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lunes, 24 de diciembre de 2012

Felicidades a todos

Como era de esperar en el Espíritu de la Navidad Presente no podía ser otra entrada en un día como hoy. Feliz Nochebuena y Feliz Navidad a todos y, sobre todo, como dijo Ramón: no permitáis que os roben vuestros "momentitos" ni tirios ni troyanos.
Besos, abrazos y achuchones navideños varios para todos.

martes, 18 de diciembre de 2012

¿Feliz Navidad? Con esto, no puedo.

Cinco empleados asesinados en Pakistán durante una campaña contra la polio


Los líderes religiosos han emitido fetuas contra la vacunación de esta enfermedad

Quisiera que todo el mundo leyera esto, simplemente para reflexionar un rato sobre algunas cosas: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/18/actualidad/1355825389_977746.html , no os perdáis el final.
Esta monada que parece un adorno para el árbol de Navidad es el puto virus de la poliomielitis cuya vacuna se logró en 1956.
Sala de pulmones de acero en USA durante alguna de las feroces epidemias de la primera mitad del siglo. En España no había salas de pulmones de acero, si acaso un par de ellos aquí y allá en la segunda mitad. La vacuna no fue obligatoria y gratuita hasta el 62. En esos seis años hubo 14000 afectados y más de 2000 muertos. Después la desatención más indiferente.
Para evitar las tremendas deformaciones que la enfermedad deja en los supervivientes se emplearon medios como el que vemos aquí. Casi siempre en vano. Es imposible que os hagáis una idea de lo que puede llegar a doler.
Si los mayas aciertan y el fin del mundo es pasado mañana, viendo estas noticias lo cierto es que lo suscribo. Habría que acabar con cualquier autoridad política, social, económica o religiosa de cualquier signo que permite o busca o utiliza esto para sacar tajada. Cuando digo acabar lo estoy diciendo en el sentido más estricto: acabar con ellos, literalmente. A las alimañas no se les puede dar una segunda oportunidad de matar.
Esta ya no podrá ser una Feliz Navidad por mucho que os lo siga deseando.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Segunda incursión navideña: de mulas y bueyes.

Como ya he comentado aquí en más de una ocasión Joaquinitopez es la identidad secreta de El Espíritu de la Navidad Presente, como Clark Kent o Peter Parker. Claro que por lo menos esos pueden dar de leches a quien les apetece con el pretexto de que “Eh, ellos son los pillos,¡sí!” como se traducía cuando yo leía aquellos comics. Como Espíritu de la Navidad Presente no me están permitidos tamaños desafueros, lógicamente. Sin embargo, estoy pensando seriamente en presentar mi dimisión irrevocable. O me autoriza la Superioridad a dar unos cuantos sopapos a quien fuere menester o el menda lerenda se larga a la cola del paro, aunque haya que emigrar a Chikititistán.

Es que, caramba, a veces hasta el más optimista de los mortales y de los inmortales (la escena en el Templo de Jerusalén nos habla de ello) se echa las manos a la cabeza y se le vienen ideas como coger una antorcha, montar una guillotina en la esquina más próxima o directamente gritar aquello de “paren el mundo que me apeo”. La última ha sido lo que ha dicho Benedicto XVI: primero que la estrella de los magos fue una supernova, cágate lorito, buen intento para que no quede establecido con precisión el momento de la Natividad. Belenísticamente esto supone que en lugar de un cometa con cola de lentejuelas y demás hay que poner un buen petardo sobre el portal para que chamusque las alas de los ángeles con el Paz en la Tierra. Segunda: que los pastores no cantaban. Vaya por Dios, ninguno de los pastores de todo Belén cantaba, bueno, sería lógico puesto que era plena noche pero ¿tan infalible es el Santo Padre (eso sí, sólo desde el 18 de Julio [oh, cielos] de 1870) como para asegurar que a ninguno de esos pobres hombres en una noche gélida del año 0 se le había ido la mano con el tintorro? Por que en aquella tierra había tal cantidad de razas y culturas que es realmente complicado asegurar que ni uno solo de todos los pastores de Judea estuviese cantando. Misterios del Dogma que repara en todo, desde estas minucias hasta la imposibilidad de que encajen las fechas de diciembre para la Natividad ¿o no? Además, Lucas 2, 20 dice: “Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho”. Que yo sepa el canto siempre ha sido la manifestación más rápida y directa para esta labor, en este caso gozosa.

Sin embargo, lo que me ha sacado de mis casillas y a punto ha estado de lograr que me quite la corona de muérdago –el acebo pincha- y la mandara volando por la ventana ha sido la afirmación gratuita de que no hubo ni mula ni buey en el Nacimiento de Jesús. Curioso que fuera un establo y no hubiera bichos, ¿habría cerdos, vacas, cabras u ovejas? ¿gallinitas, tal vez? El argumento es que no lo dice ningún evangelista. Genial, sólo uno (Lucas) trata del Nacimiento, y de un modo harto escueto, por otra parte. Teniendo en cuenta la luz y taquígrafos con que la Santa Madre ha decidido cuales son los canónicos y cuales no; item más, sabiendo que el más cercano a la vida de Jesús de los cuatro evangelios canónicos, que no es el que habla del nacimiento, data de, al menos el año 70, cuando muy difícilmente podía quedar un superviviente dada la esperanza de vida de la época; item más, conociendo de sobra que, forzosamente, los bienintencionados evangelistas tuvieron que apoyarse en tradiciones orales (eso sin querer ser heterodoxo). Teniendo en cuenta todo esto me cuesta creer que alguien pueda tomarse en serio esta afirmación y menos que nadie las personas tan cultas y preparadas que rigen la Santa Madre.

Bien, sigamos. La mula y el buey, ahora resulta que tampoco estaban allí. Vamos, que aceptamos que el bueno de José y la pobre parturienta María se meten en un establo sin animales, que, por cierto, son la primera calefacción usada por los humanos. Un establo en una noche de invierno vacío, si se dijera “cueva”, “ruinas” o algo semejante cabría esa posibilidad pero se dice textualmente “pesebre”, término cuyas definiciones son 1: Especie de cajón, hecho de obra de albañilería, donde se pone de comer al ganado vacuno y a las caballerías. 2: Lugar donde se coloca este cajón. Nada de ruinas ni de cavernas: pesebre. Afirma Lucas inmediatamente después “Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño”, luego era zona ganadera. Bueno, pues no. Allí no había ni mula ni buey. Decidido. Ayer en el mercadillo navideño de mi Plaza Mayor una pareja decía: “No vamos a poner la mula ni el buey, vamos a poner la vaca y el burro”. Una buena salida y casi tan absurda como la afirmación que dio lugar a ella. Cierto que no son mencionados en los Evangelios, pero teniendo en cuenta que José tiene, según, los canónicos, dos genealogías diferentes, digamos que el rigor periodístico de los escritores de ciertas partes de los Evangelios deja un pelín que desear. El hecho de que en la mente popular ambos animales hayan encajado en la escena del Nacimiento de Jesús no es en absoluto gratuito, no soy antropólogo ni cosa parecida pero un tema iconográfico, por lo demás complejo de encajar en las composiciones artísticas de cualquier género, no perdura tanto tiempo sin un motivo más profundo. El inconsciente colectivo tendría mucho que decir aquí, el simbolismo egipcio, también, y, desde luego, la pura lógica del hombre rural, sencillo y que conoce lo que es una noche de diciembre al raso con una mujer alumbrando. Más interesante resulta preguntarse a santo de qué viene esta afirmación a estas alturas, cuando lo que iconográficamente hemos venido llamando el “Misterio” es uno de los pocos pilares universalmente aceptados o al menos no tan cuestionados como otros muchos (fecha de nacimiento, censo, matanza de los Inocentes, y sólo apunto unos ejemplos).

Si se me permite una reflexión personal he de decir que en muchos, sino en todos, los nacimientos y muertes de los grandes Maestros de la humanidad han estado presentes animales, representación quizás de la universalidad de su mensaje, en la más inocente de sus lecturas, por supuesto. Por eso alrededor de estos animales, lógicos en el pesebre, la tradición ha ido poniendo otros como el gallo (el término “misa del gallo”, es por algo), lechuzas, corderos, etc. Es evidente que se podría decir muchísimo del sentido de cada uno de ellos, algunos tan profundamente cristianos como la alegoría del cordero con el sacrificio Pascual y la propia Crucifixión, lamentablemente carezco de formación para ello y me tendría que limitar a una enumeración.

Sigamos con la, por ahora, última perla: Sus Majestades Los Reyes Magos llegaron a Belén nada menos que desde Tartesos. Cuando lo oí se me cayó la mandíbula de puro boquiabierto que quédeme. ¿Me mande lo qué? Senteme y cuasi desconectáronseme las neuronas ya en franca rebelión después de lo de la mula y el buey. La cultura tartésica se sitúa entre Huelva y Cádiz, hombre, salero no les iba a faltar a los buenos Monarcas, pero sólo creyendo que fueran capaces de dar la vuelta al mundo y llegar a Tierra Santa por Oriente se puede entender lo que dice Mateo 2:1 y 2:2: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”. Vamos que yo sepa Hispania siempre fue el finisterrae por OCCIDENTE. Además, no sólo es imposible comprobar la existencia de una ciudad llamada así, lo cual no tendría importancia alguna, sino que la cultura tartésica había desaparecido en el s. VI a. C. y en aquel tiempo, reinando Augusto en Roma, toda la zona era colonia romana, a menos que exista una “pequeña aldea hispana que resistiera al invasor” y que nos es históricamente desconocida. Creo recordar que afirma que eran astrónomos, no sé por que no me sorprende cuando vienen siguiendo una estrella, lo que sí me sorprende es que no hayan quedado, que yo sepa, restos de observatorios de entonces por estas tierra y sí, y bastantes, al Oriente de Judea.

Básicamente es increíble tanta tontería que en nada afecta a lo esencial del mensaje cristiano, que no siempre es el de la Iglesia. Entonces ¿Qué representa todo esto?, ¿es una cortina de humo?, ¿realmente uno de los más grandes líderes espirituales del mundo se dedica a contar las ovejas de Belén?, ¿realmente la gente que le rodea no ve que no viene a cuento todo esto en un momento crucial para la humanidad? Por que lo que no cabe dudar es que en la Iglesia están muchas de las mentes privilegiadas, que ha sido y es, en cierto modo, depositaria de la cultura, y que una institución tal ha de estar en manos muy inteligentes –y crueles- para sobrevivir dos mil años. Vamos, que tontos no son. Me pregunto a Santo de qué este numerito a estas alturas.

Leo en algunos blogs más o menos religiosos que los medios han hinchado y manipulado la información, que el Papa quiso decir o ha dicho esto o aquello. No me cabe la menor duda de que tienen razón pero primero: señores, han sido ustedes quienes han creado el monstruo de la manipulación de los medios. Segundo: aunque sólo fuera una nota a pie de página ¿es realmente necesario ese comentario en un libro sobre la infancia de Cristo?

En fin, como siempre digo: “Pasa y conóceme mejor”, aunque parece ser que cada vez lo ponen más difícil

Firmado El Espíritu de la Navidad Presente

lunes, 10 de diciembre de 2012

Una primera incursión navideña: Si, Virginia, existe Santa Claus

Con el llamado “Puente de la Constitución” parece ser que queda inaugurada la temporada navideña cuasi oficialmente. Como ya sabéis quienes me leéis habitualmente la Navidad es una de mis pocas pasiones y algo a lo que dedico mucho tiempo actuando y pensando en ella. Claro que últimamente los asuntos navideños andan por caminos ambiguos. Personalmente veo la Navidad como las expediciones de las películas de Tarzán: siempre al borde del abismo. Seguramente trataré más el asunto que, como sabéis, me interesa de siempre. Sin embargo, antes de entrar en mi propia perspectiva he querido recordar que el debate viene de lejos, quizás desde el principio, pues incluso la propia iglesia no celebró la Natividad de Jesús durante los primeros trescientos años e incluso después tardó mucho en adquirir la universalidad que posee actualmente. Sé que en el estado de la cuestión actual influyeron los grandes almacenes y su necesidad de mantener un calendario de compras que cubriera el año pero tampoco olvidemos que frutos artísticos como los tradicionales villancicos (y no me refiero a los del “ande ande ande la marimorena” sino a los exquisitos poemas medievales cantando el Nacimiento) son muy anteriores a todo este proceso. Incluso el más excelso relato navideño “Canción de Navidad” del nunca suficientemente alabado Charles Dickens data de 1843. Existe, igualmente, una inmensa tradición no evangélica sobre el Nacimiento de Jesús que se ha ido formando a lo largo de veinte siglos al margen de los intereses comerciales. Tradición no evangélica que ha sido cuidadosamente eliminada del catolicismo oficial pero que ahí está, perdurable. Lo cierto es que el debate pro y contra navideño viene de lejos y en esta entrada quiero recordar lo que ha sido una de las editoriales periodísticas más famosas de todos los tiempos, lo que en prensa vienen a ser trescientos años. Lamentablemente no es europea sino norteamericana, y digo lamentablemente por que la potencia con que Estados Unidos ha empujado las celebraciones ha eliminado en cierto sentido la memoria de lo que eran en el resto del mundo antes de ese impulso. Data el texto de 1897, publicado por el “The New York Sun” y escrito por Francis P. Church. Quizás, desde el cinismo de nuestra sociedad falsamente desarrollada, nos pueda parecer infantil o ñoño, pero quiero pensar que todavía quedamos más de uno o dos humanos a quienes todavía nos dice algo el texto, la Navidad y este tiempo, por que si no fuera así, realmente, esta vez sí que realmente, a la condición humana le queda muy, pero que muy poco, de tal.

SI, VIRGINIA, EXISTE SANTA CLAUS (traducción tomada de Epistemowikia)

¿Existe Santa Claus?
Para nosotros es un placer responder de inmediato la comunicación de más abajo, expresando al mismo tiempo nuestra inmensa satisfacción por el hecho de que su fiel autora se cuente entre los amigos de The Sun:

QUERIDO EDITOR: Tengo 8 años.
Algunos de mis amiguitos dicen que Santa Claus no existe.
Papá dice, 'Si le ves en The Sun es que existe'
Por favor, dígame la verdad: ¿existe Santa Claus?

VIRGINIA O'HANLON
115 WEST NINETY-FIFTH STREET.

VIRGINIA, tus amiguitos están equivocados. A ellos les ha afectado el escepticismo de una era escéptica. No creen salvo en lo que ven. Piensan que algo no es posible si sus pequeñas mentes no son capaces de entenderlo. Todas las mentes, Virginia, sean de hombres o niños, son pequeñas. En este gran universo nuestro, el hombre es un mero insecto, una hormiga, en su intelecto, si lo comparamos con el mundo sin fronteras que le rodea, si lo medimos según la inteligencia capaz de aprehender toda la verdad y todo el conocimiento.
Sí, VIRGINIA, existe Santa Claus. Ciertamente él existe igual que existen el amor, la generosidad y la devoción, y sabes que éstos abundan, dando a tu vida las mayores bellezas y alegrías. ¡Ay! ¡Cuán aburrido sería el mundo si no existiese Santa Claus! Sería igual de aburrido como si no existiesen VIRGINIAS. No habría fe infantil, ni, por tanto, poesía, ni romance para hacer tolerable esta existencia. No tendríamos placeres, excepto los de los sentidos y la vista. La luz eterna con la que la infancia llena el mundo se extinguiría.
¡No creer en Santa Claus! ¡Entonces tampoco deberías creen en hadas! Podrías pedir a tu papá que contratase hombres para vigilar todas las chimeneas la noche de Navidad para atrapar a Santa Claus, pero incluso si no viesen a Santa Claus descender por alguna, ¿qué demostraría eso? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no prueba que no exista Santa Claus. Las cosas más reales en el mundo son aquellas que no pueden ver ni niños ni hombres. ¿Has visto alguna vez hadas bailando sobre el césped? Por supuesto que no, pero no hay ninguna prueba de que ellas no estén allí. Nadie es capaz de concebir ni de imaginar todas las maravillas que permanecen ocultas ni las que permanecerán para siempre en el mundo.
Rompes el sonajero de un bebé y ves lo que produce el ruido dentro, pero hay un velo que cubre el mundo oculto que ni el hombre más fuerte, ni incluso la fuerza unida de todos los hombres más fuertes de todos los tiempos, podrían romperlo. Sólo la fe, la poesía, el amor, el romance, pueden descorrer esa cortina y ver y contemplar la belleza sobrenatural que se oculta detrás. ¿Es todo real? Ah, VIRGINIA, en todo este mundo no hay nada real y perdurable. ¡Ningún Santa Claus! ¡A Dios Gracias! Él vive, y vive para siempre. Mil años a partir de ahora, no, diez veces diez mil años a partir de ahora, él continuará alegrando los corazones de la infancia.

jueves, 29 de noviembre de 2012

La Mariblanca y la Dama del Paraguas o viceversa.

La Mariblanca, en su nueva situación en la Puerta del Sol.
La Dama del paraguas, en el parque de la Ciutadella.
La una de origen más antiguo y poco claro pero seguramente no peninsular, con un desplante erótico festivo que sin duda fue lo que la dio inmediata fama entre los madrileños,
La otra obra de Roig Soler para decorar el recinto de la Exposición Universal de 1888, perfectamente datada, más reciente, de hecho trescientos años más reciente, con ese puntito de deliciosa pequeña burguesía.
Casi dan ganas de hablar de La Mariblanca y La Mariona. Ahora que tanto se empeña todo el mundo en resaltar diferencias entre ambas ciudades, en marcar diferencias, en enfrentar bandos catalán/madrileño, madrileño/catalán (Madrid entendida no sólo como ciudad, me temo) nos encontramos una vez más con que si miramos en serio, poco nos llevamos. Como poco se llevan estas dos mujeres. Ambas esencia de dos maneras de entender la femineidad y la seducción. Dos formas bellas que, por lo menos a mí, me arrancan una sonrisa cómplice, no sé si con ellas o con sus respectivos escultores que se deleitaron en sus obras quizás tanto como hombres como en su faceta de artistas.
Imagino que cada uno tendrá su predilección aunque yo no sabría elegir, ambas, los ideales que representan ambas, son como el yin y el yang del ideal femenino: diferentes pero inseparables. Por favor, no hagamos lecturas políticas ¿eh?

domingo, 25 de noviembre de 2012

Más adioses

El título del blog ya es bastante siniestro en  sí mismo y hay personas y personajes que exigen un recuerdo en él cuando nos dejan. Lo espantoso es que son tantos y han calado tan profundamente en nosotros, no sólo en mí, que prácticamente el blog se convertiría en una sección necrológica. Opté hace tiempo por no hablar de estas marchas y de los vacíos que van dejándonos sino de cinco en cinco. Número arbitrario y opción que puede resultar fría pero mis ánimos no me permiten desangrarme evocándoles sobre la marcha y menos aún en el calor de una pérdida reciente. 
Aurora Bautista en "La tía Tula"
Aurora Bautista o el desparrame emocional cabría titular cualquier artículo que se le dedicara pero eso demostraría conocer poco nuestro cine. Reinó en las pantallas en un tiempo en el que las emociones, las pasiones debian ser recluidas en ellas, en las coplas y en las radionovelas. Sin contar con que encarnó la pasíón patria en Agustina de Aragón, tan racial y adecuada al régimen a pesar de lo cual logró sacarla adelante con extrema dignidad, a Doña Juana I de Castilla, La Loca en una inenarrable "Locura de amor" (reina Juana por que lloras si es tu pena la mejor, que no fue pena de amores, que fue locura de amor) en una actuación casi impecable dada idelogía, guión y medios. Una notable Curra Albornoz en "Pequeñeces", personaje que, como los otros mencionados, siempre parece estar al "borde de un ataque de nervios". Se esperaba de ella que sobreactuara, que fuera desmelene perpetuo y, a mi modesto entender, eso limitó su carrera. Desmintió que ese fuera su único registro con una estremecedora Tula, el terrible personaje de Unamuno que inspiró la película (aunque con un guión que se tomó demasiadas libertades con el texto original, aun más espeluznante). El volcán contenido de esa mujer, lo aparentemente corriente de su personaje, sus ojos delatándola a pesar suyo, hacen de esta obra una interpretación magistral, no sin su momento desmelene (que fue aprovechado para el cartel, como si fuera mucho más importante de lo que realmente es, eso vendía). Bordó a una mujer cualquiera de una capital de provincia de la época, y representar lo cotidiano es lo más difícil de hacer en cualquier arte. Creo que su última interpretación fue con José Luis Garci en "Tiovivo" donde representaba a una mísera anciana que se gana la vida -de un modo más que sobrado- llevando y trayendo vírgenes y sacando donativos (inolvidable escena con Alfredo Landa y Tina Sainz) y que acaba siendo asesinada por ello. Es una película muy coral y por tanto es papel corto pero simplemente perfecto.
Carlos Larrañaga
Enraizado por ascendentes y por descendentes en algunas de las dinastías más importantes de nuestro teatro-cine, Carlos Larrañaga comenzó extremadamente joven en el cine, creo recordar que, precisamente, con "Pequeñeces" como hijo de Curra Albornoz, Aurora Bautista. Caprichito de Ava Gardner en su tiempo español y hombre de un aspecto que resultaba sumamente atractivo tuvo una vida extraña, por lo poquito que sé de ella, como lo fue también su carrera pasando de papeles infumables a trabajos magníficos, como en "El extraño viaje". Como a casi todos los "guapos", la madurez le quito belleza y le trajo oficio y calidad interpretativa. Envidiado concretamente por mí, secreto enamorado de Ana Diosdado, y presa permanente de polémica cotilleril quizás el barullo en torno a su vida y amores haya eclipsado su carrera.
Lina Canalejas
Deliciosa presencia y no solo por su incontestable belleza sino por un buen hacer y una simpatía personal que trascendía aun dentro del más antipático de los personajes. Vedette nata aunque no lo supiéramos lo descubririamos en su modo de despojarse del medieval vestuario en "La venganza de D. Mendo", hizo una relativamente corta carrera cinematográfica con papeles inolvidables con, además de la ya citada "La venganza de D. Mendo", "Mi calle", de Edgar Neville (joya del cine hispano, como su autor lo fue de la literatura y me temo que ambos escasamente valorados y recordados hoy día) y, entre otras, también "El extraño viaje", de Fernando Fernán Gómez. Más reciente y además mostrando su capacidad de adaptación a los tiempos es su Sor Vïbora en "Entre tinieblas", de Pedro Almodóvar, la monja empeñada en diseñar nuevos vestuarios para las imágenes religiosas enamorando sin pretenderlo al capellán, el siempre soberbio Manolo Zarzo.
Sylvia Kristel
Quizás no fuera ni la mujer más bella del cine de los setenta ni la mejor intérprete, pero sí que fue, indudablemente la mujer que supuso una cierta forma de revelación sensual para toda mi generación con su celebérrima "Emanuelle", película que, por otra parte, tampoco es que fuera una cumbre en el arte cinematográfico pero era la mujer perfecta para la película perfecta para unos años concretos. Hoy resultará sino inocente, casi, pero entonces, y más en España, resultaba incomodamente perturbadora con el amagar y no dar de unas imágenes que siempre prometían más de lo que eran. Todavía hoy, desde el 74, los sillones de mimbre con esa forma determinada nos sugieren las curvas entre inocentes y perversas de Emanuelle. Personalmente me gustó más tanto ella como la película en "El amante de Lady Chatterley", de 1981, claro que los tiempos eran otros y la posmodernidad ya había hecho del desnudo algo bastante más habitual, y quizás pasara demasiado desapercibida la adaptación de esta novela por demás dificil de adaptar. Su vida casi truculenta y sus adicciones nos privaron de lo que podía haber sido un inmenso mito erótico más allá de una década.
Tony Leblanc
Como en todo la sobredosis causa estragos. Mi generación tuvo una sobredosis de Tony Leblanc, sus apariciones diría que constantes en las noches de la única televisión, su Cristobalito Gazmóño (Mi padre tiene un barco mecachis en la mar), la repetición incansable de sus películas en la televisión y de papeles en el cine lograron crear, al menos en mí, un cierto hastío de su trabajo y de su personaje. Cuando logré desintoxicarme pude ver una carrera coherente con su tiempo y con más matices de lo que sabía apreciar en mi juventud. Su papel en Cuéntame, lejos del chuletilla graciosete que le había valido la fama y que fue columna vertebral de su carrera que empezó con Celia Gámez en el 44 y acabó, lamentablemente, con Santiago Segura en el 2011, demostró que ni la edad había acabado con un actor, uno más, desaprovechado. "El día de los enamorados", "Las chicas de la cruz roja", "Los ángeles del volante", "Manolo, guardia urbano", son hitos en nuestra cultura popular en los que él con mayor o menor protagonismo estuvo presente. Si tuviéramos que colocar en una pared las imágenes que fueron telón de fondo de nuestra vida sin duda él estaría en ella.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Letania de Madrid 5 (homenaje a Ramón)


Madrid es: el frío eterno de la calle Maudes.

Madrid es: colas a partir de mayo para comprar alpargatas en la calle Toledo.

Madrid es: el Guernika y Los fusilamientos de Paracuellos en la misma calle.

Madrid es: colas para comprar turrón en Casa Mira en diciembre.

Madrid es: colas en Doña Manolita, La Pajarita y La Hermana de Doña Manolita a partir de octubre.

Madrid es: un teatro que va a ser demolido. Siempre hay uno.
Teatro Albéniz, agosto de 2012, no se hace nada en él desde hace por lo menos dos años.
Madrid es: el oso de La Casa de Fieras.

Madrid es: que la calle Caballero de Gracia contenga un tesoro y se la conozca por una zarzuela.

Madrid es: un ciprés recortado contra el cielo de los Carabancheles.

Madrid es: canarios en el balcón.

Madrid es: la Calle del Arco del Triunfo.

Madrid es: La Antigua Farmacia de la Reina Madre.

Madrid es: un enigma.

Madrid es: un bocadillo de tortilla con pimientos, otro de calamares a la romana y vermouth de barril.

Madrid es: la momia de una joven sacada a pasear en silla de ruedas por el Prado.

Madrid es: mugre.

Madrid es: un cadáver descuartizado en un contenedor.

Madrid es: parir en la calle.

Madrid es: ancianas rebuscando de madrugada en los contenedores.

Madrid es: el duende de la Calle Fuencarral.

Madrid es: manchas de orines en cada rincón.

Madrid es: cinismo oficial.

Madrid es: vivir cada segundo como si te fueran a demoler las calles al día siguiente simplemente por que es posible.

Madrid es: querer olvidar las rosas rojas y no poder.

Madrid es: un eterno grito de “NO PASARÁN” y un no menos eterno susurro de “han vuelto a pasar”.

Madrid es: un gargajo en plena cara.

Madrid es: un “que bien va a quedar cuando acaben las obras”.

Madrid es: un puñal de hielo en abril y una ola de calor en noviembre.

Madrid es: miedo.

Madrid es: la demolición sistemática de cada recuerdo.

Madrid es: un mendigo en el suelo sentado junto a su silla de ruedas en Gran Via.

Madrid es: un jorobado que cobra por dejarse pasar el décimo de lotería por la chepa en Doña Manolita.

Madrid es: no escuchar villancicos salvo en un sex-shop.

Madrid es: camisas azules en noviembre.

Madrid es: putas gordas, putas viejas, putas ajadas, putas baratas, putas agresivas, putas apaleadas, putas vocacionales, putas enfermas, putas caras, putas finas, putas negras, putas eslavas, putas nacionales, putas ocasionales, putas de carro de compra, putas ludópatas, putas frustradas

Madrid es: un mantón de manila.

Madrid es: la impunidad.

Madrid es: el observatorio de Moncloa, el Pirulí, Torre Picasso, Torres Kyo, Torre de Madrid, el Platillo volante del parque de atracciones: falos sin atributos.

Madrid es: desolación posnuclear en Azca.

Madrid es: un gato en una tapia a medio derruir.

Madrid es: putas altas, putas flacas, putas rubias, putas de bote, putas en zapatillas, putas ansiosas, putas hambrientas, putas melancólicas, putas bajas, putas desdentadas, putas ebúrneas, putas ocultas.

Madrid es: la mirada de un niño en la Cabalgata de Reyes.

Madrid es: dos Rolls Royce en la Plaza Mayor para recoger a unos gays recién casados y toda la plaza mirando los coches.

Madrid es: el primer viernes de marzo en Medinaceli, el día trece de cada mes en el Niño del Remedio.

Madrid es: que la madrileña fetén ame el campo pero vaya a él con un bote de insecticida.

Madrid es: que las devotas de la Paloma estén más pendientes de los culos de los bomberos que de la Virgen.