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jueves, 12 de abril de 2012

De mujeres y pulpos (ahora en serio)12

Un camino más de la representación de las relaciones femino-cefalopódicas cabría definirse como Ambigüedad. En él, casi como en los orígenes del género, no puede afirmarse si están siendo atacadas, acariciadas e incluso en algunas ocasiones resulta difícil distinguir a la mujer del animal lo que casi sugiere que éste sea una parte oculta de la naturaleza del personaje o que la implicación emocional entre ambos es tal que se difuminan el uno en el otro. 

 Delicada elegancia de Lisa-Alisa en sus imágenes. Aquí la cabellera no es un pulpo, no lleva un pulpo encima pero hay tentáculos ¿naturaleza híbrida?, ¿fusión?, ¿escamoteo discreto de la intención?
 Ruth Ishbel Munro en esta obra nos deja dudosos: un pulpo en la bañera y una doncella con un ¡desatascador! ¿quiere defenderse o está ayudando a su compañero de bañera a salir de la succión del desagüe? Lo dicho, ambigüedad.
 ¿Entregada o secuestrada? Pertenece a la portada de una revista de los años treinta pero no he logrado localizar más datos. En cualquier caso es una imagen poderosa y representativa.
 ¿Dejándose hacer u ofrecida a la bestia? Su actitud puede sugerir ambas cosas.
 ¿Caricia que pilla de sorpresa o principio de estrangulamiento? ¿alegoría del matrimonio?
 De esta no digo nada por que me resulta extremadamente desconcertante.
 ¿Sale de ella o viene por ella? Las piernas se entreabren y mira medio espantada. Ambigüedad en estado puro.
¿Donde empieza quien aquí?

2 comentarios:

  1. Qué belleza la de la revista de los 30. En cuanto a esa que calificas de desconcertante, que lo es, quizá leer el título escrito en los pantalones aclarara la cosa. Solo consigo leer palabras sueltas.
    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Realmente es un clásico del tema en occidente, eso sí, sin explicaciones.

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