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miércoles, 14 de enero de 2015

Enero

Grasset nos ofrece a la bella jardinera en un huerto casi yermo, enero es el único mes que de forma natural no da flores. De ahí viene el dicho: la flor de enero que es el cardo borriquero. Aplicado, por lo menos en lo que yo he oído, a personas poco cariñosas o ásperas. Sin embargo, como hoja de calendario quizás sea una de mis predilectas de la Bella Jardinera.
Como veis muy al día no voy pero me voy poniendo en marcha, poco a poco. a modiño que dicen por las galáicas tierras. Hoy por fin hay nubes en Madrid y parece que los planes del ayuntamiento de gasearnos a todos le van a salir mal. No es un espectáculo alegre ver desde la ventana el cielo gris, yo diría que con algo de niebla, estoy al lado del río, pero por lo menos algo se mueve en el aire, que no es poco. 
Enero está, y no descubro nada, dedicado al Dios Jano, dios de dos caras, una que mira patrás y otra que mira palante. Esta bien pensado, después de todo los romanos no estaban tan majaretas, pues es una de las bisagras del año. Nada florece, nada da fruto, sólo queda esperar el paso del tiempo, las primeras flores de cerezo, almendro, y alimentarse de lo que nos dio la tierra hasta diciembre. Tiempo vacío, de mera supervivencia, frío, nieves, heladas, cencelladas, inversiones térmicas. En fin que por eso  en cuanto llega febrerillo el loco nos lanzamos como idems a la calle con nuestro disfraz de destrozona o de Madame Pompadour. En las grandes ciudades esto se nota menos pero cuanto más pequeño es el lugar, siempre y cuando no queden quince personas de más de noventa años, más se nota ese cambio. 
Volvamos, sin embargo a enero. Esotérica y exotéricamente estamos precisamente en estas fechas en una acumulación de lo momentos más mágicos del año. Acabamos de pasar Reyes, léase Epifania, fecha de la Natividad en el cristianismo ortodoxo, pero también ha sido dentro del ámbito católico el llamado "Día de los locos" que tan magnificamente describe Victor Hugo en el principio de "El jorobado de Notre Dame", El dia diecisiete es San Antonio Abad, extraño personaje que se convierte en patrón de los animales cuando, siguiendo una lógica coherente encajaría más San Francisco, seguramente para invocarle como protector del ganado en el cruel invierno. A lo largo de la historia entre el día seis y el veinte han ocurrido cosas extrañas, incoherentes y se han tomado decisiones decisivas como el 17 de enero de 1793 cuando la Convención francesa condena a muerte Luis XVI, curiosamente recluido el el Temple. El día 20 se celebra San Sebastián dentro del orbe católico. Curiosamente es Santo que se festeja muchísimo en el centro de España con procesiones y romerías a pesar del frío intenso que suele hacer, pero es aún más curioso que en San Sebastián se celebre con una siempre polémica tamborrada, sobre todo tieniendo en cuenta que esa fecha estaba dedicada en la cultura escandinava a Thor (no, al de Marvel, no, al otro) Dios del Trueno. Hay una creencia rural, así nos lo trasmitió mi bisabuela que vivió casi cien años sin salir de seis kilómetros que dice que mientras no haya tronada, las aguas no vuelven digamos a su normalidad. Uniendo todo esto la tamborrada podría interpretarse como una invocación al Dios del Trueno para que aleje los hielos. Sentido distinto del que tienen las de Semana Santa aragonesa pues ahi se pretende despertar a la tierra para que comience a florecer. 
Es más hay una serie de "coincidencias" de ese día que no hace falta ser muy druida para ver que tiene un hilo conductor común: se firma el tratado por el se reconoce la independencia de las colonias americanas de Inglaterra, es la fecha en la que los presidentes de EEUU toman posesión y desde hace pocos años se celelebra el día de Luther King.
Sin embargo, lo más terrible es que, según he leído en alguna parte, es tal día como ese cuando la cúpula nazi reunida en alguno de esos lugares semimágicos que construyeron, opta por lo que llamaron "la solución final", es decir: el exterminio judío.
Sí, enero es un mes oscuro y en la oscuridad siempre se ha gestado lo más grande y lo más atroz de lo que es capaz el género humano.

2 comentarios:

  1. ¿Hasta cuando se remonta la cuesta de Enero? ¿La sufrían los dioses? ¿El tio Paco vino en Enero o llegó con las rebajas de Agosto?
    Mucho Enero. Un abrazo

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  2. Pues como tantas cuestas llegó con el otro Tio Paco, el de verdad. El de las rebajas solo suele aplicarse a sueldos, proyectos e ilusiones, algo asi como lo de la vieja con el aguinaldo.
    En cuanto a sí las sufrian los dioses evidentemente no: iban en bolas y lo que querían se lo quitaban a los humanos cuando era menester. No, no eran consumidores interesantes para ningún negocio, quizás por eso dejaron de hacerles caso. En cambio los monoteismos ya son harina de otro costal.

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