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lunes, 21 de marzo de 2011

Perturbado

Puerta del Sol Madrid, Sábado 19 de Marzo de 2011 10'30 de la mañana

Empezaba el fin de semana, como cada sábado me acerco a disfrutar de mi Madrid, un Madrid doméstico y humano que tiene poco que ver con las torres Kyo y demás, un Madrid donde nadie parece verte pero que pasas un día y alguien te dice "cuanto tiempo sin verle" como si formara parte de tu barrio. Es como dijo alguien el rompeolas de las Españas y en su centro, en el cerebelo de ese Madrid, el centro del sistema: la puerta de Gobernación (para los más jóvenes y quienes no conocen la ciudad: la sede de la Comunidad Autónoma o Casa de Correos, los menos jóvenes lo conoceremos toda la vida como Gobernación). Allí con cierta algarabía nada luctuosa sino enérgica vi lo que desde que a los 22 años me entregué en cuerpo y neuronas al estudio de la cultura japonesa creí ver; aquellas personas, estaban recaudando para Japón, para la tercera o cuarta potencia económica mundial. Fue un golpe bajo para mí pero aún no habian acabado conmigo.
Esa tarde vi en la televisión un reportaje en el que aparecían japoneses llorando. El japonés está educado para esconder sus sentimientos y es muy difícil ver que brotan incluso en situaciones límite como lo atestiguan tantísimos ejemplos, esa es una más de las muchas causas del enorme índice de suicidios que tiene el Imperio del Sol Naciente. Las cosas iban cambiando en Japón, no es momento de entrar en detalles, pero ante estas dos imágenes me dejaron terriblemente perturbado por que creo que hasta entonces no había medido en su justa proporción el gigantesco golpe que ha recibido, que está recibiendo mi Japón, hasta que punto no ha sido sólo lo relativo los desastres conocidos sino que, mi modesto entender, ha venido en un momento que ha traído una especie de cataclismo interior, sociológico quizás, de actitud ante el mundo quizás, no lo sé. Sé que jamás creí ver lo que vi el sábado. Y que no me sorprendió que los jubilados se presentaran voluntarios para entrar en los reactores de Fukushima, eso no ha cambiado, kamikazes o simples guerreros han demostrado siempre actitudes semejantes. También otras menos loables pero no vamos ahora a echar cuentas ni a idealizar, el aspecto siniestro, la oscuridad del Japón es, como la nuestra, muy profunda.
Sin embargo, algo me perturbó aun más. Al echar en aquella caja de cartón en forma de hucha lo que estaba en ese momento a mi alcance, otra de las mujeres que estaba al lado me entregó esto: una diminuta grulla de origami. Una verdadera belleza que no me es posible captar con mis médios técnicos en toda su minuciosidad. La cultura tradicional japonesa se basaba en un sistema de vínculos personales, de deudas contraídas que deben ser devueltas en la medida de lo posible, a veces matemáticamente, a veces de un modo simbólico. Me pregunto si esta grulla no será una muestra de hasta que punto esa vieja cultura permanece en lo más profundo de la mente japonesa. No me he recuperado del impacto de ver esto el sábado 19 de marzo de 2011 a las diez y media de la mañana.

7 comentarios:

  1. Y no olvides que hasta el Emperador ha salido por la tele hablando a su pueblo por primera vez desde que japón perdió la guerra.... Si, puede que algo esté cambiando, no sé si para bien o para mal. Pq ya digo que eso de interiorizar tanto los sentimientos no se si será bueno..

    En cualquier caso, la grulla es delicada, cari.

    Bezos.

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  2. Me ha conmovido esa imagen de la grulla de papel, me parece todo un símbolo de agradecimiento y de buenos modales. También me admira el grado de conciencia cívica de los japoneses, y hasta lo envidio, algo que en España sería, por desgracia, inimaginable. Si ocurriera algo así aquí, Dios no lo quiera, lo primero que haríamos sería echarnos la culpa unos a otros y, mientras tanto, la casa sin barrer, como ha pasado en tantas otras ocasiones. Aunque supongo que no son perfectos, y ese índice tan alto de suicidios me parece preocupante. Un saludo.

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  3. Decía un profesor japonés en la tele que los japoneses aunque han cambiado en las formas, ahora mas parecidas a las occidentales, en el fondo mantienen el mismo espíritu tradicional.
    Pero claro que han cambiado. Todos lo hemos hecho. Los medios de comunicación nos han acercado. Todos aprendemos de todos. Viajamos, comparamos... Fíjate como han cambiado los españoles(¡y las españolas!) dessde que decíamos gobernación.
    Me alegra mucho ver que hablas de Japón. Un abrazo

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  4. Thiago: que haya hablado el Emperador es casi lo que menos me ha impresionado de cuanto he visto estos días. Lo que verdaderamente me ha dado la medida del cambio es verles llorar, no forma parte de su manera de entender el mundo dejarse ver tanto. De todas formas hay que plantearse hasta que punto son cambios profundos o más superficiales de lo que pueden parecer.

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  5. Rober: también a mi me conmovió profundamente la grulla que es, además, una obra de arte teniendo en cuenta que medirá unos dos o tres cms como mucho de alto.
    Te doy la razón en como nos comportaremos aquí cuando llegue la ocasión, de hecho ya llegó el 11M y eso fue lo que hicimos. El civismo japonés es envidiable y muy loable en estas situaciones críticas pero aplicado a las relaciones personales la cosa cambia y quizás esa sea una más de las muchas causas del indice de suicidios. Repito que el "Lado Oscuro" de la cultura es tanto o más oscuro que el de la nuestra que ha sido quien ha dado al mundo Las Pinturas Negras, que ya es decir.

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  6. UNo: es lo que decía más arriba, los cambios pueden ser sólo superficiales, de hecho creo que la mayoría lo son, por que, entre otras cosas en Japón lo supeficial, lo estético, el mundo de las formas en todo su sentido es extremadamente importante, peligrosamente importante diría yo. Sin embargo, el otro día escuché algo que me hizo pensar que quizás algo sí se estaba moviendo más profundamente. Un grupo de estudiantes japoneses en España comentaba que se estaban planteando si realmente no sería mejor no trabajar en una de esas inmensas empresas que controlan la vida del individuo y entrar o fundar empresas pequeñas. Romper ese entramado empresarial-individual sí que sería un gran paso, de hecho, ya el hecho de que se lo planteen lo es.

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  7. Japón posee su versión europea, G.B., un mundo que se mueve entre dos aguas, la fidelidad al pasado como seña de identidad y el avance continuo. Aunque sean azotadas por mil desgracias, ese poso histórico es que les da cohesión y fuerza y logra que resurjan continuamente.

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