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jueves, 20 de agosto de 2015

Lina Morgan

Hace un tiempo anuncié que iba a dejar de hacer este tipo de entradas, de despedida de nuestros queridos cómicos. Sin embargo, hoy tengo que saltarme esta norma, sin que sirva de precedente. ¿Por que? Pues por qué Lina era algo más que una "cómica" e incluso que "un pedazo de historia de nuestro teatro". Lina era y seguirá siendo parte de mi Madrid, quizás no del que creemos ver bajo la apariencia pseudomoderna que no es más que un cascarón que no nos encaja del todo bien, pero sí del otro, del que al entrar en un bar por segunda vez te preguntan "¿Qué, lo de siempre?" y a la tercera ya ni preguntan, ese en el que puedes pasarte años hablando a diario con una persona e incluso entablar una seria amistad sin preguntar a qué familia pertenece, ese en el que nadie parece haber nacido, ese donde al frío llaman "fresco", ese en que nadie se sabe el nombre de las calles y los madrileños fetén se orientan por estaciones de metro o bares. 
El personaje creado por ella, la solterona beata y desesperada, y su propia persona componen lo que es el alma de mi ciudad. Pueblo un tanto primitivo y delicada elegancia, a veces en la misma persona. Picardía siempre en el borde de lo chabacano pero sin rozarlo, el tango aquel de "hoy me remango tirándome al fango como en carnaval", por ejemplo. Esperpento entrañable, el personaje y la ciudad. Ciudad en la que cabe todo y todos, como su humor del que no escapaba nadie del más bajo al más intelectual, como Madrid, como mi Madrid. 
Ella prolongó un género agonizante, la Revista, creando otro propio en el que ella y solo ella podrá desevolverse. Ese género que hoy ha muerto, que ya no era revista pero conservaba el aroma de las grandes revistas. 
Como actriz de cine o de televisión creo que fue lamentablemente desaprovechada.Sobre todo en cine. La propia naturalidad que tenía en escena y fuera de ella le daba una enorme cantidad de registros que fueron pasados por alto. Tampoco la ayudó el cine de la época que le tocó en el séptimo arte pero siempre será una pérdida irreparable no haberla visto en un drama al margen del "personaje Lina Morgan". 
Si os fijáis en la etiqueta no pongo "despedidas", por que no creo que nadie se despida de ella. Ha llegado muchos años y muy profundamente a muchas generaciones al corazón arrancándonos lo más dificil de este mundo, una risa, una carcajada y el olvido durante dos horas de la carga de vivir,.

lunes, 14 de enero de 2013

Ana Lizarán

Me acabo de enterar del fallecimiento de Ana Lizarán, ocurrido el viernes, creo. No la vi actuar en muchas ocasiones pero siempre me pareció una actriz soberbia pues marcaba con su presencia la escena donde estaba. Nunca la vi actuar en teatro pero admirando su inolvidable interpretación en "Actrices", por ejemplo, imagino que verla en un escenario debía ser una experiencia memorable. Se ha ido joven, con mucho por decir. Una vez más comprobar como nos van dejando solos aquellos a quienes admiramos y desde la cercanía-lejanía de conocerles sólo por su trabajo, amamos. Adiós, sra Lizarán.
Con la despedida de esta magnífica actriz se acabaron las despedidas en este blog. Razones: no soporto personalmente en este momento más peso, hablar de mis queridos cómicos cuando se van es enredar aún más en el dolor de su pérdida y no está la Magdalena para tafetanes. 

domingo, 25 de noviembre de 2012

Más adioses

El título del blog ya es bastante siniestro en  sí mismo y hay personas y personajes que exigen un recuerdo en él cuando nos dejan. Lo espantoso es que son tantos y han calado tan profundamente en nosotros, no sólo en mí, que prácticamente el blog se convertiría en una sección necrológica. Opté hace tiempo por no hablar de estas marchas y de los vacíos que van dejándonos sino de cinco en cinco. Número arbitrario y opción que puede resultar fría pero mis ánimos no me permiten desangrarme evocándoles sobre la marcha y menos aún en el calor de una pérdida reciente. 
Aurora Bautista en "La tía Tula"
Aurora Bautista o el desparrame emocional cabría titular cualquier artículo que se le dedicara pero eso demostraría conocer poco nuestro cine. Reinó en las pantallas en un tiempo en el que las emociones, las pasiones debian ser recluidas en ellas, en las coplas y en las radionovelas. Sin contar con que encarnó la pasíón patria en Agustina de Aragón, tan racial y adecuada al régimen a pesar de lo cual logró sacarla adelante con extrema dignidad, a Doña Juana I de Castilla, La Loca en una inenarrable "Locura de amor" (reina Juana por que lloras si es tu pena la mejor, que no fue pena de amores, que fue locura de amor) en una actuación casi impecable dada idelogía, guión y medios. Una notable Curra Albornoz en "Pequeñeces", personaje que, como los otros mencionados, siempre parece estar al "borde de un ataque de nervios". Se esperaba de ella que sobreactuara, que fuera desmelene perpetuo y, a mi modesto entender, eso limitó su carrera. Desmintió que ese fuera su único registro con una estremecedora Tula, el terrible personaje de Unamuno que inspiró la película (aunque con un guión que se tomó demasiadas libertades con el texto original, aun más espeluznante). El volcán contenido de esa mujer, lo aparentemente corriente de su personaje, sus ojos delatándola a pesar suyo, hacen de esta obra una interpretación magistral, no sin su momento desmelene (que fue aprovechado para el cartel, como si fuera mucho más importante de lo que realmente es, eso vendía). Bordó a una mujer cualquiera de una capital de provincia de la época, y representar lo cotidiano es lo más difícil de hacer en cualquier arte. Creo que su última interpretación fue con José Luis Garci en "Tiovivo" donde representaba a una mísera anciana que se gana la vida -de un modo más que sobrado- llevando y trayendo vírgenes y sacando donativos (inolvidable escena con Alfredo Landa y Tina Sainz) y que acaba siendo asesinada por ello. Es una película muy coral y por tanto es papel corto pero simplemente perfecto.
Carlos Larrañaga
Enraizado por ascendentes y por descendentes en algunas de las dinastías más importantes de nuestro teatro-cine, Carlos Larrañaga comenzó extremadamente joven en el cine, creo recordar que, precisamente, con "Pequeñeces" como hijo de Curra Albornoz, Aurora Bautista. Caprichito de Ava Gardner en su tiempo español y hombre de un aspecto que resultaba sumamente atractivo tuvo una vida extraña, por lo poquito que sé de ella, como lo fue también su carrera pasando de papeles infumables a trabajos magníficos, como en "El extraño viaje". Como a casi todos los "guapos", la madurez le quito belleza y le trajo oficio y calidad interpretativa. Envidiado concretamente por mí, secreto enamorado de Ana Diosdado, y presa permanente de polémica cotilleril quizás el barullo en torno a su vida y amores haya eclipsado su carrera.
Lina Canalejas
Deliciosa presencia y no solo por su incontestable belleza sino por un buen hacer y una simpatía personal que trascendía aun dentro del más antipático de los personajes. Vedette nata aunque no lo supiéramos lo descubririamos en su modo de despojarse del medieval vestuario en "La venganza de D. Mendo", hizo una relativamente corta carrera cinematográfica con papeles inolvidables con, además de la ya citada "La venganza de D. Mendo", "Mi calle", de Edgar Neville (joya del cine hispano, como su autor lo fue de la literatura y me temo que ambos escasamente valorados y recordados hoy día) y, entre otras, también "El extraño viaje", de Fernando Fernán Gómez. Más reciente y además mostrando su capacidad de adaptación a los tiempos es su Sor Vïbora en "Entre tinieblas", de Pedro Almodóvar, la monja empeñada en diseñar nuevos vestuarios para las imágenes religiosas enamorando sin pretenderlo al capellán, el siempre soberbio Manolo Zarzo.
Sylvia Kristel
Quizás no fuera ni la mujer más bella del cine de los setenta ni la mejor intérprete, pero sí que fue, indudablemente la mujer que supuso una cierta forma de revelación sensual para toda mi generación con su celebérrima "Emanuelle", película que, por otra parte, tampoco es que fuera una cumbre en el arte cinematográfico pero era la mujer perfecta para la película perfecta para unos años concretos. Hoy resultará sino inocente, casi, pero entonces, y más en España, resultaba incomodamente perturbadora con el amagar y no dar de unas imágenes que siempre prometían más de lo que eran. Todavía hoy, desde el 74, los sillones de mimbre con esa forma determinada nos sugieren las curvas entre inocentes y perversas de Emanuelle. Personalmente me gustó más tanto ella como la película en "El amante de Lady Chatterley", de 1981, claro que los tiempos eran otros y la posmodernidad ya había hecho del desnudo algo bastante más habitual, y quizás pasara demasiado desapercibida la adaptación de esta novela por demás dificil de adaptar. Su vida casi truculenta y sus adicciones nos privaron de lo que podía haber sido un inmenso mito erótico más allá de una década.
Tony Leblanc
Como en todo la sobredosis causa estragos. Mi generación tuvo una sobredosis de Tony Leblanc, sus apariciones diría que constantes en las noches de la única televisión, su Cristobalito Gazmóño (Mi padre tiene un barco mecachis en la mar), la repetición incansable de sus películas en la televisión y de papeles en el cine lograron crear, al menos en mí, un cierto hastío de su trabajo y de su personaje. Cuando logré desintoxicarme pude ver una carrera coherente con su tiempo y con más matices de lo que sabía apreciar en mi juventud. Su papel en Cuéntame, lejos del chuletilla graciosete que le había valido la fama y que fue columna vertebral de su carrera que empezó con Celia Gámez en el 44 y acabó, lamentablemente, con Santiago Segura en el 2011, demostró que ni la edad había acabado con un actor, uno más, desaprovechado. "El día de los enamorados", "Las chicas de la cruz roja", "Los ángeles del volante", "Manolo, guardia urbano", son hitos en nuestra cultura popular en los que él con mayor o menor protagonismo estuvo presente. Si tuviéramos que colocar en una pared las imágenes que fueron telón de fondo de nuestra vida sin duda él estaría en ella.

jueves, 9 de agosto de 2012

Más despedidas.

 Yolanda Ríos, fue azafata de alguna de las primeras entregas del "Un, dos, tres" pero no sólo eso. En una etapa en que el cine español estaba en un momento de indecisión, entre el destape y el Cine, Yolanda Ríos quizás no tuvo suerte con los papeles que le dieron pero, personalmente, siempre me parecieron trabajos dignos teniendo en cuenta el material que le daban. Nunca abandonó el mundo del espectáculo pero sus trabajos fueron más y más espaciados. En los últimos años era escenógrafa y apenas le dio tiempo a más pues a los sesenta años murió. Quizás a muchos su carita encantadora y su presencia no les haya llegado a tiempo o se les haya perdido en la memoria. Un recuerdo para ella, en su momento, una de mis favoritas.
 Ernest Borgnine, se podría decir todo de su trayectoria con pocas palabras que lo hacen más grande: el actor que interpretó al hombre corriente. Ni galán, ni heroe, ni antiheroe, simplemente un hombre como cualquiera de nosotros. Y ese es el papel más difícil de interpretar.
 José Luis Uribarri, era, como tantos presentadores, casi parte de la familia allá por los setenta. Luego le perdimos un poco, especialmente aquellos a quienes Eurovisión dejó de interesarnos desde la participación de Braulio (1976)
 Juan Luis Galiardo. Es curioso, cuando buscas en Google imágenes suyas aparecen casi en exclusiva las de su madurez dejando en el olvido que fue uno de los galanes más guapos y atractivos de los setenta. Eso sí, como actor por entonces dejaba bastante que desear. Creo que su propio físico y los problemas personales que tantas veces comentó con una capacidad de compartir y de autcrítica envidiable, le limitaban como actor. Con la madurez y la pérdida de esa pujanza física sus interpretaciones fueron creciendo hasta ser un soberbio galán maduro, capaz de afrontar cualquier desafío.
Sancho Gracia. Hoy ha muerto este actor que pagó demasiado caro el éxito de su serie "Curro Jiménez", desde entonces se le conoce como Curro Jiménez pasando por alto casi todo. Especial recuerdo tiene para mí su papel en un viejo Estudio 1 "Doce hombres sin piedad", versión sin duda muy superior a la cinematográfica pues el reparto era de primeras figuras. Su papel era desagradable, hostil, pero lo bordó dando la talla ante Rodero, Aleixandre, Bódalo, Puente, en fin, otros once actores de primer nivel como él. Curro le marcó y, quizás, limitó, pero eso no debe hacernos perder de vista su calidad como actor.

Todos ellos formaron parte de nuestras vidas, algunos enamorándonos, otros como uno más de la familia, otros nos impresionaron con trabajos que recordamos casi cuarenta años después. A todos ellos, pues, yo por lo menos considero que les debo algo, y lo único que puedo hacer para pagarles es dedicarles un recuerdo.

viernes, 3 de agosto de 2012

Marilyn y yo


He estado dudando entre hacer una entrega visual, otra de belleza por que sí o continuar con la letanía de Madrid. Sin embargo, esta noche he caído en la cuenta de que hace cincuenta años. Nada menos. ¿Cincuenta años de qué? Preguntaréis. Pues ese es el tema de esta entrada. Aquellos quince primeros días de agosto marcaron mi vida de un modo espectacular: nos concedieron una casa en alquiler, nació uno de mis primos, sin duda el que ha estado más cerca de mí. Y algo más.

Un acontecimiento universal que, entonces, a nadie de mi entorno preocupó lo más mínimo: Marilyn Monroe moría sola. Ella, también por obvias razones, tardó un tiempo en entrar en mi vida. Lo hizo de la mano del delicioso personaje de “Como casarse con un millonario”, cegata perdida y dándose de narices contra todo. Según crecí me convertí, como todo aquel que es sensible a la belleza y al talento, en un mitómano. A los veinte años tenía, tengo todavía, toda clase de objetos con su imagen, (vasos, pitilleras, en fin, cuanto se le ocurriera a un especialista en merchandise y no tuviera un precio prohibitivo). De hecho mi alcoba a esa edad parecía un museo dedicado a Marilyn: frente a mi cama, un poster con una foto de “Bus Stop”, sobre mi cabecera, un cartel con su dibujo en negro sobre fondo plateado y así sucesivamente. Incluso hoy, cuando ya las mitomanías personales van por otros vericuetos, sobre mi escritorio, enmarcada, una postal de Marilyn (antes de las operaciones) me mira escribir.

He de reconocer que mi película favorita siempre ha sido “La tentación vive arriba”, aunque ahora voy a hablar de “Los caballeros las prefieren rubias” con diferencia la segunda de mi predilección. Sin embargo, y como esta entrada quiere ser un homenaje a la desperdiciada actriz, quería contar algo que ocurrió hace unos años, concretamente cuando se lanzó la colección de sus películas en formato DVD. Había entrado yo ese día, un sábado, en la FNAC concretamente. Allí cada uno a su historia, husmeando, buscando y sin prestar atención ni a la música de fondo ni, por supuesto, a las imágenes que se proyectaban habitualmente en una pantalla. Entonces ocurrió: empezó a sonar “Los diamantes son los mejores amigos de una chica” y la poderosísima imagen de Marilyn apareció en la pequeña pantalla. Poco a poco se fue haciendo un silencio y toda la planta, uno por uno, se detuvo, hombres y mujeres, clientes y empleados. Durante los escasos minutos que dura el número sólo estaba Ella llenando la planta. Nadie más. Sé que ahora, las nuevas generaciones o no la conocen o no la consideran ni arquetipo de belleza ni cosa parecida pero algo tiene aun cuando detuvo la vida en un comercio un sábado por la mañana con “Los diamantes son los mejores amigos de una chica”

jueves, 26 de abril de 2012

El verdadero premio

Tengo esta imagen guardada desde enero esperando necesitar una buena noticia para reanimar el cotarro y parece que este es un buen momento. Silvia Abascal de nuevo en pie y en los Goya. Dijo que era el mejor premio y, realmente, el único que yo esperaba ver de todo el evento. No es un secreto que "tengo una debilidad" que diría Machín por ella y verla llegar tan maravillosa como siempre, tan ella como siempre fue como si me regaran y aun ahora cuando veo la foto me arranca una sonrisa. Espero que tenga el mismo efecto en vosotros por que cuando una de las etiquetas que uso es la de "queridos cómicos" no es por capricho o casualidad, es por que realmente son muy queridos. Y ella más. En fin, sé que es hace tiempo de esto pero no deja de ser una de las mejores noticias que nos han llegado este año.

martes, 17 de abril de 2012

Nos están dejando solos

En pocos días se nos han ido muchos compañeros de viaje vital, algunos grandes figuras que pasarán a la historia, otros personajes que formaron parte de nuestras vidas casi insensiblemente, presencias que casi ni percibíamos, alguno con especial repercusión individual, otros son una referencia de un tiempo concreto que no sería igual sin ellos. 
 Antonio Mingote, que tenía el escaso talento de no ofender ni con su humor ni con sus actitudes a nadie, se estuviera o no de acuerdo con él. Un genio que nos habíamos acostumbrado a tener como algo permanente.  Costará imaginar ABC sin su referencia, costará adaptarse a su carencia. Afortunadamente Madrid tiene en sus calles mil detalles suyos que nos siguen acompañando.
 Marisa Medina: una belleza que nos acompañó en el viaje, literalmente, de la infancia televisiva al despertar democrático-destapante. Polifacética y vital fue arrollada por la historia y la vida pero supo ponerse en pie y recuperar entre nosotros el buen sabor de boca que su presencia siempre había tenido.
 Francisco Valladares, Diego de Acevedo. Icono íntimo por demás, fue siempre mi serie predilecta, incluso muchos años después de que se dejara de emitir. Las cenas ante sus aventuras son uno de mis primeros y más apreciados recuerdos. 
 José Guardiola, fastuosa voz a la que se recuerda lamentablemente por una "cosa" llamada "Dí papá" que grabó con su hija. Este país es ansí de gárrulo. Su versión de "!6 toneladas" debe ser demasiado progre para nuestra memoria. 
José Rubio, el "sinvergüenza" del teatro español por excelencia, fue su mayor éxito, pero su presencia en papeles menores o mayores era constante en el cine y la televisión de los setenta.
Pedro Macía, no sé con que edad empezaría a trabajar en televisión pero extremadamente joven seguro, pues yo le recuerdo de siempre. Uno de esos rostros que están ahí y que un día desaparecen sin que te des cuenta hasta mucho tiempo después. Entonces sabes que en la memoria de tu vida estará de fondo en los telediarios que es donde más le recuerdo.

sábado, 3 de marzo de 2012

Se van pero se quedan.

Lo decía Camilo Sesto y es cierto, se van pero se quedan. Cada uno de ellos ha dejado mucho en nuestras vidas, al menos en las de los amantes del cine, el teatro, la televisión. Fieles compañeros, miles de horas junto a nosotros, contándonos vidas ajenas y haciendo que fueran reales, que nos aportaran algo en un sentido o en otro: una reflexión, un deseo, una carcajada, una sonrisa, una lágrima. Incluso la indignación de ver sus grandes talentos a menudo desperdiciados. Queridos cómicos: con vosotros nos hicimos, unos más, otros menos pero nadie carece de una referencia en vosotros.
 Ben Gazzara. arquetipo del buen tipo en situaciones límite. 
 Davy Jones, quizás muchos no le conozcáis o le recordéis, era el cantante de un grupo de vida breve (The Monkees) que tuvo una serie juvenil en televisión allá por los sesenta. Una, junto con Rintintín, de mis primeras referencias televisivas. 
 Andres Resino: uno de esos actores que siempre dejaba la sensación de estar desaprovechado. 
 Carlos Ballesteros, con un galán como él otra industria habría hecho maravillas. Uno de mis educadores teatrales en aquellos míticos Estudio 1
 Florinda Chico: eterna chacha ibérica, indispensable secundaria, presencia lozana y alegre. De nuevo actriz poco aprovechada pero ella dejó buena muestra en aquella Poncia de "La casa de Bernarda Alba", sin duda la mejor interpretación de la adaptación cinematográfica con mucha diferencia.
Quique Camoiras. He de confesar que su humor me ponía de los nervios pero eso no quita su talento ni su profesionalidad y lo que es más importante: el hecho de que casi formaba parte de la familia con su frecuente presencia en las pantallas y en la televisión cuando en España había algo digno de llamarse así. 

lunes, 8 de agosto de 2011

Blues de agosto

Hace tiempo que dejé de dedicar entradas a quienes se van y nos dejan, un poco más, caminando entre ruinas. Estos días hay un aluvión de aniversarios y de despedidas que sumar a los que se nos fueron últimamente: María Isbert, Ernesto Sábato, Manolo Otero, Facundo Cabral, Lucien Freud, José Sanchís, Hiroshima, Marilyn, las trece rosas, Cecilia, Nagasaki. Memoria común en ocasiones universal, en otras, nacional y en otras casi privada. Las ruinas nos invaden y rodean. Nos van poco a poco minando y abocando a una vida chabolista de ruinas entre las que intentamos, a duras penas, sobrevivir sin perdernos a nosotros mismos entre el lamento, la soledad y la añoranza. Entre ruinas, pocas veces como en estos primeros días de agosto es tan adecuado el título de este blog.

María Isbert, con quien tanto hemos reído.
Ernesto Sábato, la integridad en el horror
Manolo Otero, a muchos esa voz y esa canción nos descubrieron el erotismo.
Facundo Cabral, murió como vivió: subrayando el delirio de un continente. Pobrecito su patrón.
Lucien Freud: el destructor de la belleza académica del desnudo
José Sanchís, genial dibujante, caído o casi en el olvido.
El espanto puro, y Japón este año volvió a sufrir el castigo atómico.
Marilyn: una de mis fotografías predilectas.
Sin palabras, profundamente avergonazado y estoy pensando en Avila estos días.
Cecilia, quien a algunos nos dejó cuando comenzabamos a definir nuestros gustos musicales.

miércoles, 13 de abril de 2011

Silvia, te queremos y te esperamos

Seguro que hay miles de personas que ahora mismo están pasando por lo mismo que ella, sin embargo, no las mencionamos. ¿Por qué? En parte por que los "famosos" son, a menudo, única compañía de soledades demasiado profundas, en parte por que en ellos queremos vernos reflejados de algún modo, teatro espejo del mundo, dijo alguien. También por que brillan y, en un cierto sentido metafórico, nos dan calor, como los Dioses de un Olimpo de celuloide y plasma pero Olimpo al fin y al cabo. Objetos de una especie de amor a veces no son nada, a veces son quienes evitan que alguien se abra las venas al perderse en el mundo que hemos creado a su alrededor al perder de vista la diferencia persona/personaje. Al hacernos salir de nosotros mismos. Por eso ellos, los cómicos que se decía antes, son parte de nosotros; nos han hecho reír y llorar e incluso pensar y ver otros puntos de vista. Por eso, al menos a mí, me son tan queridos y por eso, consciente de lo injusto del anonimato y desinterés hacia miles de personas desconocidas que están pasando por lo mismo, y que se me podría reprochar con facilidad, he decidido escribir esta entrada.
Silvia Abascal
Quienes siguen este blog saben que no suelo hacer esto. Llamadme sensiblero, llamadme ñoño, llamadme "políticamente correcto" (que entiendo como insulto) pero no puedo evitarlo. Acabo de enterarme de que Silvia Abascal se recupera de un ictus y lo cierto es que me he quedado sobrecogido. Sigo sus trabajos en la medida de mis posibilidades desde aquella aterradora niña del "Un dos tres" y no he visto en ella nada ni siquiera mediocre. Siempre magnífica aun con papeles ingratos. Hablar de su belleza sobra, ahí está. Pero si destacar su saber estar y saber ganarse un espacio en lo suyo sin dar tres cuartos al pregonero: trabajando y haciéndolo bien.  Podría decir muchas cosas pero no es necesario, también están ahí.
Silvia, aunque esto se pierda en el cibermundo y no valga para nada, quiero decirte que te queremos y te esperamos. (Impacientes)

jueves, 24 de marzo de 2011

Adiós, Liz.

Llevaba muchos años enferma de una en otra pero siempre brillante, siempre deslumbrante y siempre donde debía estar. Comprometida, adicta, abierta, algo promiscua, pasional, irregular, amante de los personajes con sufrimientos desgarradores (Jimmy, Michael, Monty), torrencial con Burton, desesperada a menudo, sorprendente pero siempre, siempre deslumbrante incluso en aquel horror de aparición en Los Picapiedra.
Esperábamos que ocurriera lo que ha ocurrido hoy pero eso no ha evitado que algo se haya roto. Entre ruinas se llama este blog y cada vez más veo que ese es el camino, un sendero entre ruinas que se nos van desmoronando.
Yo no alcancé a verla en sus grandes momentos en cine pero como en mi tiempo las grandes películas te las encontrabas en cualquier reestreno o perdidas en un cine de barrio o de verano. Ya no quedan ni de los unos ni de los otros. Los unos convertidos en bancos y los otros en urbanizaciones-colmena. En uno de ellos me tropecé con Liz en pantalla grande, naturalmente ya la había visto en televisión pero en bodrios sublimes como Ivanhoe de infaustísimo recuerdo y cosas parecidas por que Liz ha hecho muchas malas películas, eso también hay que decirlo. Tendría quince años y era un día laboral de un mes de julio, en el cine aquel, en tales circunstancias no eran muy estrictos con la edad y entre a un programa doble en el que estaba "La gata sobre el tejado de Zinc" y guauuuuuuuuu. Esa no era la belleza insípida de Ivanhoe o Mujercitas. Eso era una bomba de relojería, en todos los sentidos. Primero la belleza incontestable de Liz, luego el formidable duelo contra el mundo que esa mujer estaba presentando, además el duelo con Paul Newmann y ese sexo indefinible que flotaba incluso para alguien que no terminaba de entender la mitad de lo que allí estaba ocurriendo. Hubo dos cosas que se me quedaron clavadas en la mente hasta hoy. Paul Newmann, huyendo del acoso de ella, la gata, se refugia en el baño y se aferra al camisón de ella para olerlo y sentirla. No sé si ha filmado algo con más carga sexual en la historia del cine, incluyendo cine X. Otra frase que se me clavó en el cerebro es cuando el suegro de la gata descubre que su enfermedad es mortal y tiene un espasmo de dolor intenso, Paul Newmann corre a preparar el calmante y su padre se niega por que mientras siente el dolor es que sigue vivo. Es frase que aun duele en mis neuronas, creo que nunca he compartido ese arrebatado afán de vivir a cualquier precio, desde luego no a ese.
Más tarde la volví a ver en pantalla grande en cosas contemporáneas como "Victoria en Entebbe" que he de calificar como lamentables, mínimo. Pero un día en el Cine Progreso, en la casticisima Plaza del Progreso, hoy Tirso de Molina, reestrenaron su "Cleopatra". Siendo como es uno de mis personajes totenmicos no podía faltar y acudí a verla con unción casi religiosa. Mankievich hizo la película que pudo con un buen guión, una actriz que enfermaba continuamente, y que cuando no lo hacía vivía un tórrido, torridísimo más bien  con un poco creible Antonio-Burton, y con el sabotaje que eso no tiene otro nombre del diseñador de vestuario, maquillaje y peluquería de la actriz. A veces el horror de alguno de sus peinados no sólo hacen que sea desagradble ver semejante belleza como la suya sino que hace que las neuronas que se ocupan de seguir el texto se paralicen de puro espanto unos segundos. En cualquier caso Cleopatra es un hito en todas las Cleopatras de la historia del cine y ella saliendo de la alfombra así como entrando en Roma vestida de faraona, el diseñador ahí no pudo destruir mucho, son imágenes que permanecen.
Liz se nos ha ido, teniendo en cuenta que desde los trece años sufria tremendos dolores de espalda, eso tengo entendido, y que llevaba muchos, pero muchos años con una salud extremadamente delicada -Cleopatra tuvo que suspender rodaje al menos en un par de ocasiones por tener que ingresarla en Londres- creo que podemos decir que descansa, al menos del dolor a pesar de lo que dijera su suegro en "La gata sobre el tejado de Zinc"

miércoles, 2 de marzo de 2011

De Cisne Negro y otras hierbas


Bueno, pues he visto “Cisne Negro” y he de decir que no sólo me ha gustado mucho sino que me ha abierto alguna puerta secreta. Para empezar la interpretación es soberbia por parte de todos y la música huelga decirlo, apasionante el trasmundo pocas veces reflejado de la dureza física del mundo de las bailarinas que vienen a ser a la mujer normal lo que un bonsái es a un árbol: el colmo de la exquisitez pero a un precio muy alto como ya lo apuntaba Degas con sus bailarinas rascándose los piojos o frotándose el juanete, aunque él lo hacía con peor intención. Ella, la prima donna, sublime, tanto que te crees cuanto te quiere hacer creer y eso que el componente fantástico-terrorífico está presente de vez en cuando y queda –en abstracto difícil de tragar en medio tan exquisito-, se podría decir que la película es un largo primer plano de la protagonista.

Desde luego esa majadería que se ha dicho de que el don implica el látigo para autoflagelarse es eso, una majadería decimonónica y pedantesca que tiene poco que ver con la película, por lo menos con la que se proyecta, la que lleve cada uno en su cabeza es asunto suyo. En el fondo “Cisne Negro” es una sutil mezcla que bien agitada y en las proporciones justa es explosiva y desde luego nada parecido a aquello que la compone. Otra majadería es esa de que “empieza siendo Eva al desnudo”. Valgame San Quiencorresponda, patrón del cine que no sé si tiene pero que el pobre debe estar alucinando a colores y en cinemascope, claro. Es evidente que cuando el diablo, digo el crítico no tiene que hacer, con Bette Davis mata moscas.

La primera referencia que me vino según la iba viendo era esa estremecedora película y antes novela “La pianista”, relaciones con la madre muy, pero que muy parecidas, madre con algo de Bernarda Alba sin duda. Luego vino El retrato de Dorian Gray, por supuesto, con el desdoblamiento de la mujer y de su reflejo, pero eso venía de antes, del Dr. Jeckyll concretamente, con su afirmación del bien y del mal absolutos en la misma persona. La búsqueda obsesiva de la perfección ante si misma remite inmediatamente a “El piano” y la exigencia física de perfección a “Las zapatillas rojas” que tampoco dejaba de lado un aspecto terrorífico como bien resalto el llorado Terenci Moix, la perfección hasta la muerte. Sin embargo, aquí es lo contrario, el Cisne Negro debe “sentir”, y eso es labor de Svengali, nacido en otra novela decimonónica “Trilby” lamentablemente olvidada, en la que Svengali hace salir de la chica lo mejor de sí misma cantando. Aquí el director de escena, Svengali moderno, debe obligar a una pura bailarina cuya alcoba está llena de conejitos de peluches, a sentir como un halcón, como una bestia depredadora. Aquí la referencia es casi inmediata: La bella y la bestia, literaria y psicológicamente la Bella ve en el hombre a la Bestia hasta que lo trasciende mediante el proceso de madurez sexual, en Cisne Negro, Nina ve la bestia en la imperfección y es tan sólo cuando deja salir o busca deliberadamente el Mr. Hyde que lleva dentro cuando descubre al hombre o lo que viene a ser lo mismo: al instinto sofocado por peluches y una culpabilidad sabiamente manejada por la Madre. La violencia de ese descubrimiento y de ese desdoblamiento es tan brutal que desencadena un juego de cajas chinas en la que Nina y el espectador llega a no saber en que plano de la realidad está. Se le ha achacado esto como defecto, desde mi punto de vista es meterte tanto en el personaje –gracias a esa mujer en estado de gracia- que te pierdes con ella y que harías con ella lo mismo que ella hace en ese estado de realidad confuso ¿o no? Por que en ningún momento lo que ella vive es absurdo, no, es incluso coherente en un mundo tan competitivo. Sí, ya sé que me van a decir lo de las plumas y las alas, vale, pero ¿Quién no ha sentido cuando está seguro de sí mismo y tiene que brillar en lo suyo algo parecido a eso, aunque sólo sea pensando “que bien hago esto, coño”?

La apoteosis final, cuando ya todo se encamina al momento cumbre de “El lago de los cisnes” –no se quebraron la cabeza eligiendo la obra, precisamente-, cuando ya ella y el espectador, de nuevo desdoblados, sabemos que sólo hay un posible desenlace y la música alcanza el climax nos sentimos envueltos por la tragedia y por la inmensa belleza que trae consigo.

Y todo esto ¿Por qué? Sencillo, por que todos, de una u otra manera hemos vivido algo parecido a nuestro humilde nivel y nos hubiera gustado alcanzar algo de grandeza, de esa grandeza que Nina alcanza por unos segundos. La grandeza del fracaso final. Por eso cuando acaba la película la gente tarda unos segundos en reaccionar y sale de la sala en silencio, un silencio de respetuoso duelo ante el cadáver que todos hemos dejado con Nina.

martes, 1 de marzo de 2011

Es de bien nacidos...





Habréis observado que he dejado de reseñar las necrológicas de los actores, actrices, escritores y demás personajes admirados por mí desde hace bastante tiempo. Hay un motivo. Primero, que esto parecería la sección mortuoria del célebre periódico. Segundo, que los grandes son todos tan mayores que al irse nos empequeñecen a los que van quedando dejándonos más conscientes del mundo entre ruinas en que vivimos. Tercero, que uno no está para berrinches constantes. Cuarto, que, entre las ruinas, crece también la hierba y no es humano recrearse en las pérdidas sino en la vida que recomienza aunque el caído sea un roble y el naciente una mala hierba, vida es, al fin y al cabo. Sin embargo, pese a todo, estos grandes que se nos están yendo a chorros dejan su hueco en nuestra memoria personal y colectiva.
Pensaréis que esto parece la entrega de los Goya pero para mí, que tanta compañía he recibido de todos ellos, casi más que de los humanos táctiles, es una deuda. Y es de bien nacidos ser agradecidos. Sé que no están todos los que son y que pocos considerarían a Amparo Muñoz una de las grandes estrellas de nuestro cine, pero quienes vivimos los setenta sabemos colocarla en el lugar que realmente ocupó en nuestras vidas, no sólo en nuestro cine.
Yo aquí pondría la canción aquella de Teatro cantada por La Lupe pero no sé hacer esas filigranas tecnológicas.
Va por ellos este recuerdo un tanto indefinido pero no menos sentido.

lunes, 9 de agosto de 2010

Patricia Neal

Como sabéis no suelo escribir aquí a diario y hoy no pensaba escribir nada pero husmeando por ahí me he encontrado con la noticia, así como sin darle importancia: ha muerto Patricia Neal. Hacía tiempo que no recogía aquí la desaparición de alguno de nuestros amados cómicos y eso que se han ido algunos como Antonio Gamero (inolvidable) ¿Por que pasar por alto la desaparición de algunos y recordar la de esta, para muchos desconocida? Por eso precisamente.

Actriz de valía indudable tuvo una trayectoria vital dolorosísima que a punto estuvo de llevarla varias veces a la tumba siendo muy joven a pesar de lo cual dejó un corpus de trabajo solvente y una imagen de peculiar belleza no al uso. En otro tiempo fue su más célebre interpretación El manantial con Gary Cooper, personalmente creo que es un panfleto anticomunista y poco más, más bien un poco menos. Hoy Patricia Neal diría que ha pasado a la historia del cine por ser la decoradora y "mantenedora" de George Peppard en "Desayuno con diamantes".
Para los amantes del cine de serie B, entre los que me encuentro, decir que es ella la protagonista femenida de "Ultimatum a la tierra", para quienes no conozcan esta cinta decir que es una de marcianos, de bajísimo presupuesto pero que es el antecedente directo de las de "marciano bueno" cuyo ejemplo más conocido es el pelín ñoño E.T. Como veis, cine de guerra fría, a pesar de lo cual ella siempre dejó el regusto de un trabajo bien hecho y de una belleza con personalidad propia. Quienes no la conozcais revisad alguna de sus películas, los clásicos siempre son los clásicos, y disfrutad.

domingo, 14 de febrero de 2010

Y entonces ella...

Entonces, ella, Julia, inicia una sonrisa y, por unos segundos, el mundo se detiene.