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miércoles, 9 de noviembre de 2016
lunes, 7 de noviembre de 2016
Noviembre
"Noviembre, dichoso mes que empieza con los Santos y termina con S. Andrés" dice un refrán de los climáticos pero este año, este noviembre quizás tenga más sentido que otras veces. Han empezando toreandonos en las Cortes y puede que mañana en USA nos descabellen. Así que lo de "dichoso" habrá que leerlo en el otro sentido.
De lo ocurrido en el Cogreso de DiPUTAdos es que da hasta vergüenza ni siquiera ajena. Los unos en un porcentaje bastante alto están imPUTAdos en delitos por los que sabemos que no van a ser condendados aunque con que devolvieran lo que robaron y repartieron saldríamos de la crisis bailando la conga, liderados por el protagonista del "milagro de las canas", que debe haber hecho Santiago, y Santiago me perdone, milagro que consiste en tener canas en la barba pero no en el pelo, han sido, otra vez reelegidos, (el término técnico es masoquismo) y el resultado final es un modo tan retorcido de sin tener mayoría tampoco tener oposición. Soy medio gallego, así que no se me enfade nadie, pero es la típica escena del gallego que no se sabe si sube o baja la escalera (hay una frase que viene a ser tan retorcida como el medio por el que se ha llegado a tal situación:"a lo mejor ni es vedad" Cela "Mazurca para dos muertos", es lo que yo llamo una frase sacacorchos, siempre hay una vuelta más) pero no le adjudiquemos mérito alguno. El protagonista del milagro del pelo no hacho más que lo que aconseja el viejo proverbio árabe: "sientate a la puerda de tu casa a espertar que pase el cadáver de tu enemigo".
Pero quizás lo peor no sea eso sino la facilidad con que el enemigo le ha entregado su cadáver con armas y bagajes. Los conlictos internos de los del capullo han tenido más peso que su vocación progresista, venciendo los teóricos posibilistas que vienen enrabietados y con el machete entre los dientes, encabezados por la que tiene un ratón chiquitín y que están perdidos entre las teorías políticas los compromisos clientelista/feudales y los reglamentos internos del partido. Han conseguido, con poca habilidad, poca visión y sobre todo sin lider de repuesto, que los ciudadanitos de a pie que no están para milagros en el pelo de nadie se aleje de lo que se supone que son ellos: izquierda moderada para lanzarse en los brazos anhelantes del de la coleta. Aun así los del capullo no han terminado y ahora están como en las peleas de perros mordiéndose entre sí a ver quien saca mejor tajada.
El de la coleta ad lateres (él no es el único que ha ido a la Universidad, aunque se lo crea) está fuera de tiempo, con ochenta años de retraso, concretamente. Si las ideas principales son inamovibles en todas y cada una de las tendencias, no así la manera de aplicarlas por que los ciudadanos cambian y las circunstancias también. Además vienen del ámbito académico, lo que, al menos para mí, les hace sospechosos de todo, item más: como son cuatro gatos en guerrilla se han apoyado en diferentes plataformas ciudadanas muy válidas, no lo discuto, pero que no ven más allá de las fronteras de su ciudad o autonomia. Genial para unas municipales pero para algo más, mal lo veo. Ya van apareciendo puñales preparados para destronar a estos reyes de la izquierda con olor a naftalina. Y ya veremos quien gana si los que están llegando ahora sedientos de poder con los cuchillos en alto o quienes creen que los españoles somos los mismos que en el 32.
Una cosa buena tiene la situación. Como buen político y sin duda lector de Maquiavelo el del milagro ha colocado a sus dos posibles sucesoras enfrentadas en el mismo gobierno. Eso puede llegar a ser divertido, más que nada por la facilidad con que ambas han caído en el juego.
Siguiendo con las novedades de noviembre he de decir que estoy literalmente acojonado con las elecciones de mañana en USA. Una caricatura del rey de los vaqueros contra la de la remilgada señorita de la costa este cuyos antepasados llegaron en el Mayflower (debía ser el barco más grande que vieron los siglos por que hay que ver la de antepasados que llegaron en él) El sólo hecho de que la caricatura del vaquero haya llegado a ser candidato es simplemente una aberración del sentido de la democracia. Que su contincanta sea quien es demuestra que los yanquis quieren tener una familia real, lo intentaron con los Kenedy, luego con los Bush y ahora con ellos. Que no es de fiar esta chica, ya los abemos, es política, pero es que el otro es una bomba con la mecha encendida. ¿Cual es más peligroso para la supervivencia de la especie? Sinceramente no lo sé. Lo que está claro es que el rey del cinturón de hierro de USA sea casi íntimo del nuevo y autoproclamado Zar de Todas las Rusiasm es de entrada antinatural.
sábado, 5 de noviembre de 2016
Trotaconventos 2
Permítaseme una
digresión sobre los culos que pasaban por aquella casa en esos meses
veraniegos, además del de Rosa, dignos son de mención y merecido recuerdo otros
dos, a cual más, ¿cómo decirlo? generoso. Piedad, que fue pocos años, pequeña
redonda hasta en el moño, que no sé si lucía con orgullo o cargaba con
cristiana resignación, con un pizpireto par de calabazas respingonas que,
embutidas en su bañador azul chillón, resaltaban como un semáforo playero al
que se le podría aplicar parafraseando los versos del insigne poeta, gloria de
nuestras hispanas letras: “Érase una mujer a un culo pegada, érase un culo
superlativo, etc”. En cualquier caso un par de formidables nalgas que, de haber
vivido en el XIX habrían hecho innecesario el polisón. El otro trasero a
reseñar aquí era el de la Fernández con escudo de armas. Como el lustre de su
apellido no le permitía dar un palo al agua movíase siempre con una languidez
vivaracha de una butaca a otra, claro que eso le había puesto unos cuantos
kilos encima, pero se los había colocado en culo, caderas y cartucheras en
forma de grasaza amorfa que más que ocupar un espacio, lo rebosaba –como mi
tripa de entonces-. Las otras huéspedas que encajaban sus traseros dentro de
los parámetros normales no dejaban de hacérselo notar con mayor o menor sutileza.
En fin, dejémonos los
culos y volvamos a nuestra protagonista. Dicen que el gran peligro de los
biógrafos es, precisamente, enamorarse del biografiado. Me preocupa, pues
cuando escribo sobre alguien o algo suele ir ocurriéndome lo contrario y, al
final, hasta me cuesta encontrarle alguna virtud y he de invertir el proceso
¿seré sólo un mal biógrafo o, algo muchísimo peor, objetivo? Y ya puestos a
reflexionar sobre tan espinoso como manido tema cabe preguntarse ¿Qué se hace o
como se gestionan los datos que te llegan por terceros de personajes y
episodios que has vivido tú y que nunca coinciden? Que eso ocurra con la
conquista de América, vale pero ¿con una Fernández, por mucho escudo que
tuviera?
Ante todos estos
dilemas se encuentra el autor, yo, a la hora de hablar de Rosa a quien me unió
un cariño especial ¿por qué? Simplemente por qué la escuchaba y por qué cazaba
sus pequeñas, o no tanto, maldades y se lo decía.
Rosa, cuando la
conocimos cosía en un taller de trajes regionales, rica indumentaria de su
tierra, aunque no siempre, sólo cuando aumentaba la demanda, con eso y la
pensión, que no debía ser muy holgada, sacó adelante casa e hija. Una vez
logrados ambos objetivos podía permitirse algún viaje y estos veraneos en la
despensa, compartida a menudo con Nina o alguna de las ocasionales, de las que
no volvían al año siguiente. Rara vez, sin embargo, pasaba muchas horas en la
casa pues si Nina era la Reina de la sociedad de dos o tres manzanas, Rosa era
el perejil de todas las salsas que se cocinaran en un área mucho más amplia y
no sólo en el sentido espacial del término. La “sociedad” de Nina era de ese
tipo que considera a la maestra como fuerza viva, la de Rosa, por el contrario,
abarcaba un espectro mucho más variado, en parte por su trabajo y en parte por
tener la habilidad de engarzar amistades como cerezas. El caso es que a media
tarde se arreglaba para ir a casa de tal o cual, a veces para hacer algo
concreto como jugar una partida al julepe con garbanzos, meter el bajo de un
vestido o visitar a la abuela centenaria de unos amigos; otras simplemente para
tomar un café o sentarse a charlar un rato. El caso es que nunca le faltaba
donde ir ni compañía para ir al cine, a una excursión o a las escasas funciones
teatrales. Muchas veces venía al cine con
nosotros a alguno de los cines de verano o se sumaba al grupo familiar
que veníamos a ser cuarenta y la madre, la madre de una de mis tías
concretamente, y que siempre estaba abierto a que se añadiesen un par de
docenas más. Eso sí, con el dinero de las entradas o de lo que fuera por
delante o se quedaba en casa platicando con los huéspedes más sedentarios
conocidos por mi familia como “el frente de juventudes”.
martes, 25 de octubre de 2016
Trotaconvemtos 1
Si en lugar de haber
conocido al personaje en los setenta del siglo pasado lo hubieramos hecho en el
XV sin duda que no le encajaría mal este nombre por su ubicuidad y locuacidad
al menos.
En realidad ya la
conocemos aunque lateralmente ¿Recuerdan a aquella viuda a quien tanto
preocupaba la virginidad de la Insigne? Pues de ella hablamos. Sin duda de toda
la fauna que nos reuníamos en aquella casa en verano fue con ella con quien más
charlas tuve y con quien duró más tiempo la relación, de una u otra forma,
concretamente hasta su muerte, hará más o menos cuatro años.
Por ponerle un nombre
que no es el suyo la llamaremos Rosa que a nada compromete y que es bien
levantino como ella lo era. Formaba parte de las fijas de la casa desde mucho
antes de que llegáramos nosotros, fija pero irregular. Unos veranos iba un mes,
otros dos y otros, quince días, el caso es que no faltaba nunca. Decir que fue,
finalmente, a quien más cariño cogí de aquella casa quizás fuera demasiado
absoluto, pero no demasiado alejado de la realidad.
Me resulta difícil
hablar de ella pues no sé por donde empezar, lo cierto es que era un torrente a
menudo y a menudo un origami por las dobleces que podía llegar a tener, eso sí,
muy bien disimuladas.
La conocí cuando aún no
había cumplido los cincuenta y con su hija única más o menos recién casada.
Nunca tuve la ocasión, luego veremos el porqué,
de preguntarle a qué edad se casó pero debió de ser muy joven pues por
entonces ya era viuda y su hija una mujer casada. Parece un problema de lógica
pero no lo es ni he conocido persona menos lógica, o por mejor decir, con una
lógica propia y enigmática a la que se accedía no sin esfuerzo ni sin pasar al
menos veinte horas escuchándola. Una vez iniciado era fácil moverse en su
universo un tanto peculiar, cruce entre pensamiento medieval, paleto, caótico y
futurista.
Pertenecía Rosa a ese
abundante tipo de mujer tan hispana y racial que hasta el idioma, tan machista
él, ha creado un refrán que las define perfecta y un tanto cruelmente:”Es de la
calidad del tordo, cara fina y culo gordo”. No era gorda lo que hacía que su
silueta de espaldas o a contraluz fuera inconfundible: peinado tipo chichonera,
cintura estrecha, ahí aparecían sus anchas caderas y nalgas, pierna fuerte,
bien calzada y con un haldear de falda plisada de ancho vuelo. De frente se
podía apreciar su cuello largo y nervudo. Quizás fuera una de esas personas de
que quien las conoce maduras piensa que de jóvenes han debido ser buenas mozas,
incluso guapas, cuando ha sido al contrario. Además, ya que vamos de refranes
en este párrafo, dicen que “las viudas hermosean” y que “Dios te salve de
trasera de burra y delantera de viuda”. En cuanto a la delantera de Rosa no
había peligro… de ningún tipo.
miércoles, 5 de octubre de 2016
Octubre
Como cada octubre empezamos almanaque nuevo. El de este año es de un autor aleman anónimo. Lo que no hace falta ser muy despejadito para darse cuenta de la influencia de Mucha. Bellos y decorativos. Espero que comartáis esta opinión.
Bien, hablemos pues, como siempre, del mes que empieza. Lo he visto siempre como la vuelta a la normalidad, los niños en el cole, los trabajadores trabajando, los abuelos abueleando. Lo malo es que recientemente he descubierto que la normalidad simplemente no existe. A poco que se rasque somos todos unos psicóatas controlados (más o menos) Desde la psicopatia que es la única explicación de la absurda posición de Sánchez en el vergonzoso espectáculo que dieron la semana pasada, al más "normalito" de los ciudadanos, menciona el nombre de su equipo y el cerebro desaparace mucho más deprisa que Houdini. Hay, eso sí, una psicopatía general que es el gusto global por hablar de enfermedades, vida sana, remedios y demás. Es un tema de conversación interminable.(mis amigos y yo deducamos cinco miuutos máximo pues si no se nos va el vino en catas, o el tiempo en médicos). La principal diferencia entre un psicópata y otro es simplemente que uno lo sabe y el otro no. Vivimos pues entre locos de atar, me incluyo, por supuesto. Eso sí con la salvedad de que me diagnosticaron depresión y anuciaron que iba a ser cosa larga así como me aconsejaron iniciar psicoterapia. Y en ello estoy. Y voy muy bien, cojonudamente, (eso es rigurosamente cierto) pero he me han ido llevando a descubrir aspectos de mí que no creía tener, ninguno positivo, y que no puedo negar sin mentirme a mi mismo y para eso no me pago la terapia, carallo. Bien, establecidas estas premisas os dirñe que mi psiologa cierto día apareció vestida de diosa griega y al dia siguiente todo el barrio me preguntó de donde había sacado semejante chica. Es que el centro en el que trabaja no tiene accesos para sillas y ha de venir a casa o, como ahora en verano, a Madrid Río.
Con los descubrimientos interiores, que repito no puedo negar si quiero salir adelante, resulta que ahora no sólo comprendo que sea tan fácil deshacerse de mí hasta el punto que me da hata un poco de miedo iniciar una conversación o una relación. Sé que es una fase, vale. Pero una adevertencia: si no queréis enfrentaros con alquello que siempre nos ha espandatdo, si no estais dispuesto a que tus construcciones mentales, todas, se vengan abajo con tan sólo cuatro palabras que llevas temiendo oír desde los doce años, que las temes por sabes que en cierta medida son ciertas. Si no estás dispuesto a la demolición interior no os metáis en esto. No voy a decir que sea malo, ni que no funcione, que funciona, tampoco que es fácil pero los resultados son magníficos hasta que se llega a la llaga allí donte te duele el alma y no quieres mirar, que no quieres asumir pero que has de hacerlo si quieres en serio mejorar y salir del pozo de verdad, no para caer al día siguiente. Ayer, no sin una cierta premeditación, llegó y me llevó allí. Estoy demolido, dolido, y herido. Como cuando te sajan un forunculo y luego hay que hacer curas para apretar y que salga de todo, pues así fue, ayer tocó apretar y llegar a una de las piedras de toque (supongo que habrá más pero esta es de las más duras). Escuchar lo que ni siquiera estás seguro pero lo sospechas con las mismas palabras, exactas, que temes. Palabras qué curiosamene han sonado en tu cabeza mil veces pero que he tapado con otras cosas. Aquello de que "la vida es lo que te pasa mientras tú haces otras cosas" no puede ser más real. Y yo, que no soy tonto, que me precio de inteligente y agudo (soy todo modestia) me partiría la cara por no haber visto que todo apuntaba ahí, que quienes me habían intentado guiar hacia ahi fueron inmediatamente expulsados de mi vida, que quienes me han insultado con esas palabras tenían razón. Por que si algo no tolero es parecer tonto, y en esto no lo he parecido, lo he sido y lo que es peor, de balde, sin ganar nada con ello, al revés, perdiéndolo todo, por eso me daría de bofetadas no por lo que hay, sino por no haberlo visto. El cogollo es insoportable, también, pero de momento he lidiar con esto de haberme comportado como un imbécil tantos años.
Y vosotros os preguntaréis que qué os importa todo esto, posiblemente, nada, pero necesitaba compartirlo.jueves, 29 de septiembre de 2016
¿Por que guardamos los libros?
Ahora mismo estoy en lo que podríamos llamar mi estudio, despacho o más exactamente "cuarto del ordenador", en la vieja Inglaterra quizas se le llamara biblioteca: "Sir Alfred, le ruego me espere en la bibloteca" "Yes Mylady". El caso es que estoy rodeado de unos cerca de dos mil libros. Ordenar este cuarto es jugar al tetris, os lo aseguro. Ya he comentado que estoy en terapia por depresión y la terapeuta me recomendó en su momento eliminar lo superfluo tanto dentro como fuera, y lo hice. Me deshice de muchos libtos de un modo fácil, los dejaba en un banco de mi barrio y a los diez minutos habían desaparecido, ojo, las revistas tipo Goya, Histria y vida y demás, no. Así pensaba yo que alguien que quizás no pudiera comprarlos seguía disfrutándolos. Sin embargo, en verano tengo la costumbre de bajarme a leer "a la sombra de los pinos" que diría María del Monte, el caso es que vi que pasaba un señor con un carrito de supermercado e iba recogiendo de los cubos de basura y contenedores todo tipo de cartones y papeles y a los diez minutos otro , y luego otro más y ya no quise seguir mirando.
Ahora me encuentro de nuevo en la necesidad de hacer espacio (como es dentro es fuera y viceversa). El caso es que voy encontrando libros que leí,, cumplieron su misión, pero que no voy a volver a leer. Incluso profesionales pues desde que se escribieron a hoy han pasado muchos años, y, por ejemplo, nada de lo que dicen de la Sixtina vale después de la limpieza que se le ha hecho. Otros, novelas, tuvieron su momento, algunas que a mis quince años me parecían sumamente eróticas sin serlo (Caballos hacia la noche de Baltasar Porcel, por ejemplo) claro que cuando yo tenía quince años era el 74 y por entonces el erotismo era más facil de ver que ahora pero que ya no volveré a leer. Hace poco leí "La casa de las miniaturas", deliciosa novela que no habrá motivo para releer. Y así mil ejemplos más. Sin embargo, ahora no me es tan fácil. Ahora sé que es más probable que acaben en el carrito de supermercado que recogidos por interesados. Por otro lado, hace unos pocos años, una de mis alumnas tuvo que deshacer la casa y coméntó que nadie quería los libros, ni las bibliotecas. Ya sé que me vais a decir lo del libro electrónico y demás pero no es ese el problema que me planteo ahora. ¿Por que guardamos libros viejos, no hablo de antiguos, que ni necesitamos ni vamos a volver a leer?
¿Qué más da donde acaben si para nosotros ya han cumplido su función? Hoy catálogos de exposiciones de hace relativamente poco que atesoron como el Gollum, los encuentro en el Rastro por cuatro perras, en diez años lo último y más caro en el tema ha pasado a ser basura o poco menos. Comprendo que hay libros que son intocables, los grandes clásicos, los de mi especialidad profesiona y aquellos que nos marcaron de una u otra forma. Tengo una Iliada que nunca llegué a leer pero que me pasé horas mirando pues trae unos dibujos de desnudo masculino con la excusa de los héroes clásicos verdaderamente magníficos. Recuerdo que un librejo que encontré siendo casi un crío me dio otra perspectiva de la vida "Dinámica de la tontería". Vale. Esos no se tocan, pero ¿por que los demás los que sabemos que no leeremos y que carecen del "valor sentimental añadido" están tan agarrados a nuestra vida? En mi carrera había que ver cantidad de imágenes que sólo estraban en los libros y a veces en reproducciones nefastas, ahora con la red rara será la imagen que no encuentres en una buena reproducción ¿que pintan aquí esos libros?
Ahora algunos ya tienen ese delicioso aroma de libro antiguo, otros son primeras ediciones de los 70 y la mayoría simplemente están. ¿Por que guardamos esos libros? ¿Por que cargamos con ellos durante años y años sin dejar espacio a lo nuevo realmente valioso y que no se va a encontrar en la redo? No lo sé y me preocupa bastante. ¿Acaso es que sentimos que se nos va parte de nuestra vida con ellos y teniéndolos cerca nos hacemos la ilusión de retener parte de nuestra juventud? ¿Acaso es que estamos acostumbrados a verlos ahí, en sus estanterìas y no imaginamos la decoración sin ellos? ¿O sólo es la indolencia de no afrontar algo doloroso para que acabe en el carrito de supermercado? Entretanto me pregunto donde coño voy a meter La comedia humana de Balzac, cuatro volúmenes.
Entrando en intimidades hay otro grupo de textos que son especiales. Los eróticos o pornográficos que tanta compañía nos han hecho y siguen ahí, colocaditos, añorantes (no sé si ellos o nosotros por el tipo de compañia que nos hicieron? Pero no son los únicos Doña Rosita la Soltera lo tengo en la vieja edición de Austral que se deshace y en otra perfetamente encuadernada en piel y demás pero ¿como deshacerse de ese libro que te regaló, en este caso mi profesor de bachillerato? ¿O de aquel que viste y saliste corriendo al banco para sacar el dinero para comprarlo lleno de ilusión? ¿Qué es lo que nos atrapa en una especie de Diogenes bibliófilo, atrapa y abriga? A menudo cuando me pesan demasiado las cosas me vengo aquí y los repaso, los saco, quito el polvo si mis hombros me lo permiten y estoy en un ámbito acogedor, sereno. Aun así, ¿por que guardamos libros viejos que no volveremos a abrir? Borges, ya ciego del todo, decía sentir su presencia aunque no los fuera a leer. Quizás sea eso pero... son ataduras demasiado fuertes.
Ahora me encuentro de nuevo en la necesidad de hacer espacio (como es dentro es fuera y viceversa). El caso es que voy encontrando libros que leí,, cumplieron su misión, pero que no voy a volver a leer. Incluso profesionales pues desde que se escribieron a hoy han pasado muchos años, y, por ejemplo, nada de lo que dicen de la Sixtina vale después de la limpieza que se le ha hecho. Otros, novelas, tuvieron su momento, algunas que a mis quince años me parecían sumamente eróticas sin serlo (Caballos hacia la noche de Baltasar Porcel, por ejemplo) claro que cuando yo tenía quince años era el 74 y por entonces el erotismo era más facil de ver que ahora pero que ya no volveré a leer. Hace poco leí "La casa de las miniaturas", deliciosa novela que no habrá motivo para releer. Y así mil ejemplos más. Sin embargo, ahora no me es tan fácil. Ahora sé que es más probable que acaben en el carrito de supermercado que recogidos por interesados. Por otro lado, hace unos pocos años, una de mis alumnas tuvo que deshacer la casa y coméntó que nadie quería los libros, ni las bibliotecas. Ya sé que me vais a decir lo del libro electrónico y demás pero no es ese el problema que me planteo ahora. ¿Por que guardamos libros viejos, no hablo de antiguos, que ni necesitamos ni vamos a volver a leer?
¿Qué más da donde acaben si para nosotros ya han cumplido su función? Hoy catálogos de exposiciones de hace relativamente poco que atesoron como el Gollum, los encuentro en el Rastro por cuatro perras, en diez años lo último y más caro en el tema ha pasado a ser basura o poco menos. Comprendo que hay libros que son intocables, los grandes clásicos, los de mi especialidad profesiona y aquellos que nos marcaron de una u otra forma. Tengo una Iliada que nunca llegué a leer pero que me pasé horas mirando pues trae unos dibujos de desnudo masculino con la excusa de los héroes clásicos verdaderamente magníficos. Recuerdo que un librejo que encontré siendo casi un crío me dio otra perspectiva de la vida "Dinámica de la tontería". Vale. Esos no se tocan, pero ¿por que los demás los que sabemos que no leeremos y que carecen del "valor sentimental añadido" están tan agarrados a nuestra vida? En mi carrera había que ver cantidad de imágenes que sólo estraban en los libros y a veces en reproducciones nefastas, ahora con la red rara será la imagen que no encuentres en una buena reproducción ¿que pintan aquí esos libros?
Ahora algunos ya tienen ese delicioso aroma de libro antiguo, otros son primeras ediciones de los 70 y la mayoría simplemente están. ¿Por que guardamos esos libros? ¿Por que cargamos con ellos durante años y años sin dejar espacio a lo nuevo realmente valioso y que no se va a encontrar en la redo? No lo sé y me preocupa bastante. ¿Acaso es que sentimos que se nos va parte de nuestra vida con ellos y teniéndolos cerca nos hacemos la ilusión de retener parte de nuestra juventud? ¿Acaso es que estamos acostumbrados a verlos ahí, en sus estanterìas y no imaginamos la decoración sin ellos? ¿O sólo es la indolencia de no afrontar algo doloroso para que acabe en el carrito de supermercado? Entretanto me pregunto donde coño voy a meter La comedia humana de Balzac, cuatro volúmenes.
Entrando en intimidades hay otro grupo de textos que son especiales. Los eróticos o pornográficos que tanta compañía nos han hecho y siguen ahí, colocaditos, añorantes (no sé si ellos o nosotros por el tipo de compañia que nos hicieron? Pero no son los únicos Doña Rosita la Soltera lo tengo en la vieja edición de Austral que se deshace y en otra perfetamente encuadernada en piel y demás pero ¿como deshacerse de ese libro que te regaló, en este caso mi profesor de bachillerato? ¿O de aquel que viste y saliste corriendo al banco para sacar el dinero para comprarlo lleno de ilusión? ¿Qué es lo que nos atrapa en una especie de Diogenes bibliófilo, atrapa y abriga? A menudo cuando me pesan demasiado las cosas me vengo aquí y los repaso, los saco, quito el polvo si mis hombros me lo permiten y estoy en un ámbito acogedor, sereno. Aun así, ¿por que guardamos libros viejos que no volveremos a abrir? Borges, ya ciego del todo, decía sentir su presencia aunque no los fuera a leer. Quizás sea eso pero... son ataduras demasiado fuertes.
lunes, 26 de septiembre de 2016
Julieta o el desierto.
Al final de la entra anterior mencioné la última de Almodóvar sin haberla visto. Normalmente me apasiona este directori y por eso me atreví a hacerlo. El sábado la vi.
Joder.
Digamos que no es que me gustara, me fascinó. Nada que ver con el Pedro conocido y menos aún con Los amantes pasajeros. Contenida, seca, dura, sin concesiones, sin piedad ni para los personajes ni para el espectador. Muy lejos de su habitual mezcla de géneros la película es un doloroso análisis de las repercusiones de las ausencias. La pelìcula es ausencia y como la viven unas soberbias Adriana Ugarte y Enma Suárez hacen como eabría esperar de Enma, de quien ya conocìamos su talento y sorprende en Adriana, unas interpretaciones magistrales desarrollando el mismo personaje en dos etapas de su vida. Son realmente los pilares de esta obra que no tuvo promociòn y ni siquiera se vio el habitual fragmento que nos suele dar Almodóvar antes del estreno. Intenté y logré no leer nada sobre ella, no fue difícil cosa que con las demàs paliculas del autor hubiera sido imposible. Hasta en eso, en la promoción me refiero Pedro ha querido despojar al film. A cuerpo limpio, sin sus toques de humor -aunque uno no puede envitar sonreir en la primera aparición del Rosi de Palma con una caracterización sorprendente- sin sus autoreferencias, con algunos de sus actores fetiche como Dario Grandinetti y Rosi de Palma, sí, pero en papeles menores. Incluso ha renunciado casi por completo al amor que siente por los objetos de diseño y las canciones de fondo musical salvo en los créditos finales en que suena Chavela Vargas. Por mucho que me guste el cine, no soy un experto y bien que lo siento pero diría que ha despojado la historia hasta reducirla al guión del propio Pedro basado en unos relatos de una reciente premio Nobel Alice Munro y en las actrices. Ni sexo, ni palabras escabrosas ni situaciones absurdas ni frases cargadas de humor. Una historia terrible pero no infrecuente y unas interpretaciones, nada más, eso sí, manejado todo con un increible pulso tenso, incluso la música ambiental no destaca tanto como en otras, historia sin luces ni dramáticas ni reales pues la ha planteado en una gama cromatica gris azulada, que no deja espacio a la escapada. Incluso las escenas exteriores en pleno día y a pleno sol -justo en las que aparece Michelle Jenner- están cerrasdas visualmente por muros o rejas (las escenas en la cancha de baloncesto por ejemplo)
Ausencia sin concesiones.
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