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martes, 28 de junio de 2011

Orgullo y orgullos

Cada mañana al despertar lo primero que veo es la imagen de la foto que encabeza esta entrada. Enciendo la luz y ahí está Don Paco y mi graffiti privado. Segundos más tarde enciendo la radio. Hoy he escuchado, por el oído malo con lo que no puedo asegurar que sea dato exacto, que hoy es el día del Orgullo Gay. Luego, ya despierto del todo y con el oído bueno también, los locuaces locutores lanzaban la pregunta a los oyentes internautasradiofónicos ¿de qué os sentís orgullosos? Como dirían por la tierra de mis ancestros “¡Ay carallo!”. La cosa da que pensar. Sé que el tema del Orgullo o no Orgullo Gay conlleva cierta polémica sobre que si se quiere la normalización a santo de qué viene el circo que se monta (sería fácil decir que más normalizado que el catolicismo no hay nada y también monta sus exhibiciones a menudo, demasiado fácil para decirlo pero demasiado cierto para no dejarlo caer, así, como quien no quiere la cosa). Mi opinión personal es que el Orgullo Gay no es patrimonio de la comunidad de seres humanos que deciden acostarse con otros de su mismo sexo, ni mucho menos. El Orgullo Gay es patrimonio de las sociedades en las que eso no conlleva la pena de muerte, castración o cualquier otra barbaridad –que las sigue habiendo-. Es por tanto, o debería ser, el Orgullo de todos y cada uno de nosotros. Mío también, por supuesto, como lo es que en el Levante Ibérico se celebren fiestas de Moros y Cristianos en ciudades donde la presencia actual árabe es apreciable y que cuando alguien protestó fuera esa propia comunidad quien saliera en defensa de esas fiestas (conste que personalmente no soporto ninguna fiesta cohetera, me pueden los petardos). ¿Demasiado políticamente correcto? Bueno, váyase por lo radicalmente incorrecto de casi todo cuanto pienso.
Ese sería uno de mis orgullos personales.
Estoy orgulloso de seguir vivo después de taitantos años luchando contra mi propio cuerpo.
Estoy orgulloso de conocer algunas personas, pocas, de inmensa valía personal que, como comprenderéis, no voy a nombrar salvo a quien ya lo hice en su momento: el ya desaparecido Don José Manuel Pita Andrade.
Estoy orgulloso de que no me hayan doblegado la gentecilla y la gentuza, los ataques y las indiferencias y de tener la capacidad de levantar la cabeza una y otra vez.
Estoy orgulloso de no perder de vista lo que es y no decir “este burro es bueno” sino, como mucho “este burro es un asco pero si tengo que tragarlo, trago”.
Estoy orgulloso de no haber cedido ni un ápice de mí mismo para ser falsamente aceptado por grupo alguno.
Estoy orgulloso de saberme débil, quebradizo y de tener el coraje de buscar ayuda.
Estoy orgulloso de tener la sensibilidad para reírme o llorar ante una obra de arte incluso en mis peores momentos, mejor dicho: de trascenderme para apreciarla.
Estoy orgulloso de reírme con y de casi todo.
Estoy orgulloso de no olvidar y de ser incapaz de fingir el olvido. No hablo de rencor.
Estoy extraordinariamente orgulloso de no parecerme a mis abuelos, por ejemplo.
De pocas cosas más pero creo no está mal, para ser yo. Otra cosa será el capítulo de las vergüenzas. Pero eso es otra laaarga historia.

4 comentarios:

  1. El orgullo es un sentimiento que en dosis moderadas es todo un aliciente para seguir en pie y dar gracias por la vida, aunque en exceso ya se transforma en soberbia, y eso ya nos limita. Yo comparto y entiendo lo de los orgullos personales, porque están motivados por la satisfacción que nos produce el haber conseguido determinadas metas, aún conscientes de nuestras limitaciones. Ese sería el orgullo moderado. Pero lo que ya me cuesta entender es el orgullo colectivo y sin motivo, y que a veces alcanza la irracionalidad, y creo que tiene poca utilidad, salvo el ser motivo de fiesta (jajaja). Hace años escuché en la radio una entrevista de Luis del Olmo a un ex-ministro de la República, ya muy anciano, que explicó más o menos, y cito de memoria, que el orgullo de ser español tenía poco fundamento cuando el propio hecho de ser español, a secas, no era una gran cosa (jajaja). Desde entonces no he podido ver igual lo de los orgullos colectivos (jajaja). En cambio, sí creo en los orgullos personales, así que felicidades por los tuyos. Un saludo y un abrazo, y también para don Paco.

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  2. Estoy orgulloso de ser parte de tu blog :), me parece que has logrado mantenerte auténtico y fiel a tus principios. Eso es muy bueno.

    Y tienes razón el orgullo gay es un movimiento de protesta contra la discriminación y barbarie que todavía existe, por eso merece ser apoyado.

    Saludos amigo.

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  3. Siempre he dicho que me parecías un poco orgulloso.
    Yo sin embargo soy un ser modesto, sencillo y -¿por qué no decirlo?- bueno.
    Bromas aparte, me parece un buen ejercicio repasar aquello de lo que podemos sentirnos orgullosos. Todo lo que nos ayude a querernos es bueno.
    Un abrazo

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  4. Dicen que el orgullo es un pecado y de hecho se puede pecar de orgullo aunque es algo de lo que uno no puede sentirse orgulloso, pero sí de seguir aquí, de estar vivo y mantener unos principios en pos de la tolerancia y la igualdad, y aunque parezca poca cosa, miremos a nuestro alrededor y veremos que es mucho.

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