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martes, 3 de junio de 2014

Junio o la Abdicación

Gaspar Camps sigue acompañándonos este año con su calendario. El tema elegido para el mes de junio es el Corpus Christi con una gallarda manceba a lo Mucha pero más garrida levantando una custodia o algo parecido que a su vez se hace modernista recordando una cola de pavo real. Está claro que no se puede ser sublime sin interrupción los doce meses del año. 
Junio es de toda la vida mi mes favorito, el calor no es agobiante, los éxodos no han empezado y la vida se vuelve algo más cómoda. Pensaba yo ponerme lírico e introspectivo reflexionando sobre ciertas inútilidades personales, ciertos fracasos, ciertas bofetadas que te da la vida y las gastroenteritis primaverales que empiezan a ser tradición en mis tripas cuando de repente, zas, LA ABDICACIÓN.
Y yo con estos pelos. En mi vida he visto cosa de la manera. Es que es como todo. Parece que hace buen tiempo. En fin todas esas frases habituales que se dicen cuando no se sabe qué decir. Iba yo a comprar las manzanas y los limones anticagalera -poco épico lo reconozco- cuando mi frutero de toda la vida me dice "Que ya tenemos rey nuevo", como lo habitual es que cuente chistes espantosos e incluso peores no me lo creí, pero, fíjate, era cierto. 
Eso me pasa por fiarme de la palabra de un político, lease el Rey, que en el tan propenso a generar chistes discurso de Nochebuena afirmó tajantemente que de ires naranjas de la China. Ante la confirmación de la nueva dada por el frutero uno se para, aparca esa mente de vecindona cotilla que todos llevamos dentro más o menos -en mi caso más bien menos- oculta, extiende de nuevo las piezas del puzzle de esto que estamos viviendo e intenta pensar correctamente. 
Bien, he reconocido aquí que soy monárquico por tradición y no hace falta decir hacia donde escora mi pensamiento político. Sin embargo, el día del elefante di por perdida esta monarquía, desde entonces sólo se han echado tierra encima y, sin embargo....
Permitidme unas cuantas reflexiones sueltas que no tengo yo el colon transverso para elaborar textos muy discursivos. 
Ante todo y por simple coherencia de historiador: el reinado que acaba ha sido uno de los más complejos y bien templados de la monarquía española haciéndose realmente parlamentaria y constitucional, lo que equivale a renunciar a todo poder real. Ha durado casi treinta y nueve años y ha sido razonablemente intachable, nadie es perfecto, hasta hace seis. Si a los setenta años el rey hubiera hecho lo que hizo ayer, la institución habría sufrido muchísimo menos desgaste y el futuro Felipe VI hubiera tenido mayor margen de maniobra del que va a tener ahora. No sería justo juzgar un largo reinado por los errores del último periodo. 
No soy de quienes ensalzan y entonan loas al Monarca. Lo hizo bien, muy bien, supo escoger gente de talla a su alrededor y aquellos que no dependian de su elección también lo fueron, entre todos y sin duda con él como primer motor que arrancó aquello lograron lo impensable. Que luego ha resultado ser bastante menos perfecto de lo que pensábamos pero ahí ya él no pudo intervenir. El hecho de que las cunetas sigan llenas de cadáveres de asesinados y de que no se haya juzgado a nadie como en otros paises que también han salido de dictaduras es asunto de los gobernantes, en una decadencia que parece imparable, no de la la corona. Y es sólo un ejemplo. 
Repito, lo hizo bien, muy bien y punto. Todo tiene su parte siniestra o poco clara -incluso los níveos cisnes tan decorativos tienen una mala leche que no veas- así que no se le puede exigir a un grupo, sólo a uno entre miles de colectivos, que sea perfecto. Sobre todo viéndose lo que se ve. 
Se cuestiona la legitimidad de la institución por haber sido nombrado por quien fue. De acuerdo, pero ¿son las televisiones con sus mamachicho mejores legitimadores como en Italia? En los orígenes de cualquier forma de gobierno siempre hay una imposición por la violencia o por la fuerza, como queramos llamarlo. Violencia real o figurada pues suele legitimar el dinero, cuando no la espada y ese dinero, burgués es el mismo que legitima hoy a Obama y ayer a Hitler. El olor a mierda atrae a las moscas negociantas. De algún modo la propia gestión de las primeras fases de la transición legitiman la actual situación legal de la monarquía. Sobre la herencia, es verdad, se hereda el poder, ahora ya prácticamente simbólico, no como una inmensa cantidad de apellidos caciquiles que sí heredan poderes reales de facto, Fabra, por ejemplo y sin ir más lejos. Si jugamos a eso juguemos con las mismas reglas para todos pero ¿a que no quieren quienes tanto protestan? Llevamos tantos años siendo un cruce entre Lázaro de Tormes y bandolero que nos conocemos el corte y el recorte. O deberíamos al menos. 
Cada verano tiene su "de" y este va a ser el verano de la Abdicación
 

3 comentarios:

  1. Impresionante el mes de Junio de Camps, me encanta. Pues a mí también me ha pillado de sorpresa lo de la abdicación, Joaquín, sobre todo por el momento en que vivimos, tan convulso, y con el enorme desafecto que han creado todas las instituciones del Reino entre el pueblo llano. Como ya te dije una vez, he cambiado de opinión sobre las monarquías, y hoy votaría por la república, pero comparto contigo tu valoración de que Juan Carlos ha sido un buen rey. Bueno, y república es Alemania, pero también el Congo, así que tampoco vamos a pensar que eso sería el fin de todos los males. Felipe, además, es un tío formadísimo, inteligente, listo, y Letizia aún más, y con la ventaja de haber vivido como una plebeya, tienen cara de buena gente, y creo que lo son, y en ese sentido podrían ser el soplo de aire fresco que todos deseamos, y que ya toca. Un abrazo, Joaquín, y que disfrutes de tu mes favorito. (Y no te he abandonado, sólo que tengo menos tiempo para estas cosas).

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  2. Yo juraría que soy republicano pero mi republicanismo no es desde luego el de los que relacionan La República con La Arcadia, sino uno al que me llevan la justicia y el sentido común. Pero este mismo sentido me dice que la monarquía fué muy útil para evitar transiciones traumáticas y me hace pensar que en las actuales circunstancias mejor no nos enredamos en eso.
    Un abrazo

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  3. No podría estar más de acuerdo con vosotros.

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