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jueves, 6 de agosto de 2015

Agosto


 La bella jardinera de Grasset entre girasoles prevee ya el fin del esplendor con un cierto aire melancólico.

Visto con cierta perspectiva poética agosto parece el mes del asesinato de la inocencia, en muy pocos días se nos concentran aniversarios que ojalá no tuvieramos que recordar pero ya que existen, ojalá no se consienta que caigan en el olvido. 
Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García, Luisa Rodríguez de la Fuente.
Algunos supimos hace relativamente poco de su existencia, lo que todavía resulta más lacerante.  
Setenta años de Hiroshima, ¿se puede decir algo? Ni siquiera una lista de víctimas pues todavía sigue muriendo gente como consecuencia de aquella barbarie. La primera víctima fue la Confianza en la bondad humana, no tanto por las bombas como por el trato que luego se dio a las víctimas. Kenzaburo Oé, premio Nobel y unos años después encargado de cubrir una cumbre sobre el tema, tan inútil como todas, daba las gracias a las mujeres desfiguradas que se habían encerrado en sus casas para que nadie las viera. Les daba las gracias por no suicidarse. No sé si se puede añadir algo después de eso

Al lado de lo que hemos visto, no parece nada pero hizo ayer 53 años de la muerte de Marilyn Monroe. Con ella murió una criatura que supo no sólo dar imagen a un tiempo sino combinar la sexualidad más clara con la inocencia inconsciente. Sus tragedias personales casi le convierten en la imagen de un siglo que quiso seguir siendo inocente aferrado a un teléfono que nadie cogía.

sábado, 9 de agosto de 2014

¡¡¡¡¡¡El Ebola y otras apocalipsis!!!!!!

 
Vamos a ver: durante muchos años he estado en "intimas"relaciones con la actual orden de San Juan de Dios en España, lo que me ha dado motivos más que suficicientes para no soportarles. No digo ni en pintura por que aunque sólo fuera este Murillo y "Triste herencia" Sorolla valdría la pena. Quiero decir con esto que no son frailes de mi devoción, lo que hace más triste que hayan echado a perder la obra del Santo. Sé de qué habló pero no viene a qué hoy aquí. Hoy aquí viene a preguntarme como hay alguien que se pregunte quien va a pagar la repatriación de los dos afectados de ebola de nacionalidad española de esta orden. La pregunta es ofensiva incluso para este gobierno. Es al gobierno y sólo al gobierno a quien corresponde ese gasto, sin contar con que repatrió a Esperanza Aguirre, lo cual hace que sobre cualquier comentario. Le corresponde al gobierno, este u otro que estuviera, por una razón muy simple aunque quizás para entenderla haya que tener algo de moral, cosa que veo que escasea y mucho últimamente. Durante el siglo XX cuando el gobierno correspondiente se desentendía de enfermos incurables y contagiosos, desahuciados y pobres (a los ricos aunque se estén muriendo los quiere todo el mundo) cuando a los polios como nos llamaban la oferta sanitaria del gobierno venia a ser un "que le den" y se limitaban a dejarnos tirados en el suelo durante una hora. Los hermanos de San Juan de Dios, en Madrid el Asilo de San Rafael, se dejaron la piel dándonos un tratamiento, malo, equivocado y desde que apareció la vacuna con poca motivación, de acuerdo, con una gestión nefasta, de acuerdo pero por lo menos era algo. Eso a mediados del XX y en la capital imaginemos durante las plagas del XIX en cualquier parte del país. Repatriar a dos de sus miembros no deja de ser una mínima correspondencia. Sino con la actual orden, de la que habria mucho que hablar, si con quienes se mataron literalmente cuidando los enfermos de los que el estado no quiso saber nada. 
Infamia. Es la única palabra que se me viene a la boca al saber que junto con estos dos miembros de la orden, de nacionalidad española, había otros afectados también de la orden que por no ser españoles se quedaron alli, condenados. Infamia. Primero por lo que ya he dicho, segundo por pura humanidad, tercero por ser esta una orden de origen español, cuarto por que eso es denegación de auxilio, quinto por que no puede pesar un papel más que una situación concreta. No digo que nos traigamos a todos los afectados pero este era un grupo compacto, coherente y cerrado. Infamia. 
Quiero dejar claro que no tengo nada de beato ni de meapilas, ni siento la menor gratitud personal hacia la orden, me limito a dejar las cosas claras. Decir lo que, como de costumbre, nadie dice, por que nadie lo sabe y sobre todo por que nadie lo quiere saber.
Hoy hace años del bombardeo atómico de Nagasaki y nunca he deseado tanto ser analfabeto y profundamente inculto como anoche. Anoche en la 2 pusieron una película documental de Oliver Stone, curiosamente también polio, se cierra el ciclo aunque pronto lo abriré otra vez, sobre los bombardeos atómicos. No es Stone santo de mi devoción, es más creo que desde Platoon no he vuelto a ver una película suya pero ayer me enganche. Os la recomiento vivamente no por que sea nada del otro jueves sino por la selección de imágenes de los gerifaltes asesinos del momento. La juerga que se traía Truman hacía pensar que estaba en Disnaylandia y no decidiendo sobre la vida y la muerte de un número tan indeterminado de personas que posiblemente hoy día todavía este muriendo gente como consecuencia de aquello. Al acabar se me vino a la cabeza un tío mío, prácticamente analfabeto, que seguramente anoche estaría en una terraza emborrachándose, sin saber que hoy hace años del bombardeo, quizás sin saber siquiera que hubo una segunda bomba y por supuesto sin saber lo que estaba disfrutando Truman, según sus expresiones. Os juro que le envidié ferozmente, envidié su ignorancia, la involuntaria y la voluntaria, su desinterés, su deriva por el mundo sin ver más allá de el radio de sus miserables intereses. Le envidié en fin carecer de todo lo que nos hace humanos, o personas, o como queráis decirlo. Envidié la animalidad del terrón sin labrar algo que jamás pensé que me pudiera pasar.

lunes, 11 de marzo de 2013

Nueve años.

... y desde entonces todo fue silencio y ruina.

martes, 14 de agosto de 2012

¡Estoy de cumple! 2

A estas horas tal día como hoy hace dos años me estaba dando el primer infarto. Comprenderéis que esta sea para mí la entrada más importante del año. Luego vino otro pero fue infinitamente menor, aunque es el que realmente hizo daño y no hablo de daño físico. ¿Que como estoy? Bien, cardiacamente bien, aunque no puedo decir lo mismo de lo demás.
Salí del primero contento y feliz, me había escapado. Del segundo, muy menor en relación al primero, no me he recuperado emocionalmente. Es como si el tiempo se hubiera parado tal día como hoy a esta hora. Revivo cada día, cada noche, en cada pequeño dolor, en cada pequeño latido, en cada película donde aparece un infarto, cada vez que veo u oigo algo que estaba viendo u oyendo por entonces. Cuando me dio estaba viendo "Con faldas y a lo loco" y cada vez que veo un fotograma de la película me entran sudores fríos y ha habido veces que he tenido que echarme para calmarme. No he vuelto a ver mi amada "Lo que el viento se llevó" por que la había visto dos días antes, y así sucesivamente. La presencia del infarto es constante aunque mi razón me diga que no es así, da igual.
Me he vuelto aun más obsesivo, me cuesta muchísimo concentrarme por que vuelvo una y otra vez al mismo sitio. Según se acerca la fecha mis nervios flaquean, llevo cuatro días casi sin dormir, necesito más de la gente, y claro,  no la encuentro. Estoy más ñoño, más pendiente de cada dolor (y tengo muchos por otras causas como una fisura en una costilla, en la misma zona) Ya en el segundo soponcio me mandaron al loquero y como me niego a tomar pastillas por que engordan y ya estoy bastante gordo, tuve que pagarme una terapia psicológica, el año pasado por estas fechas estaba mucho mejor que ahora.
El día 16 de agosto de hace dos años me llevaron a hacerme un cataterismo de urgencia al Hospital Clínico. Salvo por lo evidente tengo un magnífico recuerdo de como me trataron, además de tener unas enfermeras de suplencia por vacaciones sevillanas y bellísimas que, para colmo eran adorables. Bueno, que me sentí en todo momento magníficamente atendido y guardo un buen recuerdo, casi el mejor desde entonces de como me trataron en los dos hospitales. Pero esto viene a que la doctora que me hizo el cataterismo dijo a mi familia que yo era un hombre muy fuerte. Y debe ser cierto por que si no con esta cabeza que parece ocupada por un director de películas gore ya estaría loco, clínicamente loco. Lo malo de estas situaciones es que arrastras a quienes te rodean. Y hasta aquí he llegado.
Hace días que no se me va de la cabeza esta canción de Rocío Jurado, ya he hablado de que soy un tremendo coplero, y cuanto más la oigo más me veo reflejado, incluso en lo de la cama tan vacía. Me encuentro a cada paso... en el punto de partida. Pero hasta aquí he llegado. No paso de aquí. Se acabó, como decía la también coplera María Jiménez. Lo bueno de los puntos de partida es que siempre se puede tomar otro camino. Haré lo que tenga que hacer como hasta ahora pero no puedo seguir viviendo en Casa Hauser, no puedo vivir una historia de terror cada minuto. Así que en este punto de partida se acabó el eterno retorno al 14.8.2010.
Estoy decidido a ser libre y lo más importante: a ser feliz. Eso incluye no quedarme ni una en el cuerpo. Así que Joaquinitopez ha decidido mandar a tomar por el puto culo al miedo, a la obsesión y a lo que haga falta. Vedme ahora como un olímpico coronado de laurel en la Olimpia de verdad por que, desde ya, ese sí soy yo, como también decía Mari Trini.
Así que Happy birday for my.

lunes, 6 de agosto de 2012

Días de agosto.

Cada agosto el recuerdo de Hiroshima se nos superpone o anula otros no menos trágicos, ayer Marilyn y las Trece Rosas, cuya verdadera muerte fue nuestro olvido/desconocimiento/silencio durante tantos años. Cada agosto traigo aquí su recuerdo con imágenes de ruinas y lápidas. Este año he querido recordar como Hiroshima, pese a todo, se levantó, como todos, con su tragedia a cuestas pero en pie. El castillo que vemos es probable que sea una reconstrucción pero ya han conseguido más que nosotros que no hemos podido reconstruir nuestra dignidad despues de la guerra y la posguerra que se llevó nuestras rosas, y no hablo sólo de la Trece Rosas, que ya sería motivo suficiente, sino todas nuestras rosas de luz, de esperanza y progreso. Ellas fueron las víctimas de la barbaríe, nosotros lo somos de la miseria mental en que nos dejaron. No es la mejor imagen con que podría ilustrar esta entrada pero sí es una imagen que para muchos es de esperanza, no para mí, pero si para alguien hay esperanza y luz al final del túnel es un buen símbolo.
Creo que ya lo dejé escrito alguna vez en este blog: "Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento". Miguel Hernández quizás ha resumido a este país mejor que nadie en este par de versos, una eterna elegía. 

 El agosto que viene, además de estos tres dolores, Hiroshima, Las Trece Rosas y Marilyn habré de sumar el recuerdo de una pérdida más. La única que me ha arrancado lágrimas de las tantísimas que llevamos recogidas en este blog: Chavela Vargas. Se nos ha ido como ha vivido, valientemente, dando la talla y dejándonos aún más desolados.
Las ruinas por las que camina el blog son cada día más decrépitas y vacías. Hoy especialmente.

viernes, 3 de agosto de 2012

Marilyn y yo


He estado dudando entre hacer una entrega visual, otra de belleza por que sí o continuar con la letanía de Madrid. Sin embargo, esta noche he caído en la cuenta de que hace cincuenta años. Nada menos. ¿Cincuenta años de qué? Preguntaréis. Pues ese es el tema de esta entrada. Aquellos quince primeros días de agosto marcaron mi vida de un modo espectacular: nos concedieron una casa en alquiler, nació uno de mis primos, sin duda el que ha estado más cerca de mí. Y algo más.

Un acontecimiento universal que, entonces, a nadie de mi entorno preocupó lo más mínimo: Marilyn Monroe moría sola. Ella, también por obvias razones, tardó un tiempo en entrar en mi vida. Lo hizo de la mano del delicioso personaje de “Como casarse con un millonario”, cegata perdida y dándose de narices contra todo. Según crecí me convertí, como todo aquel que es sensible a la belleza y al talento, en un mitómano. A los veinte años tenía, tengo todavía, toda clase de objetos con su imagen, (vasos, pitilleras, en fin, cuanto se le ocurriera a un especialista en merchandise y no tuviera un precio prohibitivo). De hecho mi alcoba a esa edad parecía un museo dedicado a Marilyn: frente a mi cama, un poster con una foto de “Bus Stop”, sobre mi cabecera, un cartel con su dibujo en negro sobre fondo plateado y así sucesivamente. Incluso hoy, cuando ya las mitomanías personales van por otros vericuetos, sobre mi escritorio, enmarcada, una postal de Marilyn (antes de las operaciones) me mira escribir.

He de reconocer que mi película favorita siempre ha sido “La tentación vive arriba”, aunque ahora voy a hablar de “Los caballeros las prefieren rubias” con diferencia la segunda de mi predilección. Sin embargo, y como esta entrada quiere ser un homenaje a la desperdiciada actriz, quería contar algo que ocurrió hace unos años, concretamente cuando se lanzó la colección de sus películas en formato DVD. Había entrado yo ese día, un sábado, en la FNAC concretamente. Allí cada uno a su historia, husmeando, buscando y sin prestar atención ni a la música de fondo ni, por supuesto, a las imágenes que se proyectaban habitualmente en una pantalla. Entonces ocurrió: empezó a sonar “Los diamantes son los mejores amigos de una chica” y la poderosísima imagen de Marilyn apareció en la pequeña pantalla. Poco a poco se fue haciendo un silencio y toda la planta, uno por uno, se detuvo, hombres y mujeres, clientes y empleados. Durante los escasos minutos que dura el número sólo estaba Ella llenando la planta. Nadie más. Sé que ahora, las nuevas generaciones o no la conocen o no la consideran ni arquetipo de belleza ni cosa parecida pero algo tiene aun cuando detuvo la vida en un comercio un sábado por la mañana con “Los diamantes son los mejores amigos de una chica”

lunes, 8 de agosto de 2011

Blues de agosto

Hace tiempo que dejé de dedicar entradas a quienes se van y nos dejan, un poco más, caminando entre ruinas. Estos días hay un aluvión de aniversarios y de despedidas que sumar a los que se nos fueron últimamente: María Isbert, Ernesto Sábato, Manolo Otero, Facundo Cabral, Lucien Freud, José Sanchís, Hiroshima, Marilyn, las trece rosas, Cecilia, Nagasaki. Memoria común en ocasiones universal, en otras, nacional y en otras casi privada. Las ruinas nos invaden y rodean. Nos van poco a poco minando y abocando a una vida chabolista de ruinas entre las que intentamos, a duras penas, sobrevivir sin perdernos a nosotros mismos entre el lamento, la soledad y la añoranza. Entre ruinas, pocas veces como en estos primeros días de agosto es tan adecuado el título de este blog.

María Isbert, con quien tanto hemos reído.
Ernesto Sábato, la integridad en el horror
Manolo Otero, a muchos esa voz y esa canción nos descubrieron el erotismo.
Facundo Cabral, murió como vivió: subrayando el delirio de un continente. Pobrecito su patrón.
Lucien Freud: el destructor de la belleza académica del desnudo
José Sanchís, genial dibujante, caído o casi en el olvido.
El espanto puro, y Japón este año volvió a sufrir el castigo atómico.
Marilyn: una de mis fotografías predilectas.
Sin palabras, profundamente avergonazado y estoy pensando en Avila estos días.
Cecilia, quien a algunos nos dejó cuando comenzabamos a definir nuestros gustos musicales.

jueves, 14 de julio de 2011

14 de julio: la toma de la Bastilla.

La Libertad guiando al pueblo de Delacroix
La Marsellesa de Rude en el Arco del Triunfo parisién.

Marchemos, hijos de la patria,
Marchemos, hijos de la patria,
Que ha llegado el día de la gloria
El sangriento estandarte de la tiranía
Está ya levantado contra nosotros (bis)
¿No oís bramar por las campiñas
A esos feroces soldados?
Pues vienen a degollar
A nuestros hijos y a nuestras esposas
Texto en cursiva Estribillo:
¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!
Marchemos, marchemos,
Que una sangre impura empape nuestros surcos.
¿Qué pretende esa horda de esclavos,
De traidores, de reyes conjurados?
¿Para quién son esas innobles trabas
y esas cadenas Tiempo ha preparadas? (bis)
¡Para nosotros, franceses ! Oh, qué ultraje ! (bis)
¡Qué arrebato nos debe excitar!
Es a nosotros a quienes pretenden sumir
De nuevo en la antigua esclavitud
Estribillo
!Y qué! Sufriremos que esas tropas extranjeras
Dicten la ley en nuestros hogares,
Y que esas falanges mercenarias
Venzan a nuestros valientes guerreros? (bis)
¡Gran Dios! Encadenadas nuestras manos,
Tendríamos que doblegar las frentes bajo el yugo!
Los dueños de nuestro destino
No serían más que unos viles déspotas.
Estribillo
¡Temblad! tiranos, y también vosotros, pérfidos,
Oprobio de todos los partidos!
¡Temblad! Vuestros parricidas proyectos
Van al fin a recibir su castigo. (bis)
Todos son soldados para combatiros.
Si perecen nuestros héroes.
Francia produce otros nuevos
Dispuestos a aniquilaros.
Estribillo
¡Franceses, como magnánimos guerreros
Sufrid o rechazad los golpes!
Perdonad estas pobres víctimas
Que contra su voluntad se arman contra nosotros.
Pero esos déspotas sanguinarios,
Pero esos cómplices de Bouillé,
Todos esos tigres que, sin piedad,
Desgarran el corazón de su madre ...
Estribillo
(Estrofa de los muchachos)
Nosotros entramos en el camino
Cuando ya no existan nuestros mayores ;
Allí encontraremos sus cenizas
Y la huella de sus virtudes. (bis)
No estaremos tan celosos de seguirles
Como de participar de su tumba ;
¡Tendremos el sublime orgullo
De vengarles o de seguirles!
Estribillo
¡Amor sagrado de la patria,
Conduce y sostén nuestros brazos vengadores!
¡Libertad, libertad querida,
Pelea con tus defensores (bis)
¡Que la victoria acuda bajo tus banderas
Al oír tus varoniles acentos!
¡Que tus enemigos moribundos
Vean tu triunfo y nuestra gloria!
Estribillo

VIVRE LE FRANCE


jueves, 7 de julio de 2011

Veinticinco años

Hoy está haciendo veinticinco años de la muerte de mi madre de un infarto, a las doce y cuarto de la noche, estrenando el día de San Fermín, para que nunca se pase por alto, el infarto se la llevó por delante, ese corazón tan familiar y entrañable que se está llevando por delante a toda mi familia, hasta ahora, que parece que los primos nos vamos escapando. Tenía cincuenta y cuatro años y aquella noche hacía frío. Sí, una noche fresca de un verano tórrido. Salimos corriendo a urgencias, con una de las hijas de mi vecina de al lado sujetando su cuerpo en el asiento de atrás, yo iba en el coche del vecino. Cuando llegué ya estaban allí la el vecino de enfrente y la vecina de al lado suyo, Pili. Una de las chicas que había ido con ella, lloraba en un ataque de histeria. Alguien me acercó un vaso de agua. Salió un médico y no pude moverme, Pili se volvió a mí y yo afirmé “Se ha muerto”, ella asintió y pasó su mano por mis hombros. El vecino de enfrente me miraba fijamente, dije que no podía sostener el vaso. Me lo cogieron. Momentos más tarde atravesé el vestíbulo oscuro del hospital sin más luz que la de la cabina de los de seguridad que me miraron extrañados. Era el único teléfono activo, eran más de las dos, la única luz. Llamé a parte de la familia. Sólo había oscuridad y los seguratas que jugaban a las cartas. Fueron llegando los vecinos, luego la familia. Y más tarde la espiral de horror se precipitó hasta hoy. Durante muchos años tal noche como anoche mi vecina de al lado sobre las once menos cuarto llamaba a la puerta, como por casualidad, y se sentaba a charlar hasta que pasaba la medianoche, sin mencionar nada, sin sacar el tema, eso quedaba para el día siguiente, para hoy, para mañanas como esta cuando nos oía salir camino del cementerio y nos daba unos billetes para que le pusiéramos un ramo de su parte. Su cabeza se fue y después ella también. Anoche viendo una película en la tele recordé la delicadeza de aquella mujer de pueblo, que apenas sabía hablar; hoy añoro a ambas.

lunes, 23 de mayo de 2011

Cumpleaños ¿feliz?

Bueno, pues como es habitual hoy día las fiestas de cumpleaños se han de aplazar hasta que haya ocasión de celebrarlas. Este blog cumplió el día tres de mayo dos hermosos añitos (guguteta, digotata) . Han sido dos años intensos en lo personal y en lo social, pero creo que también en lo literario y en mi propio crecimiento.
Hoy, que hay tan poquito que celebrar, he decidido celebrarlo, aparte de con una magnífica colitis (del disgusto o de una empanada galleguísima y riquísima que despué de tanto régimen me supo a gloria bendita), con una entrada especial. 
Esta mañana al abrir el ojo y la oreja (que válgame lo que hay que ver y oír por llevar los ojos y las orejas puestos) me planteé seriamente cerrar el blog pensando que había cumplido su ciclo y que acabarlo ahora no estaría fuera de lugar cuando tantas cosas están acabando y otras comienzan a ver su fin, cuando la esperanza -con minúscula, no confundamos- agoniza, cuando la Desesperanza, paso siguiente de la Desesperación, se hace con el país y con quienes alguna vez soñaron un país mejor -ay, si Jovellanos levantara la cabeza-. Sí, parecía un buen momento de echar el cierre. Así que después de una de mis hoy frecuentes visitas al baño, tomé la decisión de despedirme. 
Claro que se me olvidaba que soy capricornio con ascendente en leo, recriao en escorpio, con muy mala leche y con muy poquitas ganas de palmarla aunque sea virtualmente. O sea que VA A SER QUE NO.  Además tengo algo de pequeña aldea gala que resiste y resistirá siempre al invasor. Entonces, en lugar de buscar el lazo negro con que pensaba encabezar la entrada he buscado velitas de cumpleaños y me ha aparecido el inocente Pocoyo y al verle tan "mono" he recordado un personaje de los tebeos de mi infancia: Angelito Gugú, el bebé más destructivo que puedan soñar todos los concejales de urbanismo que hoy se frotan las patitas -como las moscas en la mierda- pensando el la impunidad ya consagrada como forma de vida del trinque futuro. Saltando en su cestita y sin decir más que Gugú era una bestia absolutamente demoledora digna de Godzila. Así que en el segundo cumpleaños de este blog he de decir dos cosas: gracias por leerme y GUGÚ.

viernes, 11 de marzo de 2011

Tanto dolor se agrupa en mi costado

Que por doler me duele hasta el aliento.
Sobra decir que es la Elegia de Miguel Hernández

sábado, 19 de febrero de 2011

36 años ya.

Hace un año hablé de una amiga que hoy hace años, 36, que murió. Ningún diecinueve de febrero me olvido de ella y este año, tampoco. Permitidme compartirlo de nuevo con vosotros.

viernes, 6 de agosto de 2010

Tres aniversarios.



Demasiado dolor para decir nada.


viernes, 16 de abril de 2010

Aniversario


Hoy hace años que murió Don Paco de Goya y Lucientes. Le llamo así por que tenemos confianza. Cada mañana, apenas abro el ojo, le veo sobre mi mesita de noche con su proverbial cara de mala uva y lucidez de ilustrado desengañado. Parece talmente que está entendiendo la radio y su ristra de estupideces llamada boletin informativo.
Tirando del hilo he llegado a la conclusión de que nadie en el mundo puede decir más cosas y de manera más directa que los artistas, pero no los artistas de las artes mayores necesariamente. Goya tenía mucho de recopilador de la actualidad de su época, de crítico social y ético, de denuncia de un tiempo que sólo su pincel ha hecho eterno, tanto que la mayoría de sus obras podrían ilustrar cualquier diario hoy mismo. Delincuentes de guante blanco, delincuentes en general, religiosos fanáticos, papanatas, crédulos, prostitutas de diverso nivel y demás fauna ibérica parecen haber salido de sus cuadros, haberse pasado por una tienda de ropa más moderna y seguir luciendo sus habilidades por nuestros paseos, teatros y, en el caso de Madrid, túneles. ¡Si la de Alba levantara la cabeza y viera lo que se ve ... estaría en su elemento!
Son en gran medida los artistas a pie de calle, como lo fue el propio Goya con sus obras como Los Desastres de la Guerra o sus tapices quienes mejor pueden expresar lo que es un país y una cultura en un momento determinado, quienes más fuerte pueden gritar lo que ven por que nadie les hace mucho caso y menos aún si ese grito queda enmarcado o enjaulado en el amplio y poco valorado campo del Humor. Goya quizás tuviera un puntito de humor que con el tiempo se haya diluido en la memoria colectiva pero lo dudo.
Hoy, entendiendo por hoy los últimos días, encuentro como tantas veces que quien mejor retrata nuestra sociedad, son los humoristas gráficos. El Duelo a Garrotazos de Goya sigue siendo tan válido ahora como entonces y su versión forgiana con el Duelo a Cubos de Mierda también. Más dolorosa por certera y cruel es la visión del Roto de ayer en El País. Sin embargo, ningún tratadista o pensador podrá decir más con menos ni describir la desolación interior del ciudadano que asiste, entre pasmado e irritado, al patético espectáculo de esta sociedad. No es una entrada de protesta o de queja o de denuncia. Es una entrada homenaje a estos grandes de nuestra cultura. Es un homenaje a quienes tan bien nos retratan aunque nos dejen un merecido regusto amargo en el paladar.

sábado, 20 de febrero de 2010

19 de febrero

Ayer hizo 35 años, joder, como dijo el otro “de todo hace ya más de veinte años”. Era el cumpleaños de un amigo, 19 de febrero de 1975, cumplía 17. Ella tenía más o menos los mismos, no sé cuantos, nunca llegué a saber mucho de ella. Sólo que era una especie de aparición. Aparecía de vez en cuando llegando de tierras atlánticas a hacerse revisiones médicas. Pasaba unos días en casa de este amigo, ¡hace tanto que no nos vemos!, cuando nos vemos evitamos cuidadosamente mencionarla, así que no sé qué recuerdo tendrá él de aquel cumpleaños. Venía, entonces nadie se fiaba de los especialistas de provincias, a una célebre clínica privada a rutinarias revisiones cardiacas, era algo menor que había que vigilar pero que no era grave. Era rubia y de ojos grises, quizás con un fondo verdoso, los años han borrado muchos detalles pero no su delicada belleza más apreciada por su condición de aparición fugaz. Unos pocos días en casa de los padres de este amigo, ella también venía con sus padres y con un hermano pequeño bastante insufrible, y desaparecía tan pronto le hacían las pruebas y le decían que volviera a los seis meses, al año. Tenía la piel blanca y se comía las uñas, las mejillas eran como las de los cuentos de hadas un poco más sonrosadas que el resto, esbelta y fuerte, de hueso amplio, generoso, pero delicada de aspecto, como una pintura, una acuarela de un ensueño. Hacía frío aquel año, entonces siempre, como este año, hacía frío. Todo iba bien, dijo el médico, todo como siempre, o sea que, como ya había ocurrido un par de veces antes, había que hacer una intervención de rutina, menor, sin riesgo alguno. Nunca había supuesto un peligro su estado de salud, sólo algo que cuidar. Nos fuimos a clase, éramos niños que se creen adultos –esa edad tan estúpida que suele acabar con la destrucción de lo mejor del hombre llamada adolescencia- y volvimos a casa. Noche oscura como boca de lobo, creo recordar que llovía, y yo me preparaba con toda mi mala leche a hacer la eterna traducción de latín “Galia es divisa in partis tres” (¿Qué coño le importa a nadie en cuantas partes estaba dividida la Galia en tiempos del César Don Julio?), esas traducciones que me quitaron media vida y que jamás logré sacar en condiciones. Ella había muerto en el quirófano.
Quizás en todas aquellas fugaces apariciones no habríamos cruzado más allá de un par de frases y poco más, pero desde entonces cada 19 de febrero, esté donde esté, haga lo que haga, la recuerdo.
Dos años después encontraron a su padre muerto con su fotografía entre las manos. No es un buen final para un relato, simplemente por que no lo es, es lo que tiene la vida: que no le preocupa el estilo.

martes, 24 de noviembre de 2009

Que veinte años no es nada, Inma

Dentro de un mes será el aniversario pero dentro de un mes, como entonces, estaremos todos enredados en nuestra catástrofe personal que es la Navidad de cada uno. Dentro de un mes hará veinte años. “Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada te busca y te nombra”, decía Don Carlos Gardel. Uno dice, que bonito, que bien rima pero veinte años son una barbaridad de tiempo hasta que un día, al dar la vuelta a una mañana descubres que no, que veinte años no es nada y que en ellos, en ese tiempo que parece arrasar con todo, no se ha llevado sino lo superficial, lo banal, lo insignificante dejando cuanto quisieras haber perdido para siempre como el dolor. No pretendo contar una novela aunque pueda parecerlo, no tiene nada de literario lo que voy a escribir, es todo rigurosamente real, casi documental aunque comprendo que parece el argumento de una peli o de un novelón. Hace veinte años, hará veinte años el 21 de Diciembre que ella se mató. Me refiero a Inma de Santis, se mató en un accidente en unas vacaciones y lo supimos, al menos yo, el día 23. Día de enredos familiares, de cosas que hacer y de falta de tiempo para darse cuenta de hasta que punto un puntal de tu vida se había derrumbado. Luego, cuando tienes tiempo, no quieres asumirlo y dejas ahí el hecho, el comentario, el recorte quizás. Más tarde, al dar la vuelta a una mañana navegas a lo tonto por la red y recuerdas su nombre, lo escribes, le das al Google y aparece ella. Y descubres, atónito, que han pasado veinte años y que es cierto que no son nada y que la mirada la busca todavía en las viejas películas, ansioso de ver una aparición fugaz, una escena, un fotograma. Descubres que hace años que no la mencionas por no levantar la venda de la herida y que, quizás, sólo quizás, haya sido la única mujer que realmente has amado. Debería hablar en primera persona. Ella y yo nacimos el mismo año, se rumoreaba que vivía cerca, a menos de veinte minutos caminando, (la almendra central de Madrid es pequeña y laberíntica, un pueblo retorcido, nada esta lejos pero nada está “ahí mismo”) a pesar de lo cual jamás la vi. La conocí en el 69, quizás en el setenta, en una pantalla de cine. Uno de esos viejos cines de barrio que los jóvenes no habéis conocido y en los que los no tan jóvenes echamos los dientes. Recuerdo la película: “La vida sigue igual” del almibaradísimo Julio Iglesias que tuvo el buen gusto de no hacer más películas, que yo sepa. Aquella cosa tenía como únicos alicientes una espléndida Charo López (demasiado mayor para que yo a mis diez años pudiera apreciarla) y una canción (creo que era “Chiquilla” pero no me hagáis caso) que el ¿cantante? Cantaba a una niña, esa deliciosa criatura era Inma de Santis, es la imagen con que encabezo esta entrada. Desde entonces y en la medida de mis posibilidades, más bien escasas, fui siguiendo la trayectoria de aquella niña, muchachita, joven desde el arrobamiento más puro. Recuerdo que me tragué el peñazo de Ana Karenina, los autores rusos nunca han sido de mi predilección, en aquellas célebres Novelas de la sobremesa de cuando había un solo canal tan solo por que ella tenía un papelito. Recuerdo su Infanta en Las Meninas de Buero y un montón más de pequeños papeles de actriz que empieza.
Guardaba recortes de ella, como todos los chicos de sus bellezas predilectas, y cuando estuve enfermo y hospitalizado una muy larga temporada en el cajón de mi mesilla había un par de fotos suyas recortadas de una revista. Es fácil que hagáis chistes pero os equivocaríais de medio a medio. De aquella enfermedad salí adulto, o sea, desengañado, y con el convencimiento de que jamás la conocería.
Curiosamente quise hacer periodismo, entonces Ciencias de la Información pero me mal aconsejaron y estudié otra cosa. Me obligué a hacerme mayor y dejarme de tonterías adolescentes, me deshice de muchas cosas de cuanto me recordaba a mi adolescencia enfermiza, a esa época de niño sin madurar o joven sin crecer que es la feroz transición a la edad adulta. Entre las mil cosas, ideas, actitudes, relaciones que abandoné y tiré estuvo la carpeta donde guardaba los recortes de Inma. Eso era cosa de críos. Su carrera siguió con las vicisitudes de quien no cede a la corriente que se imponía entonces, destapes y demás. Ella sí estudió Ciencias de la Información, en la facultad junto a la mía, en los mismos años, con la misma edad. Una vez más estuve cerca de ella aunque a esas alturas había dejado de seguir su trayectoria y de agenciarme las entrevistas que daba, tan banales como cabía esperar –eran años de una enorme libertad y al mismo tiempo de una enorme estupidez, supongo que en lo relativo a la prensa del corazón será ahora igual, claro que los protagonistas de entonces eran algo más (actrices, cantantes, etc.) que simple carne de papel couché-. Casi, casi la olvidé perdido en mis historias personales.
Aquella época pasó y dejó un vacío aun más profundo en mi vida, uno más. No sé cuando, sé que habían pasado años, ella ganó un premio dirigiendo un corto “Eulalia”, no sé cuando ella comenzó a presentar programas de televisión pero su belleza se me hacía insoportable. No seguí aquellos programas, no podía con el dolor de verla aunque disimulaba con los argumentos de que eran malos programas, de que no tenía tiempo para verlos, de que esas cosas eran tonterías. La verdad es que su belleza me dolía. Habían pasado otros amores, otras mujeres, otras historias pero ella seguía allí, como a los diez años al salir del cine de ver La vida sigue igual. Un día, justo antes de Navidad lo supe y seguí adelante, había perdido ya por entonces casi todo cuanto me importaba, todo mi mundo se había desmoronado un par de años antes, mi vida era un páramo y empezaba a ver la luz. No podía permitirme dejar fluir la devastación interior. Tuve que hacer una presa y contenerla, ignorarla, permitiéndome tan solo conservar el recorte de la reseña de su fallecimiento. Pero un día llegó la red. La gente de mi edad es casi analfabeta, salvo excepciones claro, en estas lides navegatorias. Probando, probando, escribí su nombre, y apareció un blog dedicado exclusivamente a ella. Entonces descubrí que sí, que veinte años no es nada y que aquella niña, aquella jovencita, aquella mujer en plenitud, la mujer madura que hubiera tenido que ser siempre estuvo, ha estado, está y estará en mí. Supe que, de alguna forma amé a Inma de Santis, quizás de la forma más pura que he amado, quizás como tantos españoles de aquella época de grandes bellezas y bastante más mediáticas (Victoria Vera, Bárbara Rey, Agata Lys, Pilar Velázquez) con unos pocos años más, sí, pero deslumbrantes todas –incluso hoy alguna hay que retiene lo que tuvo-. Ella era alguien aparte, en mi corazón y en el de otros muchos, no me cabe duda. Aquella tarde cuando oí la noticia en la televisión, ni siquiera en mi casa sino rodeado de gente que ni siquiera había oído hablar de ella, sin saberlo una gran parte de mi juventud se cerró para siempre. Dentro de un mes estaremos de nuevo perdidos en el laberinto de nuestra vida, de nuestra supervivencia navideña y no tendremos ni tiempo ni ánimos para sentarnos a escribir y a pensar sobre ella: una criatura de belleza excepcional, con la cara más perfecta y pura que yo haya visto, y con un talento truncado por un tiempo y por un malhadado accidente. Por cierto que eso de poner links no sé si sabré hacerlo pero el blog al que me he referido y del que he tomado todas las imágenes es (htp://inmadesantis.blogspot.com/). Llevado por octopusmagnificens a quien espero no haber molestado tomando estas imágenes.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Apio verde for you Thiago.