Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Imágenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Imágenes. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de febrero de 2025

Antonio Muñoz Degrain ya lo pintó


 Antonio Muñoz Degrain, pintor a caballo entre dos siglos (XIX y XX) lamentablemente poco conocido por el gran público ya dejó testimonio pintado sobre las inundaciones valencianas, concretamente la de 1879. Blasco Ibáñez también. Ambos con obras casi maestras o poco menos. Sin embargo, siguen pareciendo algo nuevo, un fenómeno inesperado con el que nadie cuenta, eso sí, que ocurre cada año en mayor o menor medida y con periodicidad más amplia con carácter de catástrofe apocalíptica. Al menos dos siglos y sigue pillando a gobiernos, instituciones y valencianos de a pie sin preparación alguna, incluso negándose a iniciarla. 
En mi ingenuidad no deja de asombrarme que algo tan previsible sea a la vez tan imprevisible, pues debe serlo para que a personajes tan preparados como las cabezas pensantes de ambos reinos (España y Valencia, por que cuando me aprendí las provincias se hablaba del "reino de Valencia") se les pase por alto. 
En cualquier caso hoy nos interesa más la imagen. El autor muestra en todo su dramatismo el horror del momento, es importante destacar el aspecto de relato social de la obra, pues nos ofrece una visión de las condiciones de vida de los campesinos a través de los escasos restos de su vivienda. El hombre desnudo atiende a una mujer que lleva en alto un bebé camino de lo que queda de la techumbre de la barraca. Junto a la chimenea una niña y una mujer, que suponemos la familia del hombre intentan alejarse del agua creciente y violenta. Todo muy decimonónico ¿o no?

sábado, 1 de febrero de 2025

Doré


 Familia de saltimbanquis Gustave Doré. 1874.

Una imagen que siempre me ha perturbado, muy lejos de las obras con el mismo tema de Picasso, decorativas, o, cuando menos, despojadas de historia, Doré nos muestra aquí la realidad social de una familia que asiste impotente y resignada a la muerte del hijo sin ayuda alguna. Y todo por divertir a una sociedad que ahora ni les mira.

Obra lamentablemente poco difundida ante la magnitud de la cantidad de maravillosos grabados del autor, pero que creo que vale la pena conocer y hasta dejarse llevar por la historia que nos cuenta, aunque ahora el arte ya no camine por estos senderos. 

jueves, 10 de octubre de 2013

Octubre

Alegoría de Octubre, Gaspar Camps enero 1901.
El mes de octubre que atravesamos es, al menos en mi tierra un mes de declinar lento, apacible, sin grandes sobresaltos, el mes triunfal del otoño, que como todos sabemos es la mejor estación de Madrid pues aqui la primavera es traidora y el verano parece dispuesto a vengarse del interminable invierno por otra parte loco que puede desaparecer en febrero o perpetuarse hasta junio.
Me gustan los calendarios antiguos con regusto simbolista, sabor a Alfonso Mucha y un no sé qué de decadentes.
Me gusta observar el ciclo del año incluso sobre papel viejo.
Me gusta ver qué recursos emplea cada autor para expresarse.
Es evidente que aquí el ilustrador ni se quebró demasiado la cabeza y obtuvo uno de sus mejores trabajos. Iremos viendo como en otros meses del mismo calendario de 1901 su mano y su idea estuvieron mucho más acertadas pero, a pesar de todo no deja de ser una hermosa imagen. Por cierto, también hablaremos del autor con más calma.

sábado, 14 de septiembre de 2013

El columpio

Imagen de un ritual público y religioso tahilandés basado en el columpio.

Hace tiempo que vengo al taller y no sé a qué vengo… No, eso es zarzuela, quería decir que hace tiempo que ando como vaca sin cencerro y no existe ni la más pequeña posibilidad de arreglar lo mío… No, que eso es de Pedroooooo Almodóvar. A ver. Centrándome, que con tanta agresión mediática y le euforia de habernos librado de los Juegos ando no ya como vaca sin cencerro, sino como cencerro sin vaca.


El caso es que hace tiempo que tengo preparadas unas imágenes para poner aquí. Ya en alguna ocasión he recogido como se ha un mismo tema a lo largo de la historia en las artes, algo que siempre me ha resultado fascinante. Incluso el tema más universal: la academia masculina, o sea el desnudo masculino formal posando y a lápiz sin más aderezo nos da claves para colocarlo al menos en un siglo. Así que cualquier otro tema que tenga más soportes visuales nos da suficientes pistas para llegar a extremos insospechados.



Krishna y Radha un tema que se sigue representando en la cultura popular india.

He aquí algunos célebres columpios pero cuando un tema se repite a lo largo de la historia en culturas tan variadas yo no puedo dejar de preguntarme por que. Así, indagando por aquí y por allá me he enterado que básicamente el columpio es un rito de fertilidad tanto en Oriente como en Occidente donde se han encontrado figuras rituales de cerámica hechas para ser colgadas y mecidas. Tan arraigado era el rito que en algunos lugares de India se prohibía el juego fuera del rito y, tradicionalmente, el juego del columpio solía practicarse –eso lo recuerdo yo de mi infancia- a fecha fija, concretamente la primavera, más o menos cuando los chicos más hábiles lanzaban sus peonzas. En realidad el columpio, a grandes rasgos y sin entrar en detalles, representa simbólicamente el ritmo del universo que trae la lluvia, la cosecha en movimientos sucesivos.


 Nicholas Lancret 1690-1743, un amante de los columpios a lo que se ve, y también se ve lo propicias que eran las "fetês galants" rococós.
Sin duda el más célebre de los columpios rococós, el de Fragonard, el más frívolo sin duda y sin duda también el más encantador.

Dos columpios de los cartones para tapices de nuestro Goya.
La parejita columpiándose en primavera de el decimonónico Cot, lo confieso tengo una debilidad por este hombre.
El prodigioso Renoir nos dejá una obra maestra de coquetería y deseo, ah, y también de pintura.
El casi desconocido Federico Godoy Castro nos deja una muestra del aspecto más costumbrista de juego en una tarde campestre.

Finalmente George Barbier, encantador ilustrador francés de la Belle Epoque nos deja esta interpretación del columpio de Fragonard. Adorable.
 
El hecho de que el tema haya perdurado y muy especialmente en épocas un tanto “libertinas” como el XVIII o el mundo de Le Moulin de la Gallette nos indica que todavía conservamos el aspecto más básico del rito, el más directo que es el de la sexualidad más o menos pícara. Sexualidad-fertilidad que, a otro nivel, se expresa con la mujer con las faldas al aire recibe la fertilidad de la tierra al “abrirse” a ella. Disfrutemos de las bellezas de los columpios desde al “ángulo” que prefiramos.

lunes, 22 de julio de 2013

En un apacible rincón de Madrid

Simbólico ¿eh?
En fin, paquepaquepaqué. El Apocalipsis nos pillará haciendo chistes.

  
Sin pretender ofender a nadie me pregunto si en alguna esquina de Pamplona hay un San Isidro o una Virgen de la Paloma. Sobre todo teniendo en cuenta que en Chamberí existe una iglesia llamada San Fermin de los Navarros ( http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Ferm%C3%ADn_de_los_Navarros) Esta pequeña imagen ha aparecido este último siete de julio. Por lo menos yo no la he visto hasta ese día, y paso muy a menudo por esa esquina.

viernes, 10 de agosto de 2012

La ciudad reflejada 2

miércoles, 8 de agosto de 2012

Los Juegos Olímpicos



Creo que es lo único sensato que he oído/leido sobre los Juegos Olímpicos.

domingo, 5 de agosto de 2012

viernes, 3 de agosto de 2012

Marilyn y yo


He estado dudando entre hacer una entrega visual, otra de belleza por que sí o continuar con la letanía de Madrid. Sin embargo, esta noche he caído en la cuenta de que hace cincuenta años. Nada menos. ¿Cincuenta años de qué? Preguntaréis. Pues ese es el tema de esta entrada. Aquellos quince primeros días de agosto marcaron mi vida de un modo espectacular: nos concedieron una casa en alquiler, nació uno de mis primos, sin duda el que ha estado más cerca de mí. Y algo más.

Un acontecimiento universal que, entonces, a nadie de mi entorno preocupó lo más mínimo: Marilyn Monroe moría sola. Ella, también por obvias razones, tardó un tiempo en entrar en mi vida. Lo hizo de la mano del delicioso personaje de “Como casarse con un millonario”, cegata perdida y dándose de narices contra todo. Según crecí me convertí, como todo aquel que es sensible a la belleza y al talento, en un mitómano. A los veinte años tenía, tengo todavía, toda clase de objetos con su imagen, (vasos, pitilleras, en fin, cuanto se le ocurriera a un especialista en merchandise y no tuviera un precio prohibitivo). De hecho mi alcoba a esa edad parecía un museo dedicado a Marilyn: frente a mi cama, un poster con una foto de “Bus Stop”, sobre mi cabecera, un cartel con su dibujo en negro sobre fondo plateado y así sucesivamente. Incluso hoy, cuando ya las mitomanías personales van por otros vericuetos, sobre mi escritorio, enmarcada, una postal de Marilyn (antes de las operaciones) me mira escribir.

He de reconocer que mi película favorita siempre ha sido “La tentación vive arriba”, aunque ahora voy a hablar de “Los caballeros las prefieren rubias” con diferencia la segunda de mi predilección. Sin embargo, y como esta entrada quiere ser un homenaje a la desperdiciada actriz, quería contar algo que ocurrió hace unos años, concretamente cuando se lanzó la colección de sus películas en formato DVD. Había entrado yo ese día, un sábado, en la FNAC concretamente. Allí cada uno a su historia, husmeando, buscando y sin prestar atención ni a la música de fondo ni, por supuesto, a las imágenes que se proyectaban habitualmente en una pantalla. Entonces ocurrió: empezó a sonar “Los diamantes son los mejores amigos de una chica” y la poderosísima imagen de Marilyn apareció en la pequeña pantalla. Poco a poco se fue haciendo un silencio y toda la planta, uno por uno, se detuvo, hombres y mujeres, clientes y empleados. Durante los escasos minutos que dura el número sólo estaba Ella llenando la planta. Nadie más. Sé que ahora, las nuevas generaciones o no la conocen o no la consideran ni arquetipo de belleza ni cosa parecida pero algo tiene aun cuando detuvo la vida en un comercio un sábado por la mañana con “Los diamantes son los mejores amigos de una chica”

domingo, 15 de julio de 2012

Madrid es una ruina 4



Aceras de la Plaza de España, no es que sea uno de mis lugares predilectos de Madrid pero sí que es pleno Madrid y emblemático para muchas cosas. Por cierto, casi todos los edificios que la rodean están vacíos.

martes, 3 de julio de 2012

La ciudad reflejada 1

Está justo enfrente pero es otra calle, otra ciudad, otro mundo quizás. Alicia atravesó el espejo, reflejo domesticado pero ¿quien se atreve a atravesar estos otros reflejos, asilvestrados que te atacan en una calle y ya han cambiado cuando has dado dos pasos o intentas defenderte?

domingo, 24 de junio de 2012

La verdad sobre perros y gatos (Balcones 2)


Es que a los dos les gustan los balcones.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Perdidos

A veces uno está tan perdido que nos viene bien cualquier indicación como esta.

viernes, 16 de marzo de 2012

El extraño caso de la botella en el Manzanares

¿Restos de botellón o una carta de amor que ni siquiera espera llegar a destino?
Tal vez una despedida, tal vez unas líneas empapadas en lágrimas, tal vez tan sólo una botella que se cayó en un despiste. 
Ahí se quedó, flotando, esperando quizás.

sábado, 10 de marzo de 2012

Madrid es una ruina 2

Esta imagen está tomada en el Paseo de San Vicente que bordea Palacio Real y sus jardines. Es el final de una doble escalinata que da acceso a los jardines de Sabatini, bajo la fachada Norte de Palacio, unos de los jardines más bellos y afrancesados de la ciudad. Muy cerca la Plaza de España, Gran Vía. No creo que hagan falta más palabras. 

jueves, 8 de marzo de 2012

De mujeres y pulpos (ahora en serio) 6

Hiroshige
Mientras Occidente destila su terror absoluto a las profundidades y al monstruo por definición que se ha configurado en el XIX gracias a los autores citados; Japón convive con él de un modo radicalmente diverso. 

Es casi ofensivo para el lector recordar aquí que Japón es un archipiélago de más de 3000 islas, y, para colmo, en una de las zonas sísmicas más activas del mundo, aun no hace el año del desastre de Fukushima, esta tremenda realidad hace que la cultura japonesa tenga una actitud mucho más familiar con la catástrofe, como delata el hecho de que rarísima vez se menciona un terremoto en las novelas japonesas y tan sólo muy ocasionalmente algún incendio de los que eran extremadamente frecuentes, y, al mismo tiempo que produzcan obras de arte como esta de Hiroshige

Hokusai: La gran ola
Hablamos de la actividad sísmica y pensamos automáticamente en terremotos pero se nos olvidan las grandes olas que se producen como consecuencia de estos y que son conocidas en el mundo entero por su nombre japonés: tsunami.

 La vida y la muerte llegan a Japón de manos del mar y así es aceptado por su cultura.

Con la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, con las dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, la cultura del horror revive con todo tipo de criaturas como Godzilla (que aparece en 1954), por ejemplo, haciendo de Tokyo la ciudad más destruida de la historia del cine, pero también con manifestaciones más serias como la Danza Butoh o algunos ejemplos del cine de Akira Kurosawa (“Los sueños”, sin ir más lejos). 

Godzila
 Danza Buto
Ante esta situación de guerra fría y amenaza atómica para el mundo que Japón exorciza, de algún modo a nivel popular, mediante el monstruo que “sale del mar” de nuevo, Estados Unidos generará, como ya se mencionó una especie de sub-género de chica-cazada-por-monstruo-acuático (lagunas, pantanos etc) tanto en cine como en novelitas baratas de portadas subiditas de tono, en este ejemplo concreto parece que la relación no fue tan mal como era habitual. 


 Así no nos resulta tan extraña la ambigüedad entre el terror y el coqueteo de la última imagen de la entrada anterior: una pin-up entre aterrada y seducida por el tentacular y polifálico pulpo que se repite casi simétricamente en su cabellera. Desde luego algo dedicado a los varones reprimidos por los últimos vestigios del puritanismo decimonónico (por que si el s. XVIII fue un siglo corto que duró de 1714 con la muerte de Luis XIV a 1789 con el inicio de la Revolución francesa, el XIX fue un siglo larguísimo que comenzó con la Revolución francesa-burguesa y no vio su fin hasta 1968, al menos en lo que a repetición de valores morales, actitudes burguesas y repetición de pautas de conductas que llevaron al menos a dos guerras mundiales, a unos feroces nacionalismos, colonialismos y racismos) En cierto sentido esta buena moza del bañador (de cuerpo entero, no frivolicemos) es heredera directa de las heroínas de  los novelones como Trilby o el Fantasma de la Ópera, que caen seducidas por su propio destructor, Svengali en el primer caso y el Fantasma en el segundo.
Pero volvamos a lo concreto de las mujeres y los pulpos y al Japón. Con la occidentalización que comenzó hacia 1868 la alegre actitud hacia lo que nosotros consideraríamos pornografía se esfumó y comenzó a ser perseguida con cierta saña. Actitud que todavía perdura en algunos aspectos. Al no estar permitido mostrar los órganos genitales en ninguna publicación Toshio Maeda en los 80 “inventó” lo que ha acabado convirtiéndose en “tentacle rape” o “violación con tentáculos”, aunque las chicas no siempre parecen estar siendo forzadas. 
 Toshio Maeda
 Fuco Ueda
Siendo uno de los grandes ejemplos del género titulada El miembro del gigante Ico Chan contra la Reina Gidora (2002) de Makoto Aida que vemos aquí abajo.

Pero la cosa no ha hecho más que empezar como iremos viendo

domingo, 4 de marzo de 2012

De mujeres y pulpos (ahora en serio) 5

 Sir Edward Burne Jones: "En las profundidades del mar". Vemos como la mujer-sirena tira melifluamente del hombre-humano, o lo que viene a ser lo mismo en la mentalidad del XIX: la mujer-instinto hunde al hombre-espíritu. Cosas del XIX.

Cabría preguntarnos (y como cabe me lo pregunto) ¿Cuál ha sido la relación de occidente con los pulpos, cefalópodos y seres más o menos míticos de las profundidades submarinas? Del Leviatán hebreo, y como nombre genérico a los monstruos marinos indefinidos y variados, a las sirenas o mujeres con cola de pez, no me refiero ahora a las no menos peligrosas sirenas grecolatinas, sino a estos otros seres de origen más europeo, desde los tiburones a los monstruos indescriptibles de la mitología de Lovecraft e incluso al quizás más aterrador relato escrito jamás (“Manuscrito encontrado en una botella” del bueno de Edgar Allan Poe) básicamente la relación de Europa con las criaturas marinas se basan en el terror más depurado. No me avergüenza confesar que en mi vida he pasado tanto miedo como con el Manuscrito etc. Me recuerdo a mí mismo en posición fetal bajo el círculo de luz del flexo y sin atreverme a estirarme y entrar en la oscuridad, claro, era Poe. Tan sólo hay un puntito de erotismo destructor y destructivo en el mito de las sirenas tanto de agua salada como de agua dulce en el clásico ejemplo de Hilas, el argonauta que según Graves se entregó a ellas huyendo de los pellizcos musleros de Heracles, pero al que la ortodoxia da un trágico destino a manos de unas ninfas acuáticas. Pero aquí me voy a parar pues la sirena, mis muy amadas sirenas, son harina de otro costal que merecen capítulo aparte, a pesar de ello y como muestra de que las relaciones de occidente con las profundidades antes de Jacques Cousteau han sido siempre cercanas al terror más puro veamos estas imágenes que arrancan en el movimiento prerrafaelista y llegan prácticamente hasta hoy con una obra de Uno Moralez que, curiosamente se asemeja muchísimo a otra de Kimura Ryoko en la que mujeres medio sirenas y medio animalillos marino devoran las tripas de un infeliz marinerito. 

 Uno Moralez
 Kimura Ryoko "La belleza en mi plato" 2005

Sin embargo, hay un mito que está mucho más cerca de lo que nos ocupa del de mujeres y pulpos: el kraken.


 El kraken es un ser nacido en la mitología nórdica que podría tener una base real en los calamares gigantes que se han venido encontrando desde hace tiempo (y últimamente más). Las primeras referencias se encuentran,  según Santa Wikipedia, en textos noruegos de 1250.  Vamos que no viene de ahora pues hay multitud de creencias relacionadas con este monstruo cuyo nombre, en alemán, significa “pulpo”. Será en el XIX cuando el bicho cobre nueva carta de naturaleza con autores como Pierre Dénys de Montfort, Tennyson y el inevitable Julio Verne que, inspirado en él, creara su calamar gigante contra el Nautilus.
 Una imagen interesante es esta que recojo pues enfrenta el horror mental que supone la sirena para el marino frente al horror mucho más visceral que supone el monstruo marino. En este caso las sirenas llevan las de perder.
 Evidentemente todo este tema se ha ido frivolizando hasta el punto de pinturas como esta que, si la tomáramos en serio, sería altamente inquietante.

En cualquier caso la relación de la mujer con el pulpo en occidente está más reflejada en esta imagen que sigue o en esta otra pin-up de los 50 (curiosamente hay una gran de films serie B de mujeres con bestias acuáticas en esta época, recordemos el diálogo de Tom Ewel y Marilyn Monroe a la salida del cine en “La tentación vive arriba”) que con lo que veíamos en Japón o en la primera mitad del XX aunque, a fuer de ser sinceros, ya se aprecia un cierto coqueteo soterrado.