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martes, 23 de noviembre de 2010

Pasion por Renoir

 Hoy he ido a ver la exposición que tiene lugar en el Museo del Prado sobre el gran Renoir. No voy a hacer una reseña ni de su vida ni de su obra simplemente por que no tengo ganas, además, otros habrá que lo harán mejor (Pe-jota, por ejemplo) pero si charlar un rato sobre lo que he visto. Para empezar, mucha gente, mucho grupo de gente mayor. Y es que los impresionistas tienen un prestigio que para mí lo quisiera yo, y desgraciadamente no siempre merecido. En  realidad luego se vio bien, tampoco dejaban que se entrara en masa. Id temprano los que queráis ir u os podéis encontrar colas.
 Autorretrato de joven
La exposición decepciona y no debería, decepciona por que no está ninguna de sus grandes obras, ni el Almuerzo de los remeros (la de Amelié) ni El Moulin de la Gallete ni nada. No debería sorprendernos pues bien claro se nos dice que es una colección privada y esas grandes obras están en los grandes museos. Cuadros de formato pequeño en los que vamos viendo sus fases, más o menos y según el tema. Lo cierto es que  no hay pintores impresionistas, sino pintores que durante un tiempo más bien breve coinciden con unos presupuestos estéticos que han dado en llamarse impresionismo a falta de mejor nombre. Sólo el pesadito de Monet permanece incólume en esos presupuestos.
Muchacha con abanico
 Se le da en la exposición una gran importancia a las imágenes femeninas a las que dedico muchas de sus obras no siempre con éxito, todo hay que decirlo. Heredero del rococó carece de su gracia, heredero de Rubens carece de su alegría, heredero de Delacroix carece de su energía. Quizás sean esas carencias lo que haya hecho que "las chicas Renoir" tengan una personalidad propia que las hace inconfundibles y que les da a veces una línea (algo torpe) y en la mayoría una mantecosidad que uno no sabe si admirarlas o untarlas en una tostada. A menudo los ojos nos dicen más de la dama en cuestión que el resto de la obra, incluso contando con lo poco literario que es el moviemiento impresionista. La muchacha del abanico es un ejemplo de la dulzura y suavidad que da a sus mujeres de las que, no cabe duda, acabas un pelín enamorado.
 Bañista
No es el caso de esta bañista de lineas forzadas contrarias a él, contrarias a su manera suelta y casi sin dibujo que le es propia como a otros muchos impresionistas. Realmente impresionistas que fueran grandes dibujantes. Aquí se le ve forzado y mucho, naturalmente las bañistas le vienen de la tradición rococó pero le falta carnalidad y resultan duras.
Cebollas
Evidentemente es una exposición que hay que ver por que no suele verse obra de ninguno de estos grandes maestros especialmente de Renoir asi que si teneis interés en él no dejéis de aprovechar estos dias que le tenemos aquí.

4 comentarios:

  1. Si estuviera en Madrid, por supuesto que iría. No porque Renoir sea uno de mis preferidos; es más, coincido con varias observaciones que hiciste. Pero no siempre tenés la oportunidad de ver colecciones privadas. Además es un buen alimento para el intelecto y el espíritu.

    BESOTES AMIGO!

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  2. Sí, yo también me apuntaría de estar ahí, sin duda. Renoir me gusta pero sin pasión. Su hijo es lo que mas me gusta de lo que hizo, ahí sí hay devoción :-)

    Un abrazo.

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  3. Estuve la otra tarde viendo la de Rubens y ya, muy de pasada, esa otra expo que han llamado "Pintura de los reinos". No me gusta mezclar tanto así que me he dejado Rubens para otro día.

    Un abrazo

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  4. Siempre queremos ver las grandes obras, aquellas que la crítica considera que son la cumbre de la creación del autor, pero si realmente queremos descubrir al autor, será en el formato pequeño donde encontraremos su esencia.

    Gracias por el alago, rojo como un tomate me has puesto, jajajajajaja

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