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lunes, 14 de enero de 2019

¡Y SOLO QUERÍA UN GATO!


¡Oh, cielos, me ha parecido ver un lindo gatito!
 
Desde niño me han fascinado los gatos, pequeñas panteras que nos hacen el honor de compartir nuestras casas y llenárnoslas de pelos tan solo a cambio de comida, techo, calorcito y mimitos al gusto. Dicen que cierto día al Profeta Mahoma se le durmió un gato sobre la manga y para no despertarle cortó la manga, en Extremo Oriente existe al menos un templo-monasterio dedicado a los gatos. Son la naturaleza convertida en joya, los Fabergé de los felinos. Pero no voy a ponerme en modo historiador, sino a contar algo ocurrido el día 8 del corriente Anno Domini
Hace algo más de un año vivo solo, no por gusto, aunque confieso que no imagino con quien me gustaría vivir y lo cierto es que paso muchas horas en casa, también es cierto que yo hablo hasta con las paredes pero aun así hay una pequeña soledad, con minúscula, la Gran Soledad que fue la pérdida no tiene remedio, que si tiene algún remiendo. Inevitablemente acabé planteándome tener un gato. La vida no se compra así que decidí adoptar a un precioso par de lindos gatitos Rick y Morty que vi anunciados en una tienda de cosas para mascotas. Naturalmente no puedo entrar con la silla,  nunca se puede entrar, y la individua que abrió la puerta (hay que llamar al timbre) no abrió sino una rendija como si la fueran a atracar (a esas horas en este barrio, no) y como si la hubiera interrumpido el polvo de su vida (no era así, estaba lavando a un perro) me dijo que ella no sabía nada que sólo ponía los carteles y que me informara en tal correo electrónico.
Llegué a casa a la una menos diez y me puse manos a la obra. La asociación que los tiene no tiene teléfono ni localización, vamos que o te mueves por la puta red o nanay que se ha muerto pichi. Valeeee, sigamos, como en los juegos vamos pasando pantallas hasta que de repente me encuentro con que para comunicarme con ellos tengo que estar conectado a una red social, es más me han conectado ellos. Creyendo que me podía escapar salí de la página haciendo fu. Busqué otra que parecía más sencilla. Escojo al gato llamado Pisco (gris atigradito, como el primero que tuve que no sé por qué se llamaba Chicharro. Después de explicarte que adoptar no quiere decir que te lo regalen, lógico puesto que están vacunados, con chip, esterilizados. La cosa, el gato, venía a salir por 200€ razonable pues si te tienes que ocupar de todo eso (esterilización y demás) los gastos de veterinario son bastante mayores. Entonces me dice el ordenador por que no había tampoco un teléfono donde llamar que para asegurarse de que iba a estar bien me tenían que hacer un cuestionario. Empezando por el NIF, se ve que según el número maltrataran al gato o no, pero bueno, todo sea por Pisco. que si la edad, que si cuanto tiempo paso fuera de casa, que si me voy de vacaciones, cuantos metros cuadrados tiene mi casa, si es mía o de alquiler, que que estudios y titulación tengo, que que lugar de la casa ocupara el gato (una gilipollez: el gato ocupara el lugar que le salga de los bigotes) cuando ya se empieza a ver el final de aquel censo "Si puede usted subir alguna foto de la casa y (agarraos la boina) de la última mascota que tuvo (muerta en ... 1996) de la casa tengo alguna escaneada pero de mi gato no. Ponerme a buscar la foto etc suponía perder todo lo hecho y desde luego no estaba dispuesto a revolver más mi casa buscando las fotos. Así que doy a enviar: no me lo acepta por que la foto del gato muerto hace 22 años es "requerided" o algo así, vamos, imprescindible. Si alguien ve algo de lógica en ello, por favor explicádmelo. Subiendome por las paredes salí de la página y miré la hora para hacer la comida las tres y veinticinco. Dos horas y media atrapado en preguntas. ¡Dos horas y media! Luego dicen que la gente no adopta, hijos de puta, si lo ponéis más difícil que subir el Aconcagua, desgraciaos.
Total que agarré tal berrinche que la comida me sentó como un disparo de bazooka y al día siguiente se me había disparado la movida nervioso-gástrica, todo el día malísimo. Somatizo los cabreos, que le voy a hacer.
Eso sin contar con las horas y horas hasta que tomé la decisión de coger un gato, que no fue fácil.
¡Y yo sólo quería adoptar un lindo gatito!
No sé que os parecerá, seguramente que soy un cavernícola pero esta sociedad que lleva muchos años enferma hoy ya es un pudridero informático que va haciendo la vida cada vez más y más difícil, sobre todo a los que tenemos más de veinte, a los de menos simplemente les agilipolla.

2 comentarios:

  1. Ha ha yo tambien somatizo lo mas minimo, de manera que te entiendo perfectamente.
    XoXo

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  2. Pues estamos apañaos, por que motivos para cabrearnos sobran.
    En serio que el asunto relación humano-humano con una máquina de por medio me preocupa.

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