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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Crisis navideña.

Como ya sabéis mi personalidad actual es una tapadera para que en cuanto se acerca diciembre, cual Superman o Spiderman o cualquier otro superalgo, se revele mi verdadera identidad de Espíritu de la Navidad Presente. Pero, claro, por muy espíritu que uno sea hay cosas que a uno le provocan crisis de identidad incluso en la Navidad Presente y acaba uno pensando ¿Quién soy? ¿De donde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué no empiezo a incendiar cosas? ¿Quién es el loco de atar, ellos o yo? Y sobre todo ¿Por qué, oh, porqué?
Supongo que os sorprenderá sabiendo lo navideño que soy que estas cuestiones afloren precisamente en mí, con mi corona de pámpanos y mi saborizante navideño, con mi “Pasa y conóceme mejor” tan proverbial y, aunque sea vanidad, tan hermoso. Pues no debería sorprender a nadie. Veréis.
Primer motivo de mi crisis existencial (y ya van unas cuantas): la “Navidad por lo civil”. Sí, ya sabemos que desde hace algún tiempo se viene celebrando algo parecido a una primera comunión por lo civil en la que hay de todo menos comunión propiamente dicha, en algunos ayuntamientos se hace, o por lo menos se empezó a hacer, un bautizo por lo civil, basado en el mismo principio: todo menos el bautizo. Pues desde hace unos pocos años pero cada vez con más fuerza vemos como el tiempo de Navidad no es que se comercialice, eso casi es lo de menos, es que está siendo despojado de su principio. Veamos: en los grandes almacenes y/o decoraciones públicas se hacen estructuras con castillos, vidrieras, renos, nieve, conejitos con corona, paquetes de regalo, circos, en fin algo que más parece obra de Lewis Carrol el primer día que probara el LSD o cosa parecida. Vamos que Alicia y el Conejito con Prisas son seres casi sensatos y eso ya, per se, es mucho decir. Pero en ningún rincón de ese laberinto veremos un sólo símbolo que recuerde qué se celebra, ni siquiera el “pagano” arbolito navideño. Sé que se me podrá argumentar que existe en este país un abanico de culturas no cristianas y que la decoración opta por no definirse quiero pensar que no con el criterio de “no ofender” por que eso ya sería la pera y la repera. Argumento que es fácil de rebatir si pensamos que en Yanquilandia tienen un mucho mayor abanico cultural y no han optado por esta majadería. Pero bueno, estamos en un país en el que te pueden llamar terrorista por no votar a alguien y no te puedes ofender pero te puedes ofender por la representación del Nacimiento en Belén de un Maestro que, curiosamente, ninguna de las religiones “sensibles” niega, aunque, en fin dejémoslo ahí. Admitamos “gilipollas” pues como animal de compañía y sigamos adelante.
Si admitimos la estupidez institucional que opta por esta actitud miremos pues a la actitud individual. La libertad de credo es incuestionable –de momento, ya veremos dentro de unos meses jejejeje- por tanto no seré yo quien censure a quienes no creyentes deciden no decorar su casa con motivos navideños, ni a quienes no creyentes deciden hacerlo por pura tradición familiar, ni siquiera a los creyentes que deciden no hacerlo por cualquier causa o simplemente por que no les apetece. Sin embargo, no puedo dejar de reseñar algo que hace que mi mandíbula cuelgue estupefacta y ojiplática, anonada y pasmadita: el Nacimiento por lo Civil que mandan… perdón.
Me explico. Desde hace unos muy pocos años las gentes no creyentes pero que por alguna razón que no logro desentrañar deciden decorar su casa con una escena navideña, con figuritas, casitas, puentecitos etc. El caso es que esta escena es, no la pretendidamente bíblica del Nacimiento de Jesús en el pesebre, no, es sencillamente una escena del Londres invernal y decimonónico en la que pueden aparecer bien Jane Eyre, Oliver Twist, o un sindicalista del primer movimiento obrero de la revolución industrial, incluso no me extrañaría que haya por ahí figuritas con Dorian Gray cargando con el retrato o de Jack el Destripador con unas cuantas vísceras colgando de la levita. Sí, también puede aparecer el Pequeño Timmy pero no creo que con semejantes heladas el chaval pueda salir de casa patinando con la muleta.

3 comentarios:

  1. No le des mas vueltas lo que ocurre es que el nacimiento no es comercial. Lo religioso no es moderno ni anima a la venta. Y la gente, ya sabes: lo que ve.
    Los nacimientos laicos esos de los que hablas los he visto en casa de mi prima (2, con luces y movimiento)junto a un pedazo de familia sagrada con buey y mula que ocupaba medio adosado. No creo que mi prima haya oido una misa completa ni en las bodas pero ella puede.
    También quiero recordar que estos ultimos años mucha gente en vez de un papa noel cuelga en sus balcones una especie de bandera con la imagen del niño Jesús.
    La verdad es que lo del espirutu navideño se está poniendo muy complicado.

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  2. Con esta imagen que nos muestras de esa especie de "nacimiento" decimonónico inglés está más que claro que la Navidad tradicional sufre una verdadera crisis. Y es verdad que parece que esta costumbre norteamericana de mezclar todo con todo nos está invadiendo cada vez más. Incluso en las luminarias que se colocan en las calles, como apuntas, ya quedan pocas referencias bíblicas, salvo la estrella. Aunque la Navidad en sí misma ya hace tiempo que dejó de ser una fiesta familiar en la que se conmemora el nacimiento de Cristo para convertirse en la fiesta del consumismo y el derroche, que, además, ya empieza desde octubre. Tú que eres un agudo observador supongo que también te habrás fijado en cómo han cambiado los villancicos. Hoy mismo he escuchado uno que decía (y lo he apuntado, que no hablo de memoria): "Dale a la zambomba, dale a la sartén, y dale al tendero un tiro en la sien". Sin palabras, jajaja. Ahora parece que también los chinos se han apuntado a celebrarla, y ello da clara muestra de que el contenido religioso de esta fiesta ya es casi un anécdota. Podemos decir también que hoy en día cada uno elige la Navidad según como la siente, y que al verdadero creyente, el que siente que el Nacimiento de Cristo simboliza el renacimiento de la luz, la fe y la esperanza, todo este espectáculo y todo este escaparate se la traen floja. Saludos y un fuerte y cálido abrazo.

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  3. Ya sabes que yo no es que tenga un espíritu navideño muy desarrollado, más bien tengo poco, pero eso de las Navidades laicas no las entiendo. Parece que quisiéramos por algún extraño motivo borrar nuestras señas de identidad y nos guste o no, la base de nuestra cultura es el cristianismo y la Navidad es parte fundamental, además estas fiestas desprovistas de su carácter religioso carecen de fundamento y de razón de ser.

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