Páginas vistas en total

sábado, 5 de julio de 2014

El tunel del tiempo, El día de la marmota o La Reina de las lavanderas

Hace tiempo que no traigo por aquí algún libro pero hoy es un buen día para hacerlo. Carmen Gallardo publicó hace un año y pico "La reina de las lavanderas", pero a pesar de lo que me interesaba el tema decidí esperar a la edición de bolsillo por dos razones, pasta y espacio. Bien, tan pronto me topé con ella la cogí y no la solté hasta ayer que terminé su lectura. 
Virtudes del texto: que al final la autora aclara lo que hay de ficción en el relato y lo que no lo es, y la verdad es que pocas más. Vamos que como novela o como texto histórico no es ninguna maravilla, y es especialmente lamentable pues trata un periodo histórico que habitualmente se pasa de largo: el reinado de Amadeo de Saboya y su esposa, protagonista de la novela, Maria Victoria del Pozzo. Desde luego personaje que glamour, glamour no tiene, para que vamos a engañarnos. Claro que es lo que suele pasar con la gente válida. Su amiga Concepción Arenal tampoco tenía mucho glamour que digamos. Fue un ser humano de calidad, temple y, como no, machado por la tragedia. Incluso lo que debería ser su momento de gloria, la llegada como reina a España, llegó marcado por el, aun hoy oscuro asesinato de Prim, único valedor de la casa de los Saboya para ocupar un trono del que habían echado a escobazos a la rotunda, castiza y catastrófica aunque simpática Isabel II. 
Era Maria Victoria persona de extensísima cultura, algo que en España ni se tolera ni se perdona, y de pocas pretensiones, algo que en España ni se comprende ni se valora. De lo que era sólo se apreciaba en este reino su aspecto benefactor pero sólo por las clases humildes. El padre Coloma nos dejó en su "Pequeñeces" novela que quizás contra la voluntad del autor retrata lo peor de la aristocracia alfonsina, a la que, por supuesto, las clases humildes se la traía al pairo. 
Pero no he traido aquí esta novela por sus virtudes ni por las de la dama en cuestión, a pesar de algún que otro cotilleo sabroso, sino por que la autora usa como elemento de articulación a un aprendiz de periodista canario llamado Benito Pérez que no es Galdós... del todo, pero he de reconocer que es un acierto al reflejar a través suyo los ambientes políticos del momento. La sordidez, la corrupción, la intolerancia, el desprecio de los contrincantes, la impunidad, (por ejemplo del duelo de Montpensier), los chanchullos, el amor al esclavismo de determinadas capas sociales nos hace pensar que realmente no han pasado casi ciento cincuenta años. Hay pocas cosas que cambian: entonces había damas, y ahora hay como mucho, escuerzos. Ah, y cojones, entonces había cojones.

4 comentarios:

  1. Interesante entrada de una epoca que desconozco para mi verguenza. Gracias por darle una pincelada.

    Un abrazo, Joaquin.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Casi nadie conoce ese periodo de la historia de España, así que no te avergüences, yo mismo hasta esta novela no tenía demasiada idea de quien era ese señor de las patillas enormes que aparecía en los libros.

      Eliminar
  2. Curiosamente han estrenado recientemente una peli sobre Amadeo y su corta estancia entre nosotros. Un truño que no te recomiendo y que yo vi por circunstancias especiales. "Stella candente" se titula.
    Yo creo que en aquellos tiempos había ingenuidad, se creía en el honor y había ideales. Eso da mucha fuerza . La que hoy nos falta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. O no tan curiosamente, recuerda que es una figura de transición entre Isabel II la Reina Gorda y María de las Mercedes la del Mostacho. En una sucesión de regímenes que sólo quieren leer la parte de la historia que les calienta la sardina, esos años de Regencia, Amadeo, Primera República e intentos de Restauración no son gratos a nadie.
      Es interesante pese a lo que pese la visión del Padre Coloma de esa aristocracia pseudoalfonsina, y una lectura que ya nadie menciona como Pequeñeces con un personaje femenino del que te enamoras y odias a muerte como las grandes -salvo final, al fin y al cabo es una novela con un mensaje católico pedagogico-, si no fuera por eso Curra Albornoz estaría al lado de Escarlata O´Hara o casi casi, Madame Bovary.

      Eliminar