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martes, 18 de junio de 2019

¡Y SÓLO QUIERO CORTARME EL PELO!


Es que alguna imagen tenia que poner no por que esta sea nada especial.
 
Siempre me ha gustado llevar el pelo más bien largo pero peinar una melenaza que casi me llegaba al ombligo acaba siendo demasiado esfuerzo para unos hombros destrozados como los míos ( no digo más por que si sigo esto seria un historial sanitario y no es plan), consecuencia: que como a Sansón se la cortó Dalila yo la inmolé hace ya unos cuantos años en el ara de no provocarme más dolores de hombros. El sentido práctico se impuso y cada vez más y más y más hasta que llegué al estado actual: al cero hasta la línea de las patillas de las gafas y al uno lo demás. No puede ser más fácil (y barato pues con pelarme cada dos meses me vale)
Desde 1976 me venía cortando el pelo en una de las clásicas barberías o "Peluquería para caballeros", primero fue Gallardonofis con sus p.... obras quien me impidió seguir yendo. Vale, una más que le debo a "ese". Cuando se estableció un paso alternativo practicable (por que las obras siguieron y siguieron y siguieron) volví a mi peluquería. En estas se instalaron en mi barrio unas jóvenes con una peluquería unisex. Llegó la crisis (si es que alguna vez no hemos estado en ella) y, dado que todos tenemos que comer y que mi peluquería es de las tradicionales de barrio y relativamente afamada en el entorno no iba a caer, aunque venga decayendo desde hace tiempo, pero por años y relevos generacionales etc) opté por cortarme el pelo en la del barrio. Aunque mi corte de pelo no les iba a evitar fracasar si tenían que fracasar un grano no hace granero pero siempre es uno más.
Las chicas encantadoras, las cosas como son, pero, y ahí viene esta entrada, según se han ido afianzando se ha ido convirtiendo en una peluquería que tiene de unisex lo que yo de monja carmelita. Peor ha sido la otra consecuencia de estabilizarse: se ha vuelto del colmo del pijismo. Hay que pedir hora algo que primero me niego a hacer y segundo que yo no sé si el jueves a las once y media voy estar disponible o no (estamos a martes). Como sigo siendo un panoli miré los horarios de apertura (que ojo, tampoco son coeherentes, pero vamos a dejarlo) y veo que pone "De lunes viernes 10 a14, Sábados de 9´30 a 14. Martes y jueves por la tarde no se abre." Repito que sigo siendo como mínimo un panoli por no decir algo más gordo. Hoy pensé, si estoy a primera hora dado que mi corte de pelo son diez minutos no dieciséis horas como los de las damas (¿Alguien me puede explicar que narices son "las mechas"? por que yo no las veo) en un momento acabamos. Como un perfecto gil.... allá que me planto a las nueve y media. Por supuesto a las diez no abrió, ni a y diez, ni a y veinte. Llegó a las diez y media. Sincronizada como si fueran de la NASA con la primera señora, que para otras cosas no se pueden mover pero para ir a la peluquería ya lo creo.
Con mi dosis correspondiente de cabreo me fui a dar una vuelta y pensé "en la primera peluquería que pille entro". A Dios pongo por testigo que diría la Señorita Escarlata que lo hice y lo que me encontré fue una unisex en cuanto pregunto: "Es que los martes no viene mi compañera que es quien corta el pelo a los caballeros"
Recapitulemos: los martes por la mañana en la segunda peluquería no cortan el pelo a los hombres, martes y jueves por la tarde cierra la primera peluquería, se saltan los horarios que ellas mismas han fijado y hay que andar pidiendo hora como si fueran ministros o monarcas.
¿Siempre hemos sido así de pijos y lo disimulábamos o es que nos hemos vuelto ahora?¿en que momento nos hemos convertido en esto?

1 comentario:

  1. Pues vamos, que para todo ahora hay que planear. Dented de poco, hay que pedir cita para respirar.
    XoXo

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