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lunes, 9 de abril de 2012

De mujeres y pulpos (ahora en serio) 9

Aunque a salto de mata hemos ido viendo algo de la trayectoria de las relaciones extraconvencionales de las damas, algunas damas, con algunos pulpos, o viceversa, desde el XVIII a la primera mitad del XX. Bueno, lo que sigue es simplemente un proceso lógico al ser el XX el gran siglo de las comunicaciones y, por añadidura, el del comic. El comic nace “oficialmente” en Estados Unidos hacia finales del XIX pero existían precedentes ya desde el XVIII en Occidente. Sin embargo, el lenguaje que conformó la actual concepción del comic (especialmente las sagas de superhéroes etc.) así como el uso de diversos recursos hunde sus raíces en la estampa japonesa, aunque desde luego ni como única fuente ni como determinante en principio. En la segunda mitad del siglo la influencia de las artes gráficas japonesas en Occidente sufre un proceso de aceleración, muy especialmente a partir de los 70-80, lo que a los estudiosos de la cultura japonesa nos crea múltiples problemas pues hay generaciones enteras que conocen Japón a través de esta forma artística que, además, toma muchos elementos de la tradición por lo que digamos que no tienen esas generaciones claro qué es qué en Japón, pero esa es otra historia. El comic japonés y su lenguaje invaden literalmente Occidente sin que se produzca el fenómeno en sentido contrario, al revés que en otras manifestaciones culturales. Así el tema que nos interesa perdura en ambos mundos. Oriente continua con su para nosotros extraña relación con los cefalópodos (como se puede apreciar en la película coreana “Old Boy” en la que vemos al peculiar protagonista comerse un pulpo vivo) y occidente los va convirtiendo no sólo en monstruos marinos sino en oscuros objetos sexuales temidos y deseados, un equivalente zoofílico al mito-cuento de la Bella y la Bestia (por favor, olvidaos de la versión Disney) Esto ocurre tanto en el ámbito de las artes más o menos pictóricas, incluyendo las obras informáticas, como en la fotografía. Ahora viene el problema de por donde seguir pues entre el material que he ido encontrando hay absolutamente de todo desde obras con todos los datos necesarios hasta cosas sin ninguna referencia.
Empezaré por la obra de Daikichi Amano, artista japonés de la fotografía cuyo tema principal son ellas y los pulpos, de un modo un tanto peculiar en el que ya no queda claro si estamos viendo a un cefalópodo atacando o amando a una mujer o más bien a una mujer devorando a un pulpo, eso sí con una cierta mirada de Mantis Religiosa, no, en absoluto son inocentes las imágenes de Amano.



 Una brevísima selección de las imágenes menos impactantes de Amano. 
Siguiendo con la fotografía he encontrado imágenes de autores occidentales llenas de un erotismo mórbido pero no por ello menos potente 


 Dos imágenes de GillesBerquet, erotismo a la occidental con un cierto regustillo Belle Epoque.
 Julian Murray, el color, los pulpos, las texturas. Puro morbo.
 Kevin-Hundsnurscher: ambigüedad sinuosa, sorprendente cuanto menos.
 Pelopulpo de Saatchi & Saatchi, un cruce entre tocado original y una descendiente de Medusa o el valor de  la herencia clásica.
 Saint Octopuss, no he encontrado el autor pero reconozcamos que huele a simbolistas, a Xalambó, a Salomé y a Diosas oscuras
 De nuevo Julian Murray, pero con un toque de glamour Hollywood años 50 (¿a que parece que va a salir Gene Kelly con otra copa bailando?)
 ¿Cigarrito?
 Recordando a Man Ray ¿no?
Una bellísima imagen de un tema que, como vemos, no siempre resulta cómodo
De nuevo tocados y medusas, casi un subgénero.


4 comentarios:

  1. Jamás hubiera pensado que el tema diera para tanto, siempre se acaba descubriendo cosas....

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  2. Javier me ha quitado las palabras del tablero. estoy maravillado

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  3. Gracias a ambos. La verdad es que de cualquier tema artístico que se tire aparece mucho más de lo que se esperaba, pero este es particularmente sorprendente. Y queda para siete entradas más, claro con tanto tentáculo...

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  4. Magnifica la seleccion, no tiene desperdicio ninguna de ellas. Y si, da para mucho, es cierto. Saludos

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