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miércoles, 26 de marzo de 2014

Adolfo Suarez: reflexiones sin reflexionar.

Contra mi costumbre escribo directamente, sin borrador, así que algún falló habrá, disculpadmelos.
La muerte de Suarez ha despertado cosas, creo que en todo el mundo, especialmente entre quienes vivimos aquellos años en el paso adolescencia juventud, cuando aún no acabábamos de comprender el "funcionamieto" del "régimen anterior" y no teníamos ni idea de hacia donde íbamos.
Creo que él ha sido siempre el único político a quien no he puesto de vuelta y media en algún momento aunque desde luego la camisa azul de sus orígenes no le ponía en mi bando.
Era un gran hombre para momentos críticos. Me pregunto si hubiera destacado tanto en un periodo de normalidad. Afortunadamente le tuvimos ahí justo en el tiempo y el lugar adecuado.
Dejó cosas por hacer. Evidentemente, evidentemente, pero echando cuentas desde verano del 76 a invierno del 81 no llega a cinco años. No, no es a él a quien hay que echar en cara que los represaliados del franquismo sigan en las cunetas o que aun queden aspectos a desarrollar de la Constitución o que todavía estén vigentes leyes franquistas.
No creo que si hubiera logrado algo más después de su defenestración, algún cargo quiero decir, hubiera podido mantener el ritmo, no sólo él, el país tampoco. Tras esos años del 75 al 82 convulsos, sangrientos y apasionantes, el país necesitaba remansarse, que lo hiciéramos bien o mal es otro cantar.
Gratitud. Si, desde luego, pero por algo más que nadie ha mencionado estos días de lenguaraces a sueldo. Gracias por hacer que mi juventud, y la de varias generaciones, sintiense que avanzabamos hacia algo mejor, que podía hacerse, que la historia avanzaba. Fue una ilusión, desde luego, pero esa sensación de un futuro mejor posible y accesible, por el que se podia trabajar y no sólo laboralmente, es algo que las actuales generaciones de menos de treinta y pocos años no pueden ni imaginar. Fueron años de efervescencia absoluta en todos los campos. Para bien y para mal.
Historia. Sin duda es un hito en la lamentable y apasionante historia de España. No tuvo quizás la profundidad de un Jovellanos, no parece que le interesara mucho la teoría política, pero tampoco la radicalidad de los hombres de la República, era un hombre, por lo menos su obra así lo indica, que se enfrentaba a problemas concretos para llegar a un punto y aportaba soluciones concretas para avanzar, pasando de servidumbres a ideologías presas por letra impresa. Se le ha comparado con Cánovas, hasta cierto punto, sí, pero sólo hasta cierto punto. Cánovas trajo un monarca, Alfonso XII el Pacificador y una cierta estabilidad, pero él no tuvo que enfrentarse a un país infectado por el miedo de cuarenta años de represión. Un miedo profundo y una élite oligarquica de cuño autoritario que vivía y se arraigaba precisamente en ese miedo y en esa ignorancia. No, Cánovas sin duda lo tuvo más fácil.
Reacciones. No creo que nadie esperara la reacción que ha habido teniendo en cuenta que hace mucho tiempo que abandonó el primer plano de la vida pública y algunos años en que sabíamos de su enfermedad. Si se me permiten los terminos: esa reacción ha debido ser un zapateado en la entrepierna de toda la clase política por la inherente comparación con la panda trepas caciques y herederos de caciques que han tomado los diversos poderes y no me refiero a los de un único color, llevando al país a una situación más parecida a la España de Primo de Rivera y anterior que a cualquier otra. De nuevo gracias, don Adolfo.

10 comentarios:

  1. No se si se comprende desde hoy lo dificil que era en aquellos tiempos lo que este hombre tejió. Desde luego lo que hoy sería insólito es que un político haga nada que no sea en beneficio de su partido.

    Un abrazo

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    1. ¿De su partido o del cacique de turno en la Autonomía apropiada?

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  2. Interesante reflexión. Un gran estadista, sin duda, y persona valiente, y da mucho que pensar que esté mejor valorado por la izquierda que por los "suyos", que siempre lo han mirado como un traidor. Y encima sabía cuándo debía dimitir, cosa que ya nadie hace. Yo creo que, aunque, obviamente, tuvo sus defectos, como todo ser humano, la comparación con los políticos de hoy lo hace parecer un gigante, y a los de hoy unos pequeños mequetrefes. Ahora mismo se echa muy en falta alguien así. Un abrazo, Joaquín.

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    1. Comparto lo que dices pero no es que supiera dimitir, que posiblemente hubiera sabido, es que le obligaron. Más que un gigante parece un hombre honrado entre alimañas y no hago excepciones.

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  3. Total y absoluto... me gusta eso que dices de que resolvia problemas y no ideologías, eso es lo que se necesita alguien que resuelva y no que vea por intereses.

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    1. Las ideologías son necesarias como guía, no como dioses a quienes inmolar toda gestión. La suya era el sistema democrático, si es que algo tan amplio se puede considerar ideología, y algo olvidado que viven de la Ilustración: El gobierno debe velar por la FELICIDAD de los pueblos, no de los bancos.

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  4. Totalmente de acuerdo Joaquin. De vez en cuando, entre tanta estrella, aparece un personaje gris, que sin estridencias, sin pretensiones personales y calladito ya haciendo. Asi veo yo a Suarez, claro que tambien veia yo asi a Zapatero y lo crucificarón. En fin.

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    1. Zapatero como casi toda la izquierda moderada pecó de inocente, parecen no recordar a quien tienen enfrente, por eso cayó la República y por lo contrario González aguantó 14 años. Mientras se olvide la calaña de los viejos caciques y oligarcas de esta tierra, cualquier gobierno progresista está condenado a la crucifixión. Suarez, República, Zapatero, son prueba de ello, y si no miremos los nombres a quienes tuvieron enfrente, nombres y familias y clases sociales.

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  5. Como soy de tu quinta viví aquellos años y la efervescencia fue brutal, por eso me he quedado boquiabierto al oír lo que he oído estos días, la absoluta desvergüenza de unos, las falsedades de otros y el despliegue a que nos han sometido, desmedido, excesivo, falso, cuando ya todos le habían enterrado, cuando todos le traicionaron. Creo que hemos asistido a una especie de lavado de conciencia política, posible debido a la desmemoria de los más. Fue un hombre para un momento, de hecho el fascismo sólo podía ser desmontado desde dentro y él fue el medio para que aquellos señores de gafas oscuras se suicidaran, por ello es por lo que le debemos agradecer su papel, pero no olvidemos que algunos de los que más han hablado estos días fueron los que ayudaron a su defenestración y que aquí el pueblo que tanta cola ha hecho le dio la espalda, sólo consiguió votos en tres comunidades históricas (cosa curiosa) Galicia, Euskadi y Catalunya.

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  6. Salvo en lo del pueblo que le dio la espalda estoy completamente de acuerdo. Era difícil que no lo hiciera, para unos iba demasiado despacio, para otros demasiado deprisa, crisis, bombas, y sin ningún apoyo ni dentro de los suyos. Reconozcamos que no se podía esperar otra cosa. Luego vino aquello de "otro vendrá que bueno me hará" y los años nos hicieron ver la situación en perspectiva.
    Un abrazo

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