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domingo, 13 de marzo de 2011

Japón

Cuando inicié este blog me hice el firme propósito de no hablar de Japón. Había un motivo. He dedicado casi la mitad de mi vida al estudio de su cultura, su pensamiento, sus artes, su historia, su estética y su forma de ver el mundo. Al cabo de esos veinte años dicho estudio me había llevado laboralmente a ninguna parte y personalmente a darme cuenta de que cuanto más conocía la forma de entender el mundo y la realidad de la cultura japonesa más se alejaba de mis principios más profundos y esenciales, los que a uno le hacen persona. Así que me propuse que Japón y su, por otro lado fascinante cultura, quedaran fuera de esta vía de expresión personal.
Nunca supuse que llegara el caso presente. La suma de catástrofes que se suceden en el Imperio del Sol Naciente están empezando a superarles incluso a ellos que tienen tan asumida la cultura del terremoto que nunca hablan de ellos -al menos en los cientos de obras que he leído-, que tan bien entrenados están para hacerle frente y que han convertido el tsunami -término de origen japonés, por algo será- en una de sus obras maestras a traves de las prodigiosas manos del maestro del Ukiyo-e (pintura del mundo flotante, del mundo impermanente) Hokusai en obras como las que aquí vemos, tampoco creo que sea en vano el género en que se expresó. Imaginar a un Japón moderno en esta situación era algo para mí impensable, reconozco mi ignorancia visto lo visto. Japón es para mí como una ex esposa con la que te divorciaste de buen rollo por que no podías soportarla más: queda un poso de profundo amor a cada cosa que te hizo vibrar de ella, en cada palabra, en cada vez que te arrancó una lágrima, en cada vez que te descubrió una verdad, te llevó al éxtasis o te hizo enfrentarte a ti mismo cuando menos querías hacerlo. En cierto sentido ella, en este caso Japón y su cultura han quedado infiltrados en mí y han modelado mi mente y, en parte, mi espíritu.
Como su propia cultura me enseñó no parpadeo al ver esas atroces imágenes pero no por eso dejan de perturbarme y hacerme sentir como el grandioso Monte Fuji en estas estampas: diminuto ante la fuerza bestial desatada contra Japón.
Conmovido por el desastre, admirado por la reacción de la población -esperada, por otra parte- e indignado por tener que decir "¿Veis? A esto nos referimos los enemigos de la energía nuclear. Y ahora ¿que?" Otra vez tuvo que ser sobre carnes japonesas el infierno atómico.
Perdonadme si cierro con palabras que no son mías sino del más grande de los escritores de haiku de la historia: Basho y uno de sus más célebres poemas:
Las yerbas del verano

Cual si los guerreros

Hubieran sido un sueño

Un comentario más: si habéis seguido el blog os habréis fijado que nunca pongo cuatro ilustraciones. El cuatro es signo de muerte y luto en la cultura japonesa, por eso en esta entrada hay cuatro imagenes.

7 comentarios:

  1. La verdad es que hasta esta semana no me he enterado que había tantas centrales nucleares en Japón, y más teniendo en cuenta que es el único país que ha sufrido ataques con bombas atómicas. Aunque estuviera tan bien preparado para aguantar los seísmos, el de esta vez ha sido apocalíptico, y ahí se ve la flaqueza del seres humanos frente a las fuerzas de la naturaleza. Yo de la cultura japonesa sólo sé a través del estudio del Zen, y precisamente me da a entender de que es un pueblo que sabe mucho de autocontrol y de domino de las energías contrarias. Y no me cabe duda de que esta crisis la sabrán afrontar con la entereza que han puesto en otras. Leyendo tu artículo me ha venido a la memoria el Líbro de las Maravillas de Marco Polo, en el que se dice que antaño en Cipango residían magos muy poderosos, y que evitaron la invasión de los mongoles haciendo que se desatara una terrible tormenta que arrasó con su armada. Leyendas aparte, creo es que esa mezcla del animismo sintoísta con el budismo Zen la que sin duda les proporciona esa tremenda fuerza interior para luchar contra cualquier adversario, a la que se suma, obviamente, el "entrenamiento" de convivir a diario con una naturaleza que se desata, a veces, con una violencia extrema (ciclones, terremotos, tsunamis...). Por cierto el arte del Ukiyo-e es maravilloso. Un abrazo.

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  2. Rober: yo sinceramente creí que no tenían centrales nucleares teniendo en cuenta su experiencia, pero la brutal dependencia de un país como Japón sin materias primas de ningún tipo lo hace lógico.
    Marco Polo tenía más cuento que Calleja pero sí es cierto que hubo un religioso, Nichiren, que se adjudicó el mérito de aquellas tormentas.
    Shintoismo, zen, pero sobre todo y mucho más extendida e importante en el comportamiento del japonés y su sociedad es el Neoconfucianismo que rige los comportamientos sociales y de relación japoneses.
    Un abrazo

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  3. Tremendo lo que está pasando en Japón, parecía que solo en países pobres podía ocurrir algo así y que Japón estaba preparado. Ya vemos... pq una cosa es la fuerza de la naturaleza y otra la torpeza y la ceguera humana.

    El caso es que lo que cuentas me alucina, como siendo tan exmadiro de esa cultura, la tenias tan apartada del blog. Cualquiero bloguero -yo incluido- hubiera explotado ese matrimonio hasta la saciedad. jaaj

    Bezos.

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  4. Olvidando el horror por un momento, he disfrutado de tu forma tan personal de "contar " Japón.
    Qué Confucio o quien sea les ayude.
    Un abrazo

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  5. Thiago: nadie está ni puede estar preparado para la sucesión de catástrofes y lo peor es que no han terminado: ayer un volcán entró en erupción y las fugas de radiactividad son cada vez mayores.
    Si, soy exmarido y lo que es peor examante de la cultura japonesa, pero salimos peleaos. Una ruptura de las malas pero que no se saldó y aquí me tienes en un continuo "ni contigo ni sin ti". Un sinvivir no viviendo, dígotelo yo. Acabo de leer una colección de cuentos de Tanizaki, así que ya me dirás.
    Uno: muchas gracias por tus palabras, siempre halagadoras y eso, que les dejen en paz y encuentren fuerzas para salir adelante. Aunque me temo, o quizás no, que el Japón tal y como lo conocimos ya no va a volver. Será otro. Pero me temo que eso requiera otra entrada.
    Un abrazo

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  6. Gracias por tus palabras hoy en mi blgo, me alegro que te rieras como me reí yo escribiendo el post, jaaj

    Bezos.

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  7. Supongo que la mayoría de los que me leéis pensabais que dedicaría una entrada a esta catástrofe que asola Japón, y no ha sido así, tal vez, debido a que se que Japón saldrá cambiada, renovada y fortalecida, tal vez también porque es algo que me ha dejado muy impactado, no ya por el desastre en si, sino por la actitud, la serenidad frente a la adversidad y el dolor, en resumen esos aspectos que tanto nos chocan como occidentales, siempre dispuestos a montar dramas, y que a la vez es parte de ese tremendo enigma que es Japón, un mundo en el que vamos abriendo una cajita tras otra, tras otra y nunca llegamos al fondo, de la misma manera que nunca conseguimos una visión real, un mundo tan abierto como hermético. Pero un mundo que me sigue fascinando, eso es algo bastante evidente.

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