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miércoles, 2 de julio de 2014

Julio

 El mes de Julio de Camps le ha quedado un pelín insulso, mayestático y con pocas referencias al mes, la verdad, sobre todo estando el Carmen con tanta costa y tradición marinera en un país como este, parece que hace una alusión al sol con ese medallón, quizás al signo Leo, pero lo cierto es que no es sus obras más explícitas. El caso es que aquí esta Julio con todas sus virtudes y defectos de un reinado recién empezado que es donde nos habíamos quedado el otro día. 
Había mencionado en el título de la entrada anterior la la ciudadanía, o sea yo, en relación a cómo se vivieron los acontecimientos de preproclamación y proclamación. La víspera de tan memorable día quise comprar un recuerdo de lo que no deja de ser una jornada histórica, queramos o no. Pues lo que me encontré en las tiendas de souvenirs fueron rótulos como "Dentro recuerdos de la Coronación", o lo que viene a ser aquel cartel que ya no se ve: "Los artículos dentro por el calor", o también me encontré algo curiosísimo "Proximamente recuerdos de la Coronación", o sea Próximamente en las mejores salas, visite nuestro ambigú. En mi vida he visto cosa más ridícula. 
Pero el ciudadanito que todavía recuerda cuando al actual rey le vimos rascarse la tripa en la proclamación del ReyPadre, de repente se le ha venido encima el pasado de mala manera, de la peor manera posible, pues a la evidente avalancha de recuerdos de casi cuarenta años, con sus once bajas familiares, sus incontables enfermedades y dolores, sus leyes que eran progresistas dejando al margen los cadáveres en las cunetas, los torturadores, y dejando que el miedo se perpetuase, su intento de golpe de estado, sus Oscars, sus Goya, las grandes ilusiones del ciudadanito, o sea, yo, que acabaron siendo grandes y definitivos fracasos. Sobre todo esto, decía, me he encontrado con que mi casa está colmatada de cosas acumuladas desde tiempos inmemoriales. A punto estoy de llamar a un retén de Atapuerca no me vaya a aparecer el cráneo de algún cromagnón -cosa harto difícil, cierto, suelen estar en los ayuntamientos como concejales y por tanto con el cráneo en su sitio-. Además yo, amante de la pátina del tiempo en objetos y detalles me he convertido en depositario de quienes sabían que, según que cosas, si no las conservaba yo a su muerte pasarían a engrosar el cubo de la basura.
De repente me encuentro sobrepasado por pasados que son y no son el mío. Que son y no son mi vida pero que físicamente no están dejando espacio al presente. Ya no digo nada de lo que no es fisico. Literalmente aplastado por esos objetos propios y ajenos no queda más que la solución heróica: arrasar con todo. Es la una y cuarto de la tarde y ya han salido dos bolsas enormes para la basura. Ahora, me he parado para escribir esta entrada. Me esperan un par de cajones con los últimos viejos juguetes que he conservado como oro en paño hasta hoy.
 En mi cumpleaños los saqué para que se entretuvieran las niñas de unos amigos, pero la verdad es que me quedé atrapado en ellos casi una semana, en sus desperfectos, en sus recuerdos, en todo. Atrapado sin salida en un universo doblemente muerto, esos juguetes ya no se hacen y yo ya no jugaría con ellos. Ni siquiera me cabe el recurso del socorrido coleccionismo pues no dispongo de espacio para ellos. Así que hoy, con todo el dolor de mi corazón y también, ¿por que no decirlo? con un cierto alivio, voy a deshacerme de ellos. 
Hay además otra cosa: necesito librarme de recuerdos y pasados propios y ajenos, de trastos más mentales que físicos, hacer espacio en mi vida, no sé por que, seguramente por que me he estado aferrando a través de cosas y actitudes a una juventud que no me dio nada, ni de lo que yo esperaba, ni de lo que cabría esperar careciendo de toda ambición.
Estos fueron los últimos en llegar, casi no me dio tiempo ni a desgastarlos, lo que no quita para que sean inolvidables. Es también cierto que traen un aroma de un tiempo desagradable en el que dejaba los juguetes para mirar los primeros destapes, en que jugaba con ellos por que aun no podía jugar con otras cosas más privadas que sin embargo, se prefiguraban en mi cuerpo. Y sin embargo, me quedó tanto por jugar con ellos....

2 comentarios:

  1. Tirando y tirando todavía encuentro sospresas que me conmueven: objetos olvidados o palabras en las que no me reconozco. Juguetes no. Los juguetes me los heredaron los primitos mas próximos. Pero nunca tuve un big Jim, snif.


    Un abrazo

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  2. Yo sólo tengo un primo más pequeño que yo y en realidad yo creo que es el eslabon perdido, así que mis juguetes no le interesaban, claro que ni muerto se los hubiera dado. Nos llevamos muy bien, desde niños.

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