Páginas vistas en total

viernes, 7 de octubre de 2011

Ciao, Thiago

Thiago en el corazón, sí, pero también en la nostalgia.
Estoy mayor, muy mayor, eso ya lo sabía pero cada día surgen cosas que me demuestran que estoy muy mayor, demasiado mayor para la edad que tengo. Y es que no tengo ya edad para permitirme perder amigos, para permitir que se alejen quienes quiero y respeto, sin que me se abran las cannes y me entre una pena negra. Sí, parece que lo digo en broma pero es cierto. Ahora es Thiago (me enteré anoche), antes fue Theodore, y antes y entre medias unos cuantos nombres más. En varios foros en los que participo la cosa ha sido bastante más dramática, cánceres fulminantes, por ejemplo, o paros laborales, o problemas familiares extraordinariamente serios. Y yo ya no estoy pa estos trotes. La copla dice que cuando un amigo se va queda un espacio vacío, no, deja un abismo y una indefinible tristeza. Ahora es Thiago quien se nos va, afortunadamente sin nada dramático aunque su post de despedida dejaba un poso de amargura. Como si el despertar fuera a otras muchas cosas. (Robert, te he robado la imagen como verás espero que me des tu permiso aunque sea a toro pasado) Decir que echaré de menos sus cosas y sobre todo a su abuela fantasma es algo que todos sentimos y sabemos, nada nuevo; pero me duele de más esta repentina despedida aunque sus entradas delataban una nueva forma de vida. Cada vez me cuesta más despedirme, asumir que il mondo gira y que le da igual lo que los míseros humanos pensemos o sintamos. Además yo me encariño con una piedrecita que se me meta en el zapato así que para que contaros con las personas y sobre todo con el saber que están ahí, en su blog, en este caso, donde puedo encontrarlas, refugiarme y compartir con ellas lo bueno, lo banal, lo divertido y… lo que no lo es tanto.
Thiago, además, fue el primer bloguero a quien seguí seriamente y creo recordar que el primero que dejó un comentario en este blog. Además, nuestros orígenes son similares y las raíces céltico-gallegas ahí están, comunes aunque no iguales, evidentemente. La energía de Thiago dio quizás su primer aliento a este blog. Suena elegiaco pero es que en cierta manera lo es. Al irse Thiago y sus zapatillas plateadas, que confío sigan siendo su sello de distinción, perdemos, para siempre probablemente, un compañero, un lector, un amigo virtual, a quien nunca nos encontraremos casualmente por la calle por que no le hemos visto nunca, y con quien no nos unen esos lazos de recuerdos y experiencias comunes, así que esta relación es mucho más fútil, más evanescente, y aunque en ocasiones nos haya sacado de un bache, más que una relación física, o que hayamos aprendido de estos amigos cibernéticos o como se diga más que de muchos otros de mucho más tiempo, la pérdida es más definitiva, más radical, más inaprensible e inexpresable. Ahora cuando encienda el ordenador no habrá una entrada de Thiago que me haga reír o me haga compartir su indignación. Se acabó para casi todos nosotros Thiago y no hay más que hablar. Su camino le aleja, o ha decidido que le aleje, de esos fantasmas anónimos que leemos y escribimos aquí, que sentimos un poco al unísono con otros fantasmas como él. Y todos nos diluimos un poco con su marcha.
Ciao, Thiago, suerte.

6 comentarios:

  1. ¡Dios mío! me impresiona la cantidad de blogueros que están diciendo que fui el primero en leerles y en comentarles sus blogs? Pero yo qué era? Una especie de desvirgablogs? jaja. Cari, muchas gracias por tus palabras en tu post. Yo tb. he disfrutado con tus palabras y tus post mucho. Y me he sentido muy honrado de contarte entre mis lectores y mis amigos, aunque nunca entendí del todo que mis mamarraxadas pudieran interesar a alguien, y menos a vosotros los inteletuales tuberculosos (y ahora parece que más aún, ahora de verdad, no?) Es que hacerse mayor es lo que tiene.. Si me noto ya mayor yo, y a una de las cosas que me llevan a dejarlo es eso, que al os 23 años ya no puedo hacer el cabra ni decir las mismas tonterías que antes, jaja

    El caso es que la vida me ha cambiado. Si yo llevara mi blog como tantos blogueros, con calma, podría hoy seguir, pero yo estaba acostumbrado a un ritmo que ahora no puedo mantener, esa es la cosa.

    Y la cuestión es que os entiendo, pues esas mismas sensaciones las he sentido yo cuando otros blogueros se despidieron. Resulta triste, como dices tú, pues no deja de ser morir un poco, aunque sea virtualmente... Y nada, solo decir que yo tampoco sé cómo eres tú ni tantos otros. Son muchos los blogueros que se ocultan o no ponen su imagen, la única diferencia es que yo he jugado -y me he reído- con ese misterio, jajaa

    En fin, tal vez ahora tenga mas tiempo para venir a leerte, tiempo de que ahora no disponía.

    Muchos Bezos, cari.

    ResponderEliminar
  2. Ah, muy cariñosa la imagen (¿o debería decir carnete?) que ha hecho Roberto, jaaj

    Más Bezos.

    ResponderEliminar
  3. Jajaja, qué cosas, es un honor para mí que hayas tomado esa imagen para ilustrar la entrada, cielín. Uno de los logros de Internet ha sido, de alguna manera, haber hecho realidad la utopía del comunismo, jajaja. Yo dibujé el corazón, pero el Thiaguiño lo tomé "prestado" de su blog, que ya había dibujado otro, jajaja. Bueno, en cuanto a Thiago, creo que ya todo está dicho. Sin duda su omnipresencia se debe a un esfuerzo titánico y un trabajo de muchas horas que le ha echado, y eso agota a cualquiera, y obliga a disponer de un tiempo que ya no tiene. Me entristece su partida, pero me alegro porque va a ser para bien suyo. No sabemos, quizás dentro de unos meses decida volver a la blogosfera. Me quedo con esa esperanza. Lo cierto, y esto es algo que no deja de asombrarme, es que, a pesar de que todos seamos como fantasmas invisibles, llegamos a establecer unas relaciones y unos lazos afectivos tan auténticos como los del "mundo real", y nos duele la partida de Thiago como la de cualquier amigo que tengamos cerca. En fin, pero lo nuestro es pasar..., como dijo el poeta. Un saludo y un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  4. He visto desaparecer tantos blogs, aún hace poco he tenido que borrar uno que se había acabado así de repente, es triste sobretodo cuando se ha recorrido un largo trayecto, pocos quedan de los que empezamos juntos, pero la vida va cambiando, nosotros vamos cambiando y con ello nuestras necesidades y nuestras oportunidades y posibilidades, es algo inevitable, siempre vivimos en la pérdida, es algo que que comienza desde el momento que que nacemos.

    ResponderEliminar
  5. No llevo mucho tiempo en este mundo, pero también me he encariñado con muchos amigos, me he llegado a comprometer mucho con esto, y estoy seguro que también sentiré muchas tristeza cuando sea testigo del cierre de un blog querido.

    Saludos amigo.

    ResponderEliminar
  6. Te entiendo perfectamente. Es curioso como llega uno a sentirse unido a personas que no conoce. Yo no lo había vivido nunca porque ni siquiera soy muy mitómano pero lo he conocido ahora a través del blog. Se echará de menos a Thiago que tanto animaba este cotarro.

    Un abrazo

    ResponderEliminar