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lunes, 18 de febrero de 2013

Contra el deporte o de corrupciones, minusvalías y asesinatos

Nunca he tratado el tema aquí por que para algunas personas es como mentarle a su Santa Madre. De hecho mi opinión sobre el tema me ha hecho perder amistades y, lo que es peor, relaciones familiares, sin contar con burlas y desprecios varios desde que tengo uso de razón para expresar lo que me parece el deporte. Puntualizando y matizando antes de explicar: no confundir ejercicio físico, ante el que me descubro y admiro por lo poco dado que soy a él, siendo una de las cosas que más falta me hace. Una cosa es el ejercicio y otra, radicalmente distinta, es el Deporte.


El Deporte es competitivo y eso se traduce necesariamente en “ganar siempre y a cualquier precio”. No existen valores deportivos, salvo en la ficción y en los pobres incautos que babean viendo a los semidioses contemporáneos hacer proezas que a nadie sirven de nada salvo a sí mismos, a quienes les llenan de cartelitos y a quienes trafican con su nombre. Hombres forrados de dinero y atiborrados de todo tipo de sustancias, algunas ilegales, pero no todas. El Deporte es patear la cara innecesariamente, pisar la mano, arrancar el bañador (waterpolo) o forzar salidas falsas para desquiciar al contrario. Eso es Deporte.

El Deporte como “escuela de vida”. Sí, si entendemos la vida como el “todo vale”. Desgraciadamente lo que está saliendo ahora me da la razón en lo que vengo diciendo desde que no levantaba dos palmos del suelo. ¿Qué tienen en común la mayoría de los hombres encausados de Bárcenas a Urdangarin? El Deporte de alto o pretendidamente alto nivel. El asunto Eufemiano Fuentes demuestra que nadie nace con “los cojones cuadrados” y que aquí, al igual que quien no roba es por que no puede, quien no se mete de todo hasta las trancas es por que no tiene ocasión. El valor central del llamado “Deporte”, lo que se les inculca a los chavales –y lo sé de primera mano- es la victoria a cualquier precio. Insisto, a cualquier precio. No hay que jugar mejor, hay que destrozar la pierna del rival para que juegue peor, no hay que correr más, hay que hacer que el otro corra menos. Eso es todo lo que se va a aprender del Deporte.

Ah, eso y que la hombría se mide en logros físicos. Así, según cierto locutor de radio que contaba su experiencia, cuarentones que se reúnen para correr, se meten su anfeta, como lo hacían mis compañeros de estudios para jugar al tenis y, además, estudiar, dejándonos a los demás como gilipollas aunque sacaramos mejores notas. Claro luego las compensaban yéndose de copichuelas hasta las tantas con los/as profesores/as. Así vemos a cincuentones, jugando al fútbol a pleno sol en agosto a las tres de la tarde, a riesgo de golpes de calor etc, pues la inmensa mayoría de los cincuentones tenemos dolencias variadas que suelen empezar por la hipertensión. La masa sigue el ejemplo de los “creadores de tendencia”. Y el precio se paga en vidas.

Vencer a cualquier precio. Evidentemente quien tiene una cierta ética y no pasa por ahí, bien deja el deporte por muy cerca que esté de llegar a vivir de él –que no es otra cosa que el sueño áureo de vivir sin trabajar- o bien son personajes absolutamente excepcionales a quienes todos tenemos en la cabeza, aunque no retiro ni de ellos lo de meterse de todo, aunque sea legal.

Veamos a nuestros queridos corruptos: quien no ha sido “profesional”, ha escalado el Everest, o están de caza adecuadamente, como cierto ministrillo, exministrillo. Por cierto, habría que meditar por que les gusta tanto a quienes tienen poder sobre nuestras vidas y haciendas los deportes que implican matar algo, osos, peces o elefantes ¿Será el ancestral reflejo de masacrar insatisfecho? ¿será que añoran los años veinte en que los capataces de los campos andaluces pastoreaban a los labradores a caballo con la escopeta al hombro? Que afán de matar, en serio.

Claro que, ya metido en harina y como estoy hasta los mismísimos de todo esta adoración hipócrita al “Deporte”, que ha causado ya demasiadas muertes entre los aficionados, dicho así, como quien no quiere la cosa, al desgaire. Decía que, ya que estoy, hablemos de Pistorius.

El hombre que luchó contra la adversidad, etc, etc, etc. Respiro hondo para no echar espuma por la boca. ¿Cuánto cuestan esas prótesis y quien se las pagó? ¿la seguridad social? Sintetizando: o es adinerado o alguien le ha puesto la pasta en la mano. Eso no es luchar contra la adversidad. Luchar contra la adversidad, teniendo una minusvalía, es que levantarte arrastras para trepar a una silla de ruedas desvencijada por que no puedes comprar otra, ir de solicitud en súplica para que te paguen unas prótesis infinitamente menos refinadas (ojo que también son extraordinarias, pero no para eso), es mendigar un puesto de trabajo que no te dan. Es más, a un discapacitado puede que la formación que tanto nos venden como elemento central de empleo juegue en su contra. Es más fácil que te metan en una empresas dedicadas exclusivamente a nosotros y que pagan considerablemente menos (excepciones habrá) si tienes una discapacidad mental que si la tienes física. Adversidad es no poder entrar en el noventa por ciento de los locales por que tienen barreras arquitectónicas; adversidad es no poder ir a un acontecimiento familiar por que no te puedes pagar el taxi y no puedes contar con que las rampas de los autobuses funcionen. Adversidad es ver como produces rechazo por un aspecto más o menos deforme o peculiar, desde síndrome de Down a una escoliosis pronunciada, y saber que ese rechazo te va a eliminar de la carrera por un trabajo, por ejemplo. Adversidad es que los productos que necesitamos como discapacitados y, por tanto, no puedes dejar de consumir, tengan precios abusivos. Si el Sr. Pistorius ha tenido alguno de estos problemas me callaré. No creo que su físico haya producido rechazo a nadie, ni creo que haya tenido que pedir que le bajen el puré de patatas de la estantería en el super. Ni que un taxi se haya negado a llevarle. Ah, se me olvidaba, es que Pistorius es “deportista de élite”, eso es superación y vencer la adversidad, lo demás, los demás, mierda, el saltar barreras todos los días hasta para salir de tu casa, el sobrevivir peleándote para demostrar una y otra vez lo que los “normales” no tienen que demostrar nunca, enfrentarte a límites absurdos como una taza de water con dos escalones (que las hay) ¿eso? Eso no es ná, cosas de unos tarados que no tenemos “instinto de superación”, vagos y maleantes. “Vencer a cualquier precio”, los resultados a la vista están, desgraciadamente. Joder, como me gustaría equivocarme a veces y por lo menos la chica estaría viva.

7 comentarios:

  1. Wow, no has dejado títere con cabeza. Y aunque me repita a mi mismo, hoy también estoy de acuerdo contigo. Es cierto eso, no es lo mismo hacer ejercicio físico que competir, y más aún ganar a cualquier precio. Los deportistas de élite no sólo lo son por tener unas condiciones físicas privilegiadas, sino también por tener una mente especialmente competitiva, y, no sería justo decir que todos, pero muchos son personas inmensamente egoístas. Y basta que una de estas criaturas la coloquemos en el mundo de la política o los negocios para comprobar que son capaces de cualquier cosa por llegar a la meta. El asunto Pistorius hace reflexionar hasta qué punto el espectáculo del deporte puede hacer parecer como un dios a cualquier villano, porque a los ganadores sólo se le ven virtudes. De todos modos, te cuento que yo suelo ser espectador de encuentros deportivos, incluso cuando juega la selección nacional en cualquier deporte lo vivo con especial emoción. Aunque para mi no es más que un espectáculo, un entretenimiento. También es verdad que yo no gano nada con ello, y no tengo parte en ese negocio, donde se mueven dinerales, y lo que interesa realmente es el "todo por la pasta". También está por ahí metida la llamada "burbuja" del Deporte, que dicen que también terminará estallando, pero ese es otro tema. Un fuerte abrazo, compañero.

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    1. El hecho de disfrutar del espectáculo deportivo, a mi me encanta ver las competiciones de natación, gimnasia o el propio rugby no implica ni que mi vida gire en torno a ello ni que sacralice sus héroes y mucho menos piense que son ejemplos a seguir. Por cierto, desde que escribí esta entrada: un chaval de 17 años, arbitro de fútbol pateado por un policia que jugaba en un equipo de aficionados hasta reventarle el bazo, y otro chaval con lesiones serias en la cabeza.
      Un abrazo

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  2. Yo Joaquin que quieres que te diga..., que otra vez coincido plenamente contigo. Cualquier deporte (todos) estan en las antipodas de mis intereses. Por no competir no juego ni al parchis. Solo compito conmigo mismo y aun asi pierdo. En el tetris me ponia velocidad lenta para poder ordenar las fichas tranquilamente, no digo mas. En el asunto de las minusvalias solo te dire que mi marido lo es, algo se de discriminaciones. Pese a todo esto, leer tus reflexiones siempre me ayuda a clarificar conceptos y eso es muy de agradecer. Un beso.

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    1. Jejejeje me ha encantado lo del tetris, yo hago lo mismo en cualquier juego, siempre pierdo. Lo de las minusvalías es algo sutil y delicado a la hora de hablar de ellas y sus consecuencias sobre todo teniendo en cuenta que hay casi infinitos matices en ellas: mentales, sensoriales, físicas y dentro de ellas otros tantos grados y miles de posibles evoluciones. Por eso es tan complicado generalizar, como me temo que quizás haya hecho yo aquí, siendo así, caben más matices.
      Un abrazo y ya decía yo que había algo más en tus imágenes: sensibilidad agudizada, aunque no lo creas. La verdad es que cuantas más vivencias conozcamos especialmente si son radicalmente diveras de la nuestra, más afinamos nuestra piel.

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  3. No solemos pensar en todas las dificultades de que hablas los que no las tenemos y ni siquiera conocemos alguien cercano que las padezca. Sin duda son experiencias que te dan una perspectiva muy distinta de algunas cosas como por ejemplo del deporte. No es que me gusten especialmente los deportes pero nunca habría podido verlo como tu lo cuentas. Alguien me recordaba en un comentario en mi blog lo bueno que es cambiar de perspectiva.

    Un abrazo,

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    1. Te dan una perspectiva diferente de todo pero la del deporte es doble: la del deporte y la exaltación sin matices del deporte "paralímpico" que no suele ser tan exclusivamente obtenido mediante el esfuerzo y la superación, eso hay que usarlo para sobrevivir el dia a día.
      Un abrazo

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  4. Desde luego el citius,altius, fortius queda bastante alejado de la realidad actual.

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