peculiar en que la feria de Abril cae en Mayo, las elecciones europeas al día siguiente de la final de no sé qué copa que juegan (Dios nos asista) el Real y el Atletic -y lo peor es que uno tiene que ganar-, que ya tenemos la feria del Dos de Mayo en las Ventas y que dentro de ná tendremos la de San Isidro con la esa del asunto de los agentes de movilidad enloquecida de patriotismo vacuno. Hablando de patriotismo, ya sé que a quienes no son de Madrid no les importa esta ciudad un comino aunque vivan en ella toda su vida -ya sé que hay excepciones- pero mañana se celebra, poco, la verdad, el día en que se inició la sublevación contra la invasión napoleónico gabacha. Que ojalá no se hubiera iniciado y que a estas alturas cantáramos todos la Marsellesa, no seré yo quien diga que no, pero a mí en cuanto llegan estas fechas me entra un patrioterismo bastante tonto, la verdad. Suelo ser francofilo en todo pero jamás bonapartista (por cierto ¿os habéis enterado que Napoleón III no comparte los genes con el Emperador, ergo uno de los dos no era hijo legítimo, el artículo daba pábulo a que fuera éste quien no compartiera papá con el montón de hermanos que tuvo? pero esto es un cotilleo que.... bueno, que esa es otra historia y di que a mí no me gusta hablar.) Siempre me ha parecido sublime que alguien en este país de ratas lameculeras hubiera alguien que sacara la navaja de siete muelles y ¡hala! a matar invasores, eso sí: sin la colaboración del ejército, salvo la guarnición de Monteleon, demasiado ocupado en ese oficio de ratas lameculeras dedicando sus trabajos al ínclito y nunca mal ponderado Murat. Casi tan sublime como infame e indigna de cualquiier ejército la represión bestial que se llevó a cabo fuera de toda norma de un ejército civilizado. Entonces uno empieza a sentirse patriota, rebusca la navaja de siete muelles de su alma y se dispone a defender su país al ritmo de "Americamos os recibimos con alegría", pegando cañonazos a diestro y siniestro, en plan Agustinico,  unido al resto de quienes compartimos terruño por una vez. Más poco dura la alegría en casa del pensante sobre todo si tiene la perniciosa costumbre de leer. 
Siento tener que recomendar encarecidísimamente la lectura de un libro que pone las cosas en su sitio que, obviamente, no es donde las puso Aurora Bautista: García Cárcel, Ricardo: “El sueño de la nación indomable”, Ed. Temas de Hoy, Madrid 2008 
Luego llega ese mayo goyesco que vive y perdura, a menudo sorprendiéndonos en un rincón. En la propia Pradera, sí, la que está al lado del tanatorio, entorno a San Isidro, vense escenas dignas del unos tapices goyescos con vaqueros y panes de pueblo, con cacharreros y seductores del tres al cuarto -si se tiene mala suerte como yo los últimos años te puedes encontrar con la alcaldesa, pero son riesgos que tiene uno que correr-. Claro que ese mismo Goya que dejó los tapices y ese sobrecogedor e inmortal alegato contra todas las guerras de "Los Desastres", dejó mucho que desear en su comportamiento durante los seis años de guerra, eso sí tuvo que salir de naja cuando llegó el rey español, lo que demuestra una vez más, que quienes más españoles han matado legalmente incluso en guerra han sido... los españoles. Aun así, los mayos madrileños tienen un no sé qué que qué sé yo. Serán las evocaciones de las ensoñaciones, será el pasado soñado, será una rosa, será un clavel, el mes de mayo te lo diré. 
Entretanto yo he descubierto mi peculiar forma de hacer mi guerra tardía a Bonaparte en... el tunel Bonaparte. Está en Madrid Río y podéis ver qué es en santa Wiki pero lo más interesante es que la puerta está siempre cerrada creando uno de esos espacios naturales que la ecología de la ciudad crea de vez en cuando para facilitart la micción de sus habitantes: recoleto, sombrio, discreto y, eso sí, muy frecuentado. Aquí os lo dejo. 

1 comentario:

  1. No sabía de la existencia de ese tunel. Por otro lado estoy horrorizado con las fiestas de Mayo. Ese cartel de las de San Isidro es de juzgado de guardia y, por si fuera poco, este santo mes no nos salvamos de ganar la Champions y sus consecuencias. Dios nos coja confesaos.

    Un abrazo

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