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sábado, 31 de julio de 2010

Costumbres gastronómicas II


Noveno tipo: los prófugos. Son esos seres que cuando alguien dice “A comer” recuerdan que tienen que ducharse, ir a por tabaco o bajar a tomarse una cerveza en la esquina.
Décimo tipo y con nivel de irritación extremadamente algo: los catacaldos. Tienen que probar lo que hay en todos los platos y en todas las copas. Te guste o no, ellos meten mano.
Undecimo tipo: los repetitivos. En cada comida que compartes cuentan las mismas cosas y los mismos chistes que si hace treinta y cinco años tenían cierta gracia a estas alturas ya… han perdido bastante.
Duodécimo: los aguafiestas. Especialistas en cenas y comidas de celebración, muy concentrados en fiestas navideñas. Recuerdan al tío segundo de la prima de la suegra de la concuñada que murió en 1915, por ejemplo, o te dicen el día de tu boda “Si tu bisabuelo estuviera aquí”. Siempre acompañada la frasecita con algún que otro puchero. Pero de esta especie habremos de hablar cuando entremos en el apartado “Familias” (que esa es otra)
Décimo tercero: los digamos “lentos”, por no decir pesados. Son aquellos que cuando están terminando el primer plato de la comida la gente normal ya anda preparando la cena. Nivel de irritación: al borde del síndrome de China.
Décimo cuarto: los “Hay confianza”. Frase que repiten constantemente y en la que se escudan para las mayores barbaridades, desde meter el puño en la sopa a hacerte comer el filete en el mismo plato que la sopa, que previamente han rebañado con una miga de pan habitualmente cogida de los destripapanes.
Décimo quinto: los frugales. Gente que con dos cucharadas de caldo dejan de comer y dicen “no, si yo nunca como más”. Lo que a las gentes de comer cuando menos un plato nos hace quedar como gañanes, sobre todo si lo rematan diciendo “no, yo no como hidratos de carbono”.
Décimo sexto: los distraídos. Miran constantemente a todas partes menos a sus compañeros de mesa. Variedad de este grupo son los “dependientes”, siempre pendientes y pensando en voz alta en por que o por que no se está retrasando zutanito o menganito o por que no ha venido aunque haya avisado. Otra variedad es la que se podría llamar televisiva: están pendientes de la televisión aunque esté apagada. Mención aparte merecen los enamorados de quienes solo diré ¡¡¡¡¡Socorroooooo!!!!!
Supongo que aquí no se acaban los tipos pero de momento aquí lo dejo no sin antes responder a esa pregunta que os estáis formulando: ¿a qué tipo pertenecerá éste? Pues a un tipo escasísimo y que sólo he encontrado en mi familia de sangre: los desmigadores. Cuando acabamos de comer nuestro sitio en el mantel y en el suelo está siempre, pero siempre, lleno de migas de pan, aunque apenas lo hayamos probado. Es un don.

6 comentarios:

  1. Pues aún hay una especie que no he encontrado en tu divertido post, cari, es la "abuela fantasma" que se atiborra a comer de todo, y luego dice con todo descaro para negar lo evidente: "Y total qué comí yo, a ver..., aquel poquito de ensaladilla, aquel poquito de paella, aquel poquito de helado que no era nada..." jajaja


    Bezos.

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  2. Los muertos de hambre , como yo! no estoy muertade hambre pues en tal caso no estaria ahora escribiendo, mi tipo es aquel que cuando hay salsas mejor comer solo ........ cuando hay huesos mejor comer solo........ cuando hay marisco mejor comer solo... bueno no lo aparento, pero todo este tipo de comida es que si no la tocas no la disfrutas!!!!!!

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  3. Fantástico! La gente es tan absurda a la hora de comer, que sólo lo solucionás a la hora del postre con un asesinato masivo.

    Si me lo permitís, te agrego uno: El líder. Cuando vas a un restaurante y él te elige lo que vos vas a comer, y, como generalmente la gente es educada,termina haciendo caso.

    ME ENCANTÓ! BESOTES AMIGO Y BUENA SEMANA!

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  4. Thiago: ya te comenté que yo no tuve abuelas y las que conocía más a fondo se dedicaban bien a insultar a discrección o bien a vaciar botellas de vermouth entre copa y copa.
    Rosa: bienvenida y gracias por leerme. Tienes toda la razón, especialmente si hay sardinas asadas. Ni decir nada de las croquetas que como saben cogidas con los dedos no saben pinchadas en un tenedor o las tostadas con aceite y ajo. En fin que sí, que tienes razón y yo muy poca vergüenza por que a mí nadie me hace comer sardinas con tenedor así esté delante del mismísimo Quiensea.
    Stan: lo del asesinato masivo lo suscribo pero nos perderíamos las majaderías de la sobremesa, que son muchas. Cierto, se me había pasado el que podríamos llamar "líder de la manada"
    Un abrazo a todos y gracias por leerme.

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  5. No sabía que eramos familia. Yo soy desmigador por parte de padre.
    Estupendo todo este asunto Jaquinitopez. Muy completo pero por añadir algo: el cambiamenús: ese que va a un bar de menú a 5 euros y pide variaciones en los platos. ¿Me podría quitar la remolacha de la ensalada? Oiga esta lechuga está manchada de remolacha.¿En vez de a la plancha no podía ser en salsa verde?

    Genial, un abrazo

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  6. Uno: primooooo. Desde luego esa variedad se me había pasado por alto, tomo nota.
    Un abrazo

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