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martes, 10 de octubre de 2023

Nada como la familia (municipio y sindicato)

 


He observado que cuando la entrada habla de Madrid recibe menos visitantes, sólo digo que "como nos veis os veréis". 

Hablemos de familia, que suele ser lo que vienen esgrimiendo ciertos poderes fácticos (últimamente bastante desesperados hasta el punto de preferir la absoluta desintegración institucional de un país a aceptar que no han ganado las elecciones) al tratar cualquier tema; y es que como dijo aquel rey de no sé donde mientras le apuñalaba mortalmente un su primo "Ah, la familia". Pues eso que en un país como este al borde de la pérdida del crecimiento demográfico 0, en una lucha permanente por la igualdad de derechos de la mujer, con una paternidad cada vez más implicada en la crianza de los hijos, con una alta tas de divorcios y de familias monoparentales (padres divorciados con la custodia de sus hijos, madres en la misma situación y madres solteras), con otra lucha a mordiscos por hacer posible una mínima conciliación laboral con la vida familiar o simplemente con la vida, en medio de una desigualdad social educativa creciente (convenientemente adoctrinada y rentabilizada por los que siempre han rentabilizado este tema) nos encontramos con que la era isabelina que vive Madrid bajo la reina sin corona (de momento) Isabel III niega o por lo menos dificulta en extremo las becas de comedor de las familias monoparentales. Todos sabemos que la facción que representa Isabel III es la que añora el caciquismo de principios del XX con los capataces escopeta al hombro lista para disparar a quien se pusiera por delante, la España del Rey Pornógrafo y de su preludio de dictador, también la España del Generalísimo saliendo bajo palio de las catedrales, la de "familia, municipio y sindicato (vertical)", la del tul ilusión y la sacralización del himen en las jóvenes (ojo, que no voy por el lado religioso de la fe sincera, que eso sí que es sagrado) pero también por lo visto añoran imágenes como la de arriba: la madre soltera, despedida del trabajo, despreciada por su preñador, ignorada por la sociedad y condenada a la pobreza, el hambre y/o la prostitución. Por que con medidas como esa de negar a las familias monoparentales las ayudas como las becas de comedor y cerrando como se están cerrando a la chita callando las posibilidades de conciliación las posibles salidas a una situación de este tipo se reducen enormemente. De momento las van salvando los abuelos y sus pensiones, por que lo que no han conseguido todavía es que los padres repudien a sus hijas como no hace tanto ocurría (aunque hay colectivos y no exclusivamente raciales o religiosos que siguen haciéndolo) pero algún día esos abuelos con pensión faltarán. ¿Para crear eso quieren prohibir el aborto? He vivido muy de cerca casos de madres solteras en el 76 y en el 85 las diferencias del trato social-humano eran enormes en esos diez años. La gente, los españolitos a los que han de helarnos el corazón las dos Españas no ya una, ya no condena a lapidación o al ostracismo a la madre soltera pero parece ser que en la era isabelina de Madrid las instituciones sí lo hacen con premeditación alevosía, impunidad y subida de subvenciones a la enseñanza concertada. La imagen de arriba, cambiando las modas, es posible si no se produce una resistencia, es posible que vuelva a ser cotidiana en nuestras calles. Isabel III y su corte de Los Desastres parecen estar buscándola. 

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