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domingo, 10 de noviembre de 2019

DE GATOS Y GATERÍAS 2


Tras años de dudas y debates internos con mi misma mismidad he tomado, como era de esperar, la decisión de adoptar un gato. No quiero comprar por que no soy un nazi que necesite razas puras (aunque esperar de una gata una pureza de raza es mucho esperar) y por que hay demasiados animales abandonados por una u otra causa. Así que, tonto de mí, en lugar de coger a cualquier cachorrito de los que nacen al lado de la casa del pueblo de mi vecina, sobre todo por que con mi movilidad sería demasiado complicado, en absoluto imposible pero sí complicado, el trajín de vacunas, esterilizaciones, desparasitaciones etc. pues me dirigí a una asociación dedicada a estos menesteres.
La primera de estas asociaciones, por supuesto sin teléfono y todo a base de la red, me tuvo dos horas y media rellenando datos de lo más peregrino, dos horas y media. Por fin, cuando llego al último recuadro me encuentro con lo siguiente:
"Ponga usted una fotografía de la última mascota que tuvo"
Mi anterior gato murió en el 96 y por entonces la red para la mayoría de los mortales era poco más que ciencia ficción y desde luego las fotos que tengo de él no están escaneadas en el ordenador. Debería hacerlo, pues quizás sí, pero salvo para uso personal de almacenaje no le veo otra utilidad.
Pues como no puse la imagen del gato muerto hace 23 años no me admitió el cuestionario.
¡Bien! Objetivo logrado: un montón de datos sobre mí, (metros cuadrados, si casa propia o alquilada, que si hipoteca pagada o no etc) logrados sin ofrecer a cambio ni una puta explicación.
Como a los amantes de los gatos nos ciega la pasión felina reincidí con otra asociación. Esta vez el cuestionario era mucho más "normalito" y a las pocas horas se pusieron en contacto conmigo para venir a visitar mi casa y ver si reunía las condiciones necesarias para un gato, lo cual viene a ser una gilipollez pues si un gato no encuentra las condiciones necesarias ya se ocupará de hacértelo saber, pero bueno, admitamos pulpo como animal de compañía.
Así que endomingo mi casa, o sea quito los trastos habituales como caballete y demás y recibo a una joven, un tanto sepulcral, todo hay que decirlo que miraba todo como si cada mueble estuviera contamidado con ébola. Que si hay muchos adornos, "están para que alguien los rompa", contesto yo que me pierdo comprando chorraditas y claro sin niños ni animales duran una eternidad, y alguna tontería de este tipo pero lo bueno no fue eso.
Ojo, que tiene bemoles. Hay que poner mosquiteras o redes o algo así para que los gatos no se tiren por las ventanas. Sólo conocí a un animal que se tiró por la ventana, el perro de mi tía y he de confesar que yo también lo hubiera hecho de estar en su piel. Un gato cayéndose de una ventana, poco probable, pero posible, volvamos pues a admitir pulpo como animal de compañía. Hay que ponerlas en los ventanales del comedor, de la cocina y de su cuarto. Ah, y la del cuarto de baño que está a más de dos metros de altura, y es de corredera, vamos que tendría que ser un gato-gassol para acertar y tirarse. Sigamos admitiendo pero, y aquí viene la cola del zorro de la mitología japonesa que delata la trampa. "Nosotros tenemos algunas empresas que colaboran con nosotros y ajustan los precios y" etc.
Quedamos que como mucho ayer se pondrían en contacto conmigo para darme la lista de empresas y ver que tipo de gato se adecúa más a "la cantidad de adornos" de mi casa. Hoy es sábado. No van a ponerse en contacto conmigo y, otra vez más, no sólo habré suministrado voluntariamente unos datos que realmente no son necesarios sino que habré abierto mi puerta a una desconocida que, quizás, vino a tasar lo que había en casa, menos mal que lo más valioso es este ordenador y tiene doce o quince años.
Sé que no es cierto pero teniendo en cuenta la escala zoológica ponen más difícil adoptar un gato que un niño.

2 comentarios:

  1. Pues buena suerte con lo del gatito, eh?
    Ya nos cuentas como va...

    XOX

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  2. Pues no sé yo como va a ir. No las tengo todas conmigo. Estoy hoy bastante melancólico y no me puedo hacer demasiado caso pero casi estoy empezando a arrepentirme y planteándome dar marcha atrás. Más que nada cuando me dicen mis amigos/vecinos que ya puedo guardar al gato de sus perros, lo que viene a querer decir que no tienen la menor intención de sujetar a los perros. Así que o renuncio al gato para no crear malas situaciones, o lo que viene a ser lo mismo: dejo que otros decidan por mí; o bien afronto poder perder una amistad de años por reivindicar el derecho a que mi mascota no sea atacada por unos animales sin la menor educación.
    Lo dicho, hoy estoy melancólico y no me puedo hacer demasiado caso.

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