Páginas vistas en total

jueves, 24 de noviembre de 2011

Nueva era.

Habréis observado que mis últimas entradas estaban un tanto cargadas de actualidad, excesivamente, diría yo. Recuerdo que hace un tiempo me propuse que no volvería a tratar ciertos temas y está claro, viendo estas últimas entradas, que no lo he logrado. Bueno, “errare humanum est” y me pido perdón a mí mismo y a los amigos que me vienen leyendo.

Está claro que ahora todos estamos entrando, no sin un profundo pavor, en una nueva era. Personalmente lo percibo como un proceso siniestro, me posee un sentido de catástrofe ya ocurrida pero de la que aún no conocemos sus verdaderas consecuencias. Nos envuelven las tinieblas… otra vez y van… Pero como lo que nos mata nos hace más fuertes y como a todo se sobrevive aunque no se sepa muy cómo se consigue estoy seguro de sobreviviremos, eso sí: cada uno a su aire y pagando un precio, espero que no muy alto, aunque lo dudo. Personalmente he decidido abandonar. Sí, directamente abandono, lo dejo, me rindo con armas y bagajes. “Cautivo y desarmado”… de nuevo, acepto lo que toca y humillo mi cerviz… de nuevo, y me encojo de corazón y de hombros cuando veo el “vivan las caenas”… de nuevo.

Así, derrotado por la historia, devastado en mi ética y desesperanzado en mis creencias más íntimas me dispongo a atravesar el desierto… otra vez; y cuando uno se encuentra en tales circunstancias se pregunta, lleno de mala intención como tengo por costumbre, ¿Qué tienen de malo las torres de marfil? ¿Es que acaso lo que queda fuera vale la pena? Si lo que queda fuera son los hombres tirando del carruaje del déspota, Jovellanos encarcelado y la Santa Inquisición campando por sus respetos ¿realmente es tan horrible encerrarse en la torre de marfil cual Dama de Shalott asegurándonos de no asomarnos la ventana… de nuevo, para no ver otro Lancelot a quien veríamos caer… de nuevo?

Bueno, pues he decidido encerrarme en mi propia torre que, si no es de marfil (por que es ilegal y yo no cometo ilegalidades pues no tengo ambiciones políticas), es de algo parecido, que me aísle lo suficiente como para vivir en paz y llevándome la menor cantidad posible de berrinches que no tengo yo el cuerpo pa comistrajos ni las neuronas pa basura.

Afortunadamente, el material del que están hechos los sueños y las paredes de mi torre no es el estiércol de fuera sino la sensibilidad a algo (pinturas, cine, literatura, personas incluso, palabras, poesía, música no por que soy un negado para ella, salvo excepciones muy literarias) Afortunadamente dentro hay nociones de lo que es ética, vergüenza y delicadeza. Afortunadamente puedo intentar mantener mi torre limpia de la contaminación del exterior. Conseguirlo, no sé pero intentarlo, sí.

Ahora que naufragan las esperanzas que me guiaron.

Ahora que mueren los sueños.

Ahora que nacen los monstruos que la razón soñó.

Ahora que todo es el Carro de heno

Ahora que se ha apagado la luz.

Nos queda, dijo el poeta, la palabra. La certeza de que la luz existe, el gozo de la contemplación estética, la satisfacción de la propia estimación aunque no podamos estimar a nuestros compañeros de destino, y, en último término “siempre nos quedará París”.

4 comentarios:

  1. Creo que ya te comenté en su día que las torres de marfil a mí no me parecen una mala opción, porque, al fin y al cabo, ¿qué es la vida sino un sueño?. De hecho, yo también me suelo refugiar de vez en cuando en mi propia torre. Incluso, desde el domingo pasado hasta hoy, no había escuchado la radio, ni he leído periódicos, y en la tele he evitado los telediarios, y también he evitado hablar de política con la gente. Lo que ha pasado es tan espantoso que no merece la pena ni prestarle la más mínima atención. Aunque no me queda duda de que todo pasará... Un saludo y un fuerte abrazo desde mi torre a la tuya, o como dice un viejo mantra Zen japonés: "I shin den shin" (De mi alma a la tuya).

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tu cariño y afecto de siempre!

    BESOTES Y BUEN FINDE!!

    ResponderEliminar
  3. Si te dijera que en estos momentos mi alma se parece a un páramo, que pocas muy pocas cosas dan luz a mis ojos, que me asquea lo que oigo día a día y que a veces pienso que vivo en la nausea, eso es lo que siento. Una enorme tristeza y desesperanza se me ha clavado en el alma y no logro deshacerme de ella, pero hemos de continuar, no nos queda más remedio.

    ResponderEliminar
  4. Hoy te toca a ti.
    La escalera es nuestro elemento. Hoy te concedemos el prestigioso galardón al MEJOR BLOG DEL DÍA correspondiente al lunes 28 de noviembre de 2011 en No sin mi cámara por los contenidos y matices de tu blog. Saludos cordiales desde Málaga.
    Puedes colgar el Premio voluntariamente en tu blog.
    Ya formas parte de la Orden del Stultifer de Oro. Ahora, si quieres, tienes que fotografiar una escalera y nos la envías a edusiete@gmail.com y la publicamos inventándonos una historia.

    ResponderEliminar