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jueves, 16 de febrero de 2017

Todos los santos tienen su octava o el amor en bolas

Sé que voy con retraso pues hoy es 16 y esta entrada tenía que baber subido el 14, como tuve que salie de naja a Urgencias no pudo ser. He aqu el porque de la primera parte del título. Tras esta disculpa/explicación vuelvo a la entradaa

San Valentín, otra vez, ha llegado con su patronazgo de enamorados: Pobre hombre, hay que ver la que le ha caído encima sin comerrlo ni beberlo. La cosa, el asunto, el quid de la cuestión o la madre del cordero está, como casi siempre, en la terminología .Obviando el asunto comercial del que creo haber hablado en una entrada reciente y que no merece mas, voy por otro lado
El término empleado no es nada relativo al "amor" sino al "eanoramiento" que cosa harto difertente. Eso es ya cosa sabida. No recuerdo si fue Cajak o Marañón (a mi me paga más en Marañón) quien dijo aquelo de "el amor es un estado de enajenación mental transitorio"; acertó y se equivocó el sabio. Se equivocó al confundir amor con enarmoramiento; si la cita partiera de este principio no podría estar más de acuerdo: enajenación adictiva  y, por tanto autodestructiva, revuelo hormonal que libera no sé que sustancia y que tiene fecha de caducidad, lo justo para procrear, como mucho, dos crías. .Nobilíeima misión pero a una mala edad en el mundo actual. Los enamoramientos más apasionados que sentiremos nunca, esos que nos arrancan las lágrimas de no se sabe donde, serán entre la pubertad y los veinte años, edad en que en nuestro modo ve vida no es admisible la procreación quedando frustrada su principal misión; si es malo esto peor es que a esas edades no se distingue amor de seco con lo que llgamos a la cnclusidón que consumando uno dominamos el otro. A partir de los 20 la cosa cambia, ya no nos enamoramos: decidimos ernamorarnos precisamente por la cualidad adictiva de las hormonas, sólo que ya las hormonas no tienen tante fuerza y es el individuo quien pone en marcha el proceso intentando reencontrar el "viaje" que encontraba a los 15. Esto, lo sabemos todos se cura con una buena tableta de chocolate, a ser posible negro. Pero no. Andamos por ahi como vaca sin cenecrro busscando esa sensación. "Nunca vuelvas a los sitios en que fuiste feliz" dijo alguien  y Mercedes Sosa nos dejó su inolvidable "Volver a los 17" uno de cuyos versos dice "volver a los diecisiete después de vivir un siglo es como descifrar signos sin ser sabio competente" Nuna encontraremos esa pasión. Si nos lo trabajamos mucho, pero mucho, mucho, es posible crearse la ilusión de esta viviéndola,, no son más bamabilans y oropel: se monta, se hace la función y se desmonta. Somos los Peter Panes del amoe. Ya tiene bastante castigo quien cae en esta red sutil que nos lleva a una sucesión de parejas que sólo cubren el aspecto sexual y un poco el social, pero lo peor es que dejan pasar los años esperando el renacer del Romeo (o la Julieta) que fuimos, vagando como lerprosos medievales pues envejecemos y los canddatos/as a ser Julietas o Romeos siguen tenidendo menos de veinte.  Luego, cuando ya sentimos cerca la decrepitud y la soledad nos echamos a la calle otra vez a buscar pareja ya mucho más sensatamente: los y las de 50 quieren los de 30 y los de sesenta también. Además se creen víctimas de un destino cruel que no ha puesto en su camino al hombre o mujer adecuados. Para ellas, su príncipe azul, para nosotros Galadriel o la Reina Ginebra.
Claro que, el amor, es otra cosa.

2 comentarios:

  1. Cuando ya no tienes edad de enamorarte, buscas encontrar el amor aunque solo sea en los ojos del otro. De ahí que se busquen mas jóvenes. El tono muscular también influye.
    Un abrazo.

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  2. Me has hecho reflexionar sobre algunas cosas. Gracias.

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