Mi tradanza en volver a publicar nada aquí se debe al estado de estupefacción que la realidad me está produciendo últimamente. Ya no sé si estoy ante un guiñol de los de estacazo y tentetieso o a un culebrón escrito con sangre en vez de tinta. Lo único común a la diversidad de géneros que imita la realidad es la estupidez. Y de esa nunca ha faltado.
Sin embargo, hay que empezar por alguna parte y a la vista de que este señor está siempre en el candelabro, que decía la otra, he decidido retomar el hilo con un breve apunte sobre él y sobre algunos comentarios que ha ido dejando como las miguitas de pulgarcito. Lo primero es dejar constancia de mi consternación, pasmo, asombro y estupefacción ante la rotunda afirmación de que Arturo Pérez-Reverte ha sido la referencia intelectual de lo que ha dado en llamarse el "Régimen del 78". Válgame San Apapucio Bendito Exegeta, que queda fino. Como socio fundador de dicho régimen dado que fue en el referéndum constitucional fue cuando me estrené como votante con 19 obesos años, creo que tengo algo que decir al respecto. In illo tempore el autor del que usted me habla era un magnífico reportero de guerra, a quien admiraba pero mucho menos influyente en las mentes de la generación a la que represento que Miguel de la Cuadra Salcedo, por ejemplo. No sé que se entenderá como referente intelectual pero si es alguien que marque con una visión concreta del mundo a un grupo más o menos amplio, desde luego no es el referente de nadie, y menos de esa generación fundacional. Cuando publicó su primera novela ya mi generación estaba fuera de la universidad y nos habíamos formado sin contar con él para nada. Es más, nos guste o no su forma de escribir que ese es otro cantar, seamos justos, ¿alguien cree en serio que sus obras hayan formado el pensamiento de alguien? No digo yo que no haya tenido cierta repercusión en quienes no hayan leído otra cosa, esa masa que lee lo que le vende la promoción ya sea Alatriste, Reconciliación, o las memorias de Belen Esteban. Igual que las novelas de Antonio Gala, que no su teatro mucho más enraizado en su momento e imprescindible para entender el periodo. No nos hagan tan flaco favor a quienes vivimos ese tiempo leyendo a Cela, Múgica Laínez, Umbral, etc.
El último comentario que he leído de ese autor del que usted me habla dice algo así como que el mundo no funciona como a él le enseñaron con el "pase usted primero". Que alguien de su probada arrogancia se queje de eso demuestra o que se cree único o que no vive en el mundo real. O que tiene un entorno muy poco recomendable. Desde la perspectiva de la silla de ruedas tengo que decir que a una cortesía se responde con otra y es así en el 98 por ciento de los casos. Algo que no se podía decir de las generaciones que nos educaron. Mucho "primero las damas", pero el "no sé como se atreven a salir de casa con silla de ruedas" siempre listo. Sobre su literatura y la que ha montado con Uclés, mejor me callo. Aunque he de decir que me fascinó "Un día de cólera"
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